Valdezcaray, la montaña del ciclismo riojano

Si una montaña es emblema de ciclismo en La Rioja esa es Valdezcaray

Así con mayúsculas, porque Valdezcaray es estación de esquí y es la Montaña de La Rioja, del ciclismo de Rioja: la Sierra de la Demanda, dentro del Sistema Ibérico.

Una más que aceptable estación invernal que aprovecha las laderas de la cara norte del monte San Lorenzo, a 2272 metros de altitud, el más alto de La Rioja, para disfrute de los amantes de la nieve y los deportes de aventura.

Nosotros, a lomos de nuestras bicis, no podremos practicar tan excitantes sensaciones.

Las nuestras son otras: el camino, los pueblos, el paisaje y el entorno, y claro está, el poder superar una muy asequible ascensión, sin que sirva de precedente, la que ahora os proponemos en esta escapada.

 

La subida no os supondrá mayor dificultad que el intentar escalarla lo más rápido posible, por otro lado poco recomendable, ya que en ella no vais a encontrar ni rampas exigentes ni mucho menos imposibles.

La única complicación la encontraremos al inicio del puerto, cuando tengamos que sortear algunas paellas salpicadas por algunos pequeños muros que en algún momento puedan alcanzar el 9 ó 10%.

El resto, un paseo para descubrir un paraíso de montaña, para sentir y admirar un entorno natural privilegiado para practicar nuestro deporte favorito entre pinos y hayedos.

Un lugar para movernos, degustar y también, claro está, poder descansar después de una intensa jornada de pedaleo.

Se trata pues de una subida accesible de prácticamente 15 kilómetros, distancia que nos separan desde el pueblo de Ezcaray hasta la estación de esquí, a más de 1500 metros de altitud, después de haber superado el Collado de las Tres Cruces.

Será desde esta localidad señera y noble donde partiremos siguiendo las pedaladas de Sean Kelly, Belda, Perico, Bernard o Parra, que con sus memorables escaladas -los dos primeros en dura pugna en la primera etapa línea que se disputó en sus cuestas en el año 1988, con victoria para el irlandés-, convirtieron este rincón inclinado en todo un emblemático puerto de la Vuelta a España.

SQR – GORE

 

El resto de nombres míticos, grandes escaladores todos ellos, fueron los ganadores durante los años siguientes (89, 90 y 91, respectivamente), si bien en aquellas ediciones el reto fue competir contra el reloj en sus suaves desniveles, en forma de cronoescalada, ya que parece ser que, según el gusto de la organización, el puerto no reunía la suficiente dureza para ser selectivo entre los corredores.

Sin embargo, recordemos que en la etapa contra el crono que ganó Pedro Delgado, un tal Indurain que ya asomaba, y asombraba, con sus piernas en las grandes carreras, lo pasó muy mal en su ascensión debido, cómo no, a una alergia, en unas fechas en la que la ronda española se disputaba en los meses de primavera, algo que al gran Miguel le iba fatal.

De todas formas, si necesitáis más marcha, podéis añadir a vuestra visita a la zona la subida a la Cruz de la Demanda, ahí al lado, dura y espectacular como pocas, mucho más que su “tendida” vecina.

Foto: coronandoelpuerto.com