#Top2019 Jakob Fuglsang, el danés de colección

En el año de los prodigios Jakob Fuglsang está en el top cinco

 

Cuando hablamos de Jakob Fuglsang, lo hacemos de un corredor que viene de largo, de aquellos duelos, hace diez años, que se dijo marcarían la década de Contador y Schleck, de esos Tours en los que el bien plantado danés corría para los hermanos dejando espacio a la imaginación sobre su margen y progresión.

Diez años después Jakob Fuglsang es uno de los corredores más sólidos de pelotón, acoplado a la perfección a ese engranaje ganador que es el Astana, sacando la cabeza entre López, Luisle, Gorka y compañía y siendo uno de los corredores del año.

Sacar la coronilla por la chepa de los celestes no es sencillo, Vinokourov, podemos imaginarlo, no pide cosas pequeñas, pide entrega, salir a cuchillo de inicio y romper desde la primera carrera.

Andalucía, febrero, albores de la primavera en flor, paisajes mestizos, playa y montaña Jakob Fuglsang puso la primera muesca del año.

Luego será la tónica, el comodín en todos los paisajes.

Su primavera es una de las más sólidas jamás apreciadas, sólo mejorada por la versión plus de Julian Alaphilippe, su sombra, su condena, también su lastre.

Compañeros en Strade Bianche, cuando Wout Van Aert dimitió en las carreteras blancas, también en la Amstel que les rebañó Van der Poel, desde muy atrás.

Francés y danés fueron pareja de baile, con la certeza de que si llegaba juntos, el mosquetero haría diana.

 

Pero ello no corta a Jakob, cincelado por el esfuerzo sincero, no escatima, el despliega su ciclismo, de culto, exquisito y tira millas.

Cuando Alejandro Valverde dijo basta camino de Lieja, su candidatura emergió.

Nacex, la bicicleta al fin del mundo 

La victoria en el regreso al corazón de la capital del Mosa, el corazón valón, fue un hecho de justifica refrendando con esa pizca de suerte que merece toda hazaña, porque esa salvada, camino en cogollo liejense, una curva mal trazada, un traspiés, casi todo pudo irse al garete.

Dicen muchos que en la vida casi todo es trabajo, pero la suerte es mucho, muchísimo, ¿qué le hubiera reportado de grande esta primavera a Jakob Fuglsang si esa curva acaba en caída?

La justicia es ciega, pero a veces también justa. 

SQR – GORE

 

Su asignatura pendiente, y creo que para siempre, será el Tour de Francia, a donde aterriza con Dauphiné en bajo el brazo, pero ni con esas.

Hay carreras que no se dan insistir no tiene lugar, ni se justifica, el Tour y Fuglsang son un binomio imposible, mejor dejarlo, y sacar rédito a las jornadas que van como anillo al dedo, con la etapa que gana en la Vuelta para poenr guinda al año más sóldo de Jakob Fuglsang, la temporada en la que más se aproximó a ese corredor que hace diez años imaginábamos muy arriba.

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