Primoz Roglic, entre ganar la Vuelta o el podio del Giro

Primoz Roglic JoanSeguidor

Aunque parezca lo contrario Roglic no ha menospreciado la Vuelta

No son pocas las miradas que se posan entre Roglic-Dumoulin-Kruijswijk, sobre todo tras la Vuelta.

La historia de la tricefalía pasa del Movistar al Jumbo y el morbo viaja con ella.

Ganador de la Vuelta, Primoz Roglic es la estrella emergente del ciclismo, estrella emergente a lo treinta años, sólo así se explica la irrupción de un campeón de saltos en el ciclismo como quien aborda la rampa final tras dejar el trampolín atrás.

Pero al margen de lo que pueda ser en el futuro, de lo que acontezca en el Jumbo y cómo lo gestionen, lo que nos ha llamado la atención es la sinceridad en unas palabras que Primoz Roglic le ha dedicado al año que hemos dejado atrás.

 

Está más orgulloso del podio en el Giro de Italia, tercero, que de ganar la Vuelta a España.

Eso que a priori nos parecería un contrasentido no es más que el viaje al interior del ciclista y sus circunstancias, porque nosotros podemos tener una opinión muy formada y razonada de lo que vemos por televisión y sin tener en cuenta que el ciclista es persona las 24 horas del día y convive con mil historias, miedos y hasta dolores.

Lo cierto es que ver el desarrollo de ambas carreras, ahora con distancia, da la medida de lo que le supuso a Primoz Roglic.

Llegó al Giro con aureola incorrupta, imbatido, sin mueca de dolor.

Todo se torció en aquella jornada de Coumayeur, con la lluvia fina que anunciaba la irrupción de Richard Carapaz en medio del feroz marcaje con Vincenzo Nibali.

A partir de ahí, el liderato oficioso que ejercía Roglic sobre el Giro se desmoronó.

 

Dejó de ser el corredor con pegada, certero y hábil, pasó calvarios como el día de Como y los descensos y ahora ese dolor de estómago que le puso al límite.

En la Vuelta, sin embargo, Primoz Roglic estuvo mejor arropado, preludio del Jumbo que ha de venir, y corrió sin fisuras aparentes para ganar.

Si valora en esfuerzo interno, en energía aportada, en España, todo fluyó mejor, y quizá visto ahora el mérito de uno y otro logro sea diferente.

SQR – GORE

 

No obstante, y a la vista de cómo le fue a Roglic la Vuelta, de cómo la acabó, de lo que leímos sobre él, nos da la sensación de que la Vuelta se está convirtiendo en la grande más complicada de ganar y nos explicamos.

Roglic, como Froome dos años atrás, trasladó la sensación de que la grande española es una carrera áspera, llena de trampas, dificultades diarias y quizá, por su ubicación en el calendario, las tragaderas ya no son las mismas.

La carrera, incluso con Roglic en firme rojo, fue bonita hasta el final, con una última semana en la que no ganó para sustos.

Eso hace de la carrera una suerte de asignatura que debes aprobar sí o sí si quieres seguir adelante en el curso.

La Vuelta 2020 retrata la nueva realidad de Nairo Quintana

Nairo Quintana Arkea JoanSeguidor

Que Nairo espere estar en la Vuelta 2020 es más un milagro que otra cosa

 

Ayer en la presentación de La Vuelta 2020, Nairo Quintana subió al escenario por su condición de ganador de la edición de hace tres años.

Se le veía serio, entre Fabio Aru, Alejandro Valverde, Alexander Vinokourov, Joop Zoetemelk y otros vencedores.

Llamó la atención que no llevara la corbata del Movistar que sí portaba Valverde. 

Llamó la atención porque su contrato expira en 2019, por eso sigue saliendo con el kit de Movistar, incluso en sus entrenamientos con el Arkea.

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La imagen que ha corrido como la pólvora por las redes muestra la camaradería, de inicio, entre Nairo y Warren Barguil, cabrá ver qué sucede cuando se juegue lo gordo.

