Xavi Tondo, el ejemplo que siempre vale

Xavier Tondo JoanSeguidor

Cuando tengáis un mal día, pensad que Xavi Tondo lo doblegaría con una sonrisa

Estos días de mayo no son normales desde hace un tiempo, no al menos en el mundillo ciclista, donde no es usual despedir a dos ciclistas en tan poco tiempo, porque a los días de fallecer Wouter Weylandt en peno Giro, llegaría el mazazo de Xavi Tondo.

No son días normales, estos de mayo, que cuando miramos el calendario atrás y recordamos su pérdida se nos dibuja una leve sonrisa en el rostro, fruto de la eterna estrella que siempre le ha acompañado.

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Por que Xavier Tondo es un personaje muy actual, sí, de hoy, de hoy mismo, de su persona, que quién fue y cómo lo logró tenemos una buena fuente en la que beber en la adversidad.

Xavier Tondo creció en la dificultad, y en ella se hizo el nombre cuya pérdida aún nos sigue empañando la mirada.

Se fue cuando tenía en su mano todo aquello por lo que luchó y se reinventó toda su vida.

La bicicleta era su amiga, no un instrumento de trabajo, si no el medio para rodar hacia la felicidad.

Nadie cómo él podría contar lo que cuesta llegar ahí.

Cuando siendo un chaval dotado de talento se hizo una avería en la que el pronóstico más realista era no volver a ser el mismo, ni siquiera en la vida normal.

Pero volvió.

En aquellas tardes de sábado y mañanas de domingo de ciclismo catalán en las que amasaba un palmarés de fortuna, siempre escapado, siempre el viento de cara.

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Y remó y remó, em proyectos de medio pelo, con más ilusión que presupuesto para subir peldaño a peldaño hasta que Carlos Sastre le quiso en el Cervelo, aquel equipo que empezó como un cañón a la sombra de un ganador de Tour para quedarse en nada en dos años.

Pero ese Xavier pedaleaba y pedaleaba, aquella tarde de sábado, ganando una etapa helada de la París-Niza o escapado con Purito camino de La Seu, en una de esas etapas de las Voltas que no veíamos por la televisión.

Sus mejores momentos no siempre los vimos, pero los celebramos con la intensidad que sabemos él le ponía a todo.

Llegó a ser quinto en la Vuelta de hace diez años.

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Y fichó por Movistar, no había nada más allá, aquello era hacer cumbre, el mejor equipo de la historia del ciclismo español, con raíces hundidas en aquellos ídolos que seguro le engancharon a este deporte.

Pero no hubo primera parte, ni siquiera prólogo, cuando todo pintaba mejor la vida nos lo quitó…

Pero vuelve, cada mes de mayo, y cada vez que la ruta se pone dura, como el presente, por que Xavi Tondo lo habría resuelto con tesón, fe y pasión, sin bajar nunca los brazos, sabiendo que tras la subida, viene el descenso y los valles.

Xavi, tu ejemplo nos sigue valiendo como tesoro en mano…

Xavier Tondo, cuando una pérdida nunca ha sido tan irreparable

Pemitidme recuperar el post que escribimos hoy hace cuatro años por estas horas cuando escuchando a Carles Francino en la Ser conectaban con Sierra Nevada por el desgraciado accidente de un conocido ciclista…
Este 23 de mayo ha quedado grabado a fuego en nuestra alma. Xavier Tondo, uno de los tipos más excepcionales que he conocido en este mundillo, ha muerto. Las causas de su pérdida responden a la mala suerte, ni siquiera nos dejó montado en su máquina. La consecuencia ha sido fatal. Un escalofrío recorre las entrañas de la familia ciclista catalana, como aquel que nos golpeó cuando una mañana dominical de noviembre nos cayó la muerte de Isaac Gálvez como una losa.
 
No es el ciclismo un deporte que últimamente nos dé muchas alegrías. Al margen de los temas que nos quitan el sueño, todo se queda pequeño, ridículo, cuando te llega un mazazo de este calibre.
 
Xavier Tondo era un entusiasta de este deporte. Sólo así se puede explicar su trayectoria, la superación de un terrible accidente que le tuvo a punto de desistir hace algo más de diez años es una muesca en su haber. Pero no la única. Apostó un todo o nada por esta profesión, dignificándola como nadie, pasando por momentos complejos, como cuando tuvo que rebajar su caché y rehacerlo desde abajo, pasando por Portugal, hasta que le llegó el acceso a la elite el año pasado cuando los negros colores del Cervelo reposaban sobre sus espaldas.
 
La campaña pasada puso continuidad a su progresión ganando una etapa en la París- Niza y siendo segundo en amada Volta. Luego completó con éxito su presencia en el Giro, donde tuvo que abandonar al final, y Vuelta a España, donde por fin ralló al nivel previsto en una grande.
 
A principios de esta temporada, más bien pretemporada, le entrevisté por última vez. Arrancaba la sonrisa de Teo Bos a cada palabra que pronunciaba en un currado inglés. Así era este hombre, adaptable a cualquier situación, agradable, transmitiendo ilusión por su deporte, por su profesión. Esta temporada había alcanzando el culmen, deportivo por un lado, estaba previsto para el Tour, y social por el otro, de su honestidad surgió una operación antipodaje.
 
Ahora la vida nos da esta Hostia, dura, imposible de digerir. La muerte de un ciclista, de una persona del tamaño de Xavier Tondo nunca la podremos asimilar.
 
Hasta siempre Xavier, y ha sido un placer.
 
