¿Un Giro a tres?

No es, no, desde luego uno de los mejores Giros que hemos visto estos últimos años. Nada que ver con la memorable edición del diez, con Ivan Basso ganando sobre la bocina a David Arroyo, ni la del doce, con Hesjedal segando el sueño de Purito sobre el duomo milanés, ni mucho menos la del trece, que Nibali ganó entre cortinas de nieve, ni qué decir la de hace dos años, con Astana hostigando a Contador hasta el final, ni la del año pasado, la mejor de todas, la de la remontada imposible de Nibali.

Se han quemado dos tercios largos de carrera y sin duda el momento del Giro 2017 es la del líder apeándose para lo que ya sabemos en la base del Umbrail Pass. Esa imagen, como la de Kruijwsijk en las neveras del Agnelo será una de las imágenes del año y la que seguramente lleve al Giro a miles de zapping por todo el mundo.

Sea como fuere, lo pasado pasado está, y ahora cabe mirar lo que queda, y sobre todo quiénes quedan en liza. A la espera que no haya sorpresas más allá de los tres minutos, la cosa creemos que se mueve entre los tres de delante con muchas dudas y pocas certidumbres sobre lo que podremos ver.

Tom Dumolin llega bien al tramo final. El neerlandés estaba decepcionado en Bormio por la renta cedida, sinceramnete viendo como subió y se manejó, dudo mucho que hubiera perdido el tren de los mejores. Afrontar el tramo final de la etapa definitiva como hizo él, con la imagen que nos ofreció y los problemas que le podemos suponer, es de un méirto terrible. Si tras eso, Dumolin sigue vivo es que está en un estado de forma tremendo, el mejor de su carrera deportiva y con un nivel de convicción fuera de duda.

El líder ha demostrado personalidad y ha jugado sus cartas con la honradez que le pedimos a las estrellas. Ha abierto hueco donde debía, en la crono, y remachado donde se vio bien, en Oropa. Ahora tiene tres jornadas terribles, sobre todo la del Gruppo Sella, el encadenado de puertos que empieza con el Pordoi y que seguramente le pongan en un brete. Si hubiera llegado con los casi tres minutos de rigor que tenía anteayer tendría donde agarrarse, ahora el margen es estrecho.

Tercero en esta regla es Vincenzo Nibali, el tipo que más argumentos tiene para creer porque ya lo ha hecho más veces, porque nunca ceja en el empeño y tiene unas pelotas que no le caben en la entrepierna. Nibali es tras Contador el corredor en activo con más grandes en el palmarés. De los tres creo que es el que menos tiene que perder y ello le despoja de los miedos de otros. No sé si será capaz de hacer lo de un año atrás, pero sus movimientos si no son a su favor, pueden acabar decantando la balanza.

En medio Nairo, de quien poco más podemos añadir. Su Giro es decepcionante, lo siento, y posiblemente lo gane, porque sinceramente me parece el mejor de la vanguardia, incluso corriendo con todos los contrapesos que demuestra, corriendo a no perder, a ganar con lo mínimo y pidiendo el relevo cuando él es quien más tiene que ganar.

Sea como fuere al colombiano las circunstancias rara vez le fallan salvo que Froome esté por medio del Tour. Llamadlo confusión con la bandera roja en el Stelvio, llamadlo Contador en plan estelar rompiendo la carrera a su favor o llamadlo apretón de Dumolin. Como digo, Nairo tiene el Giro en su mano, siempre y cuando se deje de especular porque su crédito no es infinito ni las opotunidades muchas, pues a la crono final se une que los finales en Piancavallo y Asiago guardan ciertas afinidades con Oropa, el sitio donde Dumolin le dejó temblando.

Quiero pensar que Nairo iba lo justo que podemos imaginar, porque en caso contrario alguien no ha hecho bien su trabajo midiendo los picos de forma y esas cosas. Ya sabrán qué hacen y como lo hacen, pero cuando se anuncia una empresa del tamaño de Giro y Tour esperas altura de miras y esto hasta la fecha no lo hemos visto.

