San Remo se merece un ganador como Van Aert

Wout Van Aert San Remo JoanSeguidor

La San Remo que gana Van Aert volvió a ser eléctrica y memorable

Lo peor de una llegada como la de esta Milán-San Remo de agosto es que uno de los dos tenía que perder, el tema estaba entre Alaphilippe y Van Aert, y la balanza cayó del segundo.

Wout Van Aert es el corredor de moda, sobrio, incisivo, trabajador, laborioso…

Dos años después del salto que emprendió en aquella Strade de barro y frío, empieza a recoger lo sembrado, viene a reclamar lo suyo.

Un camino de curvas y sinsabores, de días negros, Roubaix el año pasado, y otros en los que se ganó la admiración generalizada, enganchando cronos y sprints como quien trenza un jersey para el nieto.

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Y no lo ha tenido sencillo, el ausente Julian Alaphilippe, el que no muchos esperábamos, que creíamos en una forma creciente, pero no suficiente para 300 kilómetros, se lo ha puesto complicadísimo, rompiendo en el Poggio como, por ejemplo, no lo logró el año pasado, cuando se formó un grupo de a su lado.

Hasta Van Aert le tuvo que dar metros, le soltó la cuerda y tomó resuello para sacar la clase que trae de serie en ese descenso que cada año nos corta el aliento.

Dos corredores, Van Aert y Alaphilippe en la cima, en la curva de la cabina, nos quedaba saber si ambos iban a dar todo lo necesario hasta el final, con los lobos persiguiendo por detrás.

Pensamos que Alaphilippe iba a ratear, pero no, fue señor, tiró y remó hasta la misma línea de meta, prefirió jugárselo con un tío que nunca escatima hasta el mismo momento.

Que alguien hubiera llegado por detrás era más que posible, pero habría sido un bajón.

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Porque siempre valoramos una San Remo en función de si triunfa un «puncheur» o un velocista, y estos años estamos de dulce.

Que Van Aert suceda a Alaphilippe, a Nibali y a Kwiatkowski es la prueba fehaciente que esta carrera merece la pena, aunque a veces parezca un enecefalograma plano que explota al final.

Una edición, ésta de este veinte veinte, que ha sido una tumba para velocistas, chafados de calor y rotos por un recorrido que incorporó la dureza y ritmo justos para que, en el umbral de los 300 kilómetros, acabaran rotos.

Ha merecido la pena, el cambio de trazado, el retraso en la fecha, San Remo es un tesoro, sólo mirar quiénes suspiran por ella.

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Strade Bianche: Wout Van Aert siempre está

Wout Van Aert Tour JoanSeguidor

La Strade Bianche le da a Van Aert el triunfo que tanto merecía

Cuando hace dos años, en una tormenta de marzo, Wout Van Aert emergió de entre las estrellas de la Strade Bianche para llegar, incluso, a pisar el podio, estaba claro que no estaba de paso.

Wout Van Aert lleva tres podios en Strade Bianche, dos terceros puestos y ahora una victoria que hace justicia, justicia divina, a todo lo que da a cambio de nada.

Van Aert nunca da una golpe de pedal para especular, sólo busca la victoria, sólo quiere ganar

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Como la mayoría, nos diréis, pero es que este ciclista que es calidad supina rara vez falla a la cita.

Llega con los mejores a San Remo, lo hace en Flandes, rema a la contra en Roubaix, disputa cronos, gana etapas al sprint en el Tour, donde se destroza una rodilla, una caída de la que parece recuperado.

Por eso nos alegramos cuando la Strade Bianche le premia con un triunfo que significa su entrada en la excelencia, en un momento que especial para él, la primera gran clásica que cae de su lado, y para el ciclismo, que significa el regreso a una nueva normalidad por la que cabe navegar con la mejor de las suertes.

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La vuelta al gran circuito ha premiado a Van Aert y ha retomado la campaña donde la dejamos, con Max Sachmann delante, demostrando que ahora mismo es la multiherramienta del pelotón y el ciclista franquicia del Bora, cuando la luz de Peter Sagan no le da para brillar.