Al margen de la obvia caída de calidad de gente que le rodea, Arkea  no es Movistar, esperar buena comunión entre ambos corredores es de muy optimista: ya sabemos la historia de Barguil en Sunweb, aquella expulsión en la Vuelta, y la ansiedad de un corredor que sigue en perpetua búsqueda de aquel ciclista que maravilló en el Tour de 2017.

Ello unido al carácter mil veces descrito del campeón colombiano: blanco y en botella.

Nacex te envía la bicicleta dónde le digas 

Pero al margen de todo eso, la cara larga de Nairo Quintana en la presentación de la Vuelta 2020 puede estar justificada porque se ve más fuera que dentro de la grande que ganó no hace tanto y que la última edición acabó entre los mejores.

Al acabar la presentación, en el carrusel de declaraciones…

Al bueno de Nairo Quintana le va a tener que llover una invitación de la Vuelta 2020 si quiere estar en la salida de Utrech y si esperar cooperación entre Barguil y él es una quimera, que la Vuelta 2020 invite a Arkea es misión imposible, siempre hay que decirlo, sobre el papel, porque o se alienan los astros y no astros, o el colombiano verá la Vuelta desde casa.

 

En la cola ya hay tres equipos españoles y la jugosa posibilidad del equipo de Mathieu Van der Poel, saliendo la Vuelta de Países Bajos y siendo el neerlandés quien es, el corredor más apreciado del mundo ahora mismo.

Para cuatro invitaciones hay dos disponibles, porque el reglamento no prevé que una carrera, en un momento dado, pueda ampliar el cupo si procede.

Dado que el Total Energie casi seguro que corre, habiendo renunciado al Giro, el Arkea sería el quinto equipo en la lista para dos plazas.

 

Dijimos no hace tanto que Nairo extrañaría a Movistar, en la presentación de la Vuelta 2020 tuvimos el primer episodio.

Es seguro que el colombiano necesitaba un cambio de aires, en el equipo celeste las cosas nunca son sencillas, y si lo fueran, las complicarían ellos, pero el paso atrás del colombiano es obvio, en todos los sentidos.

Ahora a esperar una invitación caída de no sé dónde.

La Vuelta 2020 será lo que los corredores quieran que sea

La Vuelta metas JoanSeguidor

La Vuelta 2020 ahonda en la marca de la Vuelta: etapas cortas, llegadas en alto…

 

Le llamaron la Vuelta al norte de España, no sin razón, la Vuelta 2020 lo más abajo que va a tocar será en su epílogo, en Madrid, y de ahí para abajo, terreno ignoto.

Al final la carrera es la que es no sólo porque el organizador quiera y sí por cómo las piezas confluyen.

Lo que mueve muchas cosas en el mundo, el dinero, acaba dando forma al producto, y esta Vuelta 2020 lo ha encontrado y cuadrado por donde pasa.

Sin embargo quedarse con el mapa resulta superficial, por cuanto la carrera sigue adelante con el molde de una marca que ahora mismo nos parece, para bien o para mal, la más definida de las grandes, incluso por delante del Tour.

 

Es curioso, por eso, ver la expectación que levanta la presentación, cuando llega filtrada al 99% y luego, de lo que nos imaginamos a lo que será mediará un abismo.

El cabreo que tenemos aún fresco de las etapas asturianas de la última edición seguro que volverá para la Vuelta 2020, cuando el respetable considere indigno cómo los corredores haya subido La Farrapona, Moncalvillo o Laguna Negra.

Más cuando queda demostrado que el empacho de llegadas en alto sólo propicia una cosa: disuasión entre los contendientes.

Es agosto, final de temporada, esta vez incluso más pronto, a mediados con casi todo el país de vacaciones y fiesta, la Vuelta 2020 no podrá dar espectáculo todos y cada uno de los días.

Imaginaros el calor, ahora lo vemos lejos, de esas semanas.

De hecho, si miramos atrás y no hace falta irse muy lejos, las etapas decisorias de la Vuelta fueron tales como Fuente Dé, Formigal, Navacerrada y así hasta llegar a la conclusión que tantas subidas, tan seguidas, a veces duerme la ambición.

