El Katusha juega con fuego

No hay vuelta de hoja, ni historias para no dormir, la colección de estúpidos en el ciclismo crece a diario. Este viernes, la Vuelta a Valencia fue de traca. Mientras a carrera se desarrolla con normalidad y reluce tras años de no celebrarse, dos ciclistas han dado que hablar.

Uno un ciclista con palmarés paralímpico, Eduard Novak que se descuelga del pelotón en el puerto, se sube al coche de su equipo y aparece nuevamente rodando en el gran grupo. La historia aunque increíble es cierta, y el corredor ya ha hecho las maletas. Lo penoso del tema es que quizá haya realizado esto con la normalidad de haberlo practicado otras veces, en otros sitios, en otras carreras, en circuitos a los que ciertos equipos fueron en búsqueda de corredores para tener puntos UCI que les mantuvieran en el máximo escaparate.

La otra historia es sangrante y apunta a un equipo que sinceramente empieza a atufar como en su día nos atufó el Astana. Hablamos del Katusha, todo rojo este año, y con tres positivos en menos de ocho meses. Ahora ha sido un corredor que lleva casi desde los inicios en este equipo. Es Eduard Vorganov quien ahora hace pitar la máquina como en anteriores ocasiones la hicieron sonar Luca Paolini, quien se declaró preso de las drogas, y luego Giampaolo Caruso, por un asunto que venía del 2012 y que tenía que ver con EPO.

El de Vorganov es un nuevo argumento para quienes quieren ver al equipo ruso fuera del máximo circuito, y la verdad es que se están cargando de razones. Katusha ya caminó por la cuerda floja hace unos años, al punto que con la temporada a punto de iniciarse Purito, que esa temporada pisaría el podio del Tour, estuvo a punto de irse a otro equipo que le diera garantías de estar en las mejores carreras.

La historia ya es sabida, el cicista da positivo, la UCI lo comunica y el equipo se declara sorprendido, dice no saber nada, fulmina al ciclista y airea su tolerancia cerco. «Caso aislado» lo llaman, como la corrupción en el PP, lo mismo. A otro con esas historias.

La noticia llega además con Vitcheslav Ekimov soplando las velas de su tarta de cumpleaños. Es como el Ave Fénix. Resulta increíble que una persona que bebió de las fuentes mismas del deporte en época de la URSS y pasó largos años, los mejores, junto a Lance Armstrong siga ejerciendo. Su gestión queda patente, hasta ahora han sido peces pequeños y no tan pequeños los que han caído pero extiende la sospecha a TODOS sus corredores. Quizá su ejemplo nos sirva para explicarnos las razones por las que Rusia como país esta en la picota y con sus atletas con pie y medio fuera de los juegos de Río. Al final todo encaja.

Imagen tomada de www.teamkatusha.com

Purito tiene mucho que perder en este Tour

 

El plan de Purito para esta temporada empezó a torcerse en las cunetas limburguesas cuando dio con sus huesos en el asfalto de la Amstel Gold Race. Desde entonces el catalán lleva una campaña a contrapié, escondiendo sus dolores, rectificando su posición sobre la bicicleta, abandonando el Giro y finalmente tomando la decisión de ir al Tour, carrera a la cual va como podio vigente, no olvidemos, pues el año pasado subió a él con Froome y Nairo Quintana.

La temporada de Purito está siendo definitivamente a contrapié. El mejor ejemplo de ello fue el momento que sucedió a su caída en la etapa del Montecassino. Su representante Angel Edo apuntó varias veces, incluso inquirido por los tuiteros que seguían la carrera por Esport3, que el Tour no podía entrar en los planes del corredor incluso habiendo abandonado la competición italiana. “La única prioridad es perderse para empezar a pensar en la Vuelta” repitió.

Al mismo tiempo, Purito tuiteaba que su mente estaba en el Tour y que si todo iba como esperaba podría estar en él. Luego tuvimos a Vitcheslav Ekimov, el director en Katusha, que dio casi como hecha la presencia del catalán en la carrera francesa si su recuperación era idónea. Los acontecimientos fueron tomando forma y el anuncio de que iba al Tour se produjo hace una semana.

Como queriendo tranquilizar a la parroquia, que no es poca, aseguró que iba al Tour para preparar la Vuelta en lo que a un servidor le resultó lo mismo que preparar la final de la Copa del Rey jugándose las semifinales de la Champions, con todos los respetos para los implicados y si se me permite el símil.

Mientras Alberto Contador probaba la resistencia del Sky con un ataque de lejos en la Dauphiné, pude leer la nota donde se  asegura que cierta seriedad y convencimiento rodean la presencia de Purito en el Tour. Acabáramos, ya me quedo más tranquilo. Descartándose para una general que convendría recordar el año pasado tuvo imposible en muchos momentos y nunca desistió, habló de buscar un triunfo de etapa y una buena plaza final, siempre con la Vuelta en el horizonte.

El matiz puede valer, pero resulta complicado de aceptar. Este Tour presenta una salida complicadísima en la que más de un favorito se dejará la suerte en un corte o en la cuneta. Luego no parece que la francesa sea la mejor carrera para preparar la Vuelta. A su vez se le añade la mentalización, a mi enteder Purito entrará en el Tour a contrapié y sin convencimiento. Mientras sus rivales del año pasado se van jugar el tiro a la carrera gala, él va a probar. No acabo de verlo, más cuando su compromiso con todas las carreras en las que ha tomado parte ha sido inequívoco y el recuerdo que le gente tiene de él en el Tour es la de su crío dándole la mano en el podio a Froome.

