La Vuelta ¿Es un Miguel Ángel López vs Primoz Roglic?

Miguel Angel López JoanSeguidor

El duelo Miguel Ángel López contra Primoz Roglic emerge en la Vuelta sin descuidar que un tercero les haga un «Carapaz»

Pensar que Miguel Ángel López es el máximo favorito para la Vuelta, sería tan incompleto como decir que se lo juega todo contra Roglic…

Esto sigue estando abierto.

Javalambre, pocas llegadas te marcan como ésta en una primera ocasión, al menos desde televisión.

Recordamos, en el mismo sentido, aquella granadina Hazallanas, hace seis años, cuando un tal Chris Horner se propuso ganar una Vuelta a España.

Son llegadas que por variedad, belleza y dureza las recuerdas en la cara de los corredores, en sus gestos, en su «deambular» por la carretera.

Y en ese desarrollo Miguel Ángel López vuelve a ser el líder.

 

No es difícil pensar que el colombiano ahora mismo es uno de los grandes favoritos para ganar la Vuelta que se corre en dirección al norte.

Miguel Ángel López está ante su carrera, sin duda. 

Ha hecho limpio hasta la fecha, salvo los segundos que le tomó Nairo en Calpe y el tiempo que le tomó Roglic, está ahí.

Está salvando la primera semana, esa condena no escrita que le cae en forma de segundos, cuando no minutos en cada grande que toma parte.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

En su caso, que nos recuerda al de Mikel Landa, salvar estos días significa postularse al premio que le vemos capaz desde que ganara el Porvenir, no hace tanto tiempo, porque Miguel Ángel López, con varios años ahí, sigue siendo joven.

A su favor un recorrido ratonero, muy de su estilo, con llegadas duras y el gran fondo que se exige siempre en estas carreras, incluso con esas etapas de kilometraje reducido, versión mini, que parece que no castigan pero que pesan como el plomo.

 

 

Para Miguel Ángel López emergerían dos enemigos concretos. 

Uno esa crono de Pau, el mismo sitio en el que Alaphilippe los puso firmes en julio, y donde se prevé que Primoz Roglic eche el resto.

En la Vuelta, el Caja Rural corre con un maillot muy especial 

Y otra su equipo.

Aunque Astana haya ganado la crono inicial, llamó la atención la descomposición del final de la etapa de Calpe.

No es de recibo ver líder de la carrera tirar y tirar en el tramo final, con nombres como Izagirre, Luisle y Fuglsang en la nómina del equipo.

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La debilidad mostrada por Astana en un momento tan crítico hace sembrar dudas sobre la suerte del colombiano si se ve vendido en una carrera tan abierta, que tiene pocos, pero muy buenos contendientes y sobretodo outsiders que puede jugarlo todo a fuego.

Ahora mismo, a 29 de agosto, jueves, primera hora, la Vuelta apunta a un López-Roglic.

Ambos, colombiano y esloveno van creciendo en la general, aunque esto no ha hecho más que comenzar.

En el caso de Primoz Roglic, Javalambre es un botón. 

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Dejó hacer a López, le tomó distancia, no salió al ataque, pero fue recortando poco a poco hasta contener daños.

Primoz Roglic lleva poco en ciclismo pero aprende rápido, sus años cuentan por dos o tres de otros.

Y en el Giro se expuso tanto, antes y durante el mismo que acabó abrasado y pidiendo la hora para no ceder el podio.

El «Roglic vs López» nos recuerda el «Roglic vs Nibali» del Giro, ojo no venga un tercero por detrás…

Angel Madrazo: la historia se escribe desde abajo

ANgel Madrazo La Vuelta JoanSeguidor

El triunfo de Angel Madrazo culmina una etapa infumable

A veces la etapa más anodina y decepcionante de una carrera llamada Vuelta a España puede darte el mejor postre e incluso una alegría de esas que bajo el nombre de Angel Madrazo sabe bien.

Una jornada que no pasará a la historia más que por las mil críticas que más de uno vertió en redes ante una carrera que en la coronilla de Javalambre se desató para ver mil historias en dos o tres kilómetros y dejar atrás las horas de tedio y sopor que la etapa había brindado.

Detrás quedaba un terreno sencillamente precioso, ultrajado por no sabemos quién en concreto, quizá por el espíritu de este ciclismo moderno, contemporáneo, donde la realidad se dibuja en un gráfico de rendimiento y la emoción en una curva de esfuerzo.

Una carrera que transcurrió por un terreno con gente, masa de aficionados ansiosos de ver ciclistas batirse el cobre y estrujar el corazón en un escenario extraordinario, a caballo entre lo mediterráneo, rocoso y ocre, y lo gélido de inviernos siberianos que abrasan el paisaje y azuzan la despoblación.

