La Vuelta: ¿Por qué vemos metas vacías?

La Vuelta metas JoanSeguidor

La falta de gente en las metas de la Vuelta debería preocupar a la organización

No es un secreto que las metas de la Vuelta, pero también del Giro, del Tour, de cualquier evento ciclista, y no ciclista, son un hervidero de gente variopinta.

Muchos, por ejemplo, no tienen nada que ver con el ciclismo, son invitaciones, VIP´s que pagan la fiesta, patrocinadores que hay que tener contentos.

No puede ser de otra manera.

Las metas de la Vuelta no escapan a esa realidad.

Recordamos esta pieza de Nico Van Looy sobre las carpas del Tour de Flandes y de lo que se cuece en ellas, a veces lo de menos es el ciclismo.

 

Nosotros mismos en el pasado Giro de Italia, tuvimos que quedarnos a unos seis kilómetros de la cima de Lago Serrú porque sencillamente «ahí arriba tienen que subir muchos y no caben todos«.

Queremos compartir con vosotros una carta que nos escribe un lector…

DT-Swiss Junio-Agosto

 

La Vuelta: Metas despobladas dicen….

Después de leer ayer algún artículo que hacía referencia a que las metas de la Vuelta España, están despobladas de público y que esto da una imagen un tanto desoladora, me gustaría dar mi punto de vista sobre porqué puede que ocurran esta situación.

Ayer -por el pasado lunes- fue el día de la etapa reina de la Vuelta a España que finalizaba en el Puerto de la Cubilla.

Por lo menos así lo era para mí como asturiano. 

Así que muchos amantes del ciclismo nos dirigimos a afrontar este coloso, con la ilusión de subir el puerto engalanado con pancartas y publicidad, como si fuéramos nosotros parte del pelotón profesional.

 

Cientos de personas subíamos el puerto en una sintonía perfecta, unos animándonos a otros cuando veíamos que a alguno se le atragantaba algún repecho, animando a los niños que hacían la tentativa de subir este puerto junto a sus padres.

Era un ambiente festivo al que se añadían los ánimos y vítores que nos dedicaba la gente desde las orillas de los pueblos y en las cunetas.

Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando unas dos horas antes de que en teoría llegaran los ciclistas a un km escaso de la meta, ya no nos dejaron subir y nos dijeron que la meta estaba cerrada.

No hubo explicaciones.

Compañeros de fatigas que habían logrado pasar unos instantes antes nos decían que era una vergüenza que la meta estaba vacía de público, que no había nadie. Entre la mayoría de nosotros cundió el desaliento y nos dimos la vuelta con una sensación de pena por no haber alcanzado nuestro objetivo.

No llegamos a la meta de la Vuelta en La Cubilla.

Con esto no quiero acusar a nadie porque no se los motivos, por los que dos horas antes de que los ciclistas lleguen se corte el paso por meta, supongo que será un tema organizativo o por seguridad.

Pero en estos casos, en los que subimos en su mayoría somos cicloturistas, es complicado que subamos un kilómetro andando con nuestras bicicletas y calas, para que luego nos quedemos en la meta a animar a nuestros ídolos.

 

Quizás para estar en meta haya que ser digno de ello y tener que aguantar más de dos horas en una cumbre en unas condiciones atmosféricas poco favorables.

O que tengas suerte y seas uno de los invitados de la Vuelta para estar en meta. 

Son esos invitados que suben en esa innumerable retahíla de coches de la organización que llegan más vacíos que otra cosa. 

Ellos sí pueden subir casi hasta el paso de los ciclistas.

Los orígenes bilingües de DT Swiss

Opino que si los organizadores quieren que las metas estén llenas deben facilitar el acceso a la gente, ya que no hay nada más triste, en el ciclismo que se ver por televisión, observar los últimos metros de la carrera, con escaso público, esto da una sensación de frialdad total.

De alguna manera los organizadores no deben olvidar, que ellos viven de nosotros, del público, de la gente, que somos el objetivo de las empresas que patrocinan, para que nosotros veamos esa publicidad.

Una carrera sin publico a mi juicio, se hace menos vistosa en televisión ya que la imagen que transmite es de abandono, de que tiene poco interés, de que es una carrera menor… No creo que a las empresa que ponen su dinero, les interese patrocinar una carrera que transmita esta sensación.

Esto nos ha escrito Manuel Gayol Fernández, con el sentimiento desde la misma cuneta de La Cubilla, a donde fue a disfrutar de un día de Vuelta a España.

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Mirad el último kilómetro en La Cubilla y juzgad.

