Mikel Landa para el Tour

Mikel Landa - Tour JoanSeguidor

Para Mikel Landa no hay otra cosa que su candidatura al Tour, son tres líderes, lo admite, pero también que él ha venido a hablar de su libro.

«Es extraño, sí ¿a ver cómo sale?» dice Mikel Landa cuando le preguntan en el Telediario sobre la triple capitanía del Movistar.

Es extraño, no, es rarísimo, un juego de equilibrios que ansiamos ver cómo se resuelve en los nueve primeros y venenosos días de carrera.

De la suerte del Movistar ya hemos hablado, de las carambolas y de lo complicado que será saber a quién reportar de inicio.

Hemos venido a hablar de Mikel Landa

Hay cierto susurro sobre las verdaderas opciones de Mikel Landa en el Tour.

En el TD, por ejemplo, entroncan su suerte a la de Alberto Contador, como una suerte de invisible sucesión que está por ver se culmine, y cómo.

La afición mira a Mikel Landa en clave equivocada, creemos aquí.

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La calidad del vasco está fuera de toda duda. Lo del año pasado, trabajando para Chris Froome de inicio y finalizando a un segundo del podio, no es algo corriente.

Casi tanto como el tener un equipo con tres líderes.

Pero también conviene poner en contexto que aquel «casi podio» de Mikel Landa se produce por el desplome inesperado de Romain Bardet en Marsella.

Si el largo francés iba clavado en la cuesta que lleva a Notre Dame de la Garde.

Para este año Mikel Landa cuenta, pero con muchos asteriscos.

Sus mejores actuaciones han sido en circunstancias muy concretas: Giro 2015 y Tour 2017, en ambos momentos Mikel Landa reportaba a un líder, Aru y Froome…

… en ambos momentos anduvo inesperadamente bien, al punto de acuñar ese famoso #FreeLanda.

Pero de ser un gregario con maneras a un líder hay un trecho y los dos Giros de Mikel Landa con el Team Sky son una prueba.

En ambos mediaron accidente o enfermedad, pero… en el ADN de los líderes también están que los astros se alineen y con Mikel Landa en líder, eso no ha ocurrido aún.

La convivencia con Nairo

Y está otra, Nairo Quintana, toda vez que entendemos que Alejandro Valverde es un alma libre, para lo bueno y lo malo, aunque principalmente para lo segundo en el caso de los capos del Movistar.

Mikel Landa habla de su oportunidad, de la experiencia que tiene, del equipo que le arropa y ¿de Nairo?

«Nothing»

Es como si el colombiano no existiera, y existe, vaya si existe y aspira, vaya si aspira, a lo máximo.

Son como dos trenes azules, en sentido contrario, y a ver quién frena antes.

Una suerte de primarias en Movistar que se van a dilucidar en plena carrera electoral, en pleno Tour de Francia.

Es curioso, pero sobre todo morboso.

No vemos el momento de ver ese instante de duda en si vamos a por uno o a por otro cuando en la primera semana los cinco currantes del Movistar tengan que arropar a alguien en un trazado muy complicado.

Las verdaderas opciones de Mikel Landa

Sinceramente, aunque algunos lo vean y muchos, angustiados por el fracaso de España en el Mundial, lo deseen, creo que a Mikel Landa le falta un hervor para el Tour.

Que es un tío con una clase infinita, lo vemos sólo verle encima de la bicicleta, pero el Tour es otra cosa, es la quinta esencia, es el momento cumbre, allí donde los mejores van en su mejor momento.

Una carrera que Mikel Landa conoce, pero que necesita de más recorrido para aspirar a lo máximo, que es en definitiva a lo que ha venido.

Imagen tomada de FB de Tirreno Adriatico

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Movistar en el Tour: Tres son multitud

Movistar Team - Tour de Francia JoanSeguidor

Landa, Nairo y Valverde, o al revés, o en orden inverso, las cosas no parecen sencillas en el Movistar para el Tour de Francia, no al menos de inicio sin saber a quién reportar y por quien apostar.

