#Top2016 Mis doce uvas

En la cuenta atrás para dejar este 2016, queremos daRos los doce momentos, instantes o circunstancias que nos han llenado, con el deseo de que el nuevo año nos traiga más emociones en lo “ciclístico” y lo mejor en lo persona.

La recta de Flandes: el camino empedrado del Paterberg fue el escenario del mejor momento de Sagan, el instante en el que, sin levantarse de su sillín, se despega de Vanmarcke, atufado por el esfuerzo, con Cancellara viendo el incendio desde lejos. Sublime.

Huy con Valverde: en un ficticio ranking histórico de “uphill finishers”, Alejandro Valverde rondaría el top 3 de siempre. No creo equivocarme diciendo esto y a la guinda de la Flecha Valona me remito, esa carrera que es un semimonumento y el coto privado de un murciano que cada mes de abril decide visitar como los monarcas hacían con los protectorados.

El vuelo de Fabian: la crono de Río de Janeiro es para mí uno de los momentos fuertes del año y si me apuráis de los Juegos en sí, porque significó cincelar con oro una trayectoria de excepción de la mano de un corredor que fue competitivo, con lo mejor enfrente, hasta el día mismo de su adiós. Pocos pueden decir eso.

El oro que cuelga de Van Avermaet: quien más quien menos lamentábamos que un oro olímpico fuera al cuello de Rafal Majka, profesional respetable, pero rácano hasta cargarse toda la química. Por eso cuando el polaco se vino abajo en las estribaciones de Copacabana no pudimos menos que sonreír al saber que iba a ser Van Avermaet el ganador de un sprint muy desigual.

El centenar de Roubaix: en este ciclismo de física y aritmética, los ciento y pico kilometro finales hacia Roubaix fueron una fiesta, la mejor manera de quemar casi tres horas de frenesí deportivo retorcido en el sofá en la mejor carrera, sin discusión, de la campaña.

Ya está aqui Rubén Fernández: en un Movistar de roles férreos, el salto de calidad que evidenció Rubén en la Vuelta es la antesala de un ciclista que por circunstancias generacionales y esas cosas debería estar en vanguardia a no más tardar. Corredor polivalente, versátil y buen doméstico cuando le toca. Un lujo para el futuro del ciclismo español que tantos insomnios causa.

Emoción en Canadá: ante un Mundial que como dirían muchos tertulianos futboleros “daba mucha pereza”, en las carreras canadienses vimos competicion digna de la cita del arcoiris. Mirad los finales de Quebec o Montreal si el corazón os da para ello.

La gran alegría de Viviani: pocos oros pueden dejarnos mejor sabor de boca que el Elia Viviani en el omnium olímpico. Sencillamente brutal, rompiendo todos los moldes en una competicion marcada por un elevadísimo nivel, con velocistas marcando tiempazos en las cronometradas, y la caída en la carrera final, un evento que otro le habría hundido pero que al italiano de Sky le catapultó hacia el oro.

Exquisiteces sobre barro: si no lo habéis hecho ya, un día atreveos a ver una carrera de ciclocross y si es posible de la Copa del Mundo. Esta vez nos quedamos con la pesada atmósfera de Namur y los contrafuertes de su ciudadela para rememorar el duelo a cara de perro entre Van der Poel y Van Aert, los dos culpables de que esto siga a flote a pesar de la ausencia del “Especialista” con mayúsculas, Sven Nys.

Las llegadas de Cavendish: las cuatro victorias de Cavendish en el Tour son de maestro, con todas las palabras y matices que queráis añadirles. Sin ser el más rápido, ni el que despliega los mejores vatios, Cavendish es historia de libros de amarillentas páginas, pero en activo, muy en activo.

El menos colombiano de los colombianos: en un año mágico para las huestes del país sudamericano, nos quedamos con sprint de Fernando Gaviria en Tours, bueno, sprint por decir algo, porque lo suyo fue una exbicion de largo radio, dejando a todos recién pasado el arco del kilómetro a meta y saludando a la concurrencia en el vallado de meta. Un ciclista que promete muchísimo.

Y acabar esperando lo mejor para 2017, un año en el que trabajamos para acicalar este mal anillado cuaderno que cumple seis años “on fire” con un único deseo de seguir nadando en este mar que es el ciclismo, la bicicleta y su universo. FELIZ 2017

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