 

SQR – GORE

 

En el entorno de la organización de la Vuelta y la gestión de la meta se nos confirma que los cierres para subir en bici son media hora antes.

Algo no cuadra.

Quizá es que no cupiera más gente.

Pero al margen de todo esto, queremos hacernos eco del hilo que Silvia Tirado, chófer en la carrera, abrió precisamente al calor de lo sucedido en La Cubilla…

Sea como fuere, la sensación es que en La Vuelta, el público surge de forma puntual y dependiendo las zonas.

Que las metas de la Vuelta estén despobladas es la peor imagen posible, el público, aunque en éste haya de todo, es necesario e imprescindible.

Giro y Tour están en otra división.

Esa es la realidad.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto & VeloImages

La canción de la Vuelta, ese clásico (y II)

Seguimos por ese viaje que fue el de muchos con la canción de la Vuelta

La canción de la Vuelta de Azul y Negro decía aquello de…

No tengo tiempo para pensar, no tengo tiempo de programar, no tengo tiempo para escapar, no tengo tiempo de terminar, con los dedos de una mano, voy contando los segundos, voy contando los minutos.

…. Muy apropiada ¿verdad?

 

Azul y Negro volvería a repetir diez años más tarde, en 1993, con Two Pa Ka en una edición dominada por el suizo Tony Rominger que se llevaba el maillot amarillo, la regularidad y la montaña, tan querido/odiado por  los aficionados en este país.

Pero esto es una carrera y hay que seguir adelante y el pelotón sigue avanzando al ritmo de la música y llegamos a 1984, el año que Eric Caritoux, un completo desconocido, ganaba la ronda española con tan sólo seis segundos de diferencia con el gran Alberto Fernández, al son  de la sintonía del genial y malogrado cantante y compositor asturiano Tino Casal y su recordado Pánico En El Edén:

“Sí o no, una de dos, o bajas tú o subo yo”

Otra canción muy asociada a la Vuelta a España de este genial artista, Tino Casal, que con tan sólo 13 años empezó su carrera musical con el grupo Los Zafiros Negros y años más tarde formando parte de Los Archiduques.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

El locutor sigue generoso pinchando los mejores «discos» y más recordados de la Vuelta, aunque sus comentarios sobre ciclismo, mejor los evitamos.

Pero a nivel musical sigue imparable y nos ofrece una nueva canción, la del año 1985, un sencillo llamado Baila interpretado por Iván, ídolo de quinceañeras de la época que inundaban las pistas de baile.

Y en efecto, «bailando» sobre la bici, el gran Perico Delgado se escapó en el descenso del Puerto de Navacerrada en la penúltima etapa, dando alcance a José Recio que iba escapado y remontando los seis minutos de diferencia que le llevaba Robert Millar, ganando una épica edición de la Vuelta.

La ronda de 1986 vino de la mano de Gloria Estefan y su Miami Sound Machine que nos alegró la Vuelta con su Conga.

 

 

También muy reconocida ¿la recordáis?

Ese fue otro temazo en la historia de la canción de la Vuelta.

Un pelotazo que llegó a vender más de 5 millones de copias en USA, permaneciendo más de 20 semanas en el nº 1 de las listas. Aquel año el gallego Álvaro Pino («que se compró una vespino» dice el cachondo del locutor a modo de rima) nos hizo disfrutar con su victoria derrotando a figuras como Sean Kelly, Fignon, Millar o el propio Perico.

Como el tiempo apremia y el programa ya va contra el crono, el locutor empieza a dar tumbos en el tiempo, pasando directamente al año 1988, en el cual Serafín Zubiri lo bordó con su Pedaleando para dar la victoria a Sean Kelly:

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¿Cuántos kilómetros me faltan para la meta final? Pedaleando, te voy buscando. Si llegara yo primero, lo sabría el mundo entero

Seguimos con otro grupo como La Unión, banda madrileña que con su “Más y Más” llevó a Perico en volandas para pedir más y más y llevarse al zurrón su segunda Vuelta, la del 89:

Haz conmigo lo que quieras nena, sabes que te pertenezco nena, vamos a volvernos locos, vamos a subir al cielo juntos, cabalgando en la pasión, deseo más y más, vamos nena hasta el final….”

¡Un escándalo! 😉

El personalizado de colores es santo y seña en Berria Bikes 

Según Rafa Sánchez, de esta manera, habrían contribuido a que los españoles, durante aquel año, hicieran mucho más el amor.

