Canyon aeroad: cuando el rendimiento toma la palabra

La prueba de la Canyon Aeroad nos descubre un cuchillo a la hora de rodar

En la carrera por la tecnología Canyon mejora a pasos avanzados.

Sus apuestas son sencillas en apariencia, pero completas en esencia.

Es por ello que es la bicicleta de las estrellas, la bicicleta de Alejandro Valverde, de Nairo Quintana, de Richard Carapaz, también de Marc Soler.

Y de los Katusha, el equipo rojo de Marcel Kittel.

En las jornadas llanas, en los momentos de exigir lo mejor de la máquina en llanos eternos la Canyon Aeroad es una opción con licencia para volar.

Nosotros la hemos probado y podemos dar fe…

La apuesta ganadora que el Movistar puso entre las piernas de sus líderes, garantizó las mejores condiciones a los azules.

Si arriba vestían el pedacito de cielo que es la celeste de Endura,  abajo montaban una Canyon Aeroad, que hemos tenido la suerte de probar.

Si nos pedís una conclusión: la bici va como una bala.

E incluso una opinión de nuestro brand tester: «La bici no es el problema en el rendimiento de Nairo».

En cuanto a la bici en concreto, Canyon fue la apuesta, abandonando marcas más tradicionales o confirmadas en el mercado, una bici que se ofrece de forma exclusiva por internet.

La Canyon Aeroad: de la Vuelta al Mundial

De la península a Innsbruck, vemos que el tope de gama de la marca de Coblenza pone toda la carne en el asador en su modelo aero.

Punto por punto, cumpliría cualquier “lista de deseos”.

 

Canyon no ha escatimado en el modelo, ofreciendo una bici tan atractiva que es un objeto preciado para cualquier ciclista, da pena hasta que se manche.

Su diseño es reflejo del espíritu original de triatleta que envuelve la marca alemana.

Por eso podemos comprobar que cada línea rebosa agresividad y cada arista, rendimiento.

Canyon Aeroad CF SLX

Canyon Aeroad: unboxing

 

Nuestra bicicleta fue línea Aeroad CF SLX, en color rojo. 

Lo primero que salta a la vista es su estilo apurado y aristas definidas, con rasgos más propios de una bicicleta de competición de contrarreloj que una cicloturista.

Rendimiento, rendimiento, rendimiento…

La bici se presenta perfectamente embalada.

La recibimos y comprobamos que vienen separadas las partes eléctricas del cuadro y resto componentes.

¡Lo trae todo! Hasta las herramientas.

Una cosa que nos preocupaba era la talla.

No es baladí, para el público ciclista que compra online, la talla es ni de los temores.

El ciclista medio quiere que la bici se ajuste perfectamente, más en un entorno de personalización de competencia feroz con marcas ofreciendo auténticos guantes a sus usuarios.

Canyon sabe que este aspecto es una gran barrera que dribla mediante completas tablas de medidas para el comprador. Tablas que comprenden tallas y componentes.

No obstante creemos que el repertorio online debe mejorar en algún aspecto, como poder escoger colores o personalización de algunos elementos, tal y como trabajan otras marcas del sector.

En este caso como vemos la bici se encuentra montada con una DT-Swiss, habitualmente se monta Campagnolo.

Abajo lleva unas  DT Swiss ARC 1100 DICUT DB, la marca suiza es hoy la protagonista del 90% del mercado de ruedas.

Se trata de unas llantas, a nuestro parecer, muy aerodinámicas, increíbles para rodar con el objetivo de exprimir.

Ahora bien, el perfil 62 puede ser problemático en días de viento, mejor valorar el 48, que también nos permitirá subir mejor esos puertos largos y duros de alta montaña  y bajando nos dejaran trazar mejor esas curvas cerradas.

Si son destacables los frenos que se aplican a la perfección con recorrido y tacto, un tacto brusco el delantero, pero reactivo. Un freno que hay que aprender a regular con esta bici tan alegre.

El otro aspecto que merece mención a parte es el cambio Sram, que viene con el modelo E-TAP, el habitual en la equipación de las Aeroad de cambio electrónico.