La Strade Bianche en agosto se esperaba dura, y lo fue. 

Al calor, que en Toscana abrasa especialmente, se le unió ese polvo de tierra dura y pedregosa que dejó irreconocibles rostros, maillots y coches.

Un escenario que, siendo el primero de la renovada campaña, pasó a cuchillo a no pocas estrellas, desde Julian Alaphilippe, corto de forma ante lo que se le avecina, a Jakob Fuglsang que se atrevió a atacar tan de lejos que tenía pólvora mojada cuando la necesitaba a punto.

Esto no ha hecho más que empezar, Van Aert se ha desecho de la pesadilla del Tour, de los calambres aquí mismo hace dos años y ya ha sumado, si el ciclismo es justo, no será la última vez.

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Wout Van Aert no tiene el talento de VdP pero se le acerca

Wout Van Aert JoanSeguidor

La vuelta de Wout Van Aert es una buena noticia para la primavera

 

En la carrera invisible entre Wout Van Aert y Mathieu Van der Poel, el primero vuelve a estar en el redil.

La espantosa caída que el belga sufrió en el pasado Tour hizo temer por consecuencias que por fin parecen superadas.

En una vuelta a las pistas progresiva, Wout Van Aert vuelve a ser protagonista.

En el mundial de ciclocross estuvo en puestos de podio hasta que el físico no le dio más de sí, pero una semana después ya ganaba en Lille.

Een emotionele Van Aert bekroont comeback met zege in thuiscross.

Publicada por DVV Verzekeringen Trofee en Sábado, 8 de febrero de 2020

 

 

Un ciclocross que marca el camino para volver a ser uno de los corredores más valiosos del pelotón, un ciclista importante en un equipo, el Jumbo Visma, que se ha armado hasta los dientes para acabar con el reinado de Ineos en el Tour principalmente, pero con capacidad de fuego para atentar otras carreras.

Quienes nos sigan, sabrán de nuestro aprecio por Wout Van Aert, esa tez juvenil que se retuerce en los esfuerzos más furibundos, no dejando nada por dar, nada por progresar.

No tiene, según muchos, el talento de Van der Poel, pero la suerte de los dos pareció y nos sigue pareciendo trenzada, siempre juntos, siempre mirándose con el rabillo del ojo.

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Una rivalidad invisible en tiempos recientes, porque Van Aert se quedó en aquella curva, pero que seguro alimentará buenas historias en unas semanas cuando la plana mayor se centre en las clásicas.

Si impresionante ha resultado la irrupción de Van der Poel, la de Wout Van Aert no lo ha sido menos. 

Hace escasamente dos años se situaba como revelación en las clásicas tras ser campeón del mundo en ciclocross, tres veces como Mathieu.

Van Aert es sacrificio, entrega, quedarse vacío, sí, pero también es clase, y una polivalencia que ahora mismo no alcanza techo.

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Mirad su Dauphiné, ganando en días consecutivos al sprint y una contrarreloj -más madera para la caldera belga de cara a Tokio 2020- o la llegada que se llevó en el Tour de Francia.

Creemos que este corredor tiene una clásica, una de las grandes en las piernas, por que pasa de esa facilidad para rodar en una crono, la misma que para disputar un sprint o ser tres veces campeón de ciclocross a estar delante en San Remo tras 290 kilómetros.

Todo eso le hace opositar a lo que se proponga con el típico handicap en ciclistas de su perfil, que son buenos en todo, pero el mejor en nada.

Si el ciclismo quiere hacer justicia, que se acuerde Wout Van Aert.

Wout Van Aert, el relato de una caída horrible

Wout Van Aert Tour JoanSeguidor

La vuelta de Wout Van Aert viene con recuerdo a su tremenda caída

 

Entre las imágenes del año la caída de Wout Van Aert en el Tour de Francia entra por delante en cualquier selección.