La Unión repetiría con otro éxito indiscutible en 1991 con su Dámelo Ya, algo que muy bien le podría haber dicho Melcior Mauri a Indurain, aquel año, para que entregara la cuchara y rindiera el triunfo al catalán de Vic”

La hora escasa de duración del programa hace que el presentador proporcione un nuevo brinco en el tiempo y vayamos a parar a la recordada edición del año 1999.

Atrás quedaban temas de Havana, Víctor Coyote, Malou o Vengaboys, por destacar algunos.

SQR – GORE

 

Pero aquel 99 no lo podía dejar fuera, no en vano era su etapa reina, ya que al son de los acordes de la gaita folk/celta del asturiano Hevia y su El Garrotín, la edición de aquel año ascendía por vez primera el mítico Angliru.

La prueba la ganó Jan Ullrich pero todos recordaremos la victoria épica del Chaba Jiménez en las rampas del muro de Riosa, saliendo de entre la niebla y adelantando a Tonkov que iba escapado.

El locutor confiesa que no le gusta para nada la gaita MIDI de Hevia y que no soporta su línea de bajo electrónica.

Para gustos los colores.

Pero yo me quedo con esta canción.

Escucharla en Asturias, en la Cueña les Cabres, un día de orbayu, esperando el paso de los corredores, no tiene precio.

Yo estuve allí.

En 2003, Hevia volvería repetir con su Tirador, en otra épica Vuelta ganada por Roberto Heras, la segunda después de la del año 2000, edición que fue acompañada por la sintonía de la formación barcelonesa OBK y su El Cielo No Entiende, otra canción que también quedó bastante labrada en el recuerdo de la ronda española.

Nos plantamos ya en el año 2004 y el locutor va devorando etapas, el tiempo se le echa encima y como si fuera a la cabeza del gran pelotón, está preparando ya fuerte el sprint y nos lanza con Melendi y su Con La Luna Llena.

Su canción dedicada a la vuelta a España estaba bien justificada por su famosa anécdota, cuando en un viaje en avión a México obligó a la tripulación a girar y volver a Madrid.

Se comenta, se rumorea, que Melendi montó un pollo tremendo, algo “fuera” de sí.

Aquel año de nuevo la edición fue para un gran Roberto Heras.

El presentador vuelve a pincharnos una nueva sintonía, brevemente, la del 2006 ganada por Alexandre Vinokourov que al ritmo de Nena Daconte (nombre de un personaje del libro de Gabriel García Márquez, El rastro de tu sangre en la nieve) se preguntaba ¿En Que Estrella Estará?

La respuesta, años más tarde, la encontró en este 2012, concretamente en Londres.

Al locutor ya le quedan pocos minutos para finalizar el programa.

El esprint final estaba cantado y los Preciados, en 2010, daban Otra Oportunidad al italiano Vincenzo Nibali para ganar una gran ronda por etapas, ya con el maillot rojo, y ante un gran Ezequiel Mosquera con la primera ascensión que se hizo a la Bola del Mundo.

Inolvidable:

Quiero que me ciegue el sol, quiero ser un corazón que lata con más fuerza

El programa había finalizado después de una hora larga de duración en el que habíamos recorridos juntos parte viva de  la historia de la Vuelta de los últimos 30 años con el recuerdo de sus sintonías oficiales.

En el tintero habían quedado muchas, como la de Pastora Soler y su Corazón Congelado,  Hanna, Beatriz Luengo o Zahara, pero sobre todo a quien más eché de menos fue a Patricia Manterola que llevaba loco perdido al pelotón con su canción y famoso baile plagado de curvas Que El Ritmo No Pare.

Cualquiera le decía que no a la guapa de la Manterola ¿cierto?

Otro temazo de la canción de la Vuelta…

«Que el ritmo no pare, no pare no, que el ritmo no pare, si te gusta a ti, muévete y no pares y no pares sigue sí, que el ritmo es tan rico, que sí, que sí, que sí, ¡que sí!»

Desde entonces, poco o nada hemos vuelto a saber de «La canción de La Vuelta».

Porque, reconocedlo, ¿sabríais decidnos quién canta y el título de la sintonía de esta edición de 2019?

Sin consultar a Google, sí.

Si queréis leer la primera parte

Por Jordi Escrihuela

La Vuelta retrata el momento del ciclismo español

Ciclismo español Vuelta JoanSeguidor

Uno en el top 10, cuatro en el top 20: la situación del ciclismo español en la Vuelta a España

El ciclismo español, cuánto hemos escrito de él en este mal anillado cuaderno, cuántas veces hemos descrito, desde hace tiempo la realidad que esta Vuelta está retratando.

