La virgen de Huy

Le llaman el kilómetro más largo del año, es una carretera que serpentea por una de las mil colinas de las Ardenas, donde se habla francés en Bélgica, en el corazón de Valonia, a donde no irá el ídolo local, el que conquistó Flandes y las ondulaciones del Limburgo neerlandés. No estará Philippe Gilbert.

Aunque aquí la corona reside sobre la testa de Alejandro, el murciano, que apila cuatro trofeos de la Flecha Valona en las estanterías de su casa. Es el dorsal uno, el hombre a batir, el mejor ciclista de la historia de la carrera, una carrera que otra presentaba alicientes lejos de meta, que llegaba rota al pie de Huy, una carrera que vive tan pendiente del kilómetro más largo del año que se bloquea, se congela, mientras corretea por las serpientes de asfalto que se escurren entre pasturas, pequeñas colinas y grupos de ganador que corretea por esas alfombras verdes.

No recuerdo la última vez que alguien vio la virgen de Huy, porque aquí también hay una capilla –los límites de la pasión ciclista en Bélgica conocen contornos religiosos-. Se abrirá el melón hoy??? Lo dudo, a Valverde, con su equipo presentando habitualmente su mejor versión del año, se le añaden otros corredores que les interesa jugarlo cuando más al final mejor: Albasini, Dan Martin, Kwiatko…

Cunde por eso cierto ambiente raro. Las bajas son casi tan importantes como quienes tomarán la salida. Dicen que Gilbert meó sangre en el control de la Amstel, y que el golpe en los riñones que se dio por su caída pasó a ser preocupante. Baja para las dos carreras de las Ardenas y el Giro. Ha habido profusión de lesión de rodillas: Wouter Poels y Julian Alaphilippe. Una pena, el primero defendía posición en Lieja, el segundo llevaba una prometedora primavera hasta que se le nubló todo en País Vasco.

Veremos si hay un Bartoli, si hay un Astarloa, si hay… lo veremos, porque la Flecha merece algo más que el kilómetro más largo del año. Hacedlo por piedad a la virgen de Huy.

Fleche Wallone, powered by Bkool

Para hemos preparado la etapa de la Flecha Valona, a través de las rutas que encontramos en www.wikiloc.com de esta forma y con apoyo de otra página de información como www.veloviewer,com podemos realzar nuestra etapa 3D en Bkool, ya sea de forma completa o por partes.

Veloviewer nos permite exportar la etapa hacía un formato que Bkool pueda entender.

mur de huy flecha valona

Cuando lo tengamos exportado, veremos el resultado en la plataforma Bkool, de forma que podemos disfrutarlo en nuestro rodillo de entreno. En este caso podemos disfrutar de los últimos kilómetros de esta etapa.

flecha valona

Os dejamos un enlace a los videos de esta bella carrera. pincha aquí

Contador no rompe, no rompe

Lujo de Vuelta a Andalucía en todos los sentidos, como Valencia, unos días antes. Poder ver regiones que viven en gran medida para el turismo, que se venden a través del gran canal panaeuropeo, pues es eso, un lujo, más cuando la realidad nos marca que desde hace unos años los grandes ciclistas, las figuras ya no vienen a rodar simplemente a las primeras citas de la campaña y se dejan querer por el tiro de cámara desde bien entrado el mes de febrero.

Ayer alrededor de la etapa que acabó en Granada, y abría la Ruta del Sol, se generó debate sobre las posturas de Contador en el descenso y su entendimiento con Valverde, cuando iban los dos escapados, si bien la norma marca que casi nadie es capaz de ponerse de acuerdo con Contador cada vez que el madrileño se mete en un corte.

Sea como fuere la llegada intensa a Peña del Aguila lo que me deja es la sempiterna duda sobre las posibilidades reales de Contador en la gran montaña. Ganas tiene, cojones le echa, pero no rompe y no lo suficiente como antaño ni como para garantizar que la general acabe cayendo de su lado. No recuerdo la última vez que voló solo montaña arriba.

