Raúl Alarcón en la eterna sospecha sobre el ciclismo portugués

Raul Alarcon - Volta Portugal JoanSeguidor

El pasaporte biológico de Raúl Alarcón nos devuelve a la peor cara del ciclismo portugués

 

Cuando Raúl Alarcón ganó su segunda Volta a Portugal, nuestra amiga Helena Dias nos escribió esto desde Lisboa mismo…

Raúl Alarcón es conocido como “El Caballo”.

Yo diría más: Alarcón “el Huracán”.

Es impresionante su porte encima de la bici.

Una fórmula ganadora dada su brutal fuerza física, que pasa en los terrenos más duros, devastando sus rivales, mientras que fuera de competición transmite una carismática imagen que lleva niños y mayores a llamarle por su nombre, siempre que se distingue su figura.

Cuando aparece, se escucha “Raúl, Raúl, Raúl” millones de veces, como si de un héroe inalcanzable si tratara.

Yo, que estuve presente en las tres últimas etapas de la Volta, pude comprobarlo.

Aquí existe la magia y el carisma de los héroes de los tiempos antiguos.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Cariño, magnetismo, atracción,… todo eso ha generado Raúl Alarcón en Portugal.

Ese texto respondía a nuestra curiosidad por todo lo que acontece en Portugal y en su ciclismo, tan cerca y tan lejano al mismo tiempo.

Escapatoria de muchos corredores españoles, algunos para no volver, otros para acabar sus días, y muy pocos para conseguir lo que logró Rubén Plaza, por ejemplo, regresar a un World Tour.

Rubén fue la excepción.

 

 

En el caso de Raúl Alarcón estaba claro que su tiempo de volver había expirado.

He llegado a leer que su equipo era el «Sky luso», un rodillo que amoldaba la carrera a su gusto para que Raúl diera la puntilla.

Las palabras que Helena Dias reflejó, como siempre con una amabilidad extrema, en nuestro mal anillado cuaderno, fueron fruto de la petición de un servidor, que a su vez quiso atender la demanda de algún lector que nos decía: «Tenéis olvidado el ciclismo portugués y a un gran campeón como Raúl«.

Y nosotros que somos solícito, quisimos saber más de primera mano, de alguien que lo hubiera visto con sus propios ojos.

El romance de Raúl Alarcón con Portugal estaba servido.

SQR – GORE

 

Leemos que todo este paisaje idílico puede tener una sombra.

Como sabéis Raúl Alarcón no corrió la Volta a Portugal donde defendía sendas coronas, no sólo una.

Una caída en una carrera anterior le apartó de la competición, aunque ya en mayo ciertos rumores de su pasaporte biológico se dejaban oír.

DT Swiss, la bicicleta se viste por los pies 

Así las cosas, Ciclo21 nos da más pistas, hoy mismo: la UCI le suspende por el uso de procedimientos y sustancias prohibidas.

El pasaporte biológico ha cantado.

Lo que había salido en mayo no era tan descabellado.

Es algo provisional, no definitivo, pero pam, ya sabemos cómo acaban estas cosas.

Nos duele la situación por muchas cosas, primero porque la precariedad que sabemos se mueve en el ciclismo luso está cronificada y sólo faltan noticias así para que se les tache de lo peor.

Luego porque en su día recibimos un mensaje que nos inquiría por este texto firmado por Unai Yus sobre la Volta a Portugal.

«No saques muchas cosas de ahí» nos dijeron que «ya sabemos lo que se cuece en esas carreras».

Aún conscientes de la realidad, lo quisimos sacar, porque es el relato vibrante de un ciclismo que se vive de forma tan especial como desconocida para gran parte del público.

Sin embargo, la mancha sigue ahí, es tozuda, y la noticia de Raúl Alarcón es otro muesca en la pared de aquellos que dicen que aquello es la jungla, con todas y cada una de las palabras.