Imagen tomada de Facebook de Giro de Italia

“A Purito muerto, Dani Moreno puesto”

Soy de la teoría de que, en una inmensa mayoría de casos, lo que una persona con cierto estatus dice frente a los micrófonos no es fruto de la casualidad o de un calentón. Tomemos lo que dijo esta misma Viatcheslav Ekimov, mánager del Katusha, esta misma semana:

 

«Creo que la victoria en Flecha Valona es muy importante para él. Es un corredor de mucho nivel pero no lo entiende. Intentamos explicarle que a veces tiene que separarse de Joaquim Rodríguez. Por supuesto, Rodríguez es el líder pero su carrera puede terminar en un año o dos, y la suya solo empezar. Por lo tanto, tiene que sentir ahora mismo que es capaz. Para su confianza, el conseguir esta victoria es muy importante»

 

Obviamente Ekimov se refiere a Daniel Moreno y obviamente le postula a ser el sucesor de Purito al frente del equipo ruso. Nacido en 1981, es tremendo pensar que el madrileño aspire ahora a suceder a nadie. Moreno ha demostrado grandes virtudes en la carretera. Ha sido leal a Joaquim Rodríguez, siempre que ha podido, y entre ambos han dado un buen puñado de éxitos al equipo que les paga. Fuera de la carretera, su afinidad con Purito no se esconde, han convivido ya en dos equipos y estamos seguros de que si está en el Katusha, venido del Omega. Es en parte gracias a la mediación del ciclista catalán.

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Dicho esto, y a sabiendas de que el mejor ciclista de la UCI en 2010 y 2012 sólo es dos años mayor que Dani, las palabras de Ekimov creo que esconden un objetivo que va más allá de lo inmediato. A puertas de negociar la continuidad de Purito, Ekimov cuenta entrelíneas lo que el titular esconde. Sabe que el caché de Purito es el que es y el manejo de las palabras, dos días después de no ganar la Lieja, tiene un claro objetivo: el económico.

Purito rueda estos días por el Reino Unido. Prueba nuevas fórmulas de mejorar contra el crono en el túnel del viento, pero me da que el viento en contra se llega desde otras esferas, quizá más inesperadas. Igual que Saxo fue muy explícito diciéndole a Contador que debía estar en las Ardenas, Ekimov recuerda a Purito que las rentas en ciclismo sirven para el momento. Aunque parezca lo contrario, no hay matices. Obviamente el catalán no es hombre de confiarse, ni amigo de complacencias, pero está claro que si esa ambición se apuntala con una cuña calzada con el tiento de Ekimov, mejor que mejor.

Y es que volvemos a lo de siempre. El deporte de altísima competición es esto. Puedes ser el mejor del mundo un año, incluso dos, pero vivirás siempre con la sensación de que tras de ti tienes un buen grupo esperando un desliz para apuntillarte. No hay contemplaciones. Purito lo sabe, él ambicionó el número uno que serigrafía en su cuadro y supo cuánto tuvo que trabajar para lograrlo. Ahora tiene una legión tras él esperando ese desliz.

 

Se va Johan Bruyneel pero quedan otros tantos

Con un escueto comunicado Leopard SA despacha a Johan Bruyneel. Tres párrafos de copia y pega para el ideólogo de la primera matriz del equipo, la que nació con Radio Shack con la escisión del grupo de Astana. Nos parece escasa aportación y fría despedida, a no ser que, todo este teatrillo sea más simbólico que otra cosa y lo que más deseaban los mentores de la escuadra era quitarse de encima un cadáver llamado Johan Bruyneel. Hasta Fabian Cancellara dijo poco antes que le daba cosa trabajar con tal personaje.

Johan Bruyneel fue un buen ciclista durante una época de donde sólo sale mierda. Ganó, si no me equivoco, una de las etapas más rápidas de la historia del Tour de Francia. Luego se cruzó en el camino de Lance Armstrong, o éste en el del belga, para montar lo que la USADA denomina la creación del “más sofisticado sistema de dopaje”. Dicho así suena a ciencia ficción. A mí que un deporte de andar por casa en muchas cosas monte el sistema más sofisticado de algo me parece ridículo.

Pero aquello de ciencia ficción tuvo poco. Al parecer todo tenía un aire tétrico, así como de cuarto oscuro y lámpara enfocándote el semblante para que fueras los suficientemente “agresivo” a la hora de chutarte. Admito que conozco poco a Bruyneel, pude entrevistarle alguna vez. Respondía con desgana, como obligado, no recuerdo haber llevado una pistola en la mano. Se creía algo así como intocable.

Pero torres más altas han caído. La temporada presente es el “annus horribilis” del técnico belga. Una culminación a una trayectoria que muchos consideraban inigualable con nueve victorias en el Tour de Francia. Siete con Armstrong y dos mediante Contador. Siempre he pensado si a éste último le habría pitado la máquina de clembuterol de haber seguido con el técnico belga.

Bruyneel fue, como dije ciclista, en los que ahora dan por llamar “años de plomo”. Pero no se engañen, él habrá hecho lo suyo, pero otros que le han bailado siguen vigentes, ahí postrados. El otro día charlando con un buen conocedor de todo esto, nos impresionábamos con la cantidad de exciclistas que pululan por el pelotón. Algunos sin oficio ni beneficio.

De la camarilla de Bruyneel ahí está Jonathan Vaughters, profeta de limpieza que ha tardado una eternidad en cantar. Ahora Viatcheslav Ekimov se mete a dirigir el Katusha, un premio muy soviético a todo lo que seguro sabe. Paolo Savoldelli es comentarista en la televisión italiana, Jose Azevedo rueda al volante del equipo Radio Shack,… y Yaroslav Popovich, aún en activo. ¿Sobre estos, y otros muchos, nadie repara?