Imagen tomada de FB del Giro de Italia

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Conoce las OXiC by DT Swiss y el sorprendente de acabado de la llanta

El Giro anestesiado

Qué bonito sprint para cerrar la primera semana de Giro de Italia. Una llegada emocionante, con susto incluido, el enlace que marcaba un seto en medio de la calzada, y sobre todo el éxito de Caleb Ewan, el tercer velocista de la carrera que veía como Fernando Gaviria iba creciendo y André Greipel se aseguraba su pieza sin que a él no le cayera nada. Poco a poco Ewan sigue sumando, pero si os dais cuenta a una velocidad muy diferente a la que nos tenía acostumbrados, porque una cosa es ganar en extremo oriente y otros paisajes exóticos y otra en la vieja Europa, donde el ciclismo adquiere otro rango y la victoria, la victoria, se vende cara.

La primera semana del Giro se cierra sin sobresalto, plácida y si viéramos los parajes por los que ha pasado, casi paradisiaca, con esas vistas sobre Sicilia, la cintura del Etna, los bosques sardos y los pueblos blancos de la suela de la bota itálica.

Nada en el aparato podríamos decir, sin temor a equivocarnos, nada que pudiéramos presagiar de inicio, hace siete días en el Algero. Cuando uno miraba el recorrido y sabía de los recovecos de las islas itálicas, imaginaba eso que tanto nos gusta dibujar en la mente: tradición, emboscadas y dosis de buen ciclismo. Todo lo contrario, la carrera se ha distinguido por la ausencia total de acción, al menos en lo que a los hombres fuertes en la general se refiere. Un solo movimiento de un ciclista que nos encanta, Bob Jungels, pero que no deja de ser un segundo espada, resume lo sustancias de estos días. Fue un látigo, un fustigamiento justo pero eficaz sobre el resto de favoritos que es recordó que la carrera puede empezar en cualquier momento, aunque los momentos de acción real han sido la excepción.

Y lo vimos en el Etna, donde si se nos permite decir apreciamos mucho miedo y poca vergüenza. Hace un año, a estas alturas el Giro había sido excelente ya de inicio. Tras el arranque holandés, tuvimos una primera semana de altura, con Jungels y Amador en plan estelar, las victorias de Ulissi, la jornada del sterrato con Brambilla en Arezzo. Un Giro cinco estrellas que sin embargo no tenía la nómina de éste, era un Giro que se jugaba entre nombres de menos caché, en general, pero con más ambición, porque la segunda línea de las grandes escuadras es digna de liderar cualqueira de ellas.

Y así vemos como en el Etna había miedo: Mollema, Pinot, Nibali, Dumolin, Nairo, Geraint,… si ni siquiera se tentó a Landa cuando éste quedó descolgado por un pinchazo. Hay miedo, respeto, llamadlo como queráis, equipos que guardan la posición en el pelotón, que no están para historias ni sorprersas, que quieren llegar con todo lo más lejos posible. Un ciclista afeado por su forma de correr como Van Garderen fue uno de los hombres del Etna al poner a los suyos a bloquear la carrera, pronto vendrán los Sky a cascar su trote cochinero. Es la “anglosajonización” del ciclismo, ni más ni menos, es lo que hay, no cabe vuelta de hoja y si éstos se imponen, andamos jodidos.

Porque harán del Giro el Tour, su Tour, y ya sabéis qué es el Tour con los hombres de negro, y sus clones al frente, un sopor, la peor manera de matar el ciclismo y su esencia, una esencia que creíamos a buen resguardo en Italia.

Y a ello se le unen los dos del bando latino. Vincenzo Nibali parece el del año pasado, a remolque de los acontecimientos y confiando en su casta y calidad para revertir la situación. Si os acordáis hace 365 días estaba aún peor y remontó. Su ataque del Etna no sé si respondía a la razón o la corazón, esperemos que a lo segundo, porque si es a lo primero, Amador lo secó pero que muy bien.