Mucho se ha escrito sobre el entorno que rodea este año a Contador, sobre si el Trek es mejor equipo que Tinkoff, mejorarlo tampoco es muy complicado, y si por fin alguien se iba a dejar el rostro por el madrileño. Fabio Felline, el auténtico Guadiana del pelotón, velocista, escalador, croner y hombre multiherramienta, ha cumplido las funciones que un día le hiciera Ivan Basso a Contador, también en Andalucía.

Contador fue el segundo en atacar, se le adelantó Landa, y ha sido el segundo en meta, porque se le coló Pinot, el indescifrable ciclista de los Vosgos. Contador es el nuevo líder, pero con pingüe beneficio, escasas rentas y la sensación de que en a crono tiene gente mejor que él presta a quitarle la prenda roja que caía sobre Valverde.

Y es que Contador, que dice reinventarse por eso del descenso acrobático que patentó Froome a los ojos del gran público en el Peyresourde, va a tener que echar mano al repertorio porque romper no rompe, lanzar ciclistas, atacar de lejos. Hoy se fue, como otras tantas veces, pero el tiro se le queda corto, y no vale decir que no está aún en forma, primero porque va como un tiro y segundo porque lo mismo que le falta a él por mejorar, le puede faltar a sus rivales. Saca el córner, pero no remata.

Otra de las grandes paradojas de la tarde andaluza con sol de febrero es que mientras Chris Froome rueda y rueda por Sudáfrica, los segundos de éste se baten con su gran rival generacional. Landa, Nieve, Rosa y Poels, cuatro tipos de negro merodeando el terreno de Contador, ahí es nada, eso sí que es poderío y eso que gusta tanto decir ahora, eso del fondo de armario. Queda una eternidad para el Tour, pero en la intangible guerra psicológica los Sky no descuidan un recodo para torcer voluntades.

Imagen tomada de Team Sky

INFO

Entrena con Bkool de la mano de Mikel Azparren

Landa bis

El encaje de objetivos, ciclistas, carreras y bloques en el Team Sky debe ser de una complejidad que los excels que tanto gustó introducir a Brailsford parecen sacar humo. El problema de gestionar un grupo humano de ese nivel y talento es compilado, yo diría que una misión muchas veces imposible, aunque gratificante, porque manejar tanto talento sólo puede satisfacer, si bien la presión no será sencilla de torear.

En ese encaje que decimos se van desvelando las incógnitas. Intocable, es obvio que Chris Froome, único ganador del Tour en activo con Nibali y Contador, tiene derecho al premio gordo e incluso a nombrar su guardia pretoriana a dedo. Este sí, éste no… pues como se ha visto en las tres ediciones que ha ganado el grupo, el equipo, es clave en su suerte.

Así las cosas, los otros roles, que no son menores, van recayendo en las otras estrellas. Ganar el Giro en el Sky no es algo que haya que tomarlo a la ligera, porque sería en definitiva darle al equipo la excelencia que siempre presume buscar.

De ahí la importancia de que el Team Sky confíe en Mikel Landa, porque en esa maraña de grandes victorias que adornan el equipo negro, ni hay una Vuelta, ni un Giro ni casi monumentos.

No sé cómo habrá sido el encaje de Landa en la capitanía de los ingleses en la grande italiana, pero sinceramente yo no lo veía repitiendo experiencia, más que nada porque en el equipo hay muchos nombres que empujan y piden también la oportunidad que Landa ahora va a tener por partida doble.

Geraint Thomas y Wouter Poels principalmente, pero también Sergio Henao, parecían con opciones de dar ese paso adelante y marcarse el número uno en su dorsal. Incluso diría que por recorrido, con una mejor presencia de cronos, no era descabellado que Thomas pudiera tener la oportunidad que merece. No obstante si la renuncia a la capitanía del Giro, implica que el galés esté en las clásicas, bienvenida sea.

