21 años sin Manolo Sanroma

Manolo Sanroma murió disputando a más de 70 km/h un sprint de la Volta en Vilanova i la Geltrú 

19 de junio de 1999. Recuerdo perfectamente aquel día: Manolo Sanroma, uno de los sprinters más prometedores del pelotón ciclista nacional, sufría un terrible accidente, al caer y golpear con su barbilla en un bordillo.

No podía ser.

Otro ciclista profesional que nos dejaba en la carretera.

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A Sanroma, ciclista del Grupo Deportivo Fuenlabrada y que sólo llevaba dos temporadas como profesional, lo recuerdo como un sprinter muy fuerte, atrevido, descarado y muy valiente, que le había llegado plantar cara al mismísimo Cipollini.

De hecho, ya le había ganado una etapa en la Vuelta a la Comunidad Valenciana de aquel mismo año.

Dicen que aquel día Manuel iba picado con él porque el día anterior, en otro sprint, Mario le había cerrado descaradamente:

«Le dije que eso no se hacía. Cipollini había sido mi ídolo desde los seis años. Pero me pareció increíble que un ciclista de su talla hiciera esas cosas».

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También explicaron que murió al instante, con tan sólo 22 años, y que ni el casco le pudo salvar la vida.

Tras la muerte de «Lolo», como le llamaban sus amigos y familiares, enseguida se pensó en Almagro, su ciudad natal, en rendirle un merecido homenaje en recuerdo a su memoria.

Pensaron en dedicarle un monumento que se instalaría en el recinto ferial, junto a las instalaciones deportivas.

A finales del año 2000 se convoca un concurso nacional para elegir el mejor proyecto.

De entre todas las maquetas recibidas desde toda España fue elegida por unanimidad la del escultor de Valdepeñas, José Lillo Galiani, artista cuyas esculturas son fuertemente expresionistas y que trabaja todos los materiales, sobre todo el hierro y el bronce.

La maqueta de Lillo Galiani, de 1 m de longitud y realizada con los mismos materiales definitivos, bronce y acero inoxidable, fue subastada, quedando en propiedad de la familia Sanroma que aportó una importante cantidad de dinero.

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El monumento  de Manolo Sanroma se sufragó por suscripción popular 

Tras dos años de trabajo, el genial escultor pudo culminar su obra inaugurándose el 28 de octubre del 2002, con la presencia del entonces vicepresidente del gobierno Mariano Rajoy, y Javier Martín del Burgo, director de deportes de la comunidad de Castilla-La Mancha.

Lillo Galiano presentó su obra hablando «de un joven atleta que se atrevía a desafiar, e incluso a vencer, a héroes del ciclismo».

A la hora de efectuar su obra, la única condición que le impusieron es que la figura de «Lolo» debería estar realizada de manera realista: «su madre visitó mi estudio cuando el retrato en arcilla estuvo acabado para dar su visto bueno», nos comenta el propio Lillo.

 

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El conjunto escultórico consta de una punta de flecha en acero inoxidable que sugiere velocidad, con una longitud de 7,8 m por 2 m de anchura y sustenta a un grupo de cinco ciclistas en bronce de 2,20 m de altura.

Encabeza el grupo, en actitud de victoria, la figura de Sanroma en modelado clásico, y su gesto recoge el momento en que vence al sprint a Cipollini en la mencionada Vuelta a la Comunidad Valenciana.

 

Los cuatro ciclistas que le acompañan, plasmados en formas fuertemente expresionistas, potencian el movimiento, agresividad y dramatismo de la acción, y sobre todo, la velocidad, con la repetición de ciclos en las últimas ruedas. 

Todo el monumento descansa sobre un enorme piñón de bicicleta en acero, adosado a una base granítica y con una altura total del conjunto de 6 m.

Agradecer al sr Lillo Galiani su amabilidad al explicarnos los entresijos de su obra y a la vez dedicarle este pequeño homenaje, desde este rincón, a la figura del gran «Lolo».

No te olvidamos.