Nairo Quintana espera mejores días, si el colombiano ya es de sangre espesa y temple frío, de esos que sólo gustan de atacar una vez, dos a lo sumo, porque no regala una alegría, imaginároslo en esa economía de esfuerzos que tiene que trazar en ese doblete que ansía.

En el Blockhaus, el domingo, se le acaba la tontería, o se mueve o llega a la crono con muy buenos especialistas alrededor. Para entonces acabó el tiempo de la anestesia.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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Pocas marcas presentan una historia centenaria

Navacerrada y más allá, la Bola del Mundo

Así nos sentiremos, como Tintín aterrizando en la Luna, cuando alcancemos esta impresionante cima llamada la Bola del Mundo y nos fotografiemos junto a su “cohete”, reeditando la famosa portada del libro de Hergé, el viejo repetidor instalado en lo más alto, nada menos que a 2257 metros de altitud, y que en su día Ezequiel Mosquera la tildara de escenario irreal, sacada de un cuento como “El Señor de los Anillos”.

Quién mejor que el propio Ezequiel para hablarnos con propiedad de esta terrorífica ascensión, cuando en septiembre de 2010 inscribiera su nombre como ganador en este muro de hormigón de 3,4 kilómetros, convirtiendo en épica su escalada y mítica su dureza, su altitud y sus vistas, haciendo realidad el sueño que un día tuvo Enrique Franco de llevar la Vuelta hasta lo más alto de la Sierra de Guadarrama, tan cerca y tan lejos que parece de Madrid.

Aquel día, aquella etapa, causó pánico entre los ciclistas pero mucha satisfacción entre los aficionados. El recordado Enrique no lo pudo lograr pero sí Javier Guillén que, de su mano, colocó esta subida en primera plana del ciclismo internacional profesional.

En el recuerdo, el ataque del ciclista de Teo (A Coruña) que a sus 34 años fue decidido a por la Vuelta, un poco antes de coronar Navacerrada, escalando esta pared con rampas de hasta el 20% a base de chepazos, mientras Nibali, por detrás, lo controlaba de cerca para no perder su maillot rojo. Ezequiel, entre la niebla, tocó meta sufriendo como nunca pero “disfrutando” entre tanta gente. Por temas injustificados, y que ahora no vienen al caso, aquella fecha y sin saberlo fue su último día de competición y lo hizo ganando aquí.

Para nosotros, los cicloturistas, el reto vertical lo tenemos ahí, justo al llegar a la estación de esquí, entre remontes y telesillas a 1860 metros, coronando antes, no olvidarlo, el puerto de Navacerrada, paso natural entre los montes de Siete Picos (2138 m) y esta Bola del Mundo (2262 m), uno de las más transitados por los pelotones tanto cicloturistas como los de la Vuelta Ciclista a España, el sitio en cuya niebla Perico voló.

Escalado por primera vez en la ronda española del 41, nada más y nada menos, con victoria en su cima para Fermín Trueba, podréis seguir esta gesta, y otras mucho más, ascendiendo por cualquiera de sus dos vertientes, ambas de pendientes muy regulares y con un asfalto en muy buen estado. Si lo hacemos por su lado segoviano, conocido como “las siete revueltas”, lo haremos rodeados por un frondoso bosque.

Puerto divisorio de las dos Castillas, representa todo un auténtico pulmón natural para Madrid, que a pesar de su cercanía aún podemos encontrar espacios donde parar y escuchar el silencio, lugares donde contemplaremos extensas y bellas panorámicas, rincones frondosos de hayedos, y con la aparición ante nuestros ojos de neveros y lagunas de origen glaciar, mientras vamos discurriendo con nuestras bicicletas a la búsqueda de estos cobijos escondidos en esta Sierra cuya silueta tantas veces pintó Velázquez en sus cuadros, una de las cordilleras más viejas de España de cimas redondeadas y escarpadas pendientes.