Es la realidad de un ciclismo español exhausto en cantidad, que no en calidad, cuyos síntomas de hace un tiempo afloran casi todos de golpe en una edición que como bien leemos aquí, no tiene la mejor de las participaciones…

Lo de Alejandro Valverde en esta Vuelta a España es muy meritorio, pero el que sea el único español entre los diez…

Publicada por Chema Rodríguez en Sábado, 7 de septiembre de 2019

 

Y es que lo que dice Chema Rodríguez sí, da que pensar.

La general, en la segunda jornada de descanso, sigue teniendo sólo a Alejandro Valverde en el top ten, donde se sostienen ciclistas como Nicolas Edet o Carl Fedrik Hagen, el rookie desconocido de la carrera, como único local.

En el siguiente escalón vienen Ion Izagirre y Mikel Nieve, por detrás de Marc Soler, que va camino de los 27 años y no se ha visto nunca en el papel de líder.

Una situación muy coherente con el rol medio del ciclista español: ayudar a un jefe de filas.

Marc Soler dio un mal paso en Calpe y se descolgó tanto que las opciones de liderar el Movistar se desvanecieron desde el segundo día.

Marc Soler, desde entonces, ha estado ahí, rascando para una etapa que se le resiste y ayudando cuando se le requirió, de mejor o peor gana, pero ayudando.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

La situación de Marc Soler es paradigmática de la situación del ciclismo español, que no tiene la cantidad que tuvo en la elite, pero sí tiene cierta calidad.

Los sempiternos problemas de Mikel Landa para encontrase de jefe único, la progresión de Enric Mas y si será capaz de seguir creciendo, entendemos que sí, pero habrá que verlo.

Fue segundo en esta misma carrera hace un año, pero el Tour se le descubrió como esa carrera que da y quita razones.

El Caja Rural viste sus mejores galas para la Vuelta a España 

Enric Mas es el ejemplo de «maduración española», más lenta, constante, siempre un poquito más.

Nada que ver con los caníbales que vienen por debajo, chavalucos de veinte años que quieren todo al momento.

Claro comparas unos con otros, y el ciclismo español no sale bien parado.

 

 

Como no sale de esa general que sólo tiene a Alejandro Valverde entre los diez mejores.

Un cuadro real, muy fiel de lo que venimos tiempo comentando, incluso en fechas tan mágicas como aquella Vuelta de 2012 que coparon Contador, Valverde y Purito.

Le llamaban la «edad de oro del ciclismo español»: pasaron olímpicamente de él. 

Aquella carrera marcó la cima, pero también el camino hacia lo que tenemos hoy.

Y hoy no tenemos fondistas, corredores que opten a ganar una grande más allá de Landa, Mas, Valverde, con los asteriscos que queráis ponerle, porque no es eterno…

Mirad las generales del Tour y Giro.

Más allá del mentado Landa, nada.

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Sin embargo ocurre que, en esta Vuelta, el ciclismo español está rascando etapas de una forma a la que no nos tenía acostumbrados.

En una carrera que no tiene la concurrencia internacional de otros años, los ciclistas españoles están sacando buena tajada, y eso que no es sencillo.

Ganar una etapa en la Vuelta no es sencillo pues ha movilizado estrellas como Sam Bennett, Philippe Gilbert y Jakob Fuglsang, sin obviar las dos que se llevó el fenómeno Pogacar, la crono de Roglic y el golpe de mano de Nairo en Calpe.

Entre esos grandes nombres, emerge la segunda línea de ciclismo español que quizá no venda titulares en grandes medios, pero que ayuda a pasar el trago.

La ilusión, con resultados, de los tres equipos profesionales es el ejemplo.

Murias es la imagen perenne en la carrera y eso proyecta chavales como Oscar Rodríguez, que si no me equivoco se va a Astana, Mikel Iturria, el ganador de Urdax, Sergio Samitier, Héctor Sáez y un corredor que nos encanta, Fernando Barceló.

 

En el Burgos la aventura montañera de Angel Madrazo está copando miradas y líneas gruesas.

Este cántabro se ha ganado la estima del respetable y la mirada de los focos, su presencia en carrera es redonda, aparece antes, durante y después.

Su aportación es apreciable.

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Y en el Caja Rural no hay tregua hasta que no caiga la victoria.

Creo que al carrera pone en otro escalón un ciclista veloz como Alex Aramburu.

