Cuando dijimos que el Giro es largo…

Giro de Italia carapaz JoanSeguidor

El Giro de Italia presenta el mejor escenario en la semana decisiva

Las tres semanas son otra cosa.

A veces nos preguntamos por la esencia del ciclismo.

¿Grandes o clásicas?

¿Pequeños sorbos o atracón?

El ciclismo no tiene término medio, es una cosa u otra.

Nosotros no nos desdecimos, las clásicas son ciclismo a partido único, sin guardar, sin compasión.

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Pero hay veces que las grades cumplen las expectativas, y el Giro de Italia no suele fallar.

Es una carrera, la carrera de tres semanas por excelencia, cada vez más, ajeno a su envoltorio, por como se corre y se compite.

¿Cuántas veces vemos la maglia rosa escapada?

En el Giro de Italia es raro que no ocurra porque la carrera obliga, se mueve todo en un filo, están todos cerca, aunque parezca lejos, y lejos, aunque los estén viendo.

Es una carrera como un acordeón, en las subidas y bajadas hacia el Lago de Como, Primoz Roglic los tuvo a tocar, se le fueron, los cogió y se le volvieron a ir.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Por eso cuando, presos de la exhibición del rodillo esloveno, muchos ya le atribuían la maglia rosa que se entregará en la arena veronés, dijimos: «Esto es largo…»

Por eso las tres semanas es otra cosa, es una ruleta, un casino que se dice en Italia.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Primoz Roglic es un tipo frío, un témpano, cuyo rostro no hace mueca ni en las peores situaciones.

Ni siquiera en las curvas del Lago di Como, un capricho de la naturaleza que abruma por la belleza de sus montañas, por el azul de su agua, por unas nubes bajas que tintan de onírico el lugar.

La carrera de Primoz Roglic en este Giro está siendo una montaña, con su subida y punto álgido y un descenso que presenta curvas y complicaciones.

 

Se sabía que Vincenzo Nibali querría sacarle brillo a la versión «Giro» de Il Lombardia

Richard Carapaz, que va sin cadena, era consciente y no le dio un centímetro cuando el siciliano atacó.

Y ahí empezó todo, ahí empezaron a caer caretas.

Roglic no acostumbra a salir a los ataques secos, pero es que esta vez ni siquiera recortaba cuando se puso en «modo Sky» a recuperar.

La salida de carretera del descenso anuncia que al esloveno le corre sangre por las venas y es sangre que empieza a calentarse.

Siguiendo con los símiles de casino, acabará haciendo un «doble o nada» y posiblemente se lleve alguien por delante.

 

Su ventaja se ha esfumado y el contador corre al revés.

Roglic tiene a Nibali más cerca y a Carapaz más lejos

Creo que entre estos dos y el esloveno estará el podio.

Y lo que anuncian Nibali y Carapaz es una cantinela que nos gusta, un ritmo que sigues con chasquido de los dedos, acompasado pero vibrante.

SQR – GORE

 

Vincenzo Nibali es un corredor de época 

El ciclista que ganó cuatro grandes entre el Team Sky y Alberto Contador, eso traducido en carrera significa que lo que espera a sus rivales es un infierno de ataques, trampas y demás movimientos que harán de la próxima la semana más larga de sus vidas.

Richard Carapaz vuela

Es un corredor que camina por todos juntos, no bajó como Nibali, pero le cazó tirando, en primera persona, en el llano previo a meta.

Y ya tiene a Roglic cerca del minuto.

Cambrils Square Agosto

 

Luego está el resto.

Rafal Majka que está aunque parezca lo contrario y Mikel Landa, quien dice respetar a Carapaz, pero…

Lo visto en un momento de Civiglio, el líder delante, el alavés tirando atrás, una vez neutralizado su ataque demuestra que Landa, por mucho que Carapaz sea líder, quiere seguir vivo en la pelea.

En breve, La Cerdanya Cycle Tour cambia su precio 

Y lo está, aunque recuperar tres minutos sea para muy machos, demasiado.

