Tour: Si ganara Thibaut Pinot no nos aburriríamos

Santa Fixie – Cabecera 2020

Un corredor como Thibaut Pinot rara vez se guarda algo

Thibaut Pinot es, como Romain Bardet, un ciclista al que sólo puedes apreciar.

Anárquico en sus formas, eléctrico, parece manejado como una marioneta por su director, Madiot, el mismo que chilla a los corredores como quizá lo hiciera Guimard con él, hace treinta y pico años, ahí sin camiseta, con cigarro y al volante.

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Thibaut Pinot parece beber de aquel ciclismo, del mismo que llenaba de franceses las grandes carreras, como avispillas que salían por doquier, antes de la gran depresión de los noventa y primeros años del nuevo siglo.

Es, decimos, un ciclista impredecible, y quizá por eso sea irresistible.

Una suerte de ruleta echada a la carretera que en el Tour no se prodiga desde hace dos años.

Cuando en 2012, Thibaut Pinot burló el control del primer Sky -cómo olvidar el «treno» formado por Porte, Rogers, EBH y Froome para Wiggo- parecía que «la France» ya tenía su baza para ganara el Tour, una baza que el tiempo demostró que tampoco iba a ser posible.

SQR – Cerdanya Cycle

 

A los dos años el francés, siempre en la FDJ, hoy Groupama, pisó finalmente el podio, tras Péraud, por delante de Bardet, en esa edición que algunos machacan que Nibali ganó porque no había concurrencia de nivel.

Pero pisar el podio del Tour, nunca es sencillo y menos cuando eres Thibaut Pinot y Francia pone el peso de favorito número uno sobre tus espaldas.

Un premio sobre el papel, veneno puro sobre este corredor que muchas veces ha admitido encontrarse mejor fuera de los focos, tranquilo, haciendo lo suyo.

DT-Swiss 2019

 

 

Y quizá por ello, el Thibaut Pinot que pondrá el pie en Bruselas para disputar el Tour que celebra los 100 años de maillot amarillo sea un corredor mucho más maduro y centrado que el de hace dos años.

No en vano, por el camino ha dejado buenas muestras de lo que es capaz de hacer.

El sublime final de campaña del año pasado, ganando en lugares tan singulares como los Lagos de Covadonga -cima que unió, ahí es nada, a Alpe d´ Huez- y batiéndose airoso con Vincenzo Nibali por Como y sus lagos en Il Lombardia.

Los dos Giros en los que ha tomado parte, casi pisando el podio de uno y acabando en el hospital el otro, porque sencillamente explotó hasta la enfermedad.

 

Ese Pinot, imposible no tener ecos enólogos en ese apellido, es el que queremos en un Tour que le va perfecto, con toda esa montaña, y rivales en teoría no tan fuertes como si estuvieran Froome o Dumoulin.

Pensar en Thibaut Pinot para ganar el Tour de Francia, quizá sea apuntar muy alto, pero la incertidumbre que se respira puede darle opciones.

Opciones de seguir engrosando un palmarés que no será el más extenso, pero que está lleno de perlas…

SQR – GORE

 

… y algunas tan desconocidas como una crono en Romandía, con una participación de lujo con él.

Un dato que revela que hubo un día que quizá quiso conquistar una grande y ¿por qué no el Tour?

Ahora Pinot no es aquel chaval que se angustiaba con las cámaras y los focos, es un corredor maduro, más hecho, con un buen palmarés detrás y razones para estar orgulloso.

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Por eso en nuestra quiniela de favoritos ideales, lo tenemos bastante arriba…

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