Esta es la foto que la Vuelta nos deja del momento actual del ciclismo español, una foto que retrata un paciente estable, que un día lo fue todo, pero como siempre en la vida, días de mucho…

Imagen: FB de Euskadi Murias

Que el ciclismo nunca pierda el calor del público

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En el calor del público el ciclismo encuentra su razón de ser

España país de sol, cercano y amable, el calor del público para el ciclismo, los ciclistas, no fluye en la calidad de otros lares.

Llegadas que dejan una estampa a veces algo desangelada y triste, aunque los que van lo dejan todo.

Salvando en el País Vasco, donde siempre hay reventón, el resto de etapas han presentado lo que podríamos decir medio aforo, descontando las ya clásicas cunetas vacías de Andorra, el país de los Pirineos y desde hace unos años de muchos ciclistas.

 

Los dos finales en alto de Asturias han tenido dosis de calor de público que han dejado imágenes como la de Sepp Kuss, cruzando la meta del Acebo…

Este chaval dará que hablar, y no sólo por la calidad, también por que es extrovertido, cercano y le gusta ser querido.

Estos chavales que vienen, de los que hablamos tanto, cada vez más, vienen con la lección aprendida, crecen rápido, pero también son de gestos, podrán gustar más o menos, pero buscan el tiro de cámara.

Mathieu Van der Poel tirándose al suelo, Evenepoel con más guiños a la cámara que el legendario Voeckler. 

A los puristas les podrá parecer una fantasmada, pero es ganarse a la gente, llevarles a las cunetas, darles un motivo para moverse montaña arriba.

Es el ejemplo de ciclista crecido por el calor del público, la imagen de cruzar la meta chocando la mano con la gente arremolinada en la valla es habitual en otras modalidades, el mountain bike, sobretodo, y sencillamente nos encantó.

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El ciclismo también necesita de esto, y no perderlo.

El calor del público lo es todo, es el telón, el ambiente y la atmósfera. 

Nacex te envía la bicicleta donde le digas, prueba su servicio

Ningún deporte permite que te acerques a tu ídolo en el momento de mayor esfuerzo y puedas chillarse «vamos» al oído, darle tu aliento más íntimo, la moral mas necesaria en una agonía que los 99% mortales somos incapaces de imaginar.

Porque son personas que dan lo mejor de sí y a veces un poco más, pasando límites que les dejan secos, muertos.

 

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El domingo, tras la tremenda etapa que gana Sepp Kuss esta imagen nos gustó, es la comunión del ciclismo, el artista celebrando con la gente su victoria.

Decimos que este pelotón se fuma etapas, pero no sé si estampas como éstas, muy al final de la jornada, merece el esfuerzo de seguir las andanzas de esta gente.

En La Cubilla también hubo gente y vimos la subida advertidos por lo que nos decía nuestro amigo Nico Van Looy…

SQR – GORE

Y así es, el coloso asturiano que coincidió en uno de los días más decepcionantes de la carrera, estaba lleno de bicicletas tiradas en la cuneta o apoyadas en los riscos que rompían en el borde del asfalto.

Ciclistas yendo a ver ciclistas, algunos incluso aventurándose hasta ahí, la zona de densa niebla que se posaba sobre la meta y cercanías.

Otra subida, en lunes, que tuvo media entrada, pero que habla de la peculiaridad de este deporte.

Por eso, lamentamos cuando cuatro imbéciles aparecen y estropean el espectáculo, porque se apropian del cariño y el calor del público al ciclista dando la imagen de caos y falta de respeto al profesional.

Y eso, en el buen aficionado, en el que admira a corredores como Willie Smit, del Katusha, que tomó la salida hacia el Acebo con los puntos de su rodilla en carne viva, es sagrado…

Una Vuelta no se fuma porque sí

Vuelta fumar Joanseguidor

La decepción por el desarrollo de la Vuelta puede surgir pero no sorprender

Corre, a la luz de esta Vuelta que deja Asturias y encara las últimas cinco etapas, el concepto de “fumarse” las etapas.

¿Quién ha introducido este leguaje en la jerga ciclista?

Sinceramente no recuerdo que sea un término que venga de lejos, como lo de hacer la goma, el pelotón o eso tan manido de la serpiente multicolor.

Si por fumarse una etapa entendemos lo que está sucediendo en esta Vuelta, lo cierto es que es algo tan usual, no sólo en esta carrera, que sorprende leer tanta decepción, cuando no inquina, frente a lo que estamos viendo.

 

La Cubilla y el Acebo han sido las subidas inéditas que Asturias ha metido este año en la georgrafía de la Vuelta.

Dos ascensiones radicalmente diferentes, una violenta y abrupta, la otra tendida, de coger ritmo y remar.

