Sea como fuere, el ciclista siempre parece el malo

La polémica de la primera etapa del Tour vuelve a señalar al ciclista como el culpable de todo

¿Cómo saber el estado de la carretera de la primera etapa del Tour, si no estábamos allí?

Ya no sólo en la cuneta, tan siquiera entre los corredores, el pelotón, en el bramido de frenazos, voces y caídas.

¿Cómo juzgar desde la distancia imágenes de jabón chorreando por las bajadas de los alrededores de Niza?

Esa es la realidad, la que se nos escapa y no tenemos presente cuando la indignación sube la temperatura de las redes sociales de aficionados, esperando todo el año esta carrera, indignados por la tregua sobrevenida en el pelotón, mejor dicho por una parte de pelotón.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Evidentemente que no podemos juzgarlo, ni saber de la peligrosidad, lo viscoso que se escurría por el asfalto se asemejaba mucho al la tromba de agua que sucedió al paso del Iseran, el año pasado, y aquella etapa acabó suspendida en la cima del coloso alpino.

No podemos saberlo, aunque sí imaginarlo, pero ello no quita que el pelotón, cada vez que tiene ocasión de escenificar coherencia y unidad, malgasta la opción de la forma más burda.

Estos días surgieron protestas por la seguridad de los corredores que no sabemos muy bien a qué puerto han llegado: desde la caída de Evenepoel, sumada al accidente de Jakobsen, donde Groenewegen prendió la mecha y el peligro de la llegada hizo el resto.

Todo indica que el pelotón necesita la unidad que no llega ni se le espera. 

Ayer mismo, en la jornada inaugural del Tour, un ciclista alemán Tony Martin hizo las veces de Cancellara o de Bettini mandando parar al grupo cuando el peligró emergió, eligiendo la vía del medio, sin consenso, como se vio con los Astana, pidiendo reducir riesgos para evitarle disgustos a los equipos más poderosos del pelotón.

Es curioso que en esto Grenadiers y Jumbo estuvieran tan de acuerdo… 

WD-40 400×400
Gran canaria 400×400
Cruz 400×400

 

Los Astana estaban en el mismo derecho a acelerar, que el resto en pedir precaución. 

Nadie cuestiona que el peligro era evidente, que la carretera era un espejo, pero tampoco se puede poner el grito en el cielo por que alguien quiera aprovechar que esas circunstancias para moverse, más que nada por que nada unánime flotaba en el ambiente y todo parecía decisión de unos pocos, de unos poderosos.

¿Qué sucedió?

Que la gente cargó otra vez contra los ciclistas, lo que siempre reciben, si se lanzan, corren peligro, si se paran, les ponen a parir, y mientras el Tour va haciendo y los equipos sacan sus minutos.

¿Tan complicado es lanzar una protesta a la organización y pedir que se neutralice la carrera?

¿Hay que aparecer al frente del grupo pidiendo calma como en una corrala agitada?

En fin, que de mil maneras de hacer las cosas, siempre se escoge la más complicada, por eso, como bien nos escribió Maté hace unas semanas: «El ciclista aparece como el último siendo el payaso de este circo«.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

Gore 400×100 MArzo2020

 

 

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.