Winner Anacona probó ser líder

Winner Anacona JoanSeguidor

La victoria de Winner Anacona es de esas que compensan por lo mucho que ha dado

¿Cuándo fue la última vez que vimos a Winner Anacona levantar los brazos?

La memoria es traicionera, confunde, tiende celadas.

¿Fue en una Vuelta a España de hace tanto que los colores de su uniforme eran los del Lampre-Merida, en alto, escapado y sufriendo lo indecible?

¿Cuándo fue la última vez que vimos a Winner Anacona vaciarse a favor de su amigo y compañero del alma Nairo Quintana?

¿Y cuántas veces lo vimos?

¿En el Tour?

¿En el Giro?

¿En la Vuelta?

La memoria engaña, es artera y alevosa.

La memoria confunde el apellido con el de esa canción que Tite Curet Alonso escribió para que Cheo Feliciano luciera su potente voz.

Anacaona, de raza cautiva, de la región primitiva…

Anacona, que suena como Anacaona, la reina guerrera que se enfrentó a los españoles en una islita del Caribe.

Y acá, en San Juan, cerca de la región de los Mapuches y los Araucanos, acá vimos esa emboscada tenaz que los ciclistas con cara de americanos milenarios le tendían a los europeos blancos y espigados.

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Anacona adelante como lo hemos visto tantas veces en vano, cogiendo una fuga a fuerza de reventarse porque este era quizá el día más importante de su carrera.

Atrás Carapaz y Quintana, esos rostros andinos, cobrizos, haciendo el papel de gregarios de oro de aquel que acostumbra a dar la vida por ellos en todas las carreras.

¿En todas? No en esta: la suya.

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Oí tu voz como lloró, cuánto gimió…

Y Alaphillipe al que la carrera se le esfumaba por la malicia indígena de esos tres que, vaya paradojas, corren para el mejor equipo castellano.

Y Remco, el de los arrebatos, el de la fuerza indestructible, tirando como si no hubiera mañana, porque no lo había.

Y San Juan confirmando otra vez que acá vuelan cóndores, claro.

Anacaona, areito de Anacaona

Hay días en que la victoria es para el que la sufre, para el que la merece.

Winner Anacona, el abnegado, el de los eternos sacrificios, estaba sudando este triunfo desde mucho antes de escaparse a quince kilómetros de meta.

La suya era una fuga de años. Anacona, que suena como Anacaona, esa india cautiva de raza noble y abatida, pero que fue valentona.

Imagen tomada de FB Vuelta a San Juan

 

 

Éste también es Oscar Sevilla

Oscar Sevilla JoanSeguidor

Oscar Sevilla tiene en Colombia la tranquilidad que Europa no le da

El otro día nuestro hombre en Colombia, Milo, nos escribió un texto muy duro sobre Oscar Sevilla…

El dominio de Sevilla en etapas, carreras menores y vueltas largas fue implacable durante algunos años en el país, humillando a corredores más jóvenes y mejores que han visto como sus mejores años pasan de balde mientras un cuarentón con serias sospechas de ser un tramposo consumado les gana una y otra vez.

Sin entrar en un sentimiento muy extendido en Colombia, lo hemos leído por muchos lados, queremos, al menos, romper una lanza en favor de Oscar Sevilla.

Y lo hacemos a través de una entrevista que leemos del albaceteño en Velonews en las horas previas a la defensa de su título en la Vuelta a San Juan, una defensa que está realizando ante corredores muy importantes.

Porque Sevilla está ahora en su temporada alta, compitiendo contra aquellos europeos de cuya recua salió hace un tiempo.

En la segunda etapa de la Vuelta a San Juan, Oscar Sevilla llegó con Remco Evenepoel, un ciclista al que saca 23 años.

Cuando Evenepoel decía que veía ciclistas que creía su padre podría referirse al propio Sevilla.

Así las cosas la entrevista toca todos los temas y eso es de agradecer.

Sí, también la Operación Puerto que, sea Sevilla o no culpable, eso ni lo sabemos, ni o sabremos nunca, vuelve a quedar retratada como la gran chapuza del ciclismo internacional.

Y digo ciclismo, porque aquella desgracia pasó a cuchillo por el ciclismo como en ningún otro deporte.

Oscar Sevilla podrá gustar más o menos, pero de ciclismo sabe un rato y vemos criterio cuando analiza algunas esperanzas colombianas.