Imagen tomada de YT Avanzamos TV

En este Giro no hay faroles

Ensalada de emociones en la cima de Campitello Matese. Primero Beñat Intxausti que cruzó los dedos, se los besó y señaló al cielo. Hoy hace cuatro años fue testigo de la horrenda pérdida de Xavier Tondo. Sufrió como un auténtico campeón en alguno de los tramos de este puerto en el que en su día triunfara Alberto Fernández, otra ausencia mil veces evocada. Beñat vino de la fuga, de muy lejos y un suizo, Reichenbach estuvo cerca de hacerle dimitir en algún pasaje de la subida. Sobrevivió al helvético, tiró de raza, Xavi pedaleó con él, y ganó a pesar del acoso de Mikel Landa.

Segundo, mosqueado, desbordado por la ambición, Mikel Landa, el hombre que puede acabar teniendo la llave de la carrera si sigue así, delante, cerca de los mejores y muy fuerte, puede ser el ciclista que desequilibre a favor de su compañero, Fabio Aru.

Luego llegó el grupo de favoritos, con diferentes balances y sensaciones. Aru volvió a ser el dinamitero. Los mejores ciclistas italianos ahora mismo son isleños. Aru es sardo, aguerrido y lanzado. Atacó, dando continuidad al esfuerzo de su equipo, y aunque no sea líder de la carrera ejerce como tal, a la vista del perfil conservador que Contador ha tenido que asumir.

Con Aru, también en el grupo importante, Dario Cataldo, como síntoma de que en Astana vuelan, a veces tanto que eclipsan a Richie Porte y los suyos, ahora mismo en una posición cómoda, cómoda, pues su líder va sin contratiempos, mantiene la plaza y tiene una enorme corno en le horizonte. Eso sí, en este duelo de egos, Porte no omitió el ataque.

Y en medio de todos, discretamente ataviado de rosa, Alberto Contador, un líder que restaña un hombro maltrecho que quizá al final no le suponga la dificultad que muchos esperaban. Si le duele, disimula pero que muy bien. Se mantiene atento, tiene la sartén por el mango, pero el equipazo que le rodea presenta grietas porque no es normal que cuando varios compañeros rodean a Aru y Porte, al líder no le quede nadie de quien echar mano.

Viendo como funciona Astana es obvio que Tinkoff necesita algo más. Un equipo no sólo son nombres ilustres, se precisa presencia en los momentos clave y Astana va hacer de cada curva, de cada subida, de cada recoveco, un infierno para los asalariados del magnate ruso. A las puertas de atravesar el primer tercio, es obvio que aquí alguno ya ha corrido como si no hubiera un mañana.

INFO

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El ala dura de la lucha contra el dopaje

Hace un tiempo dimos cuenta de las dos posturas anglosajonas frente al dopaje. Está la del Team Sky, rayando el integrismo contra los tramposos –que nunca les cacen uno de los suyos, y la del resto, donde se postulan los Garmin, entre otros, quienes en sus filas cuentan con “sinceros” arrepentidos e incluso pontifican mediante una biblia escrita por David Millar.

Creo que entre medias, pero quizá más cercanos a los primeros, nadan los de Bike Pure, una entidad que habla de ciclismo limpio como una posibilidad a tocar con los dedos incorporando entre sus adalides a Daniel Martin, Steve Cummings, los hermanos Meyer, Nicolas Roche, Peter Sternina y el inglés de Movistar, Alex Dowsett. También Xavi Tondo figuraba en su lista de mentores. Es curioso ver a varios Garmin en un ente que no es precisamente la madre Teresa frente a los tramposos, pero cosas más raras hemos visto. Se ve que en el equipo de Vaughters las redenciones no fueron bien vistas por todos.

En la última edición de Procycling habla uno de sus cofundadores Andy Layhe detallando toda una carta de intenciones frente a lo que consideran una vaga y ligera lucha de la UCI frente a la trampa. Proponen de entrada una sanción de cuatro años a quien pillen positivo, así a pelo, y luego al reincidente, si a los cuatro años te has quedado con ganas de más, una pena a perpetuidad. Sinceramente no se andan por las ramas ni requiebran con retórica. Les jode mucho ver casos como el de Alberto Contador quien a pesar de ser castigado con dos años cumplió unos meses efectivos de sanción por mucho que se le desposeyera de sus triunfos de 2011. Al fin y al cabo la presencia del madrileño condicionó el devenir de unas carreras disputadas por gente no sancionada.

Para este grupo el ciclismo tiene en la mano un golpe definitivo y mayúsculo a la trampa. Mucho más cerca incluso que otros deportes, pues señalan que frente a los 88 controles ajenos a la competición que realizó el tenis en 2001 se sitúan los cerca de 2400 que efectuó el ciclismo.

Sin embargo aciertan a señalar al ciclista como “el último eslabón de la cadena” y en ello apremian a la prevención. Si en el tráfico de drogas recreativas los golpes van muchas veces al distribuidor, en deporte debería ocurrir lo mismo, así como cargar contra quienes inducen y recomiendan que el ciclista exponga su salud y trayectoria a la filosofía de “ganar a cualquier precio”.

Como todo, resultan opinables las tesis del movimiento pero posiblemente éstas se reflejen en muchas de las impresiones recogidas en la encuesta que la UCI encargó por un ciclismo mejor. No obstante la UCI debería comprender que posturas tan radicales son fruto de su inacción y negligencia en la gestión de un problema que quizá a ella, más que a nadie, le interesó engordar.