Por Jordi Escrihuela

Imagen tomada de Wikiloc

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El peso del reloj

Expectación había cara a los resultados que nos iba a deparar la cronoescalada que finalizó en la localidad de Alpe di Siusi, término de la 15ª etapa, tras superar la exigente distancia de 10,8 kilómetros en continuada ascensión y bajo la modalidad individual contra las manecillas del reloj. Se debieron superar más de 750 metros de desnivel con una pendiente oscilante alrededor del 8,3%, circulando por una ruta sinuosa y rampas de difícil trazado.

El corredor ruso Alexander Foliforov (24 años) se adjudicó la victoria muy de sorpresa y por tan sólo unas centésimas de segundo con respecto al holandés Steven Kruijswijk, que logró ser segundo y que es precisamente el portador de la elástica rosa que distingue al líder de la prueba. A continuación puntuaron el murciano Alejandro Valverde (3º), que cedió tan sólo 13 segundos, un dato sobresaliente; el también ruso Sergey Firsanov (4º), a medio minuto; el veterano italiano Scarponi (5º), que lo hacía a 36 segundos; el colombiano Johan Esteban Chaves (6º), a 40 segundos, y el ruso Ilnur Zakarin (7º), a 47 segundos, por nombrar los lugares más preferentes de la clasificación.

Cabe anotar como dato complementario el promedio registrado por los ciclistas que hemos expuesto. La velocidad media osciló alrededor de los 22 kilómetros a la hora, una cifra a todas luces laudable en los casi 11 kilómetros de que constaba este sector. Es una cifra a retener muy llamativa en estos tiempos de la era moderna, con los progresos que alcanza el deporte en todos los sentidos.

El ciclista del país de los tulipanes nos ha ofrecido una contundente y digna actuación, perfectamente aposentado sobre su máquina y marcando un pedaleo brillante, regular y sin altibajos. Viendo su elegante silueta nos fue suficiente para constatar que su prestación iba hacia el éxito seguro y que contrastaba, por ejemplo, con la danza que nos iba ofreciendo el que parecía ser su oponente más directo, el italiano Vincenzo Nibali, que dicho sea de paso, sufrió una avería mecánica en el cambio de velocidades en la fase postrera del sector, que le supuso una pérdida de algunos segundos de tiempo frente al reloj, con la implicación del consiguiente cambio de bicicleta tal como se contempló. Este inconveniente que asoló inesperadamente al corredor siciliano, aunque fue un trastorno, no lo dudamos, no alteró en demasía la ventaja que Kruijswijk adquirió sobre él en este itinerario de indudable dureza que nos aclaró varias cosas, cosas que al principio en verdad no esperábamos.

Nibali, según los tiempos que se iban facilitando, ya estaba vencido; ya había perdido la partida sobre el holandés, sumergido en un día de gran vitalidad. Lo importante con todo ha sido el de que el holandés aventaje en dos minutos con 12 segundos a su más inmediato adversario en la clasificación general: el colombiano Johan Esteban Chaves (2º), otro atleta del pedal que nos viene sorprendiendo a medida que el Giro va entrando en los capítulos de más trascendencia; es decir, en esta última y postrera semana que es a fin de cuentas la que más vale o cotiza cara a los miles y miles de aficionados que vienen identificándose con los sucesivos ecos que nos ofrece la ronda italiana.

En tercera posición en la tabla, ahora, tenemos a Vincenzo Nibali, que acumula una desventaja de casi tres minutos. Pisándole ya los talones, se encuentra su otro inmediato adversario: el español Alejandro Valverde (4º), que afianza en positivo sus posibilidades ante la perspectiva futura que nos resta por cubrir. El murciano cuenta con un retraso con respecto al líder que se eleva a tres minutos con 29 segundos. A continuación figuran el polaco Rafal Majka (5º), el ruso Ilnur Zakarin (6º) y el costarricense Andrey Amador (7º).