Seis etapas, el tappone sin el Gavia, la crono y tres complejas.

El Giro se va a descansar con el mejor preámbulo posible.

Giro: A Simon Yates le pueden las ganas

Simon Yates Giro JoanSeguidor

La paciencia es imprescindible para ganar el Giro, Simon Yates debería saberlo

Cualquiera que haya seguido la trayectoria reciente de Simon Yates sabrá que el Giro de Italia de hace un año es un punto de inflexión.

Hasta el viernes final de la carrera, a 48 horas escasas de aterrizar en Roma y su complicado circuito, Simon Yates era una maglia rosa sólida y contundente.

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Iba con tres etapas en el zurrón y momentos mágicos de ciclismo, exhibiendo músculo en los confines de la tierra media del Gran Saso o ganando una clásica de primavera sobre Dumoulin en Osimo.

«Ataco donde nadie acostumbra a hacerlo» presume el «twin» inglés.

Este número previo al Giro del Procycling abre con Simon Yates como uno de los tipos a seguir estos días por Italia.

Dibujan un corredor muy cambiado de aquel que ganara una llegada en alto del Tour de la Gran Bretaña hace unos seis años.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Entonces era un ciclista calmado, excelente pistard y proclive a decir más bien poco en las entrevistas.

Pero es estatus cambia, y la lengua se envalentona.

Simon Yates no para de hablar de su «obra inacabada», hace un año en Italia

Se crece y se ve bien, incluso en un contexto en el que Primoz Roglic impone respeto y hasta miedo.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

«Si yo fuera rival de Simon Yates estaría asustado» vino a decir en la preapertura boloñesa, unas declaraciones que no casan con aquellas de ese ciclista tímido y reservado de hace unos años.

Admite que lleva todo el año esperado este momento, que quiere este Giro, que casi le obsesiona.

 

Pero está en Italia, está en campo contrario y en su terna de rivales está el anfitrión Vincenzo Nibali, quien acostumbra a hablar poco y hacer mucho en la carretera.

Y Vincenzo Nibali pide respeto, que no es de recibo hablar así

«Quiero ver de lo que es capaz de hacer Yates en este Giro porque comentó que necesitaríamos ir al lavabo»

 

El pique es bonito, extraordinario, es sal y pimienta, el aliño de una buena ensalada.

Por qué correr el Girona Gravel Ride???

Nos gusta que fuera de la carrera haya chulería, sin rozar lo soez y es un hecho que Simon Yates tiene motivos para sacar pecho.

Otra cosa es que sea una buena estrategia, el querer correr tanto, sacar la manga antes que el brazo, creer que así puedes asustar realmente a la gente.

SQR – GORE

 

Cambrils Square Agosto

 

Porque en cuatro meses Simon Yates probó todos los estadios del ciclismo, lo suficiente como para ser precavido.

El ciclismo es un deporte que no dista mucho de la vida, cuando sacas un poco la coronilla la realidad te rasura, y no es tanta la superioridad de Simon Yates sobre sus rivales, como para hablar así.

El piensa diferente, actúa diferente, cualquiera querría el Tour tras ganar la Vuelta, pero le confiere al Giro carácter de prioridad porque siente que su ciclismo es éste.

En eso es coherente, pero tiene tres semanas para ver, como dice Nibali, si le cunden esas declaraciones.

Ha matizado, es cierto, pero el órdago está lanzado y aquí quien reparte juego, por el momento, es un tercero, Primoz Roglic, quien no parece por tonterías.

 

¿Qué hay de bueno en este Tour?

No en vano el Tour de Francia ha sido y es la máxima competición ciclista que acapara más prestigio dentro del calendario internacional. Aunque la temporada en ruta abarca el período activo de nueve largos meses, bien es cierto que los aficionados al deporte de las dos ruedas centran su particular atención en torno a lo que podrá suceder en estas fechas del mes de julio que adquieren un interés especial al celebrarse la ronda francesa, un acontecimiento tradicional que con el paso de los años no muere.