Los motivos de la “Grandísima”

La pregunta es recurrente: Volta a Portugal, ¿porque eres la ‘Grandísima’? La respuesta llega de la vecina España…

Las carreras lusas priman por su dureza y ritmo alucinantes, pero quienes están lejos del ciclismo portugués, la sorpresa puede llamar a la puerta de cualquiera, hasta de los grandes nombres internacionales como Olano, Bugno, Simoni, Cunego, Svorada, Camenzind o Garate. Todos han vivido la Volta a Portugal, todos han sentido en sus pedales el poder avasallador de la más importante prueba velocipédica lusa.

Acostumbrados a las grandes competiciones internacionales y las tres semanas de Vuelta a España, Tour de Francia y Giro de Italia, nada hace predecir a los corredores extranjeros las dificultades que iban a sentir en la Volta. Fue ahí que la carretera y el pelotón portugués sorprendieron un corredor en particular… Pablo Lastras. Reza la historia que a él se debe el nombre dado a la carrera lusa.

La alta temperatura, el ritmo vertiginoso del pedaleo asumido a cada etapa y la dureza de las llegadas míticas a Sra. da Graça y al Alto da Torre eran sinónimo de sorpresa para quien esperaba una carrera de dificultad media. La grandeza de la Volta se impuso y Pablo Lastras supo valorar el peso de la victoria lograda en Águeda, a la 12ª etapa de la Volta de 1999, bautizando de ‘Grandísima’ la carrera más querida de Portugal.

Tras ganar la 18ª etapa del Tour de France, en la llegada a Saint Maixent l’ Ecole, en respuesta a un periodista sobre lo que sentía por haber alcanzado triunfos en las tres grandes Vueltas, ‘Penkas’ añadió: ¡Estás olvidando la ‘Grandísima’! También ya gané una etapa en la Volta a Portugal». Y así perdura hasta hoy, apasionando a todos los que viven la Volta a Portugal.

Por Helena Dias 

La Volta a Portugal, contra viento y marea

Balance de la Volta a Portugal

Cuando El Cuaderno JoanSeguidor me pidió un balance de la Volta a Portugal y su futuro, estuve muy cerca de rechazar el encargo por la complicada  realidad de mí querida Volta.

Y estuve a punto por una sencilla razón, porque en la actualidad es más fácil estar en la crítica pura y dura, donde todo lo que se hace en el ciclismo portugués es de mala calidad y sólo tiende a empeorar.

El ciclismo nacional sobrevive

Por suerte o por desgracia, no soy parte de esta marea y no veo este agujero negro para el futuro del ciclismo nacional.

Si fuera exactamente cómo dicen, esa marea desenfrenada no existiría, y ni  ciclismo y la Volta ya no estarían vivos. Sin embargo, están vivos y con aficionados en las carreteras.

La Volta a Portugal se consagra

En la 77ª edición, he visto Gustavo Veloso ganar por segunda vez consecutiva la Volta a Portugal.

Ese gallego de 35 años trabajó duramente durante toda la temporada, en la que se presentó con buenos resultados y victorias a lo largo de las carreras, siempre con su mirada centrada en su segunda victoria en la Volta.

Gustavo Veloso

Lo que vi no fue una victoria fácil, al contrario. Por eso rebajar ese triunfo a algo fácil me parece injusto para el ganador así como para sus adversarios.

Gustavo miró cada día como esencial para el triunfo de la Volta, sin descuidar ningún detalle desde el prólogo inicial, bien posicionado en las llegadas al sprint y la máxima atención en la montaña.

El W52-Quinta da Lixa se empleó en  cuerpo y alma en su líder.

Los rivales en la Volta a Portugal

Del otro lado, los equipos rivales se presentaron al inicio un poco temerosos, y puede haber estado allí  la diferencia.

Sin embargo, no se puede dejar de anotar los intentos de destronar al experimentado gallego del liderato del maillot amarillo, que sí existieron pero cerca del final de la carrera y ya con una cómoda ventaja de Gustavo en el primer lugar.

Tener un solo lider ayuda

Desde mi punto de vista, si las escuadras rivales se hubieran centrado en un sólo líder, quizá podría haber hecho diferencia en la victoria final de la Volta.