Sobre las opciones de Landa en el Giro, qué queréis que os diga. Yo le veo en la terna de ganadores, incluso si algo bueno quiere sacar de esta ultima edición tiene esa crono por las laderas de Chianti que tan bien ejecutó, ahora bien este mismo Giro exhibió muchas dudas, como quedarse cortado en los primeros días que la verdad y un abandono que alimentó todas las conspiraciones y teorías diversas, como si el ciclismo fuera una ciencia exacta.

Para Landa este Giro es calve, fuera de toda duda, pues sería demostrar que lo sobrado que se le vio en 2015 no fue un paréntesis, y también clave para un ciclismo, el español, que necesita aliento para una hornada que envejece y demuestra que no es eterna.

Imagen tomada del FB de Giro de Italia

El Tour pasa alegremente para Froome

Dos carreras, dos momentos, simultáneos. Adelante y atrás. En vanguardia la lucha por la etapa, el triunfo parcial, el minuto de gloria en el océano de un deporte centenario. Por la retaguardia, el juego de la general, la victoria final, el nombre que será cincelado en la base del trofeo del ganador.

Por delante dignidad, amor por este deporte, pasión y entrega. Grandes nombres que pasan en carrusel. Dumolin, Nibali, Dani Navarro,… hasta que el tema queda entre cuatro nombres que, en diferentes pasajes, nos levantan el bello: Zakarin, imperial pero asustadizo en los descensos, Alaphilippe, tan entregado que la bici no estuvo a la altura, Majka, desprovisto de servidumbres apuntando a ganar, y Pantano, entrega colombiana en la que dijeron iba a ser la edición del #SueñoAmarillo. El de IAM ha ganado una etapa memorable, nunca bajó los brazos, nunca se conformó y tuvo su premio.

Por detrás la desvergüenza, el total conformismo. Dicen, o dirán que no hay fuerzas, no sé, son tantas las veces que Movistar decepciona que cualquier explicación suena hueca. Vale ya de excusas, del viento, del peligro, son comparsas, auténtico relleno. Lanzan a Nelson Oliveira y Ion Izagirre sin mayor ambición ¿para qué probarlo?. El portugués fue útil tras el descenso final, nada relevante.

Enfrente Astana, un equipo que lidera un exganador del Tour que no aspira a más que una etapa como Nibali y Fabio Aru, un equipo que lleva la ambición por bandera. Si Sky se ha desgastado algo, ha sido por los hombres de turquesa, no lo olvidéis. Hablaba José Herrada en la curiosa retransmisión de TVE de la importancia de llevar gente por delante. Astana adelantó a Nibali y lo utilizó para lanzar a Aru. El italiano lo intentó y Valverde secó la tentativa. Lo llaman el «Movisky». Luego vino Bardet, dos veces además, la segunda también conjurado por Valverde. Viendo los movimientos de los azules podemos decir que Wouter Poels saldrá del Tour con el ego inflado.

Ya veis Aru y Bardet, para qué más. Décimo y séptimo en la general, a más de cinco y cuatro minutos en la general. Toda la presión al líder viene por ahí. Los otros valoran su puesto en la general, en Mollema, Yates e incluso Porte lo podemos enteren. Para Movistar, la general por equipos, trabajan para ello, les va en ello. A final de temporada poner que eres el mejor equipo de Tour en el clipping viste mucho. Genial.

Pero el Tour pasa, se va, el tren no espera, y ese tren es negro, lleva el nombre de Sky en el pecho y quiere llevarse el amarillo por cuarta vez en cinco años, a la vista de que el concurso se declara desierto. Etapas preciosas, en paisaje y perfil, todo para nada. No se podría decir que la organización no ha puesto de su parte, otra cosa es la concurrencia que ve la vida pasar con más pena que gloria. Es lo que hay.

