Tour: Julian Alaphilippe arregla el año entero

Para Alaphilippe, etapa y liderato en el Tour le colman las primeras aspiraciones

En el año de la pandemia, los cheques en blanco son pocos y se pillan al vuelo, Juian Alaphilippe sabía que el suyo pasaba en el Tour, como por San Remo corrió el de Van Aert o el de Lombardía que parecía esperar a Evenepoel, de no haberse caído en ese puente.

Así las cosas, el Tour ya tiene el ganador y líder que le van como anillo al dedo para el relato

El Tour más raro de la historia, desubicado en septiembre, con la gente pendiente de mil historias, vuelta al cole, economía, Covid19… que Alaphiippe entre en los titulares es la cuadratura del círculo.

Él lo sabía, además, ese cheque en blanco pasaba por Niza y la «Grande Départ», una historia de un fin de semana que veremos hasta cuándo se prolonga, aunque seguimos pensando que si Francia tiene un ganador de Tour, no será Alaphilippe, en todo caso, sería Pinot, y con reservas.

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Por es cuando en los cuatro caminos, hacia el cruce en mitad del Col d´Èze, Alaphilippe puso a Devenyns a sostener la marcheta que el Jumbo interrumpió para no perjudicar a Dumoulin, caído en un afilador con Kwiatko, estaba caro que los focos se los llevaría él.

Por que Julian Alaphilippe tiene una cosa, un don, sale vivo de ornadas dantescas como las de ayer, incluso de ese disco que le «porculea» y va a por todo en el epílogo de la salida por capítulos de Niza.

Este Alaphilippe de 2020 no es el de la primavera de 2019, aunque se le aproxima

Derrotado en el Poggio y San Remo, hizo lo mismo con Èze y Niza, atacó subiendo y se lanzó bajando.

Y no lo tuvo sencillo, demostró piernas, para romper la carrera, y gestión de carrera, escapado con Marc Hirschi, 22 añitos tiene a perla suiza, y Adam Yates, un ciclista que en la recta final de su camino a Ineos, se muestra seguro, sólido y contundente.

Dejar el gran grupo a esas alturas necesitaba de una cilindrada que sólo tres tuvieron.

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Alaphilippe remó como el que más, remoloneó en ocasiones, gesticuló, se justó las calas, hizo de todo y ganó el sprint por media bicicleta, lanzándolo antes que nadie, acabando lo que empezó y mirando al cielo, llorando como si fuera la primera vez que ganaba.

En el año de la pandemia este triunfo es oro, doble éxito, dando en la diana en la primera oportunidad que se cruzó y sacando rédito de una popularidad que en estos lares es… kilométrica.

Dudamos mucho que Alaphilippe y su liderato en el Tour tengan el mismo recorrido del año pasado, él ya ha hecho camino, ha dado el golpe de efecto y piensa en alargar esto cuanto le sea posible.

Su 2020 posiblemente no iguale al 2019, pero será lo mejor que podrá ser, vistas las circunstancias.

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