De aquella caída hemos leído mucho pero nunca con tanto detalle como ahora lo hacemos de la propia boca de Wout Van Aert.

Su relato se verá en la televisión belga, y la traducción que se hace en el avance en inglés es bestial.

 

Cuando se vio ahí, en el suelo, sintió quemarse en vivo, luego mira la pierna y no ve un trozo de músculo.

El solo relato es tremendo.

Sin embargo, lo que nos demuestra que esta gente está hecha de otra pasta, es ver cómo lo cuenta mirando la televisión con el periodista al lado.

No le quita la sonrisa el recuerdo, que no debe ser un buen trago.

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Dice que tiene bien presente aquellas sensaciones, que las tendrá de por vida, de hecho cuando le ocurrió pensó que de ahí ya no se levantaba.

Pero sin embargo no tiene problema en narrarlo.

Esa caída nos recuerda mucho a la situación de Alejandro Valverde con la rodilla destrozada en una cuneta de Dusseldorf, Tour de 2017.

Cuando esta gente se cae cómo lo hace y piensan ya en volver, es que no somos capaces de entender tanta pasión, más allá de arrojar la bicicleta por un terraplén.

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Para esta gente la bicicleta no es sólo trabajo, es pasión infinita, amor incondicional, tienen aquí la cuenta corriente y el corazón.

Y ahí está Wout Van Aert, meses después de esa caída, pensando en la vuelta al barro, donde su alter ego Van der Poel se está dando un festín en exclusiva.

Pensar que está para disputar es mucho pensar pero… el morbo estará ahí.

Cabrá ver cuán grande es la avería de Wout Van Aert después de esa caída, cabrá ver cómo recupera, volver a ser el mismo es probable, más con los medios actuales, pero no cabe duda que esas lesiones son graves.

Tanto que se dijo que igual pedía daños y perjuicios al Tour,

De aquello no hemos vuelto a oír, como otras tantas veces que se dijo que se haría y al final…

¿Se atreverá Wout Van Aert contra el Tour?

Wout Van Aert Tour JoanSeguidor

Daños y perjuicios por lo que deja de ganar en el ciclocross es lo que Wout Van Aert le quiere pedir al Tour de Francia por su caída

Hace tres años Nico Van Looy atendía nuestra llamada y escribía esto sobre el Wout Van Aert que centraba el tiro en el ciclocross…

«Tiene sólo 22 años recién cumplidos (el pasado 15 de septiembre). Si las hadas del ciclismo le sonríen, con apenas 26 ó 27 años podríamos estar hablando de un chaval en plenitud de facultades, aburrido del barro y con uno de los mejores palmarés de la historia de la especialidad. Y si así se diese el caso, ¿qué mejor manera de hacer olvidar el fantasma de Sven Nys que triunfando allá donde el Caníbal de Baal siempre fracasó?«

 

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Todos sabemos que la campaña de ciclocross de este año será especial por cuanto los dos grandes cocos de la modalidad no van a estar a full.

Las circunstancias, el otro día lo dijimos, son diferentes.

Mathieu Van der Poel cabalga en la mieles del éxito y es foco de todas las apuestas para el Mundial de Yorkshire.

Wout Van Aert está KO y en plena recuperación tras su caída en el Tour de Francia.

 

Ya sabéis lo que pensamos de Wout Van Aert.

Desde que Nico Van Looy escribió esas líneas Wout Van Aert ha sido bicampeón del mundo de ciclocross y la otra ha sido para Van der Poel.

El «nietísimo» tiene duende, es un corredor que enamora, marca por donde pasa, es talento y clase, conjuga un físico excepcional con una forma de hacer que le viene, claro está, de casta, pero es que además cuando conjuga todo eso y se siente fuerte: es imbatible.

Wour Van Aert es un «self made», un corredor testarudo, callado, serio pero eficaz. 

Calza una bicicleta como quien aprendiera a caminar sobre una flaca.