Los próximos días iremos viendo o analizando las alternativas que se vayan presentando, especialmente en lo tocante a las etapas de alta montaña. Ponemos sobre el tapete la 16ª etapa, que finaliza en Andalo; la 19ª etapa, que concluye en Risoul, y sobre todo la 20ª etapa, cuyo término tendrá lugar en Santa Ana de Vinadio, en el penúltimo día, sábado. La última jornada, en domingo, será un día totalmente festivo cara a las gentes, una etapa de puro trámite ciclista, entre las ciudades de Cuneo y Turín. Allí se habrá terminado el carbón…

Por Gerardo Fuster

#CiclismoFicción: la segunda semana del #Giro

El Giro de Italia ha dejado atrás su segundo día de descanso, algunos con excelente gusto, como André Greipel fotografiándose frente al Duomo florentino, y afronta un nuevo tercio de seis etapas que completará el recorrido de vuelta hacia el norte que se emprendió el día que la caravana pisó suelo patrio recién venida desde los Países Bajos.

Lo poco que ha habido de importante en la carrera, salvada la hegemonía teutona en los sprints y la machada de Wellens, ha dejado entrever quiénes pueden reinar cuando la carrera entre en tramos decisivos., sin embargo la igualdad impuesta como norma propone ser cautos ante lo que ha de venir.

Pero nos permitís ser juguetones, queremos abrir el melón de lo que puede ser, y nos gustaría hace una ejercicio de #ciclismoFicción que seguramente la realidad se encargaría de desmontar. Mirando la general, si un equipo debería mover ficha ese es el azulón, el Movistar, los chavales de “chez Unzué” que tan bien lo hicieron el día de Arezzo cuando vieron flaquear a Tom Dumolin, por quien, ahora mismo, es complicado apostar.

Movistar tiene dos ciclistas en el top ten, pero además son dos ciclistas de sobrada solvencia y buenos antecedentes. Andrey Amador podría ser la baza conservadora, ya sabe lo que es el Giro, ha sido cuarto y ganado una etapa, pero es que además se distingue como un buen diésel cuyas virtudes cabrá guardar hasta las vísperas de Turín.

En el otro lado, está Alejandro Valverde, cauto ante el peligro que presentaba la crono, pero ambicioso y con ganas de dar espectáculo. El sábado lo demostró y ante su condición, ciclista que está de vuelta en todo, puede ser la baza que los azules carguen para poner precio a la partida. ¿El problema? que Movistar, con su tradición de equipo gorrón, muchas veces a rebufo de otros equipos, es posible que no encuentre aliados, ya se vio en Arezzo, y le toque cargar con todo el peso.

Si un nombre salió reforzado de la crono fue Mikel Landa, que sale vivísimo de la primera semana y todo lo que tiene por delante le favorece, pero ojo, porque el alavés lleva una temporada dando una de cal y otra de arena, hasta que no apuntale ese estado de forma será una moneda al aire, pese a que muchos le ven favorito. Igual que Landa, en ese sentido, veo a Vicnenzo Nibali, un corredor que no rompe ni rasga desde hace tiempo en una gran vuelta. Esta es su carrera, es su Giro y por él ha renunciado, si ir más lejos, al Tour. No le vale nada que no sea ganar.

En un segundo escalón, un ciclista que puede acabar explotando mucho tiempo después, es Steven Kruijswijk que, como Amador, se ha valido de crono para reivindicarse. El año pasado fue como un tiro en los Alpes, casi tanto como Ryder Hesjedal, algo descolgado pero con opciones de volver al redil. El concurso de Majka, Chaves y Uran también es ambiguo, pero el que nos despierta todo el morbo del mundo es Ilnur Zakarin, el accidentado ruso que por fin da sentido al Katusha y todo el tinglado que han montado desde Moscú.

Zakarin es joven, pero en sus espaldas recae un peso enorme, el de justificar un proyecto mantenido por la madre patria pero alentado por ciclistas extranjeros tras muchos años. Zakarin tiene que torcer esa historia, y tras haberse lamido las heridas ahora le queda demostrar que los impulsores de Katusha no estaban equivocados.