Dicen en Cyclingnews que tres son multitud. En el Movistar sin embargo siguen adelante con un plan que pocos ven viable.

Y los anglosajones, tan claritos en algunas cosas, no dejan nada al aire, cualquier equipo del Tour de Francia quisiera uno, sólo uno de los líderes del Movistar.

Aquí son tres.

Aquí son multitud.

De inicio, el concepto de tridente ya viene viciado por la reducción de un ciclista en la alineación inicial.

Es decir en Movistar son tres líderes y cinco para currar.

En una empresa eso es un jefe por menos de tres trabajadores. Eso en la primera semana es como poner a los gregarios en la tesitura de ¿a quién quieres más a papá o a mamá?

Los roles del Movistar para el Tour

Pongámonos que Alejandro Valverde sale de líder de la sexta etapa, final en el Muro de Bretaña.

No es descabellado, por el tipo de corredor que es el murciano, y el recorrido de las primeras etapas del Tour.

¿Quién le quita a Valverde el sonajero del maillot amarillo?

¿Quién le dice a una leyenda que debe trabajar para un tercero?

Esta duda ya nos la planteamos antes, sobre el papel el equipo celeste tiene quien lo dirija, pero lo de dejar macerar las cosas y que la carretera ponga cada uno en su sitio no sé yo…

En todo caso el equipo que lleva Movistar al Tour parece más dedicado a pasar el trago de la primera semana, eso que quita el sueño a Unzue como a ningún otro, que otra cosa.

Que el equipo tire de gente como Jasha Sütterlin, Daniele Benatti o Imanol Erviti da la medida de mucho trabajo que esperan tener de inicio.

Rojas, un ciclista que con el tiempo se ha vuelto valioso en cualquier terreno, y Amador siguen la estela de los capos, mientras que Marc Soler será como el crupier del equipo repartiendo juego donde se le reclame, con la idea de coger experiencia y la certeza de que va a tener que currar de lo lindo.

Viendo este equipo, sólo nos cabe una seguridad, que en Movistar quieren salir de Roubaix con un líder marcado y con opciones, que lo demás está de más y que lo que marque esa semana cargada de peligro será lo que limpie el tridente de cabeza.

Todo lo demás, vendrá solo.

Imagen tomada del FB de Movistar Team

Peter Sagan: la calidad por la cantidad

Peter Sagan Joanseguidor

Campeón de mundo y eslovaco, Peter Sagan se afina para el Tour dando la sensación de madurez necesaria para un corredor que ha aprendido a seleccionar y ser más escogido en lo que que corre y disputa.

La victoria de Peter Sagan en el Campeonato de Eslovaquia habla por sí sola: un triunfo por KO.

Un triunfo, el sexto, que aúna en la misma persona, y por espacio de menos de dos años los maillots de campeón nacional, continental y mundial.

Ese es Peter Sagan, ciclista de registros y de récords.

Aunque no a cualquier precio. Peter Sagan corre con la calculadora como creo que nunca hubiéramos imaginado.

Hace solo un par de años, Peter Sagan fue el protagonista de casi todas las carreras de primavera.

Pisó varios podios, fue decisivo en algunas, en otras menos, pero se le vio.

Como en California y como en Suiza.

Así las cosas ese Peter Sagan aumentaba su palmarés al ritmo de vértigo, logrando registros inusuales en carreras como la suiza o californiana, donde posee tantas etapas ganadas que  igualarle suena a quimera.

Peter Sagan quiere menos pero más bueno

Aquel Sagan de registros imposibles, de casi plenos por donde corría ha dado paso al de este año.

Un ciclista que sigue dejando surcos por donde pasa, con escolta y algarabía por donde pisa, pero con la seguridad de que lo que va a ofrecer valdrá la pena.

En su país lo ha visto este fin de semana y en breve el Tour le espera para seguir aumentando su leyenda en verde.

Porque el Sagan que lo disputaba todo es la versión 2.0 de un ciclista que ya va a por su tercera revisión.