Su estallido en la carretera no ha sido tan estelar como el de MDP, pero cuando le cogió el tranquillo lo vimos: dos etapas en Dauphiné más la llegada del Tour de Francia.

 

En este ciclismo dominado por niños, ellos fueron los primeros en abrir el melón sacando a empujones las grandes leyendas del ciclocross, poniendo sub 23 a dominar el mundial elite.

Y es que el cartel de ciclocross que no presente un Van Aert vs Van der Poel es un cartel cojo, y en Bélgica, la pasta que se mueve en ciclocross no es poca.

Es mucha, en corto espacio de tiempo y la bonanza no es eterna.

El caché de Van Aert es tremendo, tres veces campeón del mundo y único mortal en pararle los pies a Van der Poel, que se los ha parado, sí, aquellas ocasiones que el talento no daba más de sí y había quye trabajar el recorrido como un zapatero su alpargata.

Hilo a hilo, trenza a trenza.

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Leemos que Wout Van Aert puede pedirle daños y perjuicios al Tour de Francia por lo que va a de ingresar en la campaña de barro.

No podrá ser poco, habida cuenta de su caché, pero la pregunta que subyace es la de otras veces en estos caso:

¿Tendrá bemoles Wout Van Aert de denunciar al Tour?

Ya tenemos aquí el CambriBike… 

¿Lo hará o haría hasta las últimas consecuencias?

Permitidnos lo dudemos,

Hace un año Vincenzo Nibali planteó algo similar, nunca más volvimos a oír hablar.

Recuerdo aquella caída bestial por un coche conducido por un imbécil que acabó con Flecha en el suelo y Hoogerland -¿qué será de él?- como un  nazareno en la alambrada.

Se dijo, se habló, se insinuó denuncia ¿se supo algo de aquello?

Ojalá, Wout Van Aert tenga los argumentos y suerte para meterle mano al Tour, que demuestre que esta generación nueva, que pisa fuerte, que no entiende de convenciones, lo es para todo y ponga las cosas en su sitio.

Si la razón le asiste que vaya hasta el final… será una excelente noticia para la dignidad del auténtico artista de todo esto: el ciclista.

Sin Van der Poel ni Van Aert ¿Quién dominará la campaña de ciclocross?

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Cinco nombres para un ciclocross sin Van der Poel ni Van Aert

Que la permanencia de dos astros como Mathieu Van der Poel y Wout Van Aert en el ciclocross siempre estaba en la picota era un secreto a voces.

El ciclocross es el patito feo de este nuestro ciclismo.

Es la modalidad de invierno, la que complementa en muchos casos lo que se hace durante el año, llenando de fuego el tedio de los meses de noviembre a enero.

Durante muchos años, en las campas de ciclocross se establecían algunas figuras de la ruta que hicieron fortuna más allá de carretera.

Pero en los tiempos recientes, lo normal es que el ciclocross comparta y acabe dejando escapar grandes nombres porque una especialidad tan temporal no tiene base más allá de los meses de invierno.

 

No es que Mathieu Van der Poel y Wout Van Aert vayan a dejar el ciclocross, pero su presencia se va a reducir de forma significativa.

Y con razones de peso.

Mathieu Van der Poel está haciendo su campaña soñada, picoteando de aquí y de allí.

El baile del grosor de sus ruedas es un acordeón que le lleva a medirse con los mejores donde pise.

Pero es un calendario absorvente, y este chaval que parece encajarlo todo con naturalidad también tiene un límite.

Tras disputarle el oro de Yorkshire a la plana mayor del ciclismo mundial, Mathieu Van der Poel admitió que el ciclocross seguirá estando en su vida, pero que dará un paso atrás.

No le veremos en mangas de la Copa del Mundo,  hasta que el mundial se asome por el horizonte.

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En el caso de Wout Van Aert la caída que sufrió en la crono del Tour de Francia le ha dejado muy tocado.

Si vuelve será muy al final de la temporada de ciclocross y con opciones comprometidas.