*Este post fue escrito minutos antes de conocerte el abandono de Landa, así que en lo que decimos del vasco: «Donde dije digo…»
Imagen tomada del FB de Giro de Italia

INFO patrocinada por 226ers

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226ERS lanza las EVO BAR, unas barritas muy saludables

226ERS lanza al mercado sus nuevas ‘barritas evolucionadas’, las EVO BAR, elaboradas con ingredientes naturales de máxima calidad, sin gluten, como todos los productos de 226ERS, y libres de GMO (organismos genéticamente modificados). Estas nuevas barritas se pueden usar como un verdadero snack muy saludable, pudiéndolas incluir a cualquier hora del día, tanto en el desayuno como a media mañana, incluso como un bocado previo a un entrenamiento, además de ser un perfecto aporte energético durante el ejercicio o posterior al mismo. Además son ideales para aquellas personas que siguen dietas vegetarianas, veganas o paleo (según el tipo de barrita).

#TOP2015 – La fe de Aru mueve montañas

Cuando pasamos lista a las personalidades de 2015 no podemos omitir el nombre de este ciclista sardo cuya sonrisa excede el ancho de la fotografía y sus piernas se mueven al ritmo del infierno en cada cuesta.

Fabio Aru es top 3 en la lista de cualquier amante del ciclismo en el año que se acaba. En ocasiones, me han comentado que el italiano no es santo de devoción en este mal anillado cuaderno y no es que no lo sea, es que, no sabría cómo explicarlo, no acabamos de identificamos con él como sí demostramos con otros corredores.

Sin embargo una cosa es clara, este italiano lo que tiene se lo ha ganado a pulso. Sin dudarlo, hablamos de un sufridor nato, que quizá no tenga el talento de Landa, ni la clase de Chaves, ni la ubicuidad de Kwiatkowski, ni el carisma de Sagan, sus compañeros de generación, pero si mezclamos todo lo que los otros tienen  en este sardo, sale devoción por la bicicleta, entrega sin remilgos.

Lo vimos en el Giro, una semana central terrible, quedándose de Landa, de Contador, una crono terrorífica en la que el rosa le resultó hiel y sin embargo se rehizo al final. Lo vimos en la Vuelta donde también pisó todos los estados de ánimo y físicos y al final emergió en una etapa maravillosa por el diente de sierra de Madrid.

Así está el ciclismo italiano, instalado en la insularidad. La cantidad de buenos ciclistas toscanos, piamonteses o lombardos sigue siendo importante, pero las estrellas son insulares, periféricas, dirían algunos. Garibaldi hizo bien en incluir las islas en la unificación. El orgullo de Cerdeña y Sicilia son Aru y Nibali, en una rara simbiosis, muy italiana por cierto, donde todo parece que es una causa común y de abajo emergen mensajes envenenados.

Ocurrió en el tras coche de Nibali en la Vuelta, cuando éste admitió, frustrado, que el equipo se volcaría en Aru como no lo haría con él. Similares lecturas podría dar Landa del Giro. Aru se ha ganado el favor de sus mentores y eso es un tanto, porque les ha sabido devolver bien pronto la apuesta. Ahora el listón está alto, pero apunta al techo, apunta al Tour, con el corazón en la mano no le veo, pero este fino ciclista que viste de celeste y regala sonrisas generosas está convecido de contradecirnos. Veremos…

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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Santafixie se une a las empresas socialmente responsables e incorpora el widget solidario de Worldcoo

Esta Navidad, Santafixie se ha unido a Worldcoo para ayudar en la financiación de proyectos sociales y desarrollo sostenible. El widget solidario de Worldcoo permitirá a los más de 30.000 clientes de Santafixie ayudar, a través de donaciones que realizarán en el proceso de compra, en el desarrollo de proyectos de alto impacto social.