Pero no soy director deportivo, lejos de eso, y es más fácil opinar desde el sofá que crear una estrategia en pleno asfalto.

La Volta estuvo envuelta en dos controversias, una al principio y otra al final

Todo comenzó con la selección de los equipos para formar el pelotón.

En 2015 tuvimos en mayoría equipos continentales, viniendo a Portugal solamente Caja Rural-Seguros RGA del escalón continental profesional.

Las voces de pronto se plantearon en contra de la organización y más específicamente a la cara principal de la carrera, el director Joaquim Gomes, por el flaco elenco de la 77ª edición.

Recuerdo estar en la salida del prólogo de 2013 en Lisboa y del bullicio en torno de los equipos presentes, sobre todo el MTN-Qhubeka, UnitedHealthcare, IAM o Bretagne-Séché Environnement.

La expectativa era enorme ese año, la calidad innegable, un pelotón que creo ha satisfecho en general a las personas. ¿Llenó las portadas de los periódicos? No.

¿Destronó los equipos lusos de los primeros lugares de la general? No. ¿Evitó el abandono de los corredores a lo largo de la edición? No.

El ciclismo portugués a estudio

Estos argumentos utilizados para caracterizar el malo elenco del pelotón de 2015 se caen al suelo cuando nos fijamos en la edición anterior, que tuvo inclusive presente el ganador de la importante Milano-San Remo de ese año, Gerald Ciolek, quién no ha ganado una etapa en la Volta.

El devaluar constante de la capacidad de los equipos portugueses también se derrumba cuando vemos el Rádio Popular-Boavista llega a una prueba internacional como Route du Sud, ganada por Contador seguido de Quintana, y tenemos Alberto Gallego y el joven Frederico Figueiredo, séptimo y noveno general.

Los equipos lusos ganan la Volta a Portugal porque tienen calidad para eso y no por no tener rivales a su altura.

Al final de la Volta, otra controversia se ha instalado y parece que no va a terminar en el corto plazo, ya que es un tema recurrente en el ciclismo nacional.

La baja cobertura de la prensa portuguesa a esta edición de la volta a portugal

 Los tres diarios deportivos nunca han dado  portada a la reina del ciclismo nacional.

Por mucho que se ha convertido en una práctica cotidiana hacer del fútbol el único deporte a destacar por estos periódicos, me parece inconcebible que suceda y no hablo sólo con relación al ciclismo, sino también con relación a otros deportes.

Una prueba de tal relevancia nacional, como la Volta a Portugal, tiene interés periodístico y público de largo número para justificar llamadas de mayor espacio a la portada.

Si la indignación del director de la prueba conmocionó algunas mentes nacionales, quizá sea el momento de preguntar a Joaquim Gomes si no conmociona mucho más al ciclismo siempre ser relegado a un plan inexistente en los medios de comunicación.

Para quién cómo él, está hace muchísimos años en este deporte, llega un momento en el que tiene que tomar el puño sobre la mesa y decir basta.

La Volta a Portugal, a pesar de muchas predicciones en contra, ha logrado mantener el pedal en la carretera

El futuro es una incógnita, mucho más cuando no está enteramente en nuestras manos el poder de transformar todo por milagro. Con dificultad, larga pelea, aciertos y errores.

La edición de este año dejó la promesa de futuros ‘contenders’ lusos como Jóni Brandão, Amaro Antunes o António Carvalho.

Trajo de vuelta ciudades importantes como Vila Franca de Xira, cerca de Lisboa, que promete volver el año que viene con emociones aún más fuertes, ya que la última etapa se disputará entre las dos ciudades en un contrarreloj individual, dejando en abierto todas las expectativas hasta el último segundo de carrera.

La demanda de nuevos patrocinadores está en marcha así como la lucha sin tregua de la organización para llevar el pelotón hasta el sur del país.

Y a pesar de todos los defectos que ponen, la Volta a Portugal 2015 ha sido, reiteramos, uno de los 10 programas más vistos de la televisión pública RTP 1, no sólo los directos de las etapas sino también las repeticiones y el programa de entretenimiento anterior a la transmisión de la jornada diaria.