No obstante era obvio que cuando ambos probaran la carretera, su repercusión y el dinero que ésta mueve, el invierno pasaría a un segundo plano.

 

 

Y el momento ha llegado, quizá antes de lo imaginado.

El momento de un ciclocross con Van der Poel y Van Aert en retirada está aquí.

Es ya.

El otro día se estrenó la Copa del Mundo en Iowa.

Estados Unidos es el vergel del ciclocross fuera de la vieja Europa.

Ganó el vigente campeón del mundo sub 23 Eli Iserbyt. 

En este ciclismo ya no impresiona que lleguen y ganen los jóvenes.

Al fin y al cabo Van der Poel y Van Aert han dominado los elites en edad de competir en sub 23.

Sin embargo hemos querido mirar más allá de la manga inaugural y pedido a Jon Hernández, nuestro experto en CX, que nos diera cuatro nombres para tomar el trono que los dos cocos dejan vacante.

Y ahí está el resultado de sus cuitas…

Toon Aerts: su progresión es indudable, la temporada pasada marcó su mejor registro con 6 victorias (Nacional incluido).

Además fue claramente el único ciclista que fue capaz de acercarse al dúo dinámico, es más, ganó a Wout en el nacional y se hizo con la victoria en la general final de la CdM.

Esto ha hecho que Sven Nys haya movido ficha y lo haya renovado por tres años más.

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Michael Vanthourenhout: Aunque no está progresando con la firmeza que sí lo esta haciendo Toon Aerts, también es indudable que el joven ciclista Watteren el año pasado se echó el Marlux-Bingoal a la espalda y fue una de las pocas fuentes de alegría que tuvo Jurgen Mettepennigen la temporada pasada.
El pequeño de los Vanthourenhout aun tiene que trabajar la regularidad, en ciertos momentos de la temporada se diluyó, y sobre su olfato ganador, ya que no gana una carrera UCI desde finales de 2016.
La fusión de su equipo con el Pauwels Souzen le ha traído a Laurens Sweeck a su equipo debería de ser un desahogo de presión pero veremos si no se convierte en todo lo contrario.
Lars van der Haar está ante su temporada clave.
El joven neerlandés cada vez es menos joven.

Debe de quitarse de encima la etiqueta de eterna promesa y acercarse al nivel de Toon Aerts

La temporada pasada, aun estando lejos de su mejor nivel, se volvió a colar en el top5 del Ranking Mundial después de dos años de ausencia.
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Laurens Sweeck: Si hablamos de temporadas para olvidar, sin duda estamos hablando de la temporada pasada de Laurens.

Fue una temporada de altibajos, combinando grandes actuaciones con absolutas desapariciones en carreras dignas del antiguo programa de Paco Lobatón «¿Quien sabe dónde?».

El coliderato del Pauwels Souzen-Bingoal junto con Michael Vanthourenhout debe de ser un aliciente para que juntos sumen fuerza y se acerquen al Dúo Dinámico y peleen de tú a tú con Toon Aerts.

Y uno más Marcel Meisen.

Había que meter a Marcel Meisen en esta lista, no cabe duda.

¿Por qué?

Simple: El alemán es el único no neerlandés del top10 en el Ranking UCI de CX.

Asentado en una potente estructura como es la del Corendon-Circus y parte del equipo en carreras como la Amstel Gold Race hacen ver que Mathieu van der Poel y su círculo no sólo valoran a Marcel como miembro del equipo, sino que tienen plena confianza en sus capacidades físicas.

Esta confianza permite a Marcel elegir su calendario y «olvidarse» varios fin de semana durante el invierno de Bélgica y viajar por Europa en búsqueda de puntos y victorias.

Pero esto no quiere decir que descuide el calendario belga, todo lo contrario, cuando las carreras se desarrollan sobre un circuito seco y rápido, ahí está el alemán sea cual sea el país en el que se disputa.