Con la incorporación del widget en este nuevo e-commerce, Worldcoo ya cuenta con 15 e-commerce socialmente comprometidos que han ayudado a financiar 43 proyectos gracias a las más de 130.000 personas que han hecho una donación en su compra en uno de nuestros e-commerce con causa.

Primer proyecto con el que colaborará Santafixie

Bikes not Bombs es una entidad que utiliza las bicicletas como instrumento de cambio social. Cada año, Bikes not Bombs recoge aproximadamente unas 6.000 bicicletas usadas de personas de Boston o Nueva Inglaterra. La mayoría de estas bicicletas se envían al extranjero para proyectos de desarrollo económico.

Cycloville (Cycling Village) es una red de ciclistas y de tiendas de bicicletas en Nairobi que está trabajando para hacer crecer la industria de bicicletas y poder crear empleo en las zonas pobres de Nairobi. Bikes not Bombs colabora con Cycloville para que se puedan llevar a cabo diferentes actividades como, por ejemplo, formar a 25 jóvenes anualmente y darles soporte para trabajar en tiendas de bicicletas de Nairobi.

El primer proyecto con el que Santafixie va a colaborar tiene como objetivo ayudar a mejorar la calidad de vida de 25 jóvenes que viven en barrios pobres en Nairobi, Kenya. Gracias a las donaciones realizadas por los clientes de Santafixie, 25 jóvenes de los barrios pobres serán  capacitados como mecánicos y empleados en la red de tiendas de bicicletas de Cycloville. Además, también se beneficiará de manera indirecta toda la comunidad ciclista que forma parte de la red Cycloville, es decir, los propietarios de las tiendas, los corredores de bici y los dependientes.

«Desde hace mucho tiempo queríamos colaborar en Santafixie con un proyecto solidario relacionado directamente con bicicletas. Aquí todos montamos en bici, es un vehículo limpio, inteligente y feliz. Estamos rodeados de bicis, nos encantan.

Así que queremos apoyar a Bikes not Bombs a financiar este proyecto en Kenia porque la bici es un excelente motor de cambio en países en vías de desarrollo, que genera posibilidades, empleos, riqueza y ayuda cada día a mucha gente a desplazarse a por alimentos o al colegio», dice Txampa Alberca, uno de los responsables de Santafixie.

Desde Worldcoo queremos agradecer a Santafixie que sea un e-commerce socialmente comprometido y le damos la bienvenida a la red de e-commerce con causa de Worldcoo.

¡Juntos podemos hacer grandes cosas!

Nibali siempre interesa

La semana posiblemente de mayor profundidad en la hibernación ciclista ha tenido un protagonista que hace un año vivía acosado por las dudas que los positivos de su equipo no paraban de arrojar y sin poder disfrutar al 100% de lo que implica ganar un Tour de Francia y todas las mieles que de ello se derivan.

Un año después Nibali, sin escándalos cerca, pausado, tranquilo y mucho menos solicitado, recoge los frutos tardíos de sus excelentes campañas, las últimas, marcadas por una mayor contención en la cantidad de días competidos, pero mucho más intensos con victorias nada desdeñables.

Y entre esos frutos ha estado la ofensiva de otoño de su equipo por renovarle. Curioso este interés repentino, en apariencia, de Vinokourov y los mentores del equipo Astana, que lejos de perder interés en el astro italiano le han ofrecido una renovación sólida, tanto que el de Sicilia se ha repensado su declarada intención de dejar el equipo celeste.

Este interés por la rúbrica de Nibali tiene además dos acicates que muestran el valor incuestionable del de Messina. Por un lado, le ofrecen un buen contrato justo cuando la joven estrella del equipo, Fabio Aru, explota -con podio en Giro y triunfo en Vuelta-. Con Aru en franca progresión pensar en que Nibali podía ser “menos deseado” podría ser hasta lógico, pero no, lejos del desinterés a Nibali le han cortejado para que siga.

