El Movistar jugó a varios juegos y perdió en casi todos

Otra vez el Tour de Francia queda fuera del radar del Movistar Team

La historia no por vista deja de sorprendernos, el Movistar no puede con el Tour, no cuadra, no resulta, son el equipo que más expectativas levanta, el que más se mueve, más expone, pero… los resultados son pingües en beneficio.

Una realidad que se impone puntual a la cita, cada mes de julio.

Otros con menos ruido, con mano de seda, se llevan lo gordo, Ineos hace y 2, Jumbo lo ha ganado casi todo en todos los terrenos y meten su maillot en el podio final.

Dícese de podio final ese que reúne a los tres mejores del Tour, no el de equipos, una clasificación prestigiosa, que viste el colectivo, pero que no creo que fuera el premio que vinieran a buscar, aunque sea el que casi siempre se llevan.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Hay un momento que explica el Tour del Movistar

No hay que irse lejos en el tiempo, cima de Val Thorens mismo.

Alejandro Valverde supera a Mikel Landa en la misma línea de meta.

Hacen segundo y tercero, porque Vincenzo Nibali, otro que huele sangre y que no hay año que no ponga una perla en el palmarés, se les adelantó desde abajo.

Nibali atacó y jugó su carta cuando debía, se puso por delante y a su espalda entraban y salían nombres que no podían burlar el ritmo diabólico de los Jumbo que fueron a amarrar el podio de Kruijswijk desde el minuto cero.

Por detrás de Nibali salieron Nairo Quintana, luego Marc Soler, y al final Landa y Valverde.

Ninguno le cazó.

 

Pero volviendo a la imagen de Valverde superando a Landa en el trance final.

Fue la metáfora de la carrera, la instantánea que define un equipo cuya dirección tuvo altibajos, aunque quizá más bajos que picos.

Una imagen que responde a la pregunta que nos hicimos hace unas semanas ¿a qué ha venido Alejandro Valverde al Tour?

Dijo querer ayudar en el equipo, dijo querer borrarse de la general, de despreocuparse del largo plazo.

No ha hecho nada de eso.

¿Borrarse de la general?

Eso lo ha hecho Vincenzo Nibali, por ejemplo, quien con sus cuatro grandes y el podio en el Giro hace un par de meses, no tiene pudor alguno en quedarse a las primeras de cambio para dejar de ser vigilado.

Sabemos que es campeón del mundo, que está por encima del bien y del mal, que es el ojo derecho de millones de aficionados, pero que Alejandro Valverde corriera para entrar en el Guiness de top ten de grandes vueltas no creo que sea algo que emocione a la parroquia.

Quizá a él, sí, incluso cuando siempre hemos pensado que la estadística no le quitaba el sueño.

 

En este Tour se ha sido muy crítico con Nairo Quintana y su rendimiento para el colectivo, pero entonces ¿qué podríamos decir de Valverde?

Y decimos esto en el contexto de un equipo que en este Tour ha tenido excelentes trabajadores.

REBAJAS en Santa Fixie 

En un documental llaman a los gregarios «maravillosos perdedores» pero yo no tengo esa imagen de Marc Soler y Andrey Amador, los comodines celestes, omnipresentes, siempre a favor de su líder, dejándose la vida, y haciendo marca, no sólo esa M, también en el corazón del aficionado.

Soler y Amador fueron lo mejor del Movistar en el Tour

Su entrega ha estado muy por encima de la media, y si el Tour diera un premio a la dignidad y el trabajo bien hecho, ambos optarían a distancia al mismo.

SQR – GORE

 

El equipo no obstante creo que ha acusado el ambiente enrarecido con Nairo Quintana, quien ha pasado de tener acérrimos defensores en muchos medios, a ser criticado por los cuatro costados.

La realidad es que Nairo por lo que sea ya hace años que no opta el Tour, no sé si sabemos si será por una maduración temprana o porque tocó techo hace tiempo, por lo que sea cualquier hipótesis de equipo con Nairo como líder era arriesgar mucho.

Estuvo en este Tour donde se le preveía.

Ganó una etapa a lo campeón y punto.

Su contribución al colectivo, eso es otro tema, pero igual que él en su día reclamó ayuda de terceros, no ha sabido devolver el favor,

Y de todo esto Mikel Landa, el alavés que va para eterna promesa.

A Landa las cosas tienen que salirle perfectas desde el principio para que un día llegue a la orilla de la montaña con opciones.

Nadar y nadar a contracorriente es algo que define al landismo, pero no es suficiente, en un ciclismo igualado, premios en forma de minutos como los que otorga Landa cada primera semana de una grande son imposible de remontar.

Y sí, esta vez Warren Barguil le tiró, pero es que siempre le pasa algo.

Vino con un Giro en las piernas y estuvo competitivo hasta el final.

Es un corredor que, un año después, sigue teniendo cierto beneficio de la duda, pero ojo que el tiempo pasa y las oportunidades son trenes que no vuelven.

Esto es todo señores, posiblemente en 52 semanas, cuando pasemos revista al equipo español en el World Tour, no sé si el balance será similar, aunque mucho me temo que los nombres serán muy diferentes, hay revolución a bordo.

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