Imagen tomada del FB del Team Sky

INFO

Probamos el Ambit3 Vertical de Suunto y esto nos pareció

Los tapados del Team Sky

En 2010 el Team Sky aterrizaba en el ciclismo profesional con idea de encontrar el punto de éxito e innovación que lograron en la pista británica pero en la carretera. Tardaron dos Tours en lograrlo, y desde entonces llevan tres de cuatro posibles, con dos ciclistas, ambos británicos, otro de los objetivos. No han hecho pleno porque el Froome de 2014 estaba aliado con la mala suerte y cuando quisieron sacar la baza de Richie Porte, éste no estuvo a la altura de relevar su líder.

Para este Tour el Team Sky, como no podía ser de otra manera trae un equipo de campanillas. Recuerdo aún el año pasado la tarde de la Pierre de Saint Martin cuando la gente se pellizcaba y se preguntaba si era posible meter tantos ciclistas delante. Froome, Porte y Geraint entre los mejores, apuntalando el liderato y las plazas de honor, como si los rivales se hubiera disuelto como azucarillos.

A mí, sinceramente, no me extrañó nada aquel paisaje. Si algo tienen los de negro es el mejor ciclista del mundo y una guardia pretoriana que sólo Movistar podría igualar. Es más, si de medir las fuerzas de uno y otro bloque se tratara, en el grupo británico hay varios segundos espadas que podrían ser líderes en cualquier otra estructura, y no líderes cualquiers, podrían optar a pisar el podio si las circunstancias y la forma les acompañaran.

Son los tapados del Sky y en primer lugar el galés Geraint Thomas, quien ha sacrificado la temporada de clásicas para estar al 100% en la cita francesa y luego, posiblemente en Río, a donde no irá como pistard como en las ultimas dos citas olímpicas y sí con galones en el Team GB. Thomas llega con una campaña desigual, muy bien en Algarve y sobre todo en París-Niza, donde sobrevivió al temporal de Contador, y algo más flojo en las citas previas al Tour, en especial Suiza. Thomas viene con la idea clara y fija de estar delante al final de estas tres semanas de competición, su forma está medida para ello, y vista su capacidad y los puertos que aguardan, no me extrañaría verle en el top ten.

Lo mismo podríamos decir de otro ciclista que maneja el gran fondo con maestría, Wouter Poels, un holandés que sacó al equipo del vacío en los monumentos que es versátil: hace buenas cronos y sube cerca de los mejores. No es tan espectacular como Porte, ahora en el BMC, pero hasta no hace mucho era la mejor carta holandesa para las grandes vueltas hasta que quiso volcar su talento a favor de otro. Como Geraint podría ser la baza tapada del Sky si al jefe le vienen mal dadas.

Pero hay más, y no es un cualquiera, desprovisto de las dudas sobre su pasaporte Sergio Henao debe resolver la incógnita de lo que es o no es capaz en una carrera que ha tardado mucho en llegarle. Su papel parece un escalón por debajo de los dos anteriores, pero al igual que Landa le sobraría talento para tomar las riendas del equipo. Como dijimos, en el caso del vasco, tras su retirada del Giro y su desconocimiento del Tour, no creemos que Landa esté en disposición de liderar el asalto al cuarto Tour de los británicos.

El equipo se completa por auténticos galgos, percherones de primavera reconvertidos en pantallas andantes para estas primeras jornadas, maestros en el manejo de los pelotones muy poblados: Ian Stannard, Luke Rowe y Vasil Kiryienka. Completa el nueve Mikel Nieve, la sobriedad al servicio del grupo, una sobriedad que es garantía, en el Giro lo demostró.

