#RadioVuelta – Semana 26

#Trend  El voltaje no cesa

El Tour de Francia y su larga sombra no pueden ocultar diez días de ciclismo interesante y a veces triste. Y decimos triste porque, muchas jornadas después, nada salió bien en la Clásica de San Sebastian, una carrera que, nos consta, se organiza con todas las ilusiones del mundo pero que pasó a la historia por desdichas que pintarán el éxito de un ciclista que en muchos años puede decir que ganó aquí su primera gran carrera, Adam Yates. La semana siguiente, la Vuelta a Burgos dio un desenlace increíble con los Astana jugando casi al copo y la “reventada” final del colombiano López ante el caso omiso de sus compañeros Taaramae y Scarponi en medio del ataque de Dani Moreno, quien rara vez sale de vacío de Burgos. Y en Polonia una piedra más en la trayectoria de Ion Izagirre, un ciclista que “como las hormiguitas” añade una vuelta del WT a su palmarés en un final trepidante y precioso por Cracovia.

#Click Burgos siempre da buenas estampas 

Que la Vuelta a Burgos sea posiblemente la carrera española que mejor sepa vender el territorio que pisa es tan increíble como cierto. Si el año pasado alabamos su final en Aranda esta vez varios momentos ofrecieron el patrimonio burgalés a través del ciclismo. Destacó la etapa de Burgos capital, donde su catedral supone el mejor telón a cualquier cosa que se haga, pero también el resto de etapas, con una producción que entendemos muy complicada por los recursos que se manejan pero muy digna, de verdad, invitando a visitar la provincia.

#Profile Ion Izagirre merece más galones

Cuando decimos que es una desgracia que Movistar sea el único equipo español en la cumbre lo hacemos mirando a gente como Ion Izagirre, el típico corredor que podría liderar equipos con gracia y tino y que en los azuzones no pasa de tercer grado. Y la prueba de su valía estuvo en Polonia esa carrera que se le resistía y acabó siendo suya en la corno final. Izagirre añade esta perla a la etapa del Giro y Campeonato de España. Este año fue podio en País Vasco, ante el derrumbe de Nairo. Su futuro es interesante, y en el Team Sky, que de tontos tienen poco, ya se anotaron su nombre hace tiempo.

#Clipping

El ejemplo de Polonia. La verdad es que no sé si Polonia es un país al nivel del despliegue de su vuelta, pero de serlo hablamos de un lugar que quisiéramos habitar. La Vuelta a Polonia fue en muchos aspectos una carrera que en prestancia se asimiló al Giro y miró de cerca el Tour. Los montajes de meta fueron excepcionales, pero la presencia televisiva invitaba a conocer el país y lo que fue más importante, mostró que la modernidad del país. Eso sí la realidad del país, nos afirmaron, dista de la idílica imagen de su mejor carrera.

Las disculpas a Van Avermaet. Días después de la clásica, la organización donostiarra se quiso disculpar, eso parece, con Greg Van Avermaet, en castellano, cosa que el ciclista belga acentuó en su posterior declaración. El final de esta historia espero acabe bien, pero lo cierto, es que, como dijimos, nada les salió bien ese día a los mentores de la carrera.

Dinamarca & Portugal. Dos vueltas nacionales también acontecieron en la misma semana. Jensen fue profeta en su tierra, además del último reducto danés en Tinkoff tras la defenestración de Riis. De todos los daneses, Tinkov se quedó el mejor, llamadle tonto. En Portugal Gustavo César Veloso ha repetido triunfo y refrendado el poder gallego en el lugar, pues de las últimas diez ediciones lusas, ocho cayeron del lado gallego.

#Hashtags by @LiveCiclismo

#Eneco Tour, #TourdelAin, #ArticRace

Imagen tomada de http://patrimoniociclista.blogspot.com.es

Las sendas de ida y vuelta de Stybar y Wiggins

A una semana escasa de que arranque la Vuelta desde una batea gallega, dos carreras tomaron su epílogo con sino diferente. Si en Portugal, la crono de Alejandro Marque abrió el camino a un nuevo éxito español en la “Grandissima”, en el Benelux un ciclista checo pero con arraigo en la zona, Zdenek Stybar, dio un último, postrero y certero golpe en el momento final de la carrera haciendo buena la estrategia del Omega frente a un líder, el largo Tom Dumoulin del Argos, que no el pequeñito del AG2R, que no parecía un nombre de enjundia para esta prueba del máximo circuito.

El triunfo doble del checo / Eneco Tour

Poco a poco, de forma paulatina, sin descanso ni pausa, pero con la seguridad de un ciclista mayúsculo, Stybar se hace un nombre y hueco en la carretera. Quienes tenemos la insana afición de estar pendientes de la temporada ciclista en su totalidad y matices, lamentamos que el ciclocross viera como su bicampeón del mundo se centraba en la carretera en uno de esos cambios que sólo se entienden desde la óptica y la ambición del protagonista, pues desde fuera todo lo que sea abandonar la disciplina que dominas parece un paso hacia el vacío.

Pero Stybar se armó de argumentos, dijo que merecía la pena el riesgo y míralo, ya tiene el Eneco Tour en el bolsillo. Y es que a pesar de que quizá hablemos de la carrera de menos caché del máximo circuito, el espectáculo que ha ofrecido ha sido bueno y por tanto la competencia no resultó sencilla. Con esta general el centroeuropeo cierra un círculo imaginario, ya tenía triunfos parciales pero le faltaba algo fuerte, consistente. Ya lo tiene y tenemos la seguridad que no cae en saco roto, como tampoco cayeron las enormes sensaciones que nos ofreció en Roubaix hasta que un imbécil vestido de aficionado al ciclismo le desequilibró para desespero de quienes veíamos en él una alternativa a Cancellara.

Y mientras Stybar no se arrepiente del camino emprendido y los hechos le refrendan ahí sigue Bradley Wiggins, hecho un manojo de dudas e incertidumbres sobre qué camino tomar. Ojo porque hablamos de un corredor que hace un año y poco se proclamaba campeón olímpico en la lucha contra el crono poco después de ser el primer inglés en ganar el Tour.

Con Bradley Wiggins tomamos medida de cuán complicado es mantener el nivel y el listón cuando se roza la perfección, y la temporada 2012 de Wiggins estuvo en ese tono. Descolocado por el poderío de Froome, Wiggins sabe que en el Tour cualquier opción es utópica. Su suerte corre fuera de Francia y de julio, pero cuando has ganado el Tour es complicado motivarte con cualquier otra cita, sobretodo porque fallaste estrepitosamente en alguna de ellas, como es el caso del Giro de Italia.

Pero ojo por que la maltrecha pista puede recuperar a uno de sus adalides. El desnortado ciclista dice ahora que por qué no volver a la pista. En su día Wiggins hizo como Stybar, dejó la modalidad que le había dado dinero y fama por la carretera. Está claro que es una opción, pero primero no es un crío y luego están las carreras de su perfil que están fuera del calendario olímpico. Ahora mismo si Wiggins volviera a la pista su ego de diluiría en la cuarteta y su opción de brillo personal sería en los mundiales y nunca en los juegos. Y qué quieren que les diga, parece poco y escaso para un Sir.

Foto tomada de www.ciclo21.com