#Top2016 El “new normal” del ciclismo español

Mirar la historia moderna del ciclismo español, los últimos veinticinco años, significa engarzar eslabones de una cadena que no son más que historias, etapas, que han afectado de forma sensible a este deporte tan bello como es el ciclismo. En pocos sitios en el mundo, el ciclismo de un país ha estado tan vinculado a todo tipo de agentes, bien sean internos o externos, y en pocos sitios, la moneda ha mostrado tantas caras.

Como digo si nos vamos un cuarto de siglo atrás, entonces estábamos saboreando el primer Tour de Miguel Indurain. El país se preparaba para su mágico año 92, días felices, tocamos el mundo, vivimos, no sé si por encima de nuestras posibilidades, pero sí de forma memorable, porque aún hoy miramos aquellos días, y se nos esboza una sonrisa de complicidad.

El periodo de Miguel Indurain se alargó unos años, cinco más o menos, que fueron los de sus Tours, y el 96, temporada en la que se apagó la magia con un doble final, desde el podio de los Juegos de Atlanta y abandonando la Vuelta en Los Lagos de Covadonga. Uno de los primeros días laborables de 1997 Miguel Indurain convocaba a la prensa para anunciar su retirada.

Trazaba el campeón navarro una línea gruesa y sostenida para el ciclismo de los Pirineos a esta parte. Se abría el eterno debate de la sucesión. Imaginaron, imaginábamos, que Indurain había uno en cada generación, y estábamos equivocados. Abraham Olano padeció en sus carnes esa carga, pesada y en ocasiones insoportable. El guipuzcoano vio en primera persona el germen de la primera crisis para el ciclismo español, la del dopaje con la expulsión del Festina del Tour de 1998 y todas las catástrofes posteriores.

Creció por esas fechas una nueva generación, una pléyade de corredores que beberían de las aguas más turbulentas del ciclismo en España. Joseba Beloki, Roberto Heras, Igor González de Galdeano, David Etxebarria,… un grupo que quedaría tocado por el segundo gran acontecimiento, la Operación Puerto, que sin embargo no impidió que Paco Mancebo y Oscar Sevilla alargaran, fuera del máximo circuito, sus trayectorias hasta el momento presente. Suma y sigue.

La OP contribuyó a adelgazar el músculo de equipos en España. Hijos de la generación de Beloki, Igor y Extebarria, pero también de Sastre y Freire, fueron, entre otros, Purito, ya retirado, Valverde y Contador. Estos recogieron los lodos del pasado, y les tocó navegar no con pocas dificultades. De hecho Contador y Valverde pasaron por sendas sanciones.

Y llegó el tercer tsunami para el ciclismo español: la crisis económica, cuyos efectos aún seguimos padeciendo hoy. Y vemos que los que tienen que tomar las lides de Purito, Contador y Valverde, no lo tienen nada fácil porque o son buenísimos y les fichan en el extranjero o lo dejan estar para dedicarse a otras cosas.

El ciclista medio español lo tiene complicado no, lo siguiente. Vemos como el talento emigra, y lo hace a manos llenas. El ciclista español gusta fuera, lo vemos en el Team Sky y el aprecio que le tienen a Mikel Nieve o lo bien que lo hacen David López o Xabier Zandio, recién retirado. Vemos que tienen paciencia con Beñat Intxausti y con Mikel Landa, que volverá a ser la carta para el Giro.

Puesto que en España no hay sitio, con Movistar en vanguardia y Caja Rural en segunda fila, Lobato se va a los Países Bajos, Ion Izagirre en el Bahrain, Fraile al Dimension Data, De la Cruz al Etixx, Carlos Verona ya en el Orica… los que se quedan en Movistar asumen roles de gregarios de lujo, ahí está la Vuelta de Rubén Fernández, las posibilidades que insinúa Jesús Herrada, el valor de Jonathan Castroviejo,… es lo que hay, es esto o ir lejos, a no se sabe dónde. Por detrás siguen llegando valores, valores apreciados fuera también, mirad Cortina con Izagirre en el emirato. Mientras Rosón crece en Caja Rural y Soler espera seguir haciéndolo en el equipo azul.

Esta temporada hemos visto un repunte leve, pero repunte, de carreras en España, espero que le siga en equipos, esa es la clave de bóveda, la clave de todo, porque con equipos hay oportunidades y con éstas los motivos para seguir adelante. Sin embargo para quienes auguran una travesía en el desierto, decidles que hay talento, que gente muy buena y preparada y que quizá no se gane lo de otros tiempos, pero eso será el “new normal” para este lado de los Pirineos y no por ello dejaremos de seguirles, pues en los años de abundancia esos que lamentan lo que viene, tampoco mostraron excesivo interés, y lo que viene también es bueno y merece toda nuestra admiración.

Imagen tomada de Eurosport

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