¿Si la Volta tiene futuro? Por todas estas razones, yo digo que sí. Tal y como reafirmo que la Volta a Portugal sigue siendo una gran prueba del ciclismo nacional e internacional, por la calidad de los equipos lusos y corredores extranjeros que vienen acá, nuestro duro y hermoso recorrido, la seguridad en carrera y el público que acompañó a los miles este año el pelotón a lo largo de cada jornada y con un comportamiento ejemplar.

Por Helena Dias 

La gente quiere a Raúl Alarcón

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Carisma y triunfos, Raúl Alarcón lo tiene todo en Portugal 

 

Raúl Alarcón es conocido como “El Caballo”.

Yo diría más: Alarcón “el Huracán”.

Es impresionante su porte encima de la bici.

Una fórmula ganadora dada su brutal fuerza física, que pasa en los terrenos más duros, devastando sus rivales, mientras que fuera de competición transmite una carismática imagen que lleva niños y mayores a llamarle por su nombre, siempre que se distingue su figura.

Cuando aparece, se escucha “Raúl, Raúl, Raúl” millones de veces, como si de un héroe inalcanzable si tratara.

Yo, que estuve presente en las tres últimas etapas de la Volta, pude comprobarlo.

Aquí existe la magia y el carisma de los héroes de los tiempos antiguos.

 

Raúl Alarcón ganó su segunda Volta a Portugal consecutiva, la sexta seguida para la estructura ahora denominada W52-FC Porto y la decimoquinta del FC Porto, a lo largo de las 80 ediciones de la Volta.

Y al contrario de otros años, en 2018 no se puede decir que no haya habido verdadera pelea por la general.

Los rivales estuvieron allí, luchando día tras día para quitarle el liderato a Raúl, pero no ha sido posible.

Raúl ha vestido de amarillo desde la tercera etapa hasta el final. La tercera fue además una de las tres que ganó en esta edición.

  

Las tres etapas de Raúl Alarcón

Oliveira do Hospital y las llegadas en alto de Penhas da Saúde y Sra. da Graça mostraron a un corredor sin igual en el pelotón portugués.

El maillot amarillo parece haber sido moldeado para su cuerpo, aunque los más directos rivales no hayan descansado hasta al final para intentar sacarle el más alto lugar del podio.

Ahí estuvo Vicente de Mateos (Aviludo-Louletano-Uli), quien lo intentó, cerrando tercero en la general y llevando aún tres victorias en etapas, la ultima en la decisiva contrarreloj en Fafe.

El portugués Joni Brandão (Sporting-Tavira) se quedó en segundo, a un minuto del maillot amarillo y estuvo cerca de ganar etapas.

Y aunque se haya quedado fuera del podio, cuarto, el portugués Edgar Pinto (Vito-Feirense-Blackjack) ha sido uno de los que más persistió por cambiar el desenlace de la 80ª edición, estando entre los primeros en casi todas las etapas y luchando contra el poderío inquebrantable del «huracán» Alarcón.

Al revés de otros años, el W52-FC Porto acabó por tener un colectivo más igualado respecto los demás equipos lusos.

Aunque haya llevado nombres interesantes, como los ya ganadores de la Volta Ricardo Mestre, Rui Vinhas y Gustavo Veloso, junto a César Fonte, António Carvalho y João Rodrigues, el equipo ha sufrido contratiempos.

El desfallecimiento de Carvalho en la etapa de Penhas da Saúde, un corredor crucial en la montaña, y la gravísima caída de Vinhas,  un hermano para Raúl, dejaron tocada la estructura de Nuno Ribeiro, quién supo enfrentar las contrariedades de carrera y llevar el equipo a una victoria más.

Y sin despreciar a los demás compañeros, cabe destacar el nombre de João Rodrigues, talento de 23 años forjado en el Clube de Tavira, quién sigue creciendo cuando muchos no le veían su talento natural. Incluso trabajando como lo hizo terminó la Volta en séptimo lugar.

General individual, montaña, combinado y clasificación por equipos: todo eso el W52-FC Porto llevó para casa.

