¿Torcerá su suerte Richie Porte?

El circuito ha descorchado y el ciclismo habla inglés, un inglés matizado, de las antípodas, un inglés que tiene acento insular, de la isla continente, de Australia, ahí, como desde hace unos años, donde empieza cada año el concierto de flacas por rutas que otrora frecuentaran esos canguros que siempre alguien retrata en alguna señal de tráfico al paso de los ciclistas.

Habla australiano por dos ciclistas, principalmente, porque el Tour Down Under ha sido una merienda de los locales. Ambos hicieron pleno. Caleb Ewan cuatro sobre cuatro posibles al sprint. Richie Porte dos sobre dos posibles cuesta arriba más la general. Un balance tan redondo que impresiona, porque no tenían presas fáciles, el velocista relegó a Peter Sagan al puesto que se le hizo eterno en 2015, el segundo, el tasmano pudo con Esteban Chaves, que es colombiano, pero que está tan integrado por esas latitudes que podría pedirse la doble nacionalidad.

Hoy nos trae aquí por eso, la figura de Richie Porte, un corredor sin igual, con una calidad y talento al nivel de los mejores del mundo para las mejores carreras del mundo que sin embargo, nunca ha dado el tono cuando se le espera en campañillas.

Porte no ha ganado nunca por ejemplo una etapa de una gran vuelta, no ha pisado un podio, sólo ha vestido de líder en el Giro, cuando era un querubín en el Saxo Bank pre Contador, y sin embargo, su valor es, a todas luces, mucho mayor que esos resultados que luce en el palmarés.

Siempre fino en el Tour Down Under, Porte al menos tiene el consuelo de haberse llevado la carrera de su tierra cuando años atrás siempre se le cruzaba alguien, principalmente Simon Gerrans, sin duda el corredor más avezado que ha dado el país continente, cuando no Rohan Dennis, quien sufrió lo indecible para aplacar a Richie. Sin opción al fallo, Porte basó todo en las dos jornadas en alto con sendos ataques, sólo dos, que le valieron coger el liderato y apuntalarlo. No hubo más historia, porque esta vez no quiso sorpresas.

No sé si Porte entenderá de corazonadas, pero lo de Adelaida puede ser una, abrir el grifo a una realidad que desconoce, la de culminar todo lo que promete, el Down Under no es el Giro ni el Tour, pero si hay corredores con capacidad de hacer daño de verdad a los grandes, entre ellos está el Porte que ataca una vez y sostiene tanto y tan bien el “ritmo de brecha”.

Porte lleva años tentando la suerte. 2017 es una nueva estación, no sé si la última, no sé si la definitiva, pero mantenerse en sus trece de optar al Tour creo que está justificado, más cuando el año pasado le persiguió el mal fario al punto que el embudo del Ventoux le pilló a él antes que a nadie. Siempre soldado a Froome, sólido en las cronos y con un punto de ofensivo en las subidas, Porte se ha ganado en tres semanas el estatus al que su compi Van Garderen no ha optado en la vida.

Siguiendo con las corazonadas: Ya sabéis, australiano vestido de BMC, que triunfa cuando quizá menos lo esperaba, a mí me suena a la leyenda de Cadel Evans, ¿torcerá su suerte Porte?

Imagen tomada del FB de Tour Down Under

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