¿Quién es el mejor sprinter del mundo?

sprinter Caleb Ewan JoanSeguidor

Si nos pedís por el sprinter del 2019 nos quedamos con el pequeño pero eficaz Caleb Ewan

Caleb Ewan, Sam Bennett, Dylan Groenewegen, Elia Viviani, Pascal Ackermannn… no se sencillo decir quién es el mejor velocista del año

En el Jumbo-Visma lo tienen claro…

 

Ojo, poca broma, que el equipo amarillo acaba el año con los dos corredores más laureados, además de Groenwegen, segundo ha sido Primoz Roglic, quien ha ganado durante ocho meses casi todo lo que ha competido.

Las cifras ponen a Groenewegen como el sprinter más laureado de la campaña. 

Sus triunfos llegaron a rozar la tiranía, encadenando éxitos, siendo el azote mental de sus rivales, que cuando veían a Groenewege, seguro que ponían las barbas de remojar.

Pero a nadie se le escapa que el palmarés de este fornido velocista neerlandés incorpora piezas de esas que aunque dan caché no son top.

Y no es sencillo romper ese círculo, cuando el Giro tiene opciones para los sprinters, pero no tantas, la Vuelta casi las ha quitado y el Tour va a menos.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Se un buen sprinter es convivir con el estigma de que la etapa que debes ganar seguro que va a ser un bodrio. 

Y eso las grandes vueltas, el semillero y hábitat natural para marcar el mejor sprinter del momento.

La primera semana del Tour es la guinda, sin duda, de lo que decimos, el mundial oficioso y a los puntos de los mejores sprinters del mundo que, con esmero, podrían alargar sus opciones hasta la mismísima llegada de París.

Y es ahí, en el irregular firme de los Campos Elíseos, cuando enfilan esa subida hacia el Arco del Triunfo, donde generalmente se juega la corona más pesada.

Y no es casualidad que Caleb Ewan fuera el ganador.

El velocista de las antípodas que sprinta plano, con el mentón coqueteando con el SRM y estos días se bate en el velódromo de Londres es para nosotros el mejor sprinter del año.

No lo es en términos absolutos, Groenewegen se hizo con una corona muy meritoria, pero sí en calidad de victorias.

 

 

Con diez triunfos, se ha quedado a cinco del neerlandés, pero es que la mitad de las mismas se firman entre Giro y Tour.

En el segundo Ewan se cepillo tres etapas, cargándose de razones por su cabreo, hace un año, cuando el Mitchelton no le llevó a la mejor carrera.

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Bien rodeado, cargado de confianza, Caleb Ewan ha dado su mejor medida en las grandes carreras, y en un contexto nada sencillo, porque las opciones escasean y la presión sobre los hombres rápidos es importante.

Ojo que Ewan explotó tan joven que aún tiene 25 años…

SQR – GORE

 

Por medio se colaron las bazas del Bora, un equipo que acusó la irregular temporada de Peter Sagan, hecho que ha arremangado a Pascal Ackermann y Sam Bennett, trece triunfos por barba.

Ambos son segundo y tercero en esa lista hecha muy a conveniencia.

Cada uno tendrá sus gustos, el alemán es un portento, físico corpulento, con pegada, fuerte, tipo Marcel Kittel, en el año de su precipitada retirada, y si nos apuráis perfil André Greipel, pero el irlandés es canea fina, con una efectividad que es un premio para los estadísticos.

Pascal Ackermann Giro JoanSeguidor

Elia Viviani sigue ahí, con sus lógicas carencias, que las tiene, pero una profesionalidad que nadie podrá discutirle.

Numéricamente su 2019 no ha sido su 2018, pero le queda el consuelo de haber estrenado la cuenta en el Tour.

Si creemos que Bennett va a ir a más, Fabio Jakobsen es quien parece mejor posicionado para lo que viene, como su compañero Alvaro Hodeg, que reposa las heridas provocadas por esas vallas criminales.

La campaña saca de la foto a Fernando Gaviria, quien espera a Richeze como parte de la solución y porfía Alexander Kristoff, sobre el papel el segundo velocista del Emirates, pero en la estadística el mejor.

Si no son buenos tiempos para el arte de la lucha contra el reloj, tampoco lo son para la velocidad, esos adalides del final eléctrico que, tras hacernos esperar largas horas, nos dan la esencia del ciclismo en 200 metros.

Es muy difícil señalar el mejor velocista

Velocistas Sam Bennett JoanSeguidor

Decir quién es el mejor velocista del pelotón es caer en una injusticia flagrante por la igualdad

La velocidad muda de piel y nombres al ritmo de los tiempos que marcan los más rápidos.

Un mundo complicado, un zas, un segundo, todo o nada, en un bucle pequeño, pasillos estrechos, efímeros, peligro.