Para la historia de la Volta a Portugal, el equipo dejó la imagen de un líder que es mucho más que un simple ganador.

 

Raúl Alarcón es una figura quién atrae el público a las carreras y eso es lo que el ciclismo más necesita en la actualidad.

Por Helena Dias

INFO

Cuenta atrás para La Cerdanya Cycle Tour

El calor extremo no existe en el ciclismo

 

En la Volta a Portugal el pelotón corre en el filo del calor extremo, a casi cincuenta grados, pero no se detiene

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Esta vez las predicciones meteorológicas no han fallado sobre el calor extremo que ha caído sobre nosotros esta semana a caballo entre julio y agosto.

Lo más llamativo del pronóstico se fijaba en Portugal, cuyas regiones centrales decían se podían acercar a los cincuenta grados.

Hablaban de registros históricos que no se daban desde no sé hace cuánto en Portugal.

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Calor extremo: La Volta a Portugal no para

Así las cosas la primera jornada de la «Grandisima» se celebró con temperaturas que llegaron a los 47 grados.

Joaquim Silva, el hombre fuerte del Caja Rural de entre los portugueses, se fue para casa con un golpe de calor.

Que en pleno siglo XXI, con la tecnología invadiendo cada recoveco de este deporte, pasen estas cosas es increíble e incluso diría que denunciable.

Sabemos lo que cuesta organizar, que la Volta a Portugal tiene que estirar sus compromisos e intentar cumplirlos, que hay un presupuesto, un trabajo e ilusión puestas.

Pero las cosas no siempre vienen de cara y correr por el corazón luso en agosto tiene riesgos.

  

El otro día pudimos escribir, curiosamente, esta pieza sobre ¿cómo sobrevivir al verano?

En la misma expertos nos explicaron que con 35 grados el rendimiento del cuerpo humano cae a plomo.

Los ciclistas de la grandísima superan con mucho ese margen. 

Recuerdo las veces que alguna carrera ha tenido que poner pie a tierra por tiempo inabarcable.

En esta ocasión ha sido el calor extremo, pero recordaréis estas Milán-San Remo con nieve, las Voltas a Catalunya con etapas recortadas en los Pirineos…

Desde hace dos años y medio funciona el Protocolo UCI para tiempo extremo.

Hablan de lluvia helada, acumulaciones de nieve, mala visibilidad y temperaturas extremas.

No sé por qué no se aplicó en Portugal.

Cierto es, y en esto nos hemos encontrado voces críticas, que una meteorología extrema beneficia a unos más que a otros, pero ciertas líneas es exponer el colectivo.

Y en Portugal que un ciclista caiga por un golpe de calor, como en aquel mundial de Qatar algún y alguna ciclista, es una imagen que a nadie beneficia.

Imagen tomada de FB de Volta a Portugal

 

La Volta a Portugal devuelve el ciclismo a la península ibérica

Podio de la Volta Portugal

La Volta a Portugal celebra su edición 80

Diez etapas, del primero de agosto al 12 del mismo mes, la Volta a Portugal empieza este miércoles con una crono de 1800 metros por Setúbal, uno de los vergeles turísticos próximos a Lisboa.

La Grandisima llega a una edición emblemática, la número ochenta en una historia cargada de éxito y pasión ciclista en el país luso.

Las jornadas clave se van al viernes con la llegada en alto a Portalegre y la jornada de alta montaña en Covilha con la ascensión a Torre en medio de la jornada y el final en alto.

Las etapas del norte, especialmente la del viernes siguiente en la preciosa Braga, serán el filtro necesario antes del fin de semana final con llegadas a Modim de Basto, con tres puertos en la ruta, y una contrarreloj final en Fafe de 17,3 que pondrá final a la carrera.

Dos equipos españoles, el Euskadi y el Caja Rural estarán en la salida, aunque el hombre que portará el dorsal uno, Raúl Alarcón corre para elW52.

En el último ciclo la Volta a Portugal ha sido feudo hispano con la presencia de corredores como César Veloso, Alejandro Marque y especialmente David Blanco en el palmarés de la vuelta lusa.