 

Pero la cabra tira al monte, y la Vuelta 20202 incurre en los mismos errores que exasperaron el público hace sólo tres meses.

Al buen público, me refiero, el gran público es aquel que una llegada en alto le interesa sólo si en ese momento ve la tele, todo lo demás se la trae al pairo.

La presencia de llegadas en alto, una tras otra, son la marca de la carrera y se ha decidido morir con ella.

Arrate abre la cuenta, y le siguen no pocas, eso sí, puestos a meter el dedo en el recorrido caemos en la cuenta de cosas interesantes, incluso con cierta nostalgia para los blandos como nosotros, con la doble incursión de Orduña, otrora puerto legendario en la carrera.

Etapas que no acaban en alto pero que seguro darán buenos espectáculos: esa de Orduña, la de Aralar y ojo con Ejea de los Caballeros, en medio de un páramo que si sopla el viento podemos tener un Guadalajara, segunda parte.

La carrera sigue conteniendo los grandes desniveles, los pone al final de una crono, en Ézaro, lo que es un error en esencia, porque no pone al menos una opción limpia para quienes ruedan mejor que otros, y potencia etapas cortas, el gran fondo pasó a la historia, con encadenado de puertos.

La jornada de La Farrapona sigue ese patrón, lo lamentable es ver como un «puertarraco» como la Cobertoria sigue pasando ni pena ni gloria por la carrera, edición tras edición.

¿Se cambiará el paso?

 

Las grandes cimas de la Vuelta 2020 serán dos símbolos del ciclismo de ahora y del de siempre.

De ahora el Angliru, veintiún años después.

De siempre el Tourmalet, en una jornada preciosa que entra en Francia por Portalet, le sigue el Aubisque, vertiente sur, la misma en la que Nairo se declaró incapaz de soltar a Froome en vísperas de Formigal, y el puerto de los puertos, el Tourmalet.

Será por eso un contraste ver la diferencia de público respecto a la llegada del Tour de este año que ganara Thibaut Pinot.

Sea como fuere Tourmalet, Francia, será uno de los pasos internacionales de la Vuelta más internacional.

SQR – GORE

 

Sinceramente, nos encanta que la carrera salga ahí fuera. 

La salida de Utrech seguramente tendrá el público y expectación que vaya a tener en España durante muchos días.

Fue curioso ver a su alcalde hablar después de la vicealdaldesa de Madrid.

Si la segunda estuvo en un tris de desmontar Madrid Central, el primero  lleva la manija de una ciudad mundialmente conocida por su apuesta por la bicicleta.

Les debió sonar a chino a las autoridades madrileñas ver esos parkings de bicicletas.

Oporto, la bella dama en el ocaso del Duero, también tendrá Vuelta, un lujo. 

El final de La Covatilla será más el propio peso de las etapas y el cansancio que otra cosa, no es que tengamos nada contra la subida salmantina, pero no es desde luego la más bonita en cuanto a antecedentes: viento, buena carretera…

Pero lo que sea, al final no será culpa de La Covatilla, ni de Farrapona o Angliru, el recorrido es el tablero, pero queda ver qué quieren o qué hacen los ciclistas… y en su voluntad está todo.

Lo de ayer fue el envoltorio.

La Vuelta 2020 en la cima que descubrió al Chava

Vuelta 2020 Moncalvillo Chava JoanSeguidor

Se sitúa la Vuelta 2020 en la cima de Moncalvillo, la cima riojana en la que el Chava dio cuenta, entre otros, de Alex Zulle.

 

Rumores en la antesala de la preswentación de la Vuelta 2020.

En la Vuelta a La Rioja de 1994 se dispusieron tres etapas, la del medio tuvo dos sectores, por la mañana de Calahorra al Alto de Moncalvillo, un sector de 137 kilómetros en el que el dio cuenta de Alex Zulle, en aquella época ya a full.

El Chava, fiel a lo que acostumbraba, no ganaría aquella la general de aquella edición pero dejó la marca, pocos días después de ganar la emblemática subida a Urkiola.