Una jungla de la que huye Marcel Kittel, que no echa pestes de lo que le ha dado de comer estos años, pero que describe de forma muy gráfica en su carta de despedida

«No ha sido una decisión sencilla, ha llevado tiempo. Durante mi carrera deportiva de casi veinte años han habido momentos de todo, mejores y peores, nunca me he escondido ante preguntas y he tratado de mejorar siempre«

«La gran cuestión de los últimos meses fue: ¿Puedo y debo continuar con los sacrificios que implica a élite? la respuesta es: No, ya no quiero más tiempo esto. porque he visto mis limitaciones como atleta en una evidente pérdida de calidad de vida«

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Marcel Kittel deja el ciclismo con casi noventa triunfos, de ellos catorce en el Tour de Francia.

Aquella edición de 2013, que tan grabada tiene Mark Cavendish en la mente: aquel rubio alemán del Skil-Shimano, germen de lo que hoy es el Sunweb, le sacó del mapa.

Marcel Kittel hace dos años dejó el Tour de Francia con cinco triunfos en el zurrón.

Transmitía la sensación que ganaba incluso cuando no lo merecía o no opositaba.

Luego fichó por Katusha y su ocaso todos los sabemos.

Verle descolgado en el Gran Premio Escalda, sin poder seguir el ritmo retrata su presente.

Leer a Kittel evidencia lo complicado de un mundillo donde todos se conocen, coincidiendo aquí y ahí en carreras que tienden a reducir las oportunidades para los velocistas.

Conviven con el mantra de que una etapa que llega al sprint es un coñazo, una jornada de relleno, lo que en basquet serían los minutos de la basura.

 

Marcel Kittel fue quizá el último velocista que marcó las diferencias en el casillero, al punto que hoy es muy complicado ver algo como él.

La velocidad es una cosa de varios y no cae siempre del mismo lado.

Ver un tipo rápido amasar cuatro o más etapas es cada vez más complicado: más igualdad, menos ocasiones, recorridos que meten trampa final para complicarles la vida.

Jean Paul Van Poppel, Mathieu Hermans, Malcon Elliot… los velocistas con los que crecimos no lo tuvieron tan complicado.

 

Y así vemos que el casillero no es sencillo de destripar.

La la pregunta ¿quién es el mejor velocista de la actualidad? le sucede un incómodo y largo silencio.

Porque hoy, estos días en la Vuelta a España el velocista de cabecera es Sam Bennett, el anotador del Bora, ¿quién lo iba a decir?

Su triunfo en Alicante rozó el KO de los rivales.

El irlandés es el máximo anotador de entre los velocistas del pelotón.

Él sería una de las cabezas más visibles.

En la lista le sigue quien esperábamos que esta campaña reventara, literalmente, por ejemplo, en el Tour de Francia, pero lo bien que se le dio la carrera francesa a su equipo no le resultó a él.

A Groenewegen le ha salido un velocista pequeño, peleón, de tren inferior poderoso y mentón afilado en el manillar, Caleb Ewan. el corredor que el año pasado dejó el Mitchelton puteado por no ir al Tour y que en su estreno se ha llevado  tres etapas.

SQR – GORE

 

Si el Tour y sus llegadas al sprint es el mundial oficioso de velocistas, Ewan sería el rey, pero por el camino nos perdemos otros nombres que también están ahí.

Pascal Ackermann engrosa la lista, poderoso, digno sucesor de Kittel, esperando que el Bora le abra las puertas del Tour para completar el palmarés.

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El velocista recurrente es Elia Viviani, un manojo de ganas y ambición, que quizá no se vistan por la mejor calidad, pero que lleva corazón y un trabajó infinito detrás.

En el caso de Fernando Gaviria, el prodigio que empezó a ganar muy rápido, el 2019 será su año para olvidar.

Sin Viviani en Deceuninck, en los azules crecerán Jakobsen y Hodeg, como nuevos bólidos que seguro saldrán para complicar más aún esa pregunta sobre el velocidad y su dominador.

CambriBike

Porque ahora mismo, nadie está sobre nadie, los registros de Kittel, ls anteriores de Cavendish, la solvencia sostenida de Greipel, todo eso dentro de un tiempo será una nota casi exótica, pero lejana de lo que un día fue la velocidad en manos de unos pocos.

Imangen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto & VeloImages

¿Dónde están los sprinters de la Vuelta?

Mirando la historia de la Vuelta a España vemos que su máximo ganador de etapas es un corredor que era rápido, Delio Rodríguez, el ciclista gallego que logró registros inalcanzables tras la Guerra Civil. Bajamos el dedo en la lista y vemos que la Vuelta a España es Alessandro Petacchi, Rik Van Looy, Marcel Wust, Eddy Planckaert, John Degenkolb, Mathieu Hermans, Jean Paul Van Poppel, Erik Zabel, Djamolidine Abdoujaparov, Nicola MInali y Oscar Freire. Incluso ciclistas polivalentes y veloces también lograron triunfos al sprint: Laurent Jalabert, Txomin Perurena y Sean Kelly.

Ya veis, la Vuelta es también velocidad y su historia la han escrito también hombres con punchs en las llegadas. Hace un año en nunca bien ponderado Mark Cavendish hablaba de “una Vuelta estúpida” en relación al empacho de llegadas en alto y aislamiento total de los hombres rápidos del pelotón, que poco a poco han desistido de venir a disputar una carrera en la que se pasarían el 75% de su tiempo persiguiendo y sufriendo por no llegar fuera de control.