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Veíamos, mientras Angel Madrazo cruzaba la meta, un cartel sobre la revuelta de la España vaciada, ese pedazo de península que hoy se ha mostrado al mundo y se ha llenado de gente en la cuneta, esperando saborear esos recuerdos de infancia, aplaudiendo un pelotón de ciclistas en dirección a Javalambre y sus rampas envenenadas, llenando los costados de la ruta, marcando el camino hacia un final que compensó lo anterior.

Achacar a alguien el desarrollo de la carrera sería gratuito, pero es que es todo.

No es la primera vez que en la Vuelta vemos un pelotón fumarse una jornada preciosa como ésta. 

Pero cabe ver dos cosas.

Por un lado ese recorrido que propone dificultades casi a diario, cuando el mejor ciclismo es el que no está escrito ni coaccionado.

Imaginamos la pizarra de los directores echando humo, eligiendo el mejor terreno para marcar distancia, cuando el terreno es todo casi igual: cada día es una guerra.

 

 

Y plantear una guerra diaria en un pelotón que viene sencillamente derrengado por una campaña agotadora, con muchos corredores jóvenes, otros que no tienen el nivel, es plantear una quimera.

Y así vemos que cuando Jalavambre aún casi no ha empezado, quedan pocas unidades, y cuando Alejandro Valverde arrea casi le sigue dos o tres.

Hubo un momento que parecíamos estar presenciando una llegada al sprint con Bora, Sunweb, Movistar y Jumbo imponiendo su treno como si un velocista fuera a saltar por el córner.

 

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En esta Vuelta el ganador será un ganador a los puntos, el que menos ceda, el que más tarde baje la mano.

Miguel Angel López vuelve a dominar la general, pero esto no ha hecho más que empezar.

Le sigue Primoz Roglic no muy lejos, perjudicado por la crono inicial, sabedor que esto es largo y que él, a estas alturas de Giro, dominaba casi a placer.

Probamos una de las ediciones limitadas de Endura… 

Y es que en el rol de aspirantes, vemos a colombiano y esloveno como les pasó al mismo Roglic y Nibali en Italia.

Al final saldrá un tercero y…

Como le salió a José Herrada, Ángel Madrazo en el suspiro final. 

Este cántabro que lleva más tiempo en fuga que en pelotón, que sabe lo que es correr en un World Tour, que se ha reinventado hasta encontrar la gloria al cobijo de un centro que estudia la bóveda celestial…

Este cántabro se lo merecía.

Lo que no entraba en los escritos ni predicción alguna es ver dos morados del Burgos BH celebrar primero y segundo en una de las jornadas más importantes de la Vuelta 2019.

Prueba a que Nacex te envíe la bicicleta donde les digas

Un triunfo doble que justifica todo lo que este equipo ha luchado para emerger de todo el lodo que no hace tanto amenazaba hasta el tuétano.

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El Burgos BH fue el último equipo ajeno al World Tour que entró en la Vuelta, con las normales dudas del organizador sobre un equipo que ha coqueteado con la desgracia, y el Burgos BH recoge el premio que hace un año hizo reventar de alegría al Murias en La Camperona.

Nos alegramos muchos por Angel Madrazo, porque midió la agonía hasta no quedarle más en el momento del triunfo, incluso por Jetse Bol, la sombra de Herrada, que mostró una  alegría que entendemos sincera cuando cruzó segundo la meta.

Olvidarse del pasado reciente del Burgos BH nos cuesta, aunque hoy tuvieron las luces que no le vemos en el Movistar.

Con su líder descabalgado por un criterium holandés, no sabemos bien a qué juega Alejandro Valverde, echando pulsos a ciclistas sobre el papel superiores a la larga, en esta Vuelta, descubriendo las carencias de un Nairo que da la de cal, un día, y la de arena al siguiente.

La Vuelta se aprieta arriba, entre unos cuantos, todo va ajustado, y en esta jungla al menos Angel Madrazo ya ha cazado.

Que le quiten lo bailado.

Imagen: FB de La Vuelta

¿Qué importancia le da el Ineos a la Vuelta?

Ineos Movistar JoanSeguidor

A pesar de la marcha de esta Vuelta, el papel del Ineos en España ha sido tradicionalmente bueno

En ediciones como ésta de la Vuelta a España, cuando emergen las ausencias, cuando se echa en falta a ciertos corredores, a cierto tipo de ciclistas, se valoran personajes como Chris Froome.

El otro día nos escribían por Twitter, que pocas veces una estrella del calibre de Chris Froome iba a dar su nivel en la Vuelta a España.

El británico podía ganar su Tour, que al poco se presentaba en la salida de una carrera que le costó varios años ganar y que, ahora, tiene por partida doble.

La de la sanción a Juanjo Cobo y la de hace un par de años, que tuvo pendiente de un hilo, que ganó en la carretera y fuera de ella.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

La implicación de un tipo como Froome, su cariño por la Vuelta, lo que le ha dedicado, eso, incluso con todos los asteriscos que queráis ponerle, todo eso extrañamos.