Imagen tomada del FB del Team Sky

INFO

Mira las ofertas en Kask, los cascos del Sky, que hay en Santa Fixie

Una primavera poco clásica

Ya acabó. Cada año cuando se atraviesa el umbral de Ans atamos cuentas, miramos hacia delante y contamos las semanas que quedan para que empiece la próxima primavera. Wouter Poels es el último nombre de un listado que abrió a finales de febrero Greg Van Avermaet con victoria en la Het Nieuwsblad, la primera de la cuenta primaveral, una carrera que es espectacular, pero que rara vez marca tendencia por coronar ciclistas que luego, en el meollo de la temporada de clásicas no acaban de explotar. Como Van Avermaet, podemos hablar de Flecha, Vanmarcke o Stannard, quien ganó dos del tirón y nunca más se supo esas dos temporadas que se aupó con el triunfo.

Sea como fuere la primavera de 2016 nos deja varios nombres y muchos de ellos inesperados porque en ninguna quiniela, por rara que fuera, se pudo prever nombres como los de Arnaud Demare, Mathew Hayman o Enrico Gasparotto como ganadores de clásicas del mejor rango. Incluso el éxito de Poels en Lieja se habrá pagado muy bien en las casas de apuestas.

Sólo dos nombres han estado donde se les esperaba. El primero Peter Sagan, del que hemos glosado lago y tendido, pero de quien no conviene olvidar que logró dos triunfos y dos segundas plazas, algo realmente complicado, sobretodo cuando vemos lo incierto de estas carreras y las muchas sorpresas que encierran.

El otro ha sido Alejandro Valverde quien tiene en la Flecha Valona la horma de su zapato, la carrera que le permite aliviar la hinchada que le reclama clásicas mientras él sigue tirando a las grandes vueltas. Pocas veces un ciclista muestra tanto dominio de la situación como Valverde, y por ende el Movistar, en la clásica unipuerto, pues aunque sea, como dicen por el lugar, “wallonnée”, no deja de ser una carrera que se decide en las pendientes de Huy. Todo lo que pasa, pasa por y para ese muro, todo lo demás, excede lo noticiable.

Y es que, lo siento, pero la parte de los adoquines sigue siendo a la primavera lo que el agua al río. Las Ardenas volvieron a quedar ensombrecidas por el control típico de gente que disputa grandes vueltas, reduciéndose a escasos segundos de emoción. No sabemos si es la propia composición de los equipos, las mentalidades, no sabemos qué, pero es imposible burlar el corsé de los grandes nombres. Sólo Tim Wellens ha sido algo osado, y a la vista de su éxito posiblemente cambie de estrategia en lo sucesivo.

Las Ardenas necesitan Jalabert, Bartoli, Criquielion, Argentin, Vandelbroucke,… grandísimos ciclistas que sólo temían su sombra. Corredores que armaban el zafarrancho desde lejísimos convirtiendo la carrera en una ratonera, en algo impredecible que te levantaba del sofá. Similar lectura le vale a San Remo, la carrera que vio llegar en solitario a Chiapucci y Bugno o ganar en duelos de dos a Kelly y Jalabert. Ahora ni Dios rompe San Remo.

Mal está la cosa cuando el aficionado medio prefiere carreras como la Strade, de nuevo cuño y cargada de tierra, a la San Remo. Yo prefiero seguir decantándome por el monumento, pero es complicado, cada vez más, justificarlo. Por suerte siempre nos quedará Flandes, con valientes como Sagan,Kwiatkowski y Cancellara, y Roubaix, sobretodo Roubaix, para mí una de las mejores carreras de los últimos tiempos, con 120 últimos kilómetros para enmarcar, prendados de singularidad y emoción, llenos de vivencias.

Es ciclismo experiencial, eso que muchos venden ahora en paquetes regalos que te dan una noche en un spa o una cena en un estrella Michelin. Ese domingo, las dos ultimas horas y media de Roubaix no las cambio por nada. Sé que eso no se puede tener todos los días, pero es el sello de un monumento, la marca del ciclismo añejo, del que prendó a una parroquia que lo sigue reivindicando.