Dos subidas que sin embargo tienen algo en común, llegan para culminar una segunda semana de una carrera condicionadísima por todos los lados.

El pelotón de la Vuelta, esto es justo reconocerlo, va exhausto.

Al inicio de la carrera apreciamos pesimismo sobre las estrellas que pisaban el atrio de la salida de Torrevieja, pero huyendo de los grandes nombres, que no eran pocos, lo que sí notamos fue el nivel medio de la nómina de salida.

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La Vuelta es la tercera en discordia, la tercera grande del calendario y eso pesa, como no puede ser de otra manera.

A veces a favor, cuando Chris Froome se obsesionó con ella, y la disputaba incluso habiendo ganado el Tour, y estos años en contra.

El otro día, cuando escribimos del Team Ineos, dijimos lo mucho que se echaría de menos la implicación de una estrella como Froome en la carrera.

Lo estamos extrañando.

Del 27 al 29 de septiembre, Cambrils te espera con un fin de semana lleno de ciclismo 

Su equipo se mantiene a coletazos de rabia y ganas, pero poco más.

Tao ha tomado el relevo de De la Cruz y es la imagen de que a pesar de todo, pescar un triunfo en esta carrera no es sencillo -y eso que han ganado corredores, especialmente españoles, por los que no habríamos puesto nuestros céntimos a priori-.

La Vuelta no es que se fume, es que los ciclistas son como cigarrillos consumidos, que dan poco o nada más de sí.

Es lo que hay, es el precio de ser la tercera de la campaña.

 

Y en eso creo que la organización tiene poco o nada que hacer.

La Vuelta, brazo armado de ASO, puede tomar ciertas cartas para que corra uno u otro, pero su poder es limitado.

Y su caché no es el del Giro, por citar la otra grande por debajo del Tour.

Negar eso es negar la mayor, y defenderlo sería por un falso patriotismo de vender lo que no es.

La carrera lleva tiempo estancada en una búsqueda de identidad que no da con la llave: el rojo, cuestas imposibles, salidas con personalidad… 

Los recorridos pueden ser excepcionales que si no hay ciclistas con voluntad de iluminarlos, poco hay que hacer.

Otra cosa es cómo se ha ido desarrollando la carrera.

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Y ese desarrollo se trenza íntimamente con el recorrido.

Una primera semana brutal, con tantos sucesos que pareció una grande en sí, mermó unas fuerzas que estallaron el día de la crono.

Una crono a puertas de la segunda semana es decantar mucho las cosas, lo hemos visto.

Primoz Roglic, ni siquiera creo que lo pasara mal en La Cubilla ante López y Pogacar, está excelso, inmenso, no le vemos sima alguna, ni grieta.

Su equipo domina a placer, con superclase reconvertidos, tipo Tony Martin.

Ese paisaje deja secas las ilusiones, incluso las de Alejandro Valverde, que tras la fiesta del Acebo tuvo la resaca de La Cubilla.

No podemos pretender tener etapones diarios, y la carrera ya nos dio buenos momentos en la primera semana: Calpe, Mas de la Costa, la batalla de Andorra,… esto es así, y va al debe de los corredores.

Ahora todo son luces rojas, las fugas tardan una eternidad en formarse y para cuando toman tiempo el pelotón está extenuado.

Lo mejor se ve al principio, lo gordo, lo interesante está al inicio, el resto es ir haciendo hasta meta y virgencita.

Quedan arrestos, porque calidad en el pelotón sigue habiendo como el de Valverde en Acebo y Miguel Angel López y Pogacar en La Cubilla, pero no os engañéis, esta gente va con lo justo, pidiendo la hora, contando los minutos para dejar España…

Imagen: FB de Astana

Carl Fedrik Hagen: el anónimo rookie de la Vuelta

Carl Fedrik Hagen JoanSeguidor

Carl Fedrik Hagen es uno de esos ciclistas que empiezan tarde por circunstancias pero su margen no se atisba

El otro día, cuando medio pelotón se relamía golpes del granizo en Andorra, emergió una instantánea que dibujaba el sufrimiento de la jornada: la de Carl Fedrik Hagen, tendido en el suelo roto por la brutal jornada, recuperando el aliento.

La Vuelta siguió su camino, y el top ten ha tenido sacudidas importantes, gente que principalmente ha salido, presa del ritmo envenenado de la carrera que no espera ni tiene perdón por nadie.

Y sin embargo, mientras la carrera dormía en Oviedo, la general presentaba un sorprendente nombre en octava posición, el de Carl Fedrik Hagen.

A la salida de Acebo, bajó una plaza, noveno.

Sigue siendo un gran resultado.