Preámbulo

El Tour persiste en la idea divulgativa de pisar territorio extranjero, un evento que en verdad dilata intrínsecamente su popularidad internacional. La caravana multicolor, esta vez, iniciará su periplo en la ciudad holandesa de Utrecht. Es toda una novedad el que se celebren dos etapas en el país de las planicies, un país tan arraigado al deporte de la bicicleta y que cuenta con miles y miles de adeptos muy familiarizados en darle a los pedales a pesar de las oscilantes condiciones climatológicas que no siempre son muy favorables. El ciclismo es un advenimiento allí que está por encima de todo.

Otra alternativa a resaltar es que cada equipo ciclista estará formado por nueve unidades. Serán veintidós las escuadras que participan con lo cual se deduce que totalizarán en la línea de partida un conglomerado de nada menos 198 corredores, una cifra global un tanto comprometida y que aporta un cierto riesgo como son las caídas. Los organizadores deberían ser más exigentes o escrupulosos; es decir, reduciendo el número masivo de participantes que, algunas veces, se ven obligados a sortear carreteras más bien estrechas, lo cual provoca en consecuencia una acusada tensión por parte de los mismos concurrentes. Por último y cómo inciso el consignar que se asignarán a los tres primeros clasificados de etapa sendas bonificaciones (10, 6 y 4 segundos), una fórmula que ni mucho menos nos satisface.

Una frase popular: renovarse o morir

De manera sucinta no podemos por menos que adentrarnos y analizar un poco las principales novedades que encierra la ronda francesa en la edición de este año. Siempre hay pinceladas nuevas que la organización trata de incluir para darle, si cabe, una fisonomía más atractiva. Henri Desgrange, el admirado fundador e impulsor del Tour, que puso en marcha en el año 1903, sabía bien de sobras que una prueba de esta envergadura requería para subsistir unas iniciativas renovadoras como así ha ido aconteciendo año tras año. Ha trascurrido más de un siglo desde aquellos principios encerrados ya un poco en la leyenda. Se debe tomar en consideración la paralización obligada con motivo de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, episodios dramáticos que asolaron con contundencia en el territorio europeo.

El Tour en esencia se parece al del año pasado

El Tour en sí siempre se ha caracterizado por el dominio ejercido por los puertos de alta montaña. En esta ocasión se cruzarán 28 cimas distribuidas en varias categorías. Nos llama la atención, por ejemplo, el de que primero se deberán salvar los collados pirenaicos, mientras que el conglomerado de los Alpes se afrontará en las postrimerías de la prueba. No hay duda que el interés de la carrera se centrará más bien en esos últimos y empinados macizos, que se afrontarán en la segunda parte de la carrera. Es conveniente señalar que habrá cinco etapas con sendas llegadas en alto. Serán: La Pierre-Saint-Martin (10ª etapa – 1.610 metros de altitud), Plateau de Beille (12ª – 1.780 mts.), Pra-Loup (17ª – 1.620 mts.), La Toussuire (19ª – 1.705 mts.) y Alpe-d´Huez (20ª – 1.850 mts.).

Otra faceta a tomar en consideración son las etapas de la especialidad exigente de contrarreloj. La primera etapa será un breve sector individual, de 14 kilómetros en los alrededores de la población de Utrecht. Se deberá pedalear a tope. Todo un espectáculo. La pugna por equipos se desarrollará en el noveno día de competición bajo una distancia a cubrir de 28 kilómetros. De todo ello deducimos que esta vez las manecillas del reloj no tendrán tanta influencia en la cuenta de resultados.

Existe un paralelismo entre el kilometraje total contabilizado el pasado año y éste. La suma es bastante equilibrada. Esta vez se computarán un total de 3.344 kilómetros; es decir, se recorrerán 60 kilómetros de menos. Básicamente las denominadas etapas llanas, o las de media montaña, o las de alta montaña, traducen una cierta similitud entre uno y otro año. En el fondo de la cuestión existe un equilibrio técnico de identidad.