Montando la Canyon Aeroad

Lo primero hicimos cargar la batería que nos dará para una autonomía de 2000 km.

Canyon Aeroad: el cuadro 

El cuadro es la madre del cordero, es aquí donde Canyon pone todo el empeño.

Es un cuadro que sorprende y provoca miradas allí donde se deja ver.

 

 

Como bien nos explica Dani, Canyon ha cuidado cada detalle. 

Acabados que otras marcas del sector han querido reproducir con menos fortuna.

Todo queda perfectamente integrado, sin rebabas o zonas mal acabadas, dejando al mínimo los salientes o cabezas de tornillos.

Canyon ha sabido diseñar una bici para enamorar

Detalle de la tapa del eje trasero y la patilla de cambio donde todo queda perfectamente integrado y para rematar el logo de Cayon. Hablamos de «acabados gourmet»

 

Tapeta del buje delantero de la Canyon Aeroad,  el símbolo » marca de la casa», siempre presente

En el video a continuación vemos el detalle de la parte delantera para los amantes de lo racing.

Esta bici incorpora una distancia entre ejes más reducida y para hacerla más reactiva, un tubo de direccion bajo, para casi tocar el suelo con las manos.

¿Su secreto?

Cortar del centro de pedalier al centro de dirección y una altura muy reducida de centro de direccion a pedalier.

¿Resultado?

Una moto GP de «pole position».

 

Ver como la horquilla de la rueda delantera queda bastante más lanzada que la potencia, debido al diseño del cuadro desplazado.

La horquilla no trabaja de forma vertical, y sí ligeramente inclinada y resuelto en su parte superior por un potencia que usa cierta inclinación en negativo, ambos diseños le dan un aspecto agresivo, como resultado un grado de lanzamiento muy avanzado.

Párrafo aparte: la potencia integrada plana, muy actual recordando a las italianas de 3T y con una sensación agradable, manillar compac de curva cerrada para un mayor agarre,  por si la cosa se pone seria nos asegura una alta estabilidad en esos sprints finales.

Con un avance reducido nos da comodidad en todos sus agarres sin tener que variar demasiado las posiciones de las manos, junto a las empuñaduras ergonomicas del e-tap, el conjunto queda como un guante

Como se ve el manillar queda totalmente integrado en el diseño del cuadro, respetando colores y formas.

El detalle de la tapa lo consideramos «mejorable».

Nos hubiese gustado a ver visto la tapeta totalmente integrada junto con el tornillo.

Practicidad y dibujo de la marca, bien acabados.

Canyon ha trabajado en la horquilla la forma de pasar los cables de los discos de freno de una manera totalmente integrada, consiguiendo introducirlos por la parte interior, ocultando a primera vista ver cualquier cosa que nos pueda frenar en nuestras cabalgadas .

En ruta con la Canyon Aeroad

Una vez que la probamos, vemos de qué pasta está hecha.

Un bici ligera, muy ligera, que reacciona rápido en curvas y que hace de la salida una competición.

¿Quizás demasiado ligera?

Es la sensación si vienes de alguna otra marca o material.

Reactiva, con nervio, sin ruidos ni «crujidas» cuando se le balancea.

No notamos torsiones o deformaciones en su uso.

Empezamos las subidas a la montaña, para ponerla a prueba y convencernos de sus cualidades.

Podemos ver como el cambio electrónico hace  las delicias de cualquier aficionado, convirtiendo el ejercicio del cambio en algo con lo que jugar y conjugar, para encontrar el mejor desarrollo en cada momento, sin saltos o sorpresas de tensiones o falsas entradas.

Bicicleta elegante, sobria, ligera pero agresiva, una moto entre las piernas, la máquina de las estrellas.

La bicicleta que nos pone en límite en cada giro. 

Nos gustó esta Canyon Aeroad.