 

Leemos que el noruego del Lotto es un rookie en grandes vueltas.

De hecho es ciclista hace menos de cuatro años.

Debutó en 2015, y ahora tiene 27.

Las prendas de serie limitada de Endura ofrecen un rendimiento excelente en grandes cimas

Es decir, se estrenó en ciclismo a una edad que aún no tiene Tadeg Pogacar, el otro rookie de la carrera que concita titulares, miradas y expetació a partes iguales, porque sencillamente lo está petando.

Carl Fedrik Hagen tenía el top 20 como objetivo realista para esta Vuelta, ahora está entre los diez mejores y asegurando la posición.

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Su edad puede llevar a engaño, pero sus antecedentes son claros, es ese tipo de corredor que se decidió joven por el ciclismo y que, bien rodeado y surtido de confianza, puede resultar una revelación.

Dicen que hizo fútbol y esquí nórdico.

Un perfil que nos recuerda a Primoz Roglic, campeón en saltos de invierno, desengañado por una mala caída y ahora liderando la Vuelta con solvencia.

Una historia que es la de otros muchos, por ejemplo Tony Rominger, corredor que se hizo ciclista muy tarde y lo mejor le llegó, por ende, tarde.

 

 

Sea como fuere la historia de este noruego es la de un todoterreno que está convencido que en Bélgica tendrá todo lo que necesita para seguir progresando.

La edad no es problema, llega virgen de esfuerzos y con las lecciones aprendidas.

A veces cuando leemos sobre historias así nos preguntamos dónde hay más margen ¿en un crío como Pogacar o en un talludito sin casi historial como el noruego?

Porque la pregunta, aunque suene ingenua, no creemos que tenga tan fácil respuesta.

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Nosotros por de pronto estamos encantados que el ciclismo siga incorporando nombres y nombres entre los mejores, en la variedad está el gusto.

Para Carl Fedrik Hagen la Vuelta llega en un momento duro para el equipo.

Él estuvo en la Vuelta a Polonia donde falleció Bjorg Lambrecht….

Imagen: FB Lotto-Soudal

El escenario inédito de la Vuelta

Vuelta JoanSeguidor

Las diferencias y la inercia de carrera invitan a pensar que la Vuelta está sentenciada

Los Machucos en la Vuelta acostumbran a dejar un bonito espectáculo.

Es una subida que es cuestacabrismo puro y duro, pero que tiene la bendición de darle respiro a los ciclistas para luego dejarles tiestos.

Aquí, hace dos años, Chris Froome acabó atufado, sencillamente colmado de tanto repecho, tanta trampa y tanto desnivel injustificado.

Eso no le impediría ganar la Vuelta, aquella Vuelta, que tuvo pendiente de un hilo durante un tiempo.

Nunca un Tour se le resistió tanto como la primera Vuelta ganara en la carretera por parte del inglés.

 

Esta vez la Vuelta llegó a Los Machucos con la inducida, pero falsa, sensación de que a Primoz Roglic se le podía meter mano.

El otro día, cuando acabó su crono perfecta y demoledora, dijimos que esta Vuelta sólo la puede perder Primoz Roglic.

Los Machucos refuerzan esa sensación.

De techo o de bola de remolque, todos los portabicicletas de Cruz

El esloveno viene de subida, al contrario del Giro, está seguro y además tiene un equipo que le ha el trabajo.

En Los Machucos la vaca pasiega puede llevar un pin esloveno como recuerdo a na jornada que ese ciclismo que se ha subido al tren del éxito ha firmado en estas cuestas imposibles.

Una gesta de época, para el recuerdo, que firma un crío como Tadeg Pogacar, estos niños no están nunca conformes, y suscribe el notario Primoz Roglic, el tipo que no gimotea.

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Y así la Vuelta sale tocada de muerte de Cantabria, una jornada y estos valles verdes han hecho pupa.

Una factura que se cobra en una general muy decantada, demasiado, muy poco acostumbrada a estas alturas de gran vuelta.

El ciclismo moderno se ha envenenado con la idea de que en la igualdad y la emoción hasta el final está la clave del espectáculo y ahora mismo en la Vuelta a España, ésta, la del 19, las cosas parecen muy decantadas.

 

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Pero claro  una cosa es querer que haya emoción hasta el final con un recorrido in crescendo y otra muy diferente es pretenderlo con un recorrido bestial, con una primera semana criminal que algunos, no pocos, definen como la más dura que han corrido jamás.

Y lo dice gente que ha estado en muchas grandes vueltas anteriormente.