Imagen tomada de FB Liege-Bastogne-Liege

INFO

Y hablando de apuestas primaverales, ya hay ganador de la #PrimaveraKronos. El reloj Kronos se va la costa levantina en una complicadísima quiniela que se ha resuelto, asómbrense, por el segundo puesto de Peter Sagan en E3 y es que nadie ha pasado de dos aciertos de ocho carreras posibles.

Lieja, la contracrónica

El holandés Wouter Poels surgió inesperadamente a última hora de entre un grupo de escogidos en el momento decisivo que tuvo la decana de las carreras clásicas, Lieja-Bastoña-Lieja, que acaba de celebrar nada menos su 102ª edición. Se inclinaron tras la estela de Poels, el suizo Michael Albasini (2º) y el portugués Rui Costa (3º), pisando los tres el podio de honor.

Al asturiano Samuel Sánchez (4º) se le esfumó su gran ilusión a apenas un centenar de metros de culminar la ansiada meta, que se salvaba con una cuesta interminable y hasta angustiosa en la población de Ans, colindante a la conocida ciudad industrial de Lieja. Fue un final apoteósico que se hizo valer a pesar de todo. La primera parte de la prueba fue más bien aburrida, cabe reconocerlo sin excusas.

La competición en litigio tuvo sus más y sus menos. En algunos trazos del itinerario, sobre todo en las postrimerías, los concurrentes debieron soportar la caída de lluvias dispersas, amenizadas por alguna que otra nevada, que asustaron a más de uno. Entre una cosa y otra los ciclistas debieron afrontar once cotas o cuestas que aparecieron una vez cubierto el primer centenar de kilómetros, que fueron nada más un simple tanteo de fuerzas. Destacamos tan sólo una fuga de ocho corredores que cobraron una sensible ventaja y en la cual no se encontraba ningún ciclista español. Esta escaramuza fue neutralizada sin pena ni gloria, tal como era de esperar.

Fue en la cuesta de Roche-aux-Facons, a una veintena de kilómetros del final, en donde la contienda al fin se recrudeció de manera más violenta. Allí se inició la algarabía y más en serio, a toque de fogonazos y con varios protagonistas en danza. En cabeza se sucedía la movilidad con una variedad más que manifiesta bajo la tutela preponderante del equipo Etixx-Quick Step, atento a que no otros llevaran la batuta de las operaciones.

En la cuesta de San Nicolás, dificultad que se situaba a 8 kilómetros de la llegada, se vio la acción contundente del colombiano Carlos Alberto Betancur en su terreno favorito: cuesta arriba. No pudo culminar su ataque de todas a todas al surgir a continuación el italiano Diego Rosa y el ruso Ilnur Zakarin, que tampoco pudieron encumbrar la fiesta a pesar de sus voluntades en el esfuerzo.

Finalmente el golpe decisivo corrió a cargo del suizo Albasini, el portugués Rui Costa, el español Sánchez y el holandés Poels, que se llevaría precisamente el mejor bocado de la tarta en el último centenar de metros de la contienda, una contienda muy viva en el último respiro.

La silueta del holandés Poels, un hombre sencillo

Cuando todos cantaban que los laureles se decantarían favor del corredor helvético Michael Albasini, por sus dotes de buen velocista y al que se le recordaba entre otras cosas por su renombrado triunfo absoluto en la Volta a Catalunya del año 2012, brotó como por arte de magia este hombre del país de los tulipanes llamado Wouter Poels (28 años), oriundo de la población de Venray, encerrada en la provincia de Limburgo, lindante con la frontera alemana, que sin tener un llamativo historial como ciclista ha hecho cotizar sus cualidades a lo mejor un tanto tímidamente. Su camino ha sido más bien silencioso, sin grandes algaradas.