De Sosa, que si fichar por el Team Sky le hace sentir como si lo hiciera por el Real Madrid, pero que quizá no sea la mejor opción.

Por eso de las estrellas que estarán por encima de él.

Y de Bernal que lo tiene todo para triunfar, pero sobre todo una cabeza y humildad que le harán llegar lejos.

Así se llama la cicloturista de la Sea Otter: Ciclobrava

En ambos casos, creo que Oscar Sevilla tiene razón, como en que allá el ciclismo compite en expectación y gasto con el fútbol, en lo del análisis del ciclismo colombiano y su tablero contra el dopaje, pues qué queréis que os diga.

Las cosas ahí son muy mejorables, y no pocos le ven como el ejemplo de cuán mal está el panorama por ahí abajo.

Un panorama que según muchos, se intentará blanquear en el inminente Tour Colombia.

Las consecuencias de la niñatada de Iljo Keisse

Iljo Keisse JoanSeguidor

Deceuninck y Specialized se «interesan» por la gracieta de Iljo Keisse

El otro día, cuando vimos la tontería de Iljo Keisse expusimos lo que nos pareció la historia desde el minuto uno.

Si hubo roce o no, eso queda en la intimidad del ciclista y la aficionada, pero todo lo que sucede a la imagen era previsible que pasara.

En ciertos foros, se comentó que no era para tanto, que exagerábamos…

«A la horca» llegaron a responder -modo ironía ON-.

Pues a la horca es obvio que no, pero que a Iljo Keisse esta semana en San Juan se le va a hacer eterna es una evidencia.

Y que va a tener consecuencias, también.

Tras el disparate de la foto, la organización, en una medida que consideramos muy valiente, porque San Juan no es ASO, ejecutó la expulsión del ciclista.

Ante tamaña decisión Patrick Lefevere amenazó con retirar al equipo mientras Julian Alaphilippe iba creciendo en la carrera.

No lo retiró, al final en todo esto siempre hay mucho de farol y Lefevere ya tuvo que liársela con papel de fumar el día que Nairo le quitó el rosa en el descenso del Stelvio a Rigo Uran.

Sin embargo, se saltó una ceremonia de podio.

Y le cayó una multa. Perfecto.

Eso en señal de una protesta que quedó ahí, como para complicar las cosas más.

Porque al final la marca cuyo nombre sale en el maillot de Iljo Keisse ha pedido explicaciones a los gestores del equipo.

Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que eso es tocar hueso y el mecenas no quiere tonterías en un deporte que se ha caracterizado por sacar a patadas muchos patrocinadores por temas muy diversos.

Ahora ¿quién tiene la razón?

Pues creo que quienes exagerábamos y crucificamos al corredor, según algunos, porque era de imaginar que esto no podría salir gratis.

De ninguna de las maneras.

En su segunda carrera en el pelotón mundial Deceuninck se ve salpicada sin comerlo ni beberlo.

Specialized, quien no es nuevo en este teatro, por ende.

¿Un mal paso?

Posiblemente.

¿Una mala decisión?

Obviamente, pero a lo hecho pecho.

No seremos nosotros quienes demos la solución.

Entendemos que la tontería de Iljo Keisse es eso, una tontería, pero ponerse gallito frente al organizador, no es la solución.

Hay mil maneras de apagar este fuego, mucho antes que quien te pone la pasta encima de la mesa, pida explicaciones.

Porque Viviani, Alaphilippe y cia pueden ganar todo lo que quieras, que si uno de los tuyos da un mal paso… como si casillero sigue a cero.

El codo de Nairo va camino de ser legendario

En la primera carrera de la temporada el codo de Nairo ya da que hablar

El codo de Nairo va camino de convertirse en leyenda.

O bien, al menos, de ser tan famoso y reconocido como el talón de Aquiles, la oreja de Van Gogh o el brazo incorrupto de Santa Teresa de Jesús.

Es así porque el codo de Nairo empieza la temporada igual que la terminó: pidiendo un relevo.

De esta manera hemos visto a Nairo de nuevo enseñar su codo, según algunos -muchos- , muy pronto este año

Demasiado.

Y es que ha sido ver el primer resumen por televisión de las primeras pedaladas de Quintana este año y ya hemos podido comprobar como ha vuelto a sacar el codo tras un escaso relevo de 40 metros.