La tabla de favoritos

Somos sinceros en manifestar que el Tour de Francia, una vez más, acaparará una más cotizada participación internacional. Sobre el papel existen tres ciclistas que a nuestro juicio están por encima de todos los demás. No son otros -es fácil el adivinarlo- que el británico Christopher Froome, el colombiano Nairo Quintana y el italiano Vincenzo Nibali, que llevan realizados méritos suficientes para alcanzar el triunfo absoluto.

Nuestro país, España, en un plano algo inferior, cuenta con un trío de veteranos integrado por el madrileño Alberto Contador, el catalán Joaquim Rodríguez y el murciano Alejandro Valverde. No se puede pedir más. De entre otros extranjeros más distinguidos no podemos dejar en el tintero a componentes con los que habrá que contar. Yendo al grano, debemos consignar también en esta escala de favoritos a los siguientes corredores: el estadounidense Tejay Van Garderen, el holandés Bauke Mollema, el colombiano Rigoberto Urán, el canadiense Ryder Hesjedal y finalmente el polaco Michal Kwiatkowski, la revelación de estos últimos tiempos.

Un poco de historia: el Tour y los Países Bajos

Quisiéramos recordar que fue en el año 1954, cuando el Tour de Francia inició su periplo por vez primera en los Países Bajos, en el país de las extensas planicies que se ha preocupado siempre de conquistar y fertilizar tierras inundadas por el mar. Todo ello significó un loable acontecimiento que se vivió concretamente en la ciudad de mil facetas, Amsterdam. No pocos de los que nos leen se preguntarán si hubo otras veces en la cual la ronda gala volvió a visitar aquella nación que hoy nos ocupa.

Efectivamente, en el año 1973, la caravana multicolor ciclista rindió visita a la ciudad turística de Scheveningen, un punto veraniego de la alta sociedad, lindante a la costa del mar del Norte. Siguieron posteriormente las ciudades de Leiden (1978), con un centro universitario de alto relieve internacional, y Hertogenbosch  (1996). Finalmente le tocó el turno a la industrial población de Róterdam (2010), reconstruida tras los bombardeos es habidos durante la Segunda Guerra Mundial. Es en la actualidad la ciudad que posee el puerto más importante de Europa.

La conclusión final, simple anécdota, es que el Tour de Francia ha registrado cinco comienzos en tierras holandesas, lo cual no deja de ser un dato de interés para los que se sienten atraídos por los datos estadísticos. Hacer hincapié que en esta próxima e inminente edición del Tour, la 102ª, vuelve a ponerse en marcha por sexta vez en la comúnmente llamada la tierra de los tulipanes. Esta vez corresponde el turno a la ciudad polifacética de Utrecht, que reúne la famosa Universidad estudiantil de alto rango mundial bajo la silueta inconfundible de su imperante Observatorio. Algo más allá se encuentra la monumental Catedral gótica de San Martín.

Por Gerardo Fuster

INFO

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En el Tour de Francia, los 198 ciclistas gastarán aproximadamente un total de 25 millones de calorías, que deberán reponer siguiendo una correcta estrategia nutricional durante y después de cada etapa gracias a los productos Powerbar desarrollados a tal efecto. Y los números son impresionantes, ya que en total, los ciclistas que competirán en el Tour consumirán:
• 13.700 Barritas Powerbar Energize
• 15.400 Powergels
• Miles de litros de la bebida energética Powerbar Isoactive Isotonic
• 530 raciones de batidos Powerbar Recovery

Nibali no marca terreno

Entiendo que si el Tour de Francia saliera cada dos años desde UK, la marabunta en las cunetas no sería tal, pero lo cierto es que más allá de la moda, este país del primerísimo mundo tiene mimbres para que el ciclismo pase de coyuntura a estructura. La jornada de Sheffield ha sido ejemplo, en un terreno pestoso que más que las islas parecieron las Árdenas, incluso hasta en la estrechez de la ruta con ciclistas poco menos que pidiendo paso por entre el público.