La Rioja es terreno abonado a paisajes preciosos y buen ciclismo, la Sierra de Cameros es la proa, la Demanda, y por otro lado Valdezcaray son testimonio de la zona muy poco frecuentada.

Ahora suena para la Vuelta 2020 el alto de Moncalvillo, una subida inédita que pinta bien, porque no supone una dureza extrema y al final es poner sitios en el mapa y este rincón parecía olvidado para el ciclismo.

 

Nacho nos destripa una de las novedades de la Vuelta 2020, esperamos que Moncalvillo dé el tono que esperamos.

En días que se cumple el aniversario de la muerte de Chava, que Moncalvillo pueda formar de la Vuelta 2020 cuadra el círculo.

 

Imagen: La Rioja 

 

Vuelta 2020: ¿Qué aporta una cronoescalada a Èzaro?

Vuelta 2020 Ezaro JoanSeguidor

La cronoescalada de la Vuelta 2020 a Ézaro no nos parece la mejor fórmula de recuperar esta bella modalidad

 

La cronoescalada es un noble arte en el ciclismo y parece que la Vuelta a España 2020, como el Tour, la va a recuperar.

El Giro de Italia la ha utilizado más de una vez, incluso en llegadas muy complicadas, como el Zoncolan de donde David Arroyo salió tan reforzado.

La historia nos habla de cronoescaladas míticas, como a del Ventoux, aquella que ganó Jeff Bernard hace más de treinta años, y otras tan bellas como la de Sestriere y Miguel Indurain, Giro del 93, o Piotr Ugrumov en Avoiraz, Tour del año siguiente, en la que el letón asaltó la segunda plaza de la general.

 

En la Vuelta a España la cronoescalada de los noventa fue la de Valdezcaray y posteriormente vino alguna en Andorra.

No ha sido una fórmula muy utilizada hasta que hemos leído que la Vuelta 2020 quiere asaltar Ézaro y sus rampas inhumanas tras unos treinta y pico kilómetros llanos por la Costa da Morte.

Aunque la idea parece atractiva de inicio, Nacho se cuestiona si es ése el espectáculo que quiere la carrera y hasta qué punto se necesita ese muro al final del posiblemente único ejercicio favorable a los grandes especialistas.

Imaginaros que alguien da un mal paso y pone pie a tierra, solo, ahí, en medio de todas miradas indiscretas…

 

La casa del ciclista en Levante… 

Imagen: FB de Gran Fondo Ézaro 

Peter Stenina, experiencias del ciclismo sucio

Peter Stetina Ciclismo sucio JoanSeguidor

La apuesta por el gravel de Peter Stetina es al 100 x 100

Escribiendo sobre lo que comentamos hace unas semanas, Peter Stetina deja el World Tour para irse al ciclismo sucio.

La evolución hacia ese tipo de ciclismo, que equipos innovadores en forma y fondo, como el Education First, está llevado a cabo, está causando adictos en el pelotón, especialmente el anglosajón.

 

Peter Stetina no cuajó una mala Vuelta a España, abajo tenemos lo que en su día escribimos durante la carrera pero el World Tour en general no es poca cosa.

Mantenerse ahí implica unos costes que en ocasiones mata el amor por este deporte que para algunos se ha convertido en oficio.

Peter Stetina lo tiene claro: «El gravel ha entrado con fuerza en Estados Unidos. Crecí con una BTT y siempre me ha gustado rodar fuera de la carretera, así que mi siguiente paso estaba claro».

Y que deje Trek no es una retirada al uso, es una forma de trazar unos puntos suspensivos, al margen del gran circuito, donde también hay vida, y expectación que justifica que profesionales bien pagados se atrevan.

La historia, que puede parecer exótica, creo que la veremos alguna otra vez…

 

La Vuelta de Peter Stetina viene del «ciclismo sucio»

Viendo hoy -31 de agosto- a Peter Stetina disputando la etapa de la Vuelta que acabó en Igualada, nos acordamos de una historia que leímos del ciclista estadounidense en Velonews

No es la primera vez que escribimos en este mal anillado cuaderno sobre el ciclismo sucio y la proyección que está teniendo en el corazón mismo del World Tour.

