#Top2016 Van Garderen siempre te deja frío

De Tejay Van Garderen siempre tengo una imagen grabada. Fue aquella llegada en alto del Dauphiné, el año pasado, en junio, cuando vestía el maillot amarillo con posibles de hacerse con la carrera que marca la suerte de los favoritos en el Tour. Sin embargo quedaba una última baza, una bala que Froome no quiso desperdiciar. Fue un momento, un atisbo, Froome le miró de reojo a la salida de la una curva y adiós.

Arriba recuerdo la imagen de Van Garderen hundido, apoyado sobre una pared, la cabeza gacha, sobre un brazo. Roto, desmoralizado, había dado su mejor versión, pero se declaró insuficiente. Aquel dia, yo creo que cambió la suerte de Van Garderen.

Al poco tiempo Van Garderen mostraba el tono frío que siempre le acompañó. Se estableció en la parte noble de la general del Tour, pero acabó claudicando la jornada de Pra Loup, descolgado y lejos de los mejores, aduciendo enfermedad. Van Garderen llegaba a ese Tour como quinto vigente, resultado que ya había logrado tres años antes, siendo doméstico de Cadel Evans y mejor joven de la carrera.

Con estos mimbres, Tejay se presentó en el Tour 2016, otra vez cita capital en su calendario, tras una temporada cargada de resultados discretos y una única victoria, en Suiza, en alto. Ya en la ronda que ganó el colombiano López Van Garderen dio muestras de lo que acontecería en Francia. Irregular, como desconectado, no alcanzaba el tono deseado.

Y llegó el Tour, en una situación nada sencilla, pues a su lado ya le habían situado un alter ego en la capitanía, Richie Porte. El australiano le pasó sin problema, incluso tras un arranque desfavorable. El gélido Van Garderen estaba ahí, defendiendo su suerte para el top 5 hasta que no pudo más, sin explicación aparente, en los entremeses previos a los Alpes. «No words» sobre su actuación, simplemente, no iba. Sin opciones a nada, poco pudo ayudar a Porte, inesperadamente cien veces más sólido.

Tampoco hizo mucho en la Vuelta que acabaría abandonando para poner colofón a un año para olvidar y que debería hacer replantearle el futuro, pues como a muchos que un día optaron al Tour, al americano le pesa la responsabilidad de no hacerlo bien en la carrera que le obsesiona, cuando hay vida y mundo mucho más allá, sobretodo cuando eres un ciclista de calidad y jerarquía como es su caso. El Tour es la carrera a la que aspiran unos cuantos privilegiados y sólo gana uno, un cuello de botella por el que muchos han pasado sin saber gestionarlo bien.

¿Cómo lo hará Tejay?

Imagen tomada de FB de Tour de Suisse

INFO

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