Fotos: José Lillo Galiani

El bibliotecario ciclista

Me llamo Sisco y soy bibliotecario de la Biblioteca Armand Cardona de Vilanova i La Geltrú.  A mí, la afición al ciclismo me viene de familia. La mayoría de mis tíos, lo practicaban y practican y además estuvieron vinculados con los inicios de la Unión Ciclista Vilanova, allá por finales de los 70.

Algún primo también compitió en categorías juvenil y amateur: uno de ellos era de la generación de los Rota, Valbuena y los hermanos Osa, que acabaron pasando a profesionales y el otro de la edad de Angel Edo, Joan Viladoms, Josep Tarradellas que también llegaron alto. Pero es que además otro de mis primos corrió con el Isaac Gálvez en sus inicios como infantil y cadete.

Yo practico el ciclismo desde los 14 años y, si bien tuve una laguna de diez años, entre los 20 y los 30, llevo más de diez dedicado al cicloturismo. Puedo presumir de haber realizado algunas marchas del nivel de Rutes del Montseny, Terra de Remences y la Polar Gran Fondo la Musara más, como no, la Quebrantahuesos, Mallorca 312, la Marmotte (Francia) y la Maratona de los Dolomitas (Italia). A final de año, haciendo números, me salen entre 8000 y 9000 kilómetros.

Siempre quise llevar el ciclismo a mi trabajo, y de ahí surgió el “Racó ciclista” -Rincón ciclista- en la biblioteca donde trabajo. Todo surge a raíz del éxito de una primera actividad relacionada con el ciclismo que se organizó en noviembre de 2011: la presentación, a cargo de Frederic Ràfols, del libro Guia de colls de Catalunya, Andorra i Balears. Ese éxito me animó a crear esta especialización que no existía en ninguna biblioteca pública de Cataluña, donde sí que había una general de deportes, pero ninguna específica en ciclismo.

Desde entonces se mantienen las actividades periódicamente (presentaciones de libros, exposición con motivo del centenario de la Volta a Catalunya,…) i se aprovecha el estrecho vínculo de Vilanova i la Geltrú con el ciclismo, con ilustres representantes de este deporte como Vicenç Iturat, Isaac Gàlvez, Joan Font o Marc Soler, actualmente en las filas del Movistar, y una gran sensibilidad municipal por este deporte, que se traduce en la organización de diferentes carreras o marchas como la Pedals de Clip, la Clàssica Isaac Gàlvez, la carreras de infantiles y cadetes, además de otras de carácter más social o lúdico como la carrera del Pavo o el paseo por la carretera del pantano de Foix.

A le gente le ha gustado la idea, tanto en la asistencia a los actos que hacemos como en el préstamo de documentos. En este caso se benefician del hecho de que muchos de los ejemplares de que disponemos en el “Racò ciclista” no se encuentran en la mayoría de las bibliotecas de la Xarxa y esto provoca que nos los soliciten a través del servicio de préstamo entre bibliotecas.

La gran dificultad radica, especialmente, en los últimos tiempos, debido al gran número de publicaciones del género, en afrontar con un presupuesto limitado la compra de todos los documentos que se publican.

Creo que entre las funciones de las bibliotecas, más allá de las propiamente relacionadas con la promoción lectora, también están las que tienen relación con la ocupación del tiempo de ocio y con el hecho de transmitir valores positivos para la sociedad.

En estos dos últimos casos el «Racó ciclista» cumple directamente con estas funciones y, más allá de promover la lectura a través de la compra de novedades y la organización de presentaciones de libros, responde a una necesidad cada vez más patente en nuestra sociedad como es la de practicar deporte y hacerlo de una forma guiada y entrenada.

Durante un mes hemos tenido una exposición fotográfica que ha permitido conocer los más de 100 años de historia de nuestra villa y de la relación que ha habido siempre entre Vilanova i la Geltrú y la bicicleta. Se pueden ver imágenes desde el año 1897, primer testigo del que se tiene constancia gráfica de una cursa en Vilanova, hasta nuestros días, con imágenes de la última “Cursa del Pavo” celebrada el pasado diciembre de 2015.

Por Sisco Moreno