Y por otro lado está el calendario, esa cosa que traza el camino de los ciclistas y que en el caso de Nibali está marcado, y bien marcado. El ganador del Tour de 2014 no estará en la salida de la próxima “grande boucle” porque prevé calendario que de inicio no la incluye en una sabia decisión primero porque ya la ganó y segundo porque sobre el papel, Nibali parece un escalón por debajo de los otros tres grandes aspirantes, de Froome a Nairo pasando por Contador.

El campeón italiano hará dos concentraciones en el Teide y un camino muy italiano -Strade, Tirreno y San Remo- para estar en Lieja, ahora que sabe ganar monumentos, y tratar renovar sus laureles del Giro de 2013 donde volverá a mostrar que éste es un ciclista estelaraunque con sus manchas– que se hace interesante sin Tour.

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El taller del Hotel RH Bayren & Spa cumple los requisitos que consideramos básicos a la hora de poder ayudar al cicloturista ante todas sus necesidades.

The special one

El Tour 2015 presentaba un cartel inédito. Cuatro favoritos, en tan buena condición, en la cresta de la ola de sus trayectorias deportivas. Sólo pensarlo, lubricaba nuestros estómagos. Los llamamos el “G4”, para crear ambiente, pero las sensaciones de la primera semana se han confirmado con toda su crudeza. Froome es “the special one”. Se nos ha caído el guion soñado a las primeras de cambio y no será porque no lo avisáramos.

Vamos a entendernos, no me hagan trampas al solitario, cuando twiteé que “Froome is armstronging the Tour” ni mucho menos quiero decir que el inglés de origen keniata esté tan puesto como lo estaba el americano. Viendo a Froome, su equipo, el ciclismo que vivimos, quiero creer que las cosas han cambiado de verdad, para bien, en la dirección correcta –Paolinis incluidos-.

De lo que no hay duda es que el Team Sky, que un día llamé el “UK Postal”, corre como lo hacían los americanos hace diez y quince años. Por mucho que nos digan que Armstrong no existió, esos Tours los vimos y Armstrong corría a hacer daño, mucho daño en la primera etapa de montaña. Sí La Mongie, Hautacam, Sestriere,… exactamente igual que Froome en Ax 3 Domaines hace dos años y en la Pierre de Saint Martin hoy mismo.

Porque no hace falta ser un genio para ver el contexto. La inercia de la primera semana ya traía en vanguardia a Froome, mostrándose fortísimo en todos los pasajes, y paisajes. A ello le suman la jornada de descanso, el tremendo calor, un equipo que no es un equipo, es un equipazo –con seis corredores con opcion real de ser top 10 en la carrera si corrieran para otros equipos- y la primera llegada en alto. Era la ensalada perfecta para que Froome hiciera lo que ha hecho.

Cuestión a parte son las diferencias que ha obtenido, a todas luces, demenciales. A la aceleración normal del inglés, le siguió una suma de segundos que acabaron por ser una gota malaya sobre los rivales. En caso de Nibali, el chorreo fue histórico, desde Carlos Sastre no se recuerda peor defensa del título. En el caso de Contador –que adujo inéditos problemas de respiración- fue una hemorragia. En el caso de Nairo la dolorosa constatación de que al talento que tiene en vilo un continente le falta un hervor.

La experiencia nos dice que en lo sucesivo, Froome puede volver a golpear, sobretodo en Pirineos. Posiblemente en Alpes, Nairo tenga tono para presentar batalla, pero ¿a cuánto tiempo del líder? A más de tres minutos, a más de cuatro. Tarea imposible.

Hoy, ahora mismo, todo pasa por una estrategia no convencional,  es decir lanzar la carrera de lejos, buscar las cosquillas y ser muy conscientes de que encima el Team Sky tiene un superciclista como Geraint Thomas ahí en medio, como el “porculero” del “superagente 86”. Se plantea difícil, pero si no se explora, nos quedamos sin Tour con más de la mitad por delante.

Imagen tomada del FB del Tour de Francia