Jornada de dos partes muy marcadas. La primera sin noticias más allá de la fuga con David de la Cruz al comando, pinta bien el catalán, y la otra con el Team Sky saliendo al envite, tomando el mando por el terreno que Froome conoció con sus mejores lugartenientes y midiendo las consecuencias de la caída de Richie Porte. Envite aceptado por el Cannondale de Sagan con Kadri, entre otros, por delante y enorme en la entrega.

Se trató de un juego de apariencias, de marcar terreno con buenas sensaciones en Team Sky, obligado por correr en Inglaterra y ser el titular del ganador, y Garmin, pero también de Astana, un equipo que por nombres infunde miedo. Queda mucho, muchísimo, pero el terreno se va marcando, bien sea por equipo o individualmente. Todos quisieron su tiro de cámara, algo que ama Nibali, Vicenzo Nibali, el ciclista de los imposibles que responde a Vinokourov con talegazos y se postula frente Froome y Contador. Otros marcaron terreno, el siciliano abrió la cuenta.

La jornada resultó imposible para Marcel Kittel, quien con o sin Cavendish es la referencia de la velocidad, pues entendemos que en el mano a mano el alemán dejó atrás hace tiempo al de la Isla de Man. Sea como fuere, Kittel  es el vivo ejemplo de la gestión de su equipo, el Giant, que por cierto no sería extraño acabara en manos de Fernando Alonso, como cabeza de puente para entrar en el ciclismo. Tiene el Giant y el Belkin. La primera una estructura enorme fenomenalmente grande y gestionada, la segunda muy grande pero mal gestionada. Ambas son holandesas y ambas con problemas de continuidad.

#fact Se cumplieron veinte años de la victoria de Francisco Cabello en Brighton, durante el primer paso del Tour por tierras británicas.

#àdemain Siete años después de una “grande départ” memorable, Londres vuelve al mapa del Tour sin el gran nombre para optar al éxito, el sucio Cavendish. Última jornada del periplo británico que pinta a transición.

Horner & Nibali, Nibali & Horner, tanto monta

 

Bonita foto que recorre los muros de facebook y los time line de twitter que fue tomada en la intimidad de las carpas del Angliru. Los dos ciclistas cuyo esfuerzo nos enervó durante la ascensión al coloso astur mano a mano en lo que entendemos el repaso de la jugada. Y sí, a pesar de que Horner no despierte sensaciones encontradas, es en momentos como éste cuando valoramos que el tipo que se ha llevado el rojo a su casa merece mucho la pena.

Nibali y Evans siempre creyeron

Muchos borrones y notas opuestas en el cuaderno de esta larga y cronometrada jornada que da inicio a la segunda parte del Giro de Italia. El día que las cámaras se olvidaron del titular de la maglia rosa, Beñat Intxausti, la primera grande de la temporada, cronológicamente hablando, presenta un panorama terriblemente atractivo a dos semanas de culminar en Brescia.

Hubo unos días que todos pensamos que las cosas serían sencillas para Team Sky. No fue hace mucho. Recuerdo ese fin de semana que solapaba Tirreno y París-Niza. Pedimos paciencia, el año es largo, las circunstancias diversas y muchos los rivales que esperan en el camino. Entre otros por ejemplo dos que probaron el jarabe de ricino de los ingleses.

Vincenzo Nibali, todo corazón, un ciclista de los de antes. Salió a quemar las naves y a pesar de casi naufragar en la segunda parte de la crono, se va de la misma vestido de rosa, cuando en sus pronósticos previos estaba el amortiguar en lo posible la desventaja que teóricamente le sacaría Brad Wiggins. Nibali tiene por delante lo que le gusta, que es en esencia similar a lo que hemos presenciado hasta la fecha –un recorrido con putadas por doquier- aunque con el añadido de una dureza infernal.

