#Top2020 Filippo Ganna puede torcer las cosas

Tuvalum

Filippo Ganna ha recuperado el gusto por las contrarrelojes

Hablar de Filippo Ganna es hacerlo de una debilidad.

Si una cosa ha tenido siempre este mal anillado cuaderno es que la subjetividad es la grapa que sujeta las hojas en blanco.

En el ocho de 2020 que empezamos el otro día con Arnaud Démare, no hemos vacilado en poner el italiano cuya clase y calidad han venido para cambiar las cosas, recuperar cierta esencia de ciclismo, del de antes, del de siempre, de aquel que no caduca por que, lo veas cuando lo veas, te va a gustar seguro.

Filipp Ganna, italiano, y Arnaud Démare, francés, el cogollo de la Europa ciclista, la resistencia de las naciones de siempre en un deporte más mundializado que nunca.

Cambrils 400×400 OCT20

 

Sería injusto ceñirnos por eso sólo al 2020.

La temporada mágica de Filippo Ganna arranca hace un año, más o menos por estas fechas. 

A esa planta indecente sobre la bicicleta le colgó un hito, el récord del mundo de persecución, cuatro kilómetros, dieciséis vueltas al velódromo a full, coqueteando con la barrera de los cuatro minutos, eso es ir a 60 de media a salida parada, una brutalidad.

Filippo Ganna no sólo arrastraba con fortuna esa paella, si no que la lanzaba a la eternidad con un registro clavado en cuatro minutos y dos segundos, un registro de otro tiempo, posiblemente futuro que pone en órbita a la selección italiana de pista de cada a Tokio, y no queráis saber lo carísimas que están las medallas en la cuartera de persecución, esa prueba en la que salen a flote los trabajos de país en un velódromo.

Oreka Training
Cruz 400×400
Cambrils 400×400 OCT20

 

Llevar ese poder a la ruta era el reto, un desafío que la realidad ha premiado con una generosidad inversamente proporcional al poco tiempo que tenía para brillar.

Se alzó con el campeonato italiano y rompió todos los registros en la famosa crono final de Tirreno, una prueba del algodón que le puso muy por encima de los tiempos que marcaron cocos del tipo Rohan Dennis y Fabian Cancellara.

Fue campeón del mundo parando el tren embalado que era Wout Van Aert, lo fue sobre la distancia programada ese día, la misma para todos, poner en duda si hubiera ganado de ser más larga es no saber cómo trabaja esta gente que anota una cifra en la pizarra y la entrena hasta morirse sobre la bicicleta.

 

Y luego vino el Giro, «che spettacolo», cuatro etapas, obviamente las tres cronos y una exhibición de nadar y guardar la ropa en el sur, lejos de su querido Piemonte.

Tao ganó el Giro y figurará en el trofeo sin final, Ganna ganó los corazones de la gente con buen gusto, que aprecia el esfuerzo individual y la calidad sobre la máquina, que reparte placer sólo con verle y felicidad por ver que algo casi perfecto tiene recorrido.

Por que cuando aparece un monstruo como Ganna, y se rodea de rivales como Van Aert, Evenepoel, Dennis, Roglic o Dumoulin, está claro que hay que volver a las esencias, a la crono, el esfuerzo individual, uno a uno, sin distorsiones, sin necesidad de las kilometradas de antaño, pero sí dando sorbos sobre una modalidad que nuca debió desaparecer del mapa.

Ganna ha contribuido a torcer esa percepción, ahora le viene lo más grande, Tokio…

Gore 400×100 MArzo2020

 

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