Pero que ello no nos quite ni la fe de ver flaquear a Roglic, ojo porque al esloveno hay una cosa que le mata y es la sucesión de ataques, por eso convendría que, dentro de lo posible, los rivales mantengan el tono, ni las ganas de ver ciclismo.

Porque la Vuelta está resultando una carrera interesante con buenos pasajes e historias sólidas.

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Otra cosa es pensar qué puede suceder de aquí a Madrid, y los ojos se nos abren con la emoción de Taged Pogacar, qué corredor, qué juventud.

Y las eternas ganas de Alejandro Valverde y su pugna con Nairo, porque parecen el gato y el ratón.

Y el tope invisible pero grueso que un día Miguel Angel López debería romper, él que siempre lleva el blanco hasta que llegó un esloveno que no tiene ni vergüenza ni techo.

Ahora mismo la Vuelta está en el punto que seguramente sus mentores querrían haber evitado, pero eso no que quita atractivo, porque como en la letra pequeña, el ciclismo también se juega en los detalles, y la Vuelta, la podremos criticar por mil cosas, es una carrera que al final deja buen sabor de boca.

Imagen: FB de La Vuelta

Ésta es la Vuelta más americana

Rigoberto Uran Tour Colombia JoanSeguidor

La Vuelta es la grande que más ciclistas americanos congrega

Que los ciclistas americanos aterrizaran en el parqué europeo fue una rareza que con los años quedó en el recuerdo.

Esa mundialización del ciclismo, que hoy sigue todavía intentando conquistar nuevos terrenos, se hizo completa en los ochenta cuando se generalizó con colombianos y estadounidenses que dieron con la tecla en maná ciclista del viejo continente, la tierra prometida para todo aquel que destacara.

 

La curiosa historia de Greg Lemond, sus idas y venidas, la salud que se resquebrajó con el accidente de caza, es en cierto modo la imagen de esos años, una imagen de un ciclismo emergente, el del otro lado del Atlántico que emergía sin solución.

Y así el Tour de 1986, aquel de la rivalidad llevada al extremo entre Hinault y Lemond fue la carrera con más ciclistas americanos de la historia.

Entonces entre unos y otros llegaron a la cifra de cuarenta, una cifra que sonaba danstesca para un territorio recién nacido en eso del ciclismo.

Cuarenta corredores en un pelotón de 210 ciclistas, eran 21 equipos por diez cabezas en cada uno.

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Significaba que casi el 20% de los corredores que tomaban parte venían del nuevo continente.

En aquel pelotón había una calidad brutal, al margen del ganador final, Lemond, iba el mejor joven de la carrera, y cuarto al final, Andrew Hampsten, uno de los tipos con más clase en la historia del ciclismo, más una nutrida patrulla colombiana que puso dos equipos, ahí es nada, en liza, el Café de Colombia, mítico con Varta como copatrocinador, y el Postobón-Mazana-Ryalcao.

De aquella experiencia participó quien sería ganador de la Vuelta un año después, el jardinerito Herrera.

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Cuarenta ciclistas venidos de América aquel año, y 21 en la Vuelta a España que circula estos días por Navarra y Euskadi.

Es una de las cifras más altas de los últimos tiempos, superada por la del Giro 2013, el primero de Nibali.

En la Vuelta tomaron la salida trece sudamericanos más nueve estadounidenses.

Muchos de ellos son chavales jóvenes que, viene siendo costumbre, llegan a la Vuelta con idea de sumar kilómetros y experiencia, salvo algún ducho y Lawson Craddock, protagonista en Urdax y top en la crono de la Vuelta, que en Google sale vinculado a Neymar por eso de las comparaciones odiosas.

El año pasado Ben King se llevó dos etapas, uno de los últimos momentos de gloria del Dimension Data que deambula por el World Tour sin pena ni gloria.

 

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En el caso de la armada colombiana lo cierto es que la calidad habla por sí sola.

En el camino perdieron a Rigoberto Urán, que iba para top ten, mínimo y pintaba bien, aunque está muy tocado por esa caída que se llevó varios por delante, pero la general habla por sí sola.

Ahora mismo, tras la crono, Miguel Angel López, tercero, y Nairo cuarto.

Ambos han sido líderes y Nairo ganó la etapa de Calpe.

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La general esconde a Esteban Chaves y Sergio Higuita, que no están a distancia imposible del top ten.

En el ciclismo que se hace redondo, la Vuelta es la grande que ha tenido más americanos este año, cuando la historia la puso como avanzadilla, en especial, de colombianos.

El dato, curioso, queríamos compartirlo con vosotros.