Tirreno Adriatico 2011

Luego está Cadel Evans, ese ciclista que es una sombra, que nadie espera, con el que nadie cuenta, pero que surge siempre delante. Agonístico, de perfil bajo, firmó la crono que esperábamos para situarse como la alternativa al hombre que Italia pone en liza para recuperar su Giro. No esperen grandes acciones, ni movimientos suicidas, sin embargo su perenne estampa seguirá la rueda de los mejores y hasta es posible que en el último golpe de riñón los supere.

Tanto Nibali como Evans probaron las terapias de choque de Sky. Muchos en su lugar probablemente habrían bajado los brazos, ellos sin embargo siguieron a lo suyo y ahí están, reforzadísimos frente a los hombres de negro que una vez más, dos años después, han podido pecar de ser excesivamente celosos del guión inicialmente escrito. La crono de Henao, de no haberse empañado con las servidumbres de la loca jornada del viernes, le habría valido estar al nivel de Evans y Nibali, sin que la teoría diga que es inferior a ninguno de los dos con el recorrido en la mano.

A Bradley Wiggins se le ha revelado hasta la tecnología. El cambio de bicicleta posiblemente le haya costado un triunfo parcial que situado en perspectiva le habría devuelto a la lucha por la general que vino a conquistar. Al Sky le cabe el doble reto de recuperar moralmente a este peculiar ciclista y ponerlo en disposición de luchar por una victoria que se le ha puesto muy complicada. Valoremos el hecho que los ingleses siguen con tres en el top ten. No obstante que Wiggo tenga en cuenta que si es capaz de voltear la situación, como por ejemplo Miguel Indurain no fue capaz en 1994, tendrá una buena historia que contarles a sus nietos.

Las fragilidades del «Imperio Sky»

 

Quienes naveguen por mi edad, tendrán fresca la trilogía de la Guerra de las Galaxias. Hablo de la original, de la de hace treinta años, no del sucedáneo tecnológico de quince atrás. En un pasaje de la primera entrega las tropas rebeldes valoran la posibilidad de atacar la temible Estrella de la Muerte, el arma más poderosa del Imperio, capaz de cepillarse un planeta en medio segundo. Durante la exposición del estratega de los rebeldes afirma que tan portentosa fortaleza no admite ataques frontales ni masivos, pero sí pequeños dardos, naves diminutas que surquen su campo de fuego y lleguen a su punto débil.

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Algo así se postula en el Giro de Italia que rueda por tierras de Campania, tanto peninsulares como insulares, en estos días de despejar las primeras incógnitas de la carrera. La crono por equipos en la isla de Ischia sirvió para corroborar lo que se viene tiempo anunciando, estos tipos de negro vienen a por todas, tienen el Giro en mente y como la Estrella de la Muerte no admiten ataques frontales ni estrategias similares.

 

El Team Sky está pensado a lo grande. Sus victorias se basan en una superioridad casi por combustión. El Tour de Francia pasado es un vivo ejemplo de esta teoría. Consumen las piernas de los rivales, al tren que le interesa, hasta dejar seco cualquier intento de ataque y ofensa ajena. Así plantean la carrera por que para ello gozan de una excelente camarilla. Vean por ejemplo la guardia de Wiggins en este arranque de Giro. Quién le busque las cosquillas el vigente ganador del Tour tiene primero que derribar excelentes gregarios que perfectamente, por calidad digo, podrían liderar otras escuadras.

 

Sin embargo, Sky, como aquella Estrella de la Muerte, no está diseñado para ataques pequeños y terreno minado. Y no hablo de las leyendas que hablan de alianzas italianas frente al ganador foráneo. Recuerdo cuando ganaba Miguel Indurain que se trazaban posibles acuerdos entre Chiapucci, Chiccioli, GIovanetti y las vedettes locales de la época. Aquello fue una epopeya contada para quien la quisiera escuchar, pues la carrera fue por unos derroteros muy diferentes.

 

No obstante concurren en este Giro finales envenenados, complicados puertos, peores descensos y rivales que encajan con el perfil de guerrilla que se necesita para minar los sólidos argumentos de los ingleses. La etapa de Sant Elpidio de la Tirreno fue el ejemplo más claro. Justo dos días después de que Chris Froome atizara un golpe que pareció definitivo, Vincenzo Nibali sacó provecho a las posibilidades del recorrido para sorprender y alzarse con una victoria simbólica que en cierto punto puede alentar acciones similares en este Giro que camina por el sur.

