La venganza australiana

Tuvalum

Dedicadle los menos de cuatro minutos que dura a la final de persecución por equipos del mundial de Londres. Son eso, cuatro minutos escasos, de perfección sobre la máquina, de cuatro tipos contra otros tantos, que ejercen una obra de orfebrería suiza en tiempo récord y sin mayor dilación. La persecución perfecta.

La mejor carrera de los últimos años, mejor incluso que aquellas que acabaron con récord del mundo y por tanto con monólogo británico. Me decían el otro día que la clave de UK en la pista es la pasta, la pasta y la pasta. “Antes eran más malos que la carne de pescuezo” me decían. Pues menos mal que lo eran, pero «qué dinero tan bien invertido«, añado yo.

Y eso que cuando hablamos de la cuarta británica hablamos de la vigente medalla de plata, sí porque los australianos quisieron ser uruguayos en Brasil y les clavaron un “maracanazo” en toda regla, con el velódromo entregado a las más bajas pasiones y la gente cantando el éxito anfitrión, pues a medio kilómetro comandaban una carrera que había sido austral en su práctica totalidad.

Pero ocurrió lo inesperado, que el durísimo y eterno Ed Clancy reventó, perdió la aspiración de tantísimo dolor en las piernas y lacatato surgiendo por doquier. Explotó al martilleo del ritmo de Brad Wiggins para dejar en dos lo que ya entonces era un terceto. No queremos imaginar los mil cuchillos que agujerearon la resistencia del bueno de Clancy, que poco tiene que demostrarnos, en esos momentos.

Jugada redonda para los finísimos australianos, que se cobraron con victoria a domicilio las repetidas victorias inglesas en los diferentes foros a los que acudían. Llegaban a los juegos de Londres investidos en favoritos y les ganaron los anfitriones, aquí pasó exactamente lo contrario. Luego os preguntáis porqué el Orica es una máquina de ganar cromos por equipos.

Ahora me pemitiréis hablar de Wiggins, un ciclista tan singular, que añade una presea plateada a su increíble palmarés. Nada más apearse de la bici habló de Río y de que allí la historia será muy diferente. Con su edad, su palmarés, su Tour, sus medallas olímpicas, con todo, que siga demostrando ese apetito ganándose la plaza en una cuarteta llena de jóvenes lobos sedientos de gloria, es loable.

Aunque algunos medios hablen de la derrota de UK a pesar de tener a Wiggo, nada más lejos de la realidad. Esto es un trabajo de cuatro, y alguno más, donde la individualidad no se diluye, sencillamente se hace una con otras tres, exactamente lo que hicieron los australianos en casa de su enemigo.

Imagen tomada del FB de los Track Cycling World Championships

INFO

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