 

Volta a Portugal, donde ciclismo significa pasión

Podio de la Volta Portugal

El encanto de la Volta a Portugal no es ajeno a muchos…

El ciclismo se ha globalizado. Ahora todos conocemos y seguimos carreras como el Tour Down Under, el de Langkawi, el de Utah, el de Azerbayan y un largo etcétera. El ciclismo no deja de ser, en parte, un reflejo de la vida. Viajamos a lugares exóticos y lejanos, babeamos cuando un conocido cuelga instantáneas de una playa paradisíaca de algún rincón de Asia…y no conocemos a nuestra vecina Portugal.

Portugal es esa vecina que no se maquilla, que no llama la atención, que viste con ropas holgadas y que no despierta tu atención. Lo mismo pasa con su ciclismo, un ciclismo modesto pero de muchos quilates. Y una afición… ¡Qué afición!

Precisamente este martes fue posiblemente el día más emblemático para el aficionado luso, la llegada a Nuestra Senhora de Graça de la Volta a Portugal. Hay puertos más duros, más bonitos, más selectivos, pero Nuestra Senhora de Graça o Monte da Farinha es lo que a la Vuelta a España son los Lagos de Covadonga, un icono.

Miles de personas habrán acompañado el escalar de los ciclistas, personas que en una gran parte han pasado la noche allí, como si del Tour de Francia se tratara. Y, en la sobremesa, miles de portugueses se habrán pegado al televisor para ver la llegada en directo.

Recuerdo que en mi primera participación, en 1999, entré escapado al puerto. Era un modesto corredor a prueba, lo que ahora elegantemente se llama stagier. Fui, por mis santos cojones, el último en ser absorbido, y ese gesto, en Portugal, me sirvió para tener un contrato profesional.

Muchos de vosotros sabréis como se conoce a la Volta a Portugal, la grandísima. Sinceramente no sé de dónde viene el mote, pero al primero que se lo escuché fue al gran Pablo «Pencas» Lastras, que me dijo: “En el ciclismo hay tres grandes y una grandísima”.

Es una locura lo rápido que se va aquí. Y doy fe de que así es, seis grandísimas llegué a correr y sufrí y disfruté como en ningún otro sitio. La Volta a Portugal es el objetivo más importante del año, la carrera que te lo da y te lo quita todo en el ciclismo luso.

Existen la Volta ao Algarve, Volta ao Alenteijo donde llegó a correr un tal Miguel Indurain, el Torres Vedras y muchas más carreras internacionales, pero…la Volta, en pleno agosto, es el epicentro del ciclismo en Portugal. Televisión en directo, y no quince minutos, precisamente, un país volcado, se paraliza incluso el futbol…algo indescriptible si no lo vives.

Además, se da una curiosa circunstancia, los equipos de ciclismo tienen, en algunos casos, relación con clubes de fútbol, incluso en los colores de sus equipaciones, con lo que el pueblo portugués vive con más pasión si cabe esta prueba.

Actualmente, el equipo dominador, es el W52/FC Porto, pero yo recuerdo vivir la Volta que David Plaza ganó en las filas del Benfica. Aunque, para ser objetivos, hay que decir que el Boavista –el barrio portuense- ha sido el equipo que durante más años ha tenido equipo ciclista profesional.

Y sobre la prueba en sí… pues decir que es realmente intensa, se trata de un ciclismo muy ofensivo, una manera de correr un tanto anárquica, si nos regimos por lo que es el ciclismo profesional actual. Los equipos portugueses siempre han sido de los de morir matando, de los que no agachan la cabeza a los grandes, los corredores conocen perfectamente las sinuosas y pestosas carreteras de su país, y preparan auténticas emboscadas cuando menos te lo esperas.

La Volta a Portugal ha llegado a tener 21 etapas, yo corrí varías de 14, entre ellas la que fue mi debut profesional, en 1999, y actualmente, por aquellas cosas que tiene la UCI, tiene 10 etapas más un prólogo y un día de descanso.