Si comparamos la lista histórica de velocistas de la Vuelta, lista en la que están también los dos mejores velocistas que yo he visto jamás Cipollini y Cavendish, aunque con menos victorias que los citados, con la nómina de la presente, el mero contraste nos deja perplejos. Los sprints de esta Vuelta han sido ganados por Gianni Meersman, dos veces ganador y tercer velocista del Etixx que no trajo ni a Kittel ni a Gaviria, Jonas Van Genechten, Jens Keukeleire y Jean-Pierre Drucker, quien en Peñíscola batió a Selig, Arndt y Meersman, éste sin equipo que le impidiera lanzar el sprint a una eternidad para acabar descolgados.

Las palabras, proféticas diría yo, de Cavendish han prendido en el gremio de la velocidad. Si añadimos esta situación a lo que Nico Van Looy comenta es este artículo , muchos ciclistas deseando “acabar y no volver a la Vuelta”, convendremos que la carrera, en su eterna búsqueda de personalidad y estilo, se ha pasado de frenada.

Sé que las etapas llanas controladas por equipos de velocistas no son las más vistosas, sin embargo se hacen pasar como previo a la celebración de un momento mágico y eléctrico llamado sprint. La primera semana del Tour fue un ejemplo de ello. Victorias agónicas, como la de Kittel sobre Couquard, la resurrección de Cav, las frustraciones de los velocistas alemanes,… todo contribuyó a dar vistosidad a la carrera y al tiempo permitir al pelotón que rodara con cierto orden, lo que no acumuló cansancio innecesario en los ciclistas.

Porque esa es otra, el pelotón de la Vuelta a España está deshuevado, auténticamente reventado. Este año creo que se han cortado en la incursión de muros asfaltados por donde hace dos o tres años subían sólo los forestales. Ezaro, Mas de la Costa y La Camperona han sido los esogidos esta vez. Sus resultados han sido tan pingües que la sola insistencia en frecuentarlos carece de sentido. Hasta Contador, garante del espectáculo, lo ha dicho: “No hacen hueco, no hay diferencia de velocidad entre los más fuertes…”. Si lo dice él…

Imagen tomada de FB de IAM

INFO

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La dura vida de un velocista en la Vuelta

Yo crecí, recuerdo, con Alfonso Gutiérrez, Manuel Jorge Domínguez, Antonio Esparza, Jaume Vilamajó –si no me equivoco el último español que ganó en la meta de Madrid-,… vi grandes de la velocidad ganar en la Vuelta una, dos o tres etapas en la misma de edición, cuando no de una tacada: Eddy Planckaert, Guido Van Calster, Stefano Allocchio, Jean-Pierre  Heynderickx, Uwe Raaab, Silvio Martinello… Vimos el gran duelo de los albores de los noventa en terreno Vuelta, el de Jean Paul Van Poppel, el limpio, el veloz, el elegante, frente a Djamolidine Abdoujaparov, el tosco, el sucio. Incluso dos equipos patrios tuvieron a proa dos velocistas de postín: el holandés Mathieu Hermans en el Caja Rural y Malcom Elliot en el Teka.

Esos nombres son también Vuelta, fueron su historia, construyeron etapas, culminaron emociones. Con ellos se abrió el periodo de los Nicola Minali, Jan Svorada, Robbie Mc Ewen, Adriano Baffi, Mario Cipollini, Erik Zabel,… y así hasta los hombres rápidos más recientes.

Este veloz paseo por algunos de los velocistas que pisaron con fortuna la Vuelta a España responde a la total ausencia de estos en la edición que toca a su fin. En esta carrera sólo el bello paraje de Sanabria ha tenido volatta como tal y la ganó un buen ciclista, como Michael Matthews, tras el único trabajo ordenado y exitoso de un equipo en pos de un sprint, el Orica. El resto de llegadas que se presumían en embalaje masivo ha  sido arruinado por la mera inexistencia de una apuesta por el triunfo parcial y el control que supusiera un sprint al final.

Es obvio que siempre hemos considerado las jornadas con final al sprint como meros hilos conductores entre etapas de perfil montañoso. Se trataba de un tedioso transitar hacia la meta de turno mientras la gente de la general guardaba armas de cara a Cerler, Lagos o Naranco, como cimas de referencia en la época. Eran etapas consideradas “minutos de la basura” pero redondeaban las tres semanas de competición, las completaban y daban un sentido circular y equitativo.

Ahora nada de eso ocurre. La presencia de velocistas en la carretera de la Vuelta ha sido nula, se aportado todo a finales complicados, no todos igual de justificados, y se marginado esa especie de ciclista que siempre ha dado espectáculo y servido buenos duelos. Una pena por que una carrera moderna tiene que apostar por escenarios nuevos –la Vuelta lo hace- y finales que escruten el espectáculo pero también por un grado de equilibrio que al menos dé la sensación de que los casi doscientos tíos que toman la salida han tenido cada uno su momento para brillar.

Foto tomada de Forocoches