Digamos que milita en el campo profesional desde el año 2006. Se ha adjudicado a lo largo de su carrera varias etapas en la pruebas de largo kilometraje. Venció en una Vuelta a León (2008). Este año se impuso al ganar en la Vuelta a la Comunidad Valenciana, con la suma victoriosa de dos etapas. Adicionó, por lo demás, una etapa en la reciente Volta a Catalunya, la que finalizó en la localidad de Valls, en la 5ª jornada de carrera. Mide un metro con 86 centímetros, una buena estatura, y su peso oscila alrededor de los 66 kilos. Sin embargo, son dignas para tener en cuenta sus prestaciones de fuerza cuando la carretera se enfila hacia las cumbres de la alta montaña.

Y los españoles, ¿qué?

Cabe destacar la 4ª plaza que ha fraguado el asturiano Samuel Sánchez, sin dejar en olvido también al catalán Joaquím Rodríguez (8º), dos veteranos que todavía tienen destellos en el mundo de nuestro ciclismo, este ciclismo español que trata de encontrar a sus posibles sucesores, una motivación que a estas alturas todavía no está clara. Aparte de los primeros clasificados a los que hemos hecho en un principio alusión, nunca está de más que señalemos al ruso Zakarin (5º), al francés Warren Barguil (6º), al checo Krezinger (7º), al holandés Mollema (9º) y al italiano Rosa (10º). Todos ellos se llevaron hacia su casa los honores.

Eddy Merckx marcó un hito histórico

Siempre nos compensa el entrar en el pasado de estas competiciones de carácter importante dentro de nuestro calendario ciclista internacional, que nos obliga a confrontar datos comparativos que poseen un valor histórico y también estadístico. A primera vista está bien asentada la figura del belga Eddy Merckx, aquel ciclista poderoso que marcó una época. Ha sido el corredor que por más veces se ha impuesto en la Lieja-Bastoña-Lieja. Venció en cinco ocasiones (1969, 1971, 1972, 1973 y 1975); mientras que el italiano Moreno Argentin, lo hizo en cuatro (1985, 1986, 1987 y 1991).

En un escalón inferior, con tres, se encuentran hasta la fecha los belgas Léon Houa (1892, 1893 y 1894), Alfons Schepens (1929, 1931 y 1935) y Alfred de Bruyne (1956, 1958 y 1959), y el español Alejandro Valverde (2006, 2008 y 2015), un mérito que no olvidamos. En la presente edición, a pesar de lo que se esperaba por parte del corredor murciano, no ha podido elevar más el listón de acuerdo con sus triunfos.

No es de extrañar el de que en su suelo patrio sea Bélgica la acaparadora de victorias desde que esta clásica, “La Decana”, se pusiera en órbita en el lejano año 1892. Nada menos que 58 primeros puestos avalan su dominio casi absoluto. Le siguen Italia, con doce, y Suiza, con seis, ya muy alejadas en el elenco estadístico.

El ganar con una sola pierna

Hemos tenido oportunidad de acceder a uno de los artículos históricos en el cuál se hace referencia de esta prueba denominada Lieja-Bastoña-Lieja, la más veterana de las carreras clásicas de un solo día del calendario internacional. Consideramos interesante el volver a contar una anécdota que se vivió y que hace referencia precisamente a aquel ciclismo heroico de otro tiempo llamado Léon Houa, un personaje muy peculiar, según nos cuenta el escritor flamenco Jules Hansez, famoso por la soltura de su pluma. Hemos de centrarnos precisamente en la primera edición de esta competición decana, carrera que se adjudicó y que renovó en los dos años siguientes.