Ha sido en su estreno en esta Vuelta a San Juan, la carrera de ciclismo más importante de Latinoamérica que se celebra en el verano argentino, donde hemos visto el primer movimiento de codo de Nairo, cuando nada más pasar al relevo, con su gesto ya característico, ha pedido a Alaphilippe o a Benoot que se pusieran de inmediato delante.

 

Muchos aficionados ya se han echado de nuevo las manos a la cabeza con esta actitud que ya se ha convertido en una costumbre para él, y ya le han recriminado que “así no, Nairo” cuando han comprobado de manera incrédula como recién levantado el telón de la temporada, aunque aún en enero, Quintana ya tenga tan fino su codo:

¨Nairo te levanta el codo antes de entrar al relevo”

Y es que las redes sociales no perdonan. No le perdonan ni uno. Ni un codo.

Por tanto este hecho no ha sido pasado por alto por la mayoría de sus detractores que ya lo empiezan a llamar “Codairo” Quintana o “Codo de oro” Quintana.

Antes que alguno, o algunos, empiecen a sacarme la piel a tiras por este texto, sobre todo nuestros amigos colombianos, he de decir, en defensa propia, que sólo estoy recogiendo las opiniones que para bien o para mal se leen por ejemplo en Twitter, donde se critica al bueno de “Nairoman”, bien con humor o bien con bastante mala leche.

Dicho esto, a mí Quintana ni fu ni fa.

Ni me cae bien ni me cae mal.

Simplemente no me cae.

Lo siento, no me gusta su forma de correr, independientemente de si saca el codo o no.

Estoy hablando de este Nairo, el de hace un año para acá, nada que ver al otrora corredor valiente y que atacaba en cuanto podía.

Pero desde el Tour de la temporada pasada, pasando por la Vuelta, Nairo se labró fama de ser un chupa ruedas, incapaz de atacar a lo campeón, sin mirar atrás, como han hecho los grandes nombres en este deporte.

Abriendo el codo, cuando pasa al frente, es imposible que guste su forma de correr.

Su actitud, mirando hacia los lados, nunca dejará de ser la de un segundón.

Esto es lo que opina la afición a la que le gusta el ciclismo, el ciclismo de verdad.

El codo de Nairo saltó a la fama en la etapa de los Lagos de Covadonga de la pasada edición de la Vuelta de 2018, aunque ya venía precedido de cierto renombre por haberse lucido tímidamente en el Tour.

Pero aquel día, el codo de Nairo, dio la vuelta al mundo del ciclismo internacional, cuando ascendiendo los Lagos lo sacó a pasear de manera muy conservadora cuando le pedía al líder Simon Yates, de manera reiterada, que le diera un relevo en cabeza, cuando él en ningún momento ni se lo merecía ni se lo había trabajado. Para nada.

De esta manera, fue épica la bronca que le echó el británico en plena subida, dejando una de las imágenes de la Vuelta.

Nacex lleva tu bicicleta donde le digas 

Aquel día, el codo de Nairo, suscitó infinidad de antipatías en las redes sociales y parece que sólo en Colombia fueron capaces de defenderlo.

Fuera de su país natal las críticas más ácidas fueron un clamor contra Nairo Quintana:

“El masaje, hoy, que se lo den en el codo, que ha de tenerlo reventado de tanto pedir relevo”

“¿En la contrarreloj te pueden dar relevos o tienes que tirar todo el rato tú? Es para un amigo, gracias”

“Etapa dura. ¿Tendrá que usar Quintana los codos o reservará uno?”

“Muy duras las imágenes de Nairo con problemas en su codo. El médico de Movistar ha confirmado que ha sido a causa de pedir relevos”

Y podríamos continuar, pero lo vamos a dejar aquí.

Lo que está claro es que el codo de Nairo es un codo al que le gusta pedir relevos y esto no tendría que ser para nada tan hostil hacia Quintana.

Al fin y al cabo, él no ha atacado a nadie.

Foto: http://zonacero.com

Fernando Gaviria, San Luis y el Tour Colombia

Gaviria JoanSeguidor

Para Fernando Gaviria correr y ganar en San Juan es como estar en casa

En una de esas rectas interminables con los calores horrendos del verano, porque en el sur hace verano por estas fechas, ahí se cifró el pasado de Fernando Gaviria cuando era un muchachito imberbe que derrotó dos veces a Mark Cavendish sacándole “una bicicletería completa”, según el decir de los periodistas argentinos.