Lo cierto es que, viéndolo ahora, el gravel, ese ciclismo sucio, es al ciclismo de carretera lo que no hace tanto fue el ciclismo de fixie, el de piñón fijo, véase el Red Hook, un campo en el que algunos equipos ven terreno abonando a extender su patrocinio.

A inicios de año, comentamos que el Education First estaba por la labor de meter carreras de «ciclismo sucio» en el programa de algunos de sus corredores.

El equipo de Jonathan Vaughters no llevaría primeros espadas a las mismas, pero sí corredores versátiles que pudieran hacer fortuna en estos parajes donde el patrocinio se rentabiliza sin necesidad de mover la cantidad de recursos que implica cualquier carrera del World Tour.

 

Sondeando webs anglosajonas vamos leyendo sobre la suerte de estas incursiones en ese otro calendario.

Y vimos la historia de Lachlan Morton en la GBDURO.

Una historia que ahora leemos de Peter Stenina, el corredor norteamericano enrolado en el Trek-Segafredo que estos días goza de esa libertad que implica no tener un jefe marcado en la Vuelta a España.

 

De Peter Stentina recordaremos aquella dantesca historia en la primera jornada de la Vuelta al País Vasco de hace cuatro años cuando se estrelló contra un bolardo mal señalado en la llegada de Bilbao.

Sergio Pardilla y él se llevaron la peor parte de uno de esos lances que nunca se olvidan.

Para Peter Stetina, la pesadilla no acabó ahí, pasó por otro dique seco con el virus de Epstein-Barr.

SQR – GORE

 

Pero la vida entendida como el ciclismo tiene altos y valles, giros y contragiros, así Peter Stetina quiso empezar de cero.

Volvió a la carretera, pero con otro enfoque, más tranquilo y alejado.

Y así cuenta que este verano ha corrido varias carreras con sectores de gravel e incluso ganado alguna.

Trek también proyecta su imagen fuera de la carretera, del World Tour, una apuesta que como la del Education First cunde muy poco a poco.

Leemos que este viaje a los básicos de Peter Stetina le ha servido para rearmarse.

«He disfrutado más este mes que en los últimos seis años» cuenta

Y ahí lo tenemos, en un Trek que sin líder claro, ni Porte ni Mollema, le da opción a disputar jornadas como ésta de Igualada.

Seguramente le volvamos a ver…

Imagen: Belgian Waffle Ride

Euskadi Murias: sólo con corazón no se salvará

Euskadi Murias JoanSeguidor

Las noticias que surgen con el Euskadi Murias no suelen acabar en nada bueno

Hace menos de un año el ideólogo del Euskadi Murias, Jon Odrizola escribía una pieza en este mal anillado cuaderno que empezaba así…

«El año del Euskadi Murias ha sido de matrícula de honor,  y no lo digo sólo por los resultados deportivos, también por la actitud y como el equipo ha llegado a la gente.

Hemos demostrado que somos el equipo de la gente» 

En ese mismo texto, se hablaba de la posibilidad de ir al Tour de Francia, toma ya.

¿Qué ha pasado en este tiempo para que Euskadi Murias esté al límite de todo?

Leemos este artículo de Deia y se nos cae el alma al suelo.

Hace dos semanas brindaban en Madrid por la continuidad del equipo fosforito y ahora se dibuja el peor escenario con la salida de corredores clave a otros equipos, en especial la Fundación Euskadi que da el salto de categoría.

No hay mercado para dos equipos, está claro, pero perder algo así por el camino no creo que sea la mejor forma de progresar, por mucho que los naranjas den el paso…

Recuperamos aquella pieza al calor de la euforia de la victoria de Mikel Iturria en la Vuelta, la carrera donde los vascos estuvieron en casi todos los lados…

 

La jornada de Urdax en la Vuelta a España ha adquirido con sólo dos ediciones un carácter simbólico de lo que muchas veces pasa en la Vuelta, pero también en otras grandes.

