El velódromo de Barcelona no puede ser velódromo

Velódromo de Barcelona JoanSeguidor

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El velódromo de Barcelona no puede acoger su principal competición por un cambio en la iluminación

 

El velódromo de Barcelona es, sin saberlo mucha gente de la ciudad, y del deporte, una infraestructura que es un lujo.

Peraltado en madera del Camerún, fue la primera instalación de Barcelona 92. La primera construida, queremos decir.

En ella se firmó el primer oro español en los juegos barceloneses, aquella tarde de agosto con José Manuel Moreno.

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Ya en su inauguración, el velódromo de Barcelona fue presa de una tromba de agua que evidenció que aquella era una obra incompleta.

Con el paso de los años el velódromo de Barcelona tomó el prestigio que un lugar así desprende.

  

Cada inglés, australiano o americano que pisaba el lugar, se erizaba al saber quienes habían rodado por el sitio.

Chris Boardman, Jens Fiedler, Urs Freuler, Koichi Nakano o Stuart O´ Grady, entre otros muchos.

El velódromo, ahí a un lado de la ronda, es un sitio de culto para muchos, que bien habilitado atraería gente, grupos y selecciones que quieren trabajar.

Sería un motor económico en una ciudad que presume de diversificar e intentar sacar tanto colapso del centro.

Y bien habilitado significa un techo que deje practicables los peraltes de la humedad del invierno y no impida la competición en caso de lluvia.

Desde hace ya unos cuantos años, este velódromo, premio de arquitectura y ejemplo de integración en el paisaje, acoge una cita que reverdece las tardes olímpicas.

Es el Trofeu Ciutat de Barcelona, desde hace cuatro años Memorial Miquel Poblet, el personaje que llevaba los velódromos barceloneses allá por los cincuenta.

Pues bien, nos enteramos que este año no se va a poder celebrar por un cambio en la iluminación por parte de la empresa que gestiona la instalación.

Un jodido cambio de iluminación que no permite, según las reglas UCI, competir en condiciones de seguridad cuando la noche cae.

Toma ya…

Velódromo de Barcelona JoanSeguidor

Un velódromo que no puede ser velódromo. 

Esta es la realidad y el respeto que alguien le tiene a una instalación histórica en la ciudad y al deporte que alberga.

Sabemos que el ciclismo en pista para Barcelona es residual, casi inexistente, pero mientras por la ciudad crece el número de personas que va en bicicleta, algunas con piezas de velódromo, la misma ciudad no es capaz de acoger un torneo UCI por un cambio en iluminación.

La tarde de gloria en recuerdo a Miquel Poblet, quizá vuelva el año que viene porque algún «iluminado», nunca mejor dicho, decidió con su desconocimiento que el velódromo no tuviera ciclismo.

INFO

Velódromos, con Bkool 

¿Por qué merece la pena que Barcelona invierta en su velódromo?

La Vanguardia ha publicado en su edición del 29 de julio una noticia que toca el corazoncito de quien escribe este blog. El Ayuntamiento de Barcelona invertirá un total de dos millones de euros en la mejora del velódromo que fue olímpico hace 22 años. En el presupuesto se despiezan mejoras ante las inminentes competiciones, los Campeonatos de Catalunya de pista este fin de semana y el Memorial Miquel Poblet en septiembre, un evento que coincide con los treinta años ya de la construcción de este recinto. A medio plazo se prevé cambiar la madera del Camerún que reviste su elipse pues el maltrato de los años y la intemperie no ha sido poco y desde luego el que aún aguante es el mejor síntoma de su calidad.

Dicho esto, apena, y mucho, la cantidad de gilipolleces que se han soltado en los comentarios que siguen a la noticia. Mezclando churros con merinas se habla de sanidad y educación cuando ambas son competencias ajenas al consistorio, por cierto uno de los más saneados de España. A su vez se pone en cuestión la idoneidad de la inversión por estimar que no serán muchas las personas que se beneficien ignorando la realidad económica que le supondría a Barcelona un velódromo puntero.

Sin ir más lejos aquí, en esta instalación han rodado leyendas como Nakano, Longo Ciprelli, Freuler, Fiedler y Boardman, auténticos mitos de la pista mundial que por el mero hecho de haber estado en Barcelona sitúan su velódromo en la mente de muchas personas. Convendría saber el enorme dispendio que hacen algunas selecciones en el ciclismo en pista, la cantidad de recursos que se movilizan y el personal que menean por medio mundo. Pues bien, si Barcelona estuviera en condiciones de ofrecer una instalación adecuada, no duden que muchas de esas selecciones vendrían aquí, más cuando un entorno como el de Collserola se les ofrece para complementar las sesiones en pista.

Crece además en las ciudades un colectivo, friki tal vez, que empieza a frecuentar este tipo de instalaciones. Muchos de estos ciclistas, algunos urbanos, los hemos descrito aquí y sienten pasión por estos lugares, al punto que organizan sus viajes y ocio en torno a estos sitios. Barcelona, de moda por muchas cosas, bien podría tener en el velódromo un polo de atracción, sobre todo ahora que se habla de descongestionar las Ramblas ante el colapso de turistas que sufre el centro de la ciudad.

El año pasado por ejemplo el Forum de Barcelona recibió el Red Hook, una competición que atrajo una interesante cantidad de ciclistas a la ciudad condal, con los ingresos que ello generó. Pues bien, algunas de las sesiones previas al critérium se hicieron en el velódromo y fue notoria la emoción de estadounidenses, canadienses, alemanes e italianos por verse rodando en el anillo olímpico.

Y al margen de todo lo dicho anteriormente, y como punto fuerte, el velódromo ayuda a muchos jóvenes a formarse como ciclistas y a los miembros del Genesis a rodar y rodar para seguir soñando con las paralimpiadas, esas cosas que muchos de los criticones seguro que sacan como ejemplo de superación y todas eso sin saber que hay trabajo y un lugar detrás para lograrlo.

El ciclismo ha sido un deporte muy vinculado a esta ciudad y no ha pasado por sus mejores momentos en los últimos años, convendría quizá ser justos y dar a todos los que les pertenece. No sólo se hace ciclismo de ciudad recubriendo autobuses recomendando viajes en bicicleta. También así se hace ciclismo y se hace ciudad.

INFO

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