La suerte de ver a Van Aert con Van der Poel

Wout Van Aert Van der Poel JoanSeguidor

El duelo latente entre Van Aert y Van der Poel emerge en cada subida de apuesta que hace cada uno

El otro día, alrededor de las actuaciones de Van Vleuten en el Giro rosa, nuestro compañero Saúl Miguel nos sacó de todo morbo sobre si podría ser una mujer compitiendo entre hombres para llevarnos a la realidad de los hechos y las sensaciones.

Tenemos la suerte de presenciar en directo, aquí y ahora una ciclista única, que es un espectáculo, un privilegio, una gozada para los sentidos «ciclistas», una corredora que se equipara con Matthieu Van der Poel como lo más espectacular que podemos ver ahora mismo en una carrera ciclista.

Y es cierto, a veces perdemos el tiempo en el paisaje, y obviamos detalles que son para enmarcar.

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Ocurre que en este ciclismo de 2019, el del aterrizaje de Evenepoel, la progresión de Bernal, el talento de Pogacar, una enmienda total al sistema y los actores del mismo, vemos un par de chavalitos que se hicieron conocidos llevando al extremo sus duelos en ciclocross que triunfan, y de qué manera, en carretera.

Y son historias que nos gusta leer y presenciar, más allá de sus sus actuaciones son metafísicas o irreales, más allá de la eterna sospecha, vemos que Wout Van Aert y Matthieu Van der Poel han conseguido que ya no veamos el invierno igual.

Porque ahora cuando sintonicemos un ciclocross en una campa cualquiera, por un terreno helado y un frío cayendo a plomo, podremos ver en la parrilla de salida dos ciclistas que han marcado época y extendido su dominio al estío, en esos meses que parecen fuera de toda natura para ellos.

 

La victoria de Wout Van Aert retrata, al margen de la decepción máxima de Elia Viviani, el trabajo bien hecho y las ganas por salir constantemente de la zona de confort.

Este chico, que se fue de muy mala manera de su anterior equipo para recalar en el Jumbo donde ahora triunfa, es trabajo elevado a la máxima expresión.

«No te confundas Ibán, Van Aert es muy bueno -me decían hace poco- es muy currante y admirable, pero Van der Poel es otra cosa, es magia, algo único».

La frase que es de esta primavera tiene toda su vigencia, porque sólo hay que verlo, pero ese alumno que saca excelente porque ha puesto codos y trabajado merece si cabe más elogio.

Porque Wout Van Aert es un corredor hecho a sí mismo, con la ciencia y técnica que queráis detrás, pero un ciclista con una capacidad mental que en competición no le hace peligroso, le hace letal.

 

Recuerdo la primera del año pasado, cábalas de gente diciendo que su debut sería un aterrizaje suave, que si… pero no contento con ello, arma la fuga buena de la Strade y ruteros de postín como Benoot y Bardet saben de él.

Desde entonces Van Aert no ha parado de crecer, incluso en circunstancias poco sencillas, porque su primavera, que nos pareció extraordinaria, quedó eclipsada por el show de Van der Poel en la Amstel, una de esas carreras que salieron en noticiaros generalistas.

Vete de vacaciones con tu bicicleta pero sin cargar con ella

Van der Poel logró que se hablara de ciclismo en televisiones que sólo se acuerdan de él cuando hay dopaje o «azafatos» en el podio.

Ese desenlace era difícil de superar, pero Van Aert calló, siguió trabajando, preparó el Tour, previo paso por Dauphiné, y pam: etapa ganada al sprint sobre Viviani, Ewan, Matthews y Sagan.

Es un golpe, una declaración de intenciones, una tarjeta de visita que pone: «Wout Van Aert, el corredor que nunca se rinde».

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Y ojo porque el flaco belga del Jumbo va a por más, la crono de Pau, que viendo el desarrollo de la prueba del Dauphiné, también entra en su radar.