Mientras por delante se desarrolla una guerra sin cuartel por el triunfo de etapa, en unos parajes que sólo con decir que son en el límite entre Navarra y Francia huelga cualquier comentario, en el grupo se conforman con el ritmo del equipo del líder y «se fuma», interesante esta expresión, una etapa que algunos dicen que tendría que tener más movimiento.

Sea como fuere la etapa de Urdax, entrando y saliendo del país vecino, este año adquiere una relevancia especial para el Euskadi Murias.

Primero porque es el segundo triunfo de etapa del equipo fosorito en dos Vueltas corridas.

Si lo de Oscar Rodríguez el año pasado fue un sueño, lo de Mikel Iturria roza lo irreal, porque no somos conscientes de la complejidad que entraña que equipos como el Euskadi Murias, o el Burgos BH ganen en medio de trasatlánticos del World Tour.

Cualquier diferencia que queramos imaginar entre unos y otros, creo que distaría mucho de la realidad.

Sólo hay que ver el papel de comparsas que en ocasiones tienen los equipos profesionales en el Tour, donde la calidad que concurre es mucho mejor que la de la Vuelta, de ahí quizá tantas e inesperadas victorias españolas, frente a los monstruos del World Tour.

Jon Odriozola siempre ha sido muy poético. 

Desde su tiempo de pro a cada vez que ha pasado a encabezar un proyecto como manager.

En Urdax, en medio de la emoción y asistentes a la agonía de Mikel Iturria, Jon Otriozola describió la victoria del Euskadi Murias desde «el corazón», porque todo en ese equipo tiene corazón.

Y no le niego la mayor, pero las noticias que surgen alrededor del Euskadi Murias son como e día de marmota, algo que ya hemos visto, algo que muchas veces ya sabemos cómo acaba.

El Euskadi Murias le ha dado libertad a sus corredores para negociar su futuro, sin condiciones, sin reproches.

No esperábamos este tétrico escenario en un día de celebración.

DT-Swiss 2019

 

Y sin embargo, como decimos, el panorama no es alentador.

En esta entrevista, a partir del primer minuto, cuando le preguntan a Jon Odriozola por la situación del equipo su rostro se oscurece asegurando que está harto de hablar y de perder el tiempo.

 

 

Es la eterna cantinela del ciclismo vasco, como cuando Miguel Madariaga hablaba de palos en las ruedas sin citar ni concretar.

En el ciclismo vasco hay enemigos invisibles, vaporosos, todos hablan de ellos, nadie concreta.

Y así pasan los años, los tiempos, los proyectos, los chavales.

Aquí no sólo vale el corazón.

Es interesante recuperar este artículo de hace menos de un año sobre este tema…

 

SQR – GORE

 

Y es así, dos estructuras en una comunidad donde todos se conocen.

¿Tan complicado sería una colaboración entre la Fundación y lo que quede del Euskadi Murias, en caso de que no siga?

¿Qué lo impide?

¿Quién lo impide?

¿Dónde ha perdido tanto tiempo Jon Odriozola?

Alberto Contador presentó la nueva colección de invierno de Gobik 

En la Vuelta, las cuentas de Euskadi rebosan afición, se dicen la mejor del mundo, llenan y colapsan las subidas, a años luz de Andorra, por ejemplo, pero nadie capitaliza esa pasión, esa querencia por el ciclismo.

No pinta bien el futuro del Euskadi Murias y eso es lo que más entristece.

El ciclismo español que resultó de la anterior y brutal crisis económica tenía aquí un actor de los buenos.

Perderlo, es un paso atrás… lamentable. 

Foto: ©PHOTOGOMEZSPORT2019

El perenne espíritu de inferioridad de la Vuelta

La Vuelta Jesus Herrada JoanSeguidor

La Vuelta con sus defectos y virtudes ha logrado cincelar su marca más allá de lo que hagan las otras grandes

La cuenta atrás para la Vuelta a España de 2020 empezó en el mismo momento que Roglic y toda la corte de galardonados desfiló en el corazón madrileño, con el ayuntamiento de fondo y cotizadas vistas sobre la Cibeles.

