Tour: Fabio Aru lo tiene todo

Tuvalum

Uno mira por ahí y siente envidia, decidle sana o no, pero envidia en esencia. Uno mira y ve jornadas grandes en Francia, Bélgica, Italia,… números uno luchando por los títulos nacionales, recorridos preciosos, cobertura televisiva y rivalidad, rivalidad llevada al extremo, como la que materializan Démare y Bouhanni, en un duelo bajo cielo plomizo que se resolvió para el primero de forma, diría, casi escandalosa, por mucho que el de rojo guste de aspavientos y gestos de disconformidad. Digo y dejo por escrito que me gustaría mucho que Démare se estrenara al fin en el Tour. Llega tope y con la tricolor en la espalda.

Ahora bien, si alguien llega a full a Düsseldorf es Fabio Aru. “What a rider” dirían por ahí arriba. En Ivrea, se jugó un “Piemonte tricolore”, una carrera abierta a vestir al campione nazionale los próximos doce meses y madre mía, cómo está Fabio Aru.

El sardo se cascó la última subida a tope, puso el contador en cuarenta segundos, rodó por encima de los cincuenta por hora y mantuvo a raya a Moscon, Nocentini, Ulissi y cia. Qué carrera ha cuajado Aru, cómo se le ve, fino y fuerte. Sin duda su ausencia en el Giro le ha dejado propina con un estado de forma sublime.

Aru va al Tour con todo, hasta con la tricolore, hasta con la esencia de Michele Scarponi, cuyo maillot talla S vistió en la jornada de Ivrea, donde no pedaleaba un corredor, eran dos, al unísono.

Quienes sigáis este mal anillado cuaderno desde hace tiempo, sabréis que el sardo no fue un día un ciclista que nos emocionara. Le consideramos incluso cierto día, un lastre para las aspiraciones de Mikel Landa frente a Alberto Contador en el Giro de hace dos años. Pero Aru es de esos que se repone, que no deja aliento por echar, ni energía que quemar. Aru es un tipo que no desfallece, que lo da todo y un poco más, y con esa actitud suple las carencias que sin duda tiene, como todo hijo de vecino.

Yo a Fabio Aru nunca le he visto para el Tour, me parece por perfil y características más idóneo para Giro o Vuelta, sin embargo el corredor que vimos en Dauphiné, más el que ha volado en el campeonato italiano, nos ofrece la dimensión de un ciclista que está dispuesto a romper cualquier cliché que nos generemos sobre él.

Aru tiene un Tour perfecto para él. Rodeado, muy bien rodeado en Astana, aunque soy muy escéptico sobre las opciones de Fulgsang, el italiano tiene una oportunidad perfecta para hacerse grande en la carrera más grande. Tiene llegadas de su perfil, la Planche des Belles Filles, las llegadas pirenaicas y el Izoard. Tiene un recorrido desprovisto de cronos largas, y la más peligrosa es por Marsella y sube hasta La Garde, dura y violenta, como le van al celeste.

No situaría a Aru en el peldaño de Nairo, Contador, Porte y Froome, pero sí en el inmediatamente inferior y, ojo, eso es mucho decir, porque este tipo tened por seguro que querrá romper el límite de cristal, transparente en apariencia pero muy complicado de romper para una amplia mayoría.

Aru si de líder es peligroso, imaginadlo en piel de cordero y tricolor en ristre. Aquí tenemos el mejor outsider de la carrera que empieza en seis días.

Imagen tomada del FB del Giro Italia

INFO

Una marca con más de cien años y muchísimo que contar…

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