Cuatro palabras mal escritas sobre Samu, Contador, Purito y Valverde

Estos días han convivido en el Criterium Dauphiné los que posiblemente sean los cuatro emblemas del ciclismo español. Aunque en diferente grado cada uno de ellos ha asumido su cuota durante esta carrera que todos aciertan a tachar de secundaria ante lo que ha de venir en unas semanas salvo en el caso de Samuel Sánchez que quema aquí los últimos rescoldos de su primera forma del año.

Sea como fuere el ciclismo español sigue de enhorabuena. Una vez se han retirado dos grandes como Carlos Sastre y Oscar Freire, el pabellón patrio aún conserva halo de atención en las mejores citas. Miremos como digo los cuatro emblemas que surcan por la Dauphiné, es decir, Purito Rodríguez, Alberto Contador, Alejandro Valverde y el mentado Samuel, para saber que España en ciclismo, a pesar de los pesares –patéticas luchas antidopaje y falta de estructuras al margen- aún cuenta y mucho.

Sin embargo, los perfiles que nos ofrecen nuestros cuatro mejores ciclistas, aunque se complementen, son realmente diferentes y antagónicos. Quienes siguen a un servidor en twitter y leen con asiduidad este cuaderno no les sorprenderá, pero ahí va, en cuatro líneas, en el fragor de la temporada, lo que un servidor ve en cada uno de ellos tanto en lo deportivo como en lo ajeo a la competición.

Y empezamos por el ganador de la sexta etapa del Dauphiné, Samuel Sánchez, quien últimamente amanera de una forma sus actuaciones que ya no distinguimos lo real de lo fingido. El trago emocional en la cima de Superdévoluy fue grande por el recuerdo a Victor Cabedo, pero hasta llegar a meta las caras de este ciclista, que apreciamos como a pocos, resultaron del género gore. Samuel amasa además una serie de actuaciones discutibles en lo táctico que intenta disimular con humo y cortinas tales como “es que no me dejan moverme”, argumentos que nos parecen pobres para su calidad. En el último Giro fue un quiero y no puedo, y movimientos certeros como los de la Dauphiné se han vuelvo excepciones.

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Cuando Samuel tomó metros de distancia, Alberto Contador tiraba del grupo de hombres importantes trabajando por Michael Rogers. Una plaza en el podio, la tercera en concreto, que fue importante un día y no lo fue tanto en jornadas antes. Contador es un desconcierto, un grandísimo corredor, pero un desconcierto. Lo que dijo al llegar a meta por ejemplo tuvo el sabor de justificación absoluta no sé si al aficionado o a él mismo. “Estoy en el momento de forma en el que quiero estar, como al 75%”. Ya sabemos que no anda a tope, como sabemos que desde el Giro 2011 no le hemos visto rodar igual, como sabemos que desde la crono del Tour de 2009 no da una a derechas en el ejercicio individual.

Quizá convendría una dosis de transparencia para saber que sí, que Contador es humano, que pasa por ciclos, malos momentos y que éste precisamente no es el mejor. El próximo Tour, que en principio debía correr en total tranquilidad se le complica por la lupa que se ha hecho fijar sobre su persona.

Y cuando hablamos de transparencia y espontaneidad nos referimos a Purito Rodríguez, un ciclista que es un libro abierto, que en competición obviamente guarda sus bazas, pero que fuera de ella no tiene problema en admitir sus errores. Que el año pasado perdió dos grandes vueltas por estrecho margen, de ellas la Vuelta por un error terrible del cual habla sin rodeos. ¿Tan complicado es?

Y al final está Alejandro Valverde, un ciclista imprescindible. Se le investigó en el dossier de Operación Puerto, se le castigó y está de vuelta, no creo que resulte tan difícil de entender. Si la vuelve a cagar entonces que purgue como merece, pero hasta la fecha hace uso de la segunda opción que aún existe en el ciclismo. Compite como nadie pero muchas veces llega tarde. Explica con la misma sonrisa un éxito insultante como una derrota dolorosa y eso quizá le añade cierto atractivo. De esa manera cultiva un palmarés único por mucho que siempre nos queda la duda de que podría ser un poco más amplio.

En tres semanas empieza lo bueno…