#Top2016 Kruijswijk y el momento del año

Tuvalum

Muchas veces, cuando valoramos triunfos que han estado marcados por un percance o situación no prevista en el normal desarrollo de la carrera, entramos en el juicio fácil de pensar que ese desenlace de no haber mediado un tortazo habría sido otro, y posiblemente así sea, pero a veces pasamos por alto que esos desenlaces no son fruto del azar y que pasan porque alguien trabajó para que pasar, apostó a ello y, oh sorpresa, logró el premio gordo.

Algo así deberíamos interpretar sobre la que, a mi juicio, ha sido la mejor jornada ciclista de la temporada. Sí, la llegada Risoul en el Giro de Italia, un monumento a la épica, a la valentía y al coraje, uno de esos días que demuestra ese tópico muy usado hace años, ahora algo menos, que hablaba de la otra pasta de los ciclistas.

El Giro de Italia fue en un 80% posesión casi exclusiva de Steven Kruijswijk. Cuando la jornada de Corvara empezaba a separar el grano de la paja, porque Vincenzo Nibali inició las hostilidades, la sensación de tranquilidad, control y firmeza que transmitía el holandés eran de la un tipo que se sabía superior. Las sensaciones se corroboraron con el paso de los días, incluso desasistido por su equipo, parecía que sólo un imprevisto, y gordo, podía apartarle de la carrera por el rosa que un día, yo creo, soñó sería suyo.

Pero una grande, es como la vida, y en la vida las cosas dan muchas vueltas. Tenía el líder tras él dos rivales juguetones, de esos que no se conforman. Así que Esteban Chaves y el citado Nibali empezaron a minar la resistencia del líder durante el terno Agnello. Éste parecía sólido, pero la procesión iba por dentro. Kruijswijk no cedió en la subida, pero perdió reflejos y clarividencia en la bajada.

Entre “hornos” de nieve, Nibali y Chaves arriesgaron lo suficiente para precipitar el final: Kruijswijk estampado contra un muro de nieve, descolgado, desconcentrado y fuera de carrera. Lo que parecía imposible ocurrió y el tremendo vuelvo que sufrió el Giro en sus días finales comenzaba a tomar forma. Nibali sería el hombre de la rosa.

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.