La foto de Van Aert con el abuelo Poulidor es un emblema, un titular que mira al nieto y le recuerda que su campo de batalla se ha ampliado, que no son las campiñas flamencas un domingo de diciembre, no, es cuaquier terreno y escenario.

Esto mientras el neerlandés trabaja para Tokio 2020 sobre ruedas gordas.

Ya sabes de las rebajas de Santa Fixie 

La historia es hilarante, tiene varios teatros, todos al mismo tiempo, todos con los mismos sobre el escenario.

Van Aert y Van der Poel son la historia que está sucediendo y que, como dijo Saúl, tenemos la suerte de ver en directo.

Wout Van Aert tiene claro que quiere ser ciclista a tiempo completo

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Otra vez Wout Van Aert vuelve a marcarle el camino a Van der Poel

La casualidad, no fue otra cosa, quiso que este artículo se escribiera horas antes de la primera victoria de Wout Van Aert en el World Tour, una crono, toda una crono, con grandes nombres en liza y unas diferencias importantes que hablan de la calidad de este talento…

Si una cosa tienen las selecciones de las grandes de un tiempo a esta parte es que hay que afinar mucho el tiro.

A veces con nueve corredores por equipo era complicado llegar a París, con ocho la vuelta de tuerca es un hecho.

De ahí el valor que le damos a que Wout Van Aert sea el octavo ciclista del equipo amarillo para el Tour de Francia.

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Una selección que habla del estatus que el ciclista belga se ha ganado en un equipo al que accedió para disputar especialmente las clásicas.

Pero Wout Van Aert sigue creciendo en un mundo que hace un año y poco le resultaba lejano.

Acabó la primavera sin triunfos, pero estando muy delante en muchas de ellas, especialmente su final en San Remo nos gustó aunque no ganara.

Así es el Cycling Costa Daurada Tour 

Y ahora rueda por el Dauphiné explorando nuevos terrenos.

No va Roglic, pero no creo que Van Aert sea el sustituto.

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El fin de traca de una carrera como la del Delfinado es una prueba del algodón de lo que será el Tour de Francia.

En estas primeras jornadas se defiende bien, mientras las estrellas que esperamos en julio se dan de lo lindo y se miran las caras en la agonía.

Lleva maillots y disputa sprints, aunque George Bennett es el mejor de la carrera sin discusión en una volata.

Pero ello no amedrenta a este corredor que posiblemente tenga el límite en lo físico…

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… porque en lo mental es un tío que es como en la carretera: duro, duro, duro.

Para Wout Van Aert el límite se lo marcará lo que su machacado cuerpo quiera o pueda, porque por medio tenemos un corredor que no se amedrenta.

Y en esto volvemos a la sempiterna comparación con su antagonista.

Si Mathieu Van der Poel es genio, pasión, momentos, Van Aert se mide en dureza, resistencia al cambio, explorador de nuevos horizontes.

 

 

Van der Poel es ruido, un ciclista que deja surco, pero eso parece no pesar en la mente de Van Aert, que es duro, resistente, un tío que no desiste.

Y eso, en este mundo de idas y venidas, es de valorar.

Van der Poel lleva un ratio de genio en la carretera, un ratio de triunfos de auténtico genio, Van Aert continúa creciendo, haciendo…

En unos años hablaremos.

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Van der Poel amasa palmarés por donde pisa, Van Aert abre camino, y va a ser el primero de los dos en pisar una grande, el Tour nada menos, en un equipo que va con bazas para velocidad y general, lo suyo tiene mérito.

Que se mire en espejos cercanos, en Lars Boom o Zdenek Stybar para saber que no sólo puede ir a aprender.

Sabemos que sacar un día la cara por Van Aert nos valió algún chascarrillo, que si Mathieu es puro talento, que no se pueden comparar, pero el trabajo y sacrificio que destila este chaval nos encandilan más que subidas fulgurantes, que también nos emocionan pero de otra manera.

Al fin y al cabo, el admirador de este duro y sacrificado deporte, debe serlo por ende de un tipo de la dureza de Wout Van Aert.