 

Cierto es que sobre el papel hay que plasmar esas opciones que ahora nos parecen improbables, pero también resulta imprescindible agarrarse a esas teorías si se quiere ver algo de confrontación, pues ahora mismo, racionalmente y con los datos en la mano, Bradley Wiggins es mejor que todos y cada uno de sus rivales en el terreno que se les compare. Si empírica y racionalmente la situación es esa, sólo cabe apelar a la emoción para poner en titubeo al que es favorito unánime de este Giro.

Foto tomada de www.sport.es

 

El debate sobre la dureza de los recorridos es artificial e interesado

Ruego realicen un pequeño ejercicio de memoria. Así, de primeras, espontáneamente. Piensen en las carreras que más les han llenado. Aquellas carreras que una vez apagada la televisión quedan en la retina. No creo errar en exceso cuando pienso que los primeros momentos que invaden vuestra mente juguetona son aquellos de Montalcino en el Giro de 2010 –una etapa hecha lodazal-, la primera ascensión al Angliru, allá por 1999 con Manolo Lama radiando al Chaba desde el váter del hotel, la ascensión anual al Mortirolo, la llegada a la Bola del Mundo, el estreno de la Vuelta entre las nievas de abril del Tourmalet, la tempestad helada sobre el pelotón del Giro en el Gavia, la gélida Lieja de Hinault…

A la raíz de la sensacional jornada de ciclismo de ayer se ha animado un debate latente desde la pasada Vuelta a España. ¿Hasta qué punto imprimir dureza en los recorridos ciclistas?. El debate es interesado y oportuno por ver a ciclistas trazas eses, cuando no a pie al lado de su  bicicleta, en el cuestarrón que rompió ayer la carrera en Porto Sant Elpidio, pero no deja de estar muy condicionado por la realidad del ciclismo y esa no es otra que si no hay chepazos y dolor extremo, la audiencia no responde.

Y es que las palabras del mentor de todos estos recorridos, nos suenan huecas. Desde hace un tiempo el ciclismo competido en Italia tiene un atractivo que incluso llega a rivalizar con el generado desde la cuna de este deporte, Francia. El Giro y sus carreras satélites crecen a marchas forzadas y no lo hacen precisamente por omitir las estridencias. ¿De dónde sale entonces el sello de la Strade Bianche, con tenebrosas bajadas en empolvadas y sin asfaltar vías toscanas? Si no fuera por el sterrato esa carrera se diluiría en el denso calendario internacional. Qué decir de Lombardía, que introdujo el insufrible Sormano con unas pintadas en el asfalto nada improvisadas.

Seamos sinceros. Nos gusta ver sufrir a los corredores sobre la bicicleta y si encima se destroza la carrera mejor que mejor. Ayer se dieron tales circunstancias. En este ciclismo contemporáneo sólo la imprevisión que puede introducir una cuesta del 30% puede acabar por definir lo que es espectáculo de lo que no lo es, por que en subidas convencionales, salvo locuras como la que desató Alberto Contador en Fuente Dé el año pasado, las cartas están muy marcadas entre los grandes e incluso ocurre, en ocasiones, que el gran rival del primero es compañero de huestes y por tanto aliado forzoso. Dígase Froome y Wiggins en el último Tour.

A todo ello aliñamos que el ciclismo está como está para acabar de cuadrar el círculo. No evitemos la realidad, pues ésta dicta impasible que o buscamos animaladas o esto lo vemos cuatro gatos, los benditos incondicionales, que sí, amamos el ciclismo de pizarra y antaño pero no somos masa crítica como para que las grandes firmas digan que el tinglado es rentable.

Y todo lo demás, Sr. Acquarone, es marear la perdiz.

 

Foto tomada de twitter de Orica