El Sagan de 2018 es un ciclista que ha corrido poco, no ha ganado mucho, pero que marca la diferencia porque cuando tenía que hacerlo, camino de Roubaix, no ha fallado en el empeño.

Y sin menospreciar lo mucho que ha logrado, ganar en Roubaix son palabras mayores, el punto de inflexión.

Un ciclista que ya no necesita cantidad, quiere calidad, sobre todo porque en lo primero se deja salud y años de vida deportiva.

Lo suyo es de francotirador, y en la diana aparece ahora el Mundial, sí el durísimo mundial que otros en su lugar dejarían de disputar, por ser tan exigente, pero que él, por ser quien es y por buscarle miga a lo que hace, quiere al menos disputar de igual a igual.

Lograrlo no es sencillo, pero cosas más raras se han visto y el eslovaco es el equilibrista sin red, pues con ella, no tendría gracia.

Imagen tomada de Flickr de Bora

INFO

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Tour: ¿Trabajará Alejandro Valverde para terceros?

Alejandro Valverde JoanSeguidor

Alejandro Valverde, Mikel Landa y Nairo Quintana es la parte más lustrosa del Movistar Team para el Tour, pero también la madeja más complicada de desentrañar. De cómo se entiendan, depende el éxito de un equipo que tiene en el Tour “la niña de sus ojos”.

La relación de la estructura, del hueso del Movistar con el Tour de Francia viene de lejos, de 35 años atrás, casi nada, cuando se prodigaron aquellas flechas azules patrocinadas por el papel de aluminio Reynolds ante la extrañeza de muchos.

Aquella aventura puso las bases del hoy Movistar, el equipo azul, ahora celeste, que ha pisado el podio de su querido Tour, en todos sus peldaños, salvo en el primero.

Para 2018 será la primera vez que tengamos al tridente Valverde-Landa-Nairo.

Un tridente que impresiona, desde luego, pero que también deja muchas dudas por el camino.

¿Cuántas veces ha sido gregario Valverde?

Hablamos de un ciclista que se dice liberado desde que pisó el podio del Tour de Francia, hace ya tres años.

Es cierto, corre más de cara a la galería, le pisa más, mide menos, se ve cómodo, domina la escena y está completando un palmarés de ensueño.

En la Ruta de Occitania ha puesto una muesca más, haciendo la cobra a Landa y Nairo, presentes en Suiza, a donde debía ir el murciano en un principio.

Sinceramente, en el punto de forma que se ve al murciano, con la alegría que transmite su pedalada, lo incierto que es este recorrido, con una primera semana que le puede ir a las mil maravillas y las no pocas dudas sobre el dominio que puede ejercer Froome…

Con este cuadro, se hace complicado ver a Valverde trabajar para terceros.

Sabemos que en un primer momento dijo que lo haría, de hecho creo que por condiciones, e historial, Nairo debería ser la primera carta, con Landa, como as en la manga, pero Valverde está de dulce, y si la edad o lo que se no le juega una mala pasada: ojo, atención.

Las opciones de Valverde

El año pasado  Alejandro Valverde se dejó el Tour, y pensamos que su carrera deportiva, en aquel húmedo viraje de Dusseldorf.

Según entró en aquella curva, Alejandro Valverde no iba en clave de ayudar a nadie, iba a jugar sus cartas con, no olvidemos, Eusebio Unzúe siguiéndole en el coche.

Porque el año pasado viendo la general, el dominio que aplicó Froome y los rivales que tuvo: ¿se puede pensar que Valverde podría haber estado delante?

¿Qué tienen Uran, Bardet o el propio Landa, que no tenga Valverde?

Pues eso.

Y el percal de este Tour no es muy diferente en cuanto nombres y en cuanto a recorrido.

Además ocurre algo que viene desde el inicio de los tiempos, y es que Alejandro Valverde es capo, es líder, acostumbrado a ganar desde bien joven y ese gen de líder es algo que como el carisma, ni se compra, ni se vende, se nace y se vive con él.

