Vuelta a Aragón: Fue bonito mientras duró

Vuelta a Aragón JoanSeguidor

La desaparición de la Vuelta a Aragón revierte la recuperación del ciclismo español

La Vuelta a Aragón no se correrá en 2020.

Dos años a durado la reaparición de una carrera que, sinceramente, tenía complicada justificación.

Y no es nada ni contra la organización, ni los mentores, ni los mecenas de la misma, el comentario tiene que ver sobre todo por la estructura y orden actuales del ciclismo mundial.

Un paisaje en el que carreras como la Vuelta a Aragón, y otras tantas, no lo tienen nada sencillo.

 

Si acabamos de ver que un equipo que logra resultados en el máximo nivel con el menor presupuesto posible acaba de desaparecer, el Euskadi Murias, porque el sistema premia a la franja más alta, que no habrá de suceder con las organizaciones que viven al margen del World Tour donde, en efecto, hace mucho frío.

La Vuelta a Aragón vino de la mano del gobierno regional, craso error, cuando se vio en su día que todo lo público iba a menos o a nada, por un tema ya de priorizar el gasto.

Se hizo con idea de promocionar el turismo en Aragón, entrando a competir contra gigantes como Turquía, Croacia u otras zonas que aprovechan el ciclismo como escaparate para vender lo suyo, pero con algo más, mucho más, diría, presupuesto.

La casa del ciclista cuando rueda por as maravillas de Alicante

Y una presencia millonaria en plataformas, medios y esas cosas.

Y así la cosa ha durado dos años, buscando un encaje imposible, con el Giro de Italia, eclipsando todo, la escena ciclista y mediática, y lo que quedaba era para California, otra que desaparece, con un recorrido que si pretendía vender las bondades de la región quizá no fuera el mejor, aunque sí el posible, y una participación obviamente mejorable.

Para quienes extrañamos aquel ciclismo de hace 25 años con tantos equipos, con tantas carreras podemos echar mano de aquello de «malos tiempos para la lírica».

La Vuelta a Aragón es la evidencia. 

 

Más cuando leemos e interpretamos lo que aquí pone, que Aragón espera tener presencia hasta en tres etapas de la próxima Vuelta a España, carrera que no se ha presentado, pero que se construye a partir de lo que se publica en cada región.

Si la Vuelta a España «absorbe» lo que el gobierno regional tenía pensado para la Vuelta a Aragón: blanco y en botella.

El ciclismo global fagocitando el local, sin reparar que el primero se alimenta del segundo.

Y con ello la recuperación del ciclismo español, que será lo que sea, pero sencilla, para nada.

 

Así las cosas, lamentamos a desaparición de la Vuelta a Aragón, como cualquier otra carrera ciclista, pero en ese empeño de meter ciclismo como sea y por donde sea, quizá convendría un poco más de orden y plan, buscar otras alternativas, sinergias con otras regiones, algo que no transmita la sensación que igual que cada ciudad pretende una estación de AVE y un palacio de congresos, cada región quiere su vuelta ciclista.

La Vuelta a Aragón lo ha demostrado.

Imagen: FB de Vuelta a Aragón