Es con todo, una prueba, a mi entender, perfecta para jóvenes ciclistas, para foguearse, para madurar y sobre todo para aprender el oficio y hacerse un ciclista duro. Si os gusta el ciclismo, echad un ojo a esta fantástica prueba y no dejéis de visitar Portugal, es como “Betty, la fea”, os sorprenderá.

Por Unai Yus

Imagen tomada de FB de Volta a Portugal

INFO

Rápidamente percibes la sensación de comodidad, ajuste y transpirabilidad

La Vuelta que descubrió Portugal

En días pasados, pero no olvidados, salió a la carretera la 1ª Volta a Portugal. Era el año de 1927, abril, el día 26, un total de 42 corredores formaron el primer pelotón de la que se convirtió en la prueba reina del calendario luso. En ese tiempo eran 24 los favoritos a su conquista, bien diferente del selecto lote de candidatos a la victoria en la actualidad. António Augusto de Carvalho (Carcavelos) fue el primero en firmar su nombre en el palmarés de la Volta.

Para la historia quedó el gran espacio ofrecido al ciclismo con honores de portada en el periódico de mayor tirada nacional, el Diário de Notícias. Igual a lo que hoy hace el periódico francés L’Équipe trayendo en la portada el Tour de France, en ese día en Portugal el rostro de los 24 favoritos imperó con toda grandeza en la prensa, como grandiosa fue la recepción al pelotón para la gran salida en la Plaza Marquês de Pombal.

La capital Lisboa parecía pequeña para la marea de gente que quiso ver de cerca los héroes de las bicis, repitiéndose la misma imagen impactante al final de las 18 etapas con la definitiva llegada en la Avenida da Liberdade. Pronto aquí comenzó a ser dibujado el título de reina del ciclismo lusitano al juntar entre Campo Grande y Avenida da Liberdade aproximadamente 50.000 personas en la fiesta de consagración de António Augusto de Carvalho, el gran ganador de la 1ª Volta a Portugal tras 79h08m00s. Con él han finalizado 26 corredores la debutante prueba velocipédica, subiendo al podio en 2º Manuel Nunes Abreu (Leixões) a 9m31s y en 3º Quirino de Oliveira (Campo de Ourique) a 19m06s.

Una curiosidad, en la etapa de apertura el pelotón se concentró en la Plaza Marquês de Pombal hacia al Cais do Sodré, donde embarcaron ciclistas y bicicletas cruzando el Río Tajo para vivir en Cacilhas la salida oficial. Esta 1ª edición repartió 1958 km por 18 etapas, siendo el primer maillot amarillo Quirino de Oliveira, ganador de la primera jornada al final de 1h24m05s, el tiempo que llevó a recorrer 40,4 km desde Cacilhas a Setúbal. Triunfó en siete etapas más. Cinco fueron ganadas por el gran vencedor de la Volta y de las demás cuatro sonrieron a Francisco Santos Almeida (SL Benfica) y una al 2º en la general Manuel Nunes Abreu.

La 1ª Volta tuvo numerosos episodios claramente distintos de los que se viven hoy, fruto del escaso conocimiento del país. El recorrido, diseñado a partir de un mapa topográfico de 1905, dio lugar a errores en el trayecto y a caminos impracticables al paso de las bicicletas. En dos de las jornadas, la 3ª que unió Sines a Odemira y la 7ª de Beja a Évora, los héroes de las dos ruedas se enfrentaron con el fin del asfalto, poco común en una época muchísimo rural, teniendo de contar con los trabajadores rurales para abrir camino al paso de la Volta. El pelotón siguió su camino, cautivando a los fans en cada tierra por donde pasaba. Y así es hasta hoy.

Desde 1927, la Volta a Portugal llena de emoción el corazón de los portugueses. Para aquellos que la viven desde los pedales, los ciclistas, ella representa el máximo objetivo de la temporada, sintiendo por ella una reverencia como si de una soberana se tratara, pues ella fue, es y siempre será la reina del ciclismo portugués. En 2015, la Avenida da Liberdade volverá a recibir a los héroes al final de la 77ª Volta a Portugal para la consagración del gran vencedor.

Por Helena Dias