Y Valverde lo tiene.

No descarto nada” ha dicho.

INFO

Las opciones de La Rosca de Somiedo 

La suerte de Amets, Igor y Omar

No han sido pocas las veces que, durante estos dos años, desde que despareciera el Euskaltel, se haya hecho inventario de los ciclistas surgidos de la entraña de la Fundacion Euskadi y de la suerte de los mismos. Cuando el equipo naranja dejó de existir ya había desperdigado talento por todo el World Tour y con cese de actividad acabó de liquidar sus activos con auténticos corredorazos a precio de de ganga.

Mirad sin ir más lejos los dos mejores equipos del mundo, el Movistar Team y el Team Sky, dos conjuntos bien surtidos de corredores que en su día fueron naranjas y que actualmente se debaten en el umbral de las mejores carreras.

A pesar de los nombres que nos vienen a la mente, en esta historia son tres los que queremos tener como protagonistas y ahora veréis los motivos de esta elección porque éste es un relato que arranca desde la Vuelta al País Vasco de 2013 y nos lleva hasta este otoño de 2015, que llama a nuestra puerta mientras sacude el felpudo y nos invade de frío y episodios de lluvia.

En la Vuelta al País Vasco de 2013 Euskaltel estaba inmerso en el pozo de los “no resultados” siendo un equipo que había perdido la frescura que le había hecho “diferente”. O no querían o no sabían, pero lo cierto es que la otrora seña del equipo de Igor González de Galdeano estaba languideciendo tenuemente ante la mirada atónita de la afición. Nunca cazaban la fuga buena, siempre tirando, siempre a la contra, nunca delante y con la cuenta de resultados a cero.

Ocurrió que en esa carrera destacaron dos nombres: Amets Txurruka y Omar Fraile. El primero había sido omitido en la nueva estructura naranja en cuya fría gestión, ajena al calor de la Fundación, Igor Gonzalez de Galdeano premió puntos venidos de otros continentes despojando de alma al equipo. Txurruka cogió el macuto y se fue al Caja Rural siendo omnipresente en esa carrera y ganando poco después la Vuelta a Asturias.

En esa Vuelta al País Vasco, que como recordareis ganó Nairo Quintana, emergió otro nombre, Omar Fraile, también en el Caja Rural, como Amets, y no en el Euskaltel, al que le dijo que esperara al año siguiente para sumarse a su causa. Como sabéis no hubo «año siguiente» pues Euskatel dejó de existir. Fraile dio otro recital de coraje, entrega y corazón, esos valores que las credenciales de los naranjas ya no tenían en repertorio.

Pasaron los años y Fraile siguió creciendo, y no sólo cogiendo escapadas, también entrando a ganar carreras, algunas prestigiosas, otras preciosas, como Dunkerque. En la Vuelta ganó la montaña al borde de la extenuación y todo ello le ha valido un contrato en el Dimension Data, el celebrado equipo sudafricano de Cavendish. Omar ya tiene su cielo, como Amets lo tendrá en el Orica, el fenomenal proyecto australiano que se lleva un corredor que es una perla.

Y el tercer protagonista de este cuento es Igor Antón, un ciclista que sufrió sendas caídas cuando más y mejor andaba, pero que a diferencia de los otros dos no se ha reinventado. Su temporada en el Movistar ha sido tediosa, gris, alejada de lo que un día prometieron sus piernas. Dice que se queda con la victoria en Asturias, cuando cualquier carrera en este bendito país es una lotería entre los corredores de Unzue. En el Giro deambuló, siendo protagonista el día que ayudó a Alberto Contador….

Así las cosas, con 32 años y un espíritu “cuasi” funcionarial, Anton espera que alguien le abra las puertas, a ser posible en el WT. No sabemos si encontrará o no acomodo, más cuando no sabe lo que es correr si no está en casa, sin embargo de lo que sí estamos seguros de que el ciclismo, como la vida, a veces es justo, y con Omar y Amets lo ha sido.

Imagen tomada del FB de Caja Rural