Un premio a tres semanas que pone punto y final a la Vuelta hasta que ésta se ponga en marcha, en agosto, más pronto, a mediados, en Utrech, la región más católica de los Países Bajos, puerta de grandes pasajes de la historia, con espacios compartidos con España y ciudad ejemplo en aprecio por la bicicleta.

Utrech será la primera ciudad del mundo que haya acogido etapas de las tres grandes.

Será una salida singular, muy holandesa, pero sobre todo un test para la Vuelta como competición española.

Porque ya sucedió en 2009, cuando la carrera ya salió de Assen, que la fiesta, algarabía, llenazo de las primeras jornadas no tuvo continuidad en España, a donde aterrizó una carrera sumida en el anonimato, a veces clandestinidad de la ruta, como si la carrera pasara de espaldas en muchas de las zonas que visitaba.

 

Aquella Vuelta, que fue la que ganó Valverde, fue el espejo de que, incluso, en la edad dorada del ciclismo español -el año anterior entre Sastre y Contador se habían ganado las tres grandes, más el oro olímpico de Samuel, más el mismo Tour de Contador ese año- en España el ciclismo interesaba lo justo.

Una realidad que entronca con algunas de las llegadas de la carrera este año.

Al margen de las discusiones que surgieron entre los aficionados y la organización, ver gente, gentío de verdad en España, cuesta horrores.

Euskadi, alguna cima del 20% en concreto y poco más.

Y lleva esta estampa a pensar en clave de inferioridad, un sentimiento muy arraigado a este lado de los Pirineos, que en ciclismo, que en la Vuelta, no podía tener excepción.

DT-Swiss 2019

 

 

En unos años la Vuelta a España ha creado una marca más o menos reconocible.

Nos podrá gustar más o menos, pero es reconocible, y es diferente a la del Giro y Tour.

Se destacó del amarillo con el maillot rojo, se potenciaron las llegadas de cuestracabrismo, con el tiempo se matizaron con otras más tendidas -más tipo Tour, se repite- y se insertó una crono que atraiga ciertas figuras como Froome, Dumoulin o Roglic.

La concatenación de dureza, la prolongación de los puertos, con la subida a las antenas, a la parte más alta posible, todo eso es marca Vuelta.

 

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Pero el sempiterno sentimiento de inferioridad siempre se percibe.

Y lo vemos en un caso muy claro, en el que el Tour y el Giro, y diría incluso que franceses e italianos han sabido hacer muy bien: los puertos de montaña.

El Giro y sus cordilleras que abruman, cuestas imposibles, pasos estrechos…

El Tour y su leyenda, puertos que no son puertos son emblemas, franquicias para el uso de quien quiera…

SQR – GORE

 

De esta manera vemos que Javalambre es el «Ventoux de la Vuelta», que La Cubilla es el «Galibier de la Vuelta», que el Angliru nació para el ciclismo con el fin de rivalizar con el Mortirolo.

El otro día leí que Velefique, un puerto singular por ubicación, altura y dureza, además del paisaje, era el «Galibier español».

Hay dos «Galibiers» en España.

Está bien utilizar la leyenda foránea para fortalecer el ego, pero a veces apena ver que constantemente se mira fuera cuando a este lado de los Pirineos hay materia prima excelente, como reclamaban aquellos locos que decían a Unipublic que había más montaña que la que cada año llenaba la Vuelta.

Así funciona el recomendador de Tuvalum 

Giro y Tour granjearon en el tiempo pero con intención sus mitos, pero ¿qué nombre merecería la etapa de Gredos de la Vuelta?

Un terreno precioso, horrible para el ciclista, sin tregua ni descanso.

¿Y Javalambre?

¿Y las etapas asturianas?

La Vuelta es la Vuelta, no cabe darle mayor rodeo, con sus virtudes y sus defectos, pero una carrera que vista puerto con entidad suficiente para no tener que echar mano de lo foráneo, que está bien, atrae y parece que vende, pero que saca a relucir esa inferioridad que siempre viste todo lo español.