Aquella Vuelta a San Luis que luego se fue a la provincia vecina y ahora se llama Vuelta a San Juan, porque allá, como acá y medio mundo más el tema de los patrocinios suele ser complicado.

San Juan era un territorio agrícola y fértil con algunas montañas peladas que hacían la delicia de los mejores escaladores colombianos y durante una década intentó consolidarse como la carrera más importante del continente, algo que consiguió en unos años en que Nibali, Contador, Mollema, Sagan o Nairo Quintana engrosaban la línea de salida en sus inicios flamantes de temporada, resucitando esa pasión argentina por el ciclismo que ya se veía desde los años treinta con los seis días de velódromo en el Luna Park.

Antaño la Vuelta a Colombia, la Vuelta a México, la Vuelta al Táchira se disputaban el honor de ser las carreras más duras y prestigiosas del continente, pero los argentinos entendieron que había algo más que ciclismo allí y aprovecharon para invertir en una competencia que atraía turismo, posicionaba una marca y le daba prestigio a toda una región.

Eso hasta que se acabó el billete, porque en todas partes se cuecen habas, y la Vuelta cambió de provincia, de nombre, y también perdió parte de su brillo.

En la apertura de esta Vuelta a San Juan Gaviria ha despejado algunas de las dudas que se tenían sobre su rendimiento en un nuevo equipo que no es especialista con los finales llanos.

Lo ha hecho con una autoridad incontestable y luciendo unos lanzadores que en los últimos quinientos metros plantearon un embalaje de manual, impecable.

Gaviria, que antes cifró su futuro en Argentina, ahora confirma su presente.

Pero a su rueda vimos a un inteligente y potente Álvaro Hodeg que supo salirse del tren cuando este no le sirvió y que, de haber entrado en otras condiciones, quizá habría dado alguna sorpresa. San Juan vuelve a ser la antesala del mejor ciclismo de la temporada, justo antes de que las cámaras y las caravanas se vayan a ese Tour Colombia que promete, tal vez, robarle el protagonismo.

Iljo Keisse, más vale caer en gracia

Iljo Keisse JoanSeguidor

Iljo Keisse hace pasar vergüenza ajena en la Vuelta a San Juan

Podemos entender que el ciclista de un world Tour vive muy al margen del mundo.

Y del mundanal ruido.

Que su vida discurre por derroteros muy diferentes entre vuelos, viajes, concentraciones y demás

Pero ello no les desposee de su etiqueta de personas de tomo y lomo, con las mismas virtudes y carencias que cualquier hijo de vecino.

Iljo Keisse es uno de los puntales de la clase media de Deceuninck

No se prodiga mucho en los podios, ganó la última de etapa de un Giro de Italia, poca broma, y es usual verle el velódromos de seis días.

Verle rodar es una maravilla, uno de esos regalos a la vista de acople, técnica y perfecta cadencia.

Sin embargo en la Vuelta a San Juan a Ijko Keisse le han pillado haciéndose el gracioso con un tema que está en el filo.

Se hizo una foto con una chica acercando sus partes y haciendo mofa cuando la tenía delante.

Ilko Keisse JoanSeguidor

Así, sin más, la fotografía y el titular quedan claro.

Iljo Keisse queda retratado como un gañán, un tipo que hace una gracia que no es graciosa, un bufón que deja en mal lugar el nombre que lleva en el pecho y su deporte

El nombre de la marca que le paga.

No es de recibido tratar así a las personas cuando éstas te profesan simpatía e incluso admiración.

Esto no es lo que queremos para el ciclismo y no, no vale decir que los futbolistas hacen esto o aquello.

Como dirían las abuelas que cada palo aguante su vela.

Gobik y el culotte de menos de 150 gramos 

Porque si vemos natural la gracieta de Keisse somos igual de bobos que la recua de gente que le pedía un autógrafo a Cristiano Ronando cuando salía del juzgado tras admitir que había estafado a Hacienda.

El deporte no es esto, el deporte es por lo que conocemos a Ilko Keisse, una forma de rodar sin igual y un tipo apreciado por su trabajo en el equipo.

Lo otro, espero, le sirva de lección para no volver a repetirlo.

Nadie le paga para vejar a una admiradora de esa forma y hacer correr la imagen de machismo por medios que nunca hablan de ciclismo si no es para estas mierdas,

Aún recuerdo cuando Niki Terpstra se pasó de gracioso un día… 

Espero no se la norma en el mejor equipo del mundo… en la carretera.