Resulta que el corredor belga iba destacado pedaleando hacia la meta que se situaba en la ciudad de Lieja. Nadie dudaba que se proclamaría vencedor indiscutible de la misma dado que poseía una ventaja notable sobre sus contrincantes más directos. A tan sólo a una decena de kilómetros de la llegada, atestada de un público enfervorizado, tuvo la mala fortuna de romper uno de sus pedales. No tuvo más remedio que seguir empujando con una sola pierna el pedal que le quedaba en uso. Era un recurso extremo. Salvó con éxito este contratiempo gracias a su fortaleza física y a su voluntad férrea que puso en el esfuerzo. Le impulsaba una gran ilusión por ganar. Fueron unos kilómetros de congoja que al fin culminaron con una gesta más que gloriosa, una gesta que los aficionados recibieron con admirable entusiasmo.

Se cumplió aquella frase retórica que más de una vez hemos leído en la prensa deportiva escrita: “…de que ganó con una sola pierna”. Esta historieta que hemos comentado aquí es conocida por unos pocos y es considerada como una hazaña increíble en los anales del ciclismo. Es una muestra más de lo que significaba aquel ciclismo de entonces con héroes ejemplares y acusadamente sufridos.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de Liege-Bastogne-Liege

Qué hacer con Wouter Poels

Andan mosqueados los holandeses porque su mejor ciclista Wouter Poels está al servicio de un tercero en un equipo extranjero sin opción de pelear por el Tour de Francia, ni nada importante, sobre el papel, porque los roles en su grupo están ya repartidos.

Que los Países Bajos viven con efervescencia el ciclismo y la bicicleta es un tópico que lejos de serlo, se convierte en realidad cada vez que miramos o visitamos aquellos lares. Su pasión por este deporte es tal que se mantiene incorruptible al paso del tiempo, ellos que no ganan el Tour desde 1980 con el viejo Joop Zoetemelk.

Poels acaba de ganar la recuperada Vuelta a Valencia, una noticia tremenda para el calendario ciclista español. Pero al margen de la lectura doméstica, si centramos el foco sobre el corredor, la verdad es que resulta increíble que éste cabalgue subordinado a otros con la clase y calidad que atesora.

Ganó de forma clara la crono inicial pero su ataque en el Xorret de Catí fue de las exhibiciones más notables vistas en los últimos tiempos. El holandés es un corredor tremendo, tanto que parte del éxito de Froome en el ultimo Tour corre de su cuenta. Nairo lo puede bien decir.

Al parecer Poels está, como no podía ser de otra manera, en el grupo del Tour y ahí tendrá dos opciones: o trabajar para Froome o trabajar para Froome. No cabrá otra. Dice que ambiciona el Giro para el año que viene, de momento Mikel Landa es la baza del equipo negro, y la Vuelta queda lejísimos, más teniendo el Tour por medio.

Sea como fuere a Poels, viéndole como le hemos visto en Valencia, se le puede pasar el arroz mientras trabaja para los demás. La vida deportiva de un ciclista no es larga, y los años buenos son contados, y siempre fastidia quedarse con las ganas de saber qué habría sido de un gran corredor si no hubiera estado en una jerarquía férrea y dura como la del Sky.

Imagen tomada de www.estadiodeportivo.com

INFO

06_057-CARAVACA-traz_02
06_057-CARAVACA-traz_02

Faster Wear orgulloso patrocinador y fabricante de las prendas oficiales de la VI #MarchaContador2016

El próximo día 29 de Mayo se celebrará la VI Marcha Alberto Contador, que en esta ocasión se traslada a Cuenca y su serranía, donde está previsto un exigente recorrido de 196 kilómetros con salida y llegada en la calle Hermanos Becerril. Un año más, Alberto Contador portará el dorsal número uno entre los inscritos.
La Marcha cicloturista dará comienzo a las 8:30 horas del domingo 29 de Mayo, para recorrer el casco histórico de Cuenca y transcurrir por localidades como Villalba de la Sierra, Las Majadas, Masegosa y Tragacete, hasta acumular un desnivel positivo de 2.666 metros, una cantidad nada desdeñable para una prueba de estas características.

 

www.fasterwear.com Tu Ropa Deportiva Personalizada