Más en una carrera que circula inédita en la hoja de ruta de su equipo, el Team Ineos, cuyo descuelgue casi generalizado de la general ha significado no pocas críticas.

 

 

Las palabras de Perico son unas, pero no las únicas sobre el equipo que ha ganado siete Tours de ocho posibles.

Lo cierto es que contrasta lo que Ineos hace durante los diez meses de temporada sobre el Tour de Francia.

Esto es así, y no sólo en la Vuelta a España, grande que se puede sentir privilegiada, porque en el equipo británico no se ha escatimado su mejor ciclista de siempre para disputarla, hasta hace un par de años.

El pasado no corrió porque se fió al Giro, este, por motivos obvios.

 

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El fondo de armario del Team Ineos propicia que lleven un ocho de ciertas garantías en cada carrera que pisan.

Eso es así, pero no por ello significa que los planes siempre salgan bien.

Porque el motor de Froome, la capacidad de ganar dos grandes el mismo año o tres del tirón, sólo lo tiene él, por el momento.

El equipo que Ineos ha puesto para la Vuelta no es malo, ni mucho menos, pero está claro que ni siquiera los británicos tienen un arsenal infinito para disputarlo todo.

CambriBike: el evento de la bicicleta en familia 

Llama la atención que Tao se haya quedado atrás tan rápido.

Para estos chavales no son tantas las opciones de brillar, y mientras Pavel Sivakov se hizo un hueco en la vanguardia del equipo en el Giro, el inglés está en su segunda grande del año sin mayor novedad.

Que Wouter Poels se descuelgue a las primeras de cambio es un clásico, acorde a su antológica forma de aparecer y desaperecer cuando el peso recae sobre sus espaldas.

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Otra cosa es lo que estamos leyendo y sabiendo sobre David de la Cruz.

Desde tiempos inmemoriales cuando se sabía que un corredor se iba a otro equipo a final de campaña,  la relación en el bloque vigente se enturbiaba.

Es una reacción casi natural, obvia, que en el caso de David de la Cruz parece que se dio cuando se supo que Movistar andaba tras él.

Pero hete aquí que el representante que maneja parte importante del mercado influyó en los ingleses para que David de la Cruz estuviera en la Vuelta.

Y lo que muchos criticaron del representante de Carapaz, cuando se fue a un criterium a hurtadillas, ahora resulta que es bueno del mismo manager que ayudó a que De la Cruz estuviera en la Vuelta, una carrera que siempre tuvimos entendido iba a correr y que al final entró en el último momento por Elisonde.

Cosas raras, que no se si son la mejor manera de «hacer equipo».

Y es que, tirando de manual, el Ineos es humano y su arsenal dista de ser infinito.

Con Egan Bernal dosificado tras ganar el Tour, llamó la atención que Geraint Thomas no se dejara ver por la Vuelta, pero el caché del galés, siempre en el equipo desde su creación, ha prevalecido a su segundo puesto en el Tour donde defendía el cetro.

Nos cuesta creer que el Ineos haya venido para nada en la Vuelta, pero tampoco hay que escandalizarse de lo desigual que es su rendimiento entre el Tour y el resto de la temporada.

Y la Vuelta se puede sentir privilegiada por el trato que le ha dado el mejor equipo del mundo.

La Vuelta 2019: entre el suelo y el cielo

La Vuelta etapas JoanSeguidor

En las dos primeras etapas de la Vuelta la carrera pasa de la depresión a la euforia en un chasquido de dedos

Dos días de la Vuelta a España 2019 y dos sensaciones, opuestas, complementarias, suelo y cielo.

Así son las cosas, así las hemos visto.

Una contrarreloj por equipos muy mejorable, seguida de una etapa de perfil quebrado, vendiendo los placeres ciclistas del interior de Alicante, paisaje y muros.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

En dos días, la carrera ha saboreado todos los estadios del ciclismo, en dos días de competición, más la puesta de largo, una presentación que dejó división de opiniones, que admitimos, no pudimos ver, pero que sacó alguna imagen que impactó, como la de Bjorn Lambrecht junto a los compañeros que debería haber acompañado en la Vuelta.

La crono por equipos de Torrevieja dio que hablar.

 

Desde hace un tiempo, la carrera se ha puesto el listón alto por salidas originales.

Se cree que en el primer impacto reside parte del éxito de la prueba y, aunque muy loable, el efecto no sé si es el deseado.

Es decir, que las salinas y el paisaje blanco sean el telón de fondo marca en el recuerdo, como las bateas de Pontevedra, como aquella arena prensada de Marbella.

La Vuelta es la carrera en la eterna búsqueda de la marca, del sello, algo que la distinga de las otras dos, grandes con solera, consolidadas, que paran sus respectivos países y causan furor en medio mundo.

Pero una cosa es buscar una salida original y otra trazar una crono que nos manifiestan podía ser muy mejorable.

Una crono marcada por el desastre del Jumbo, del UAE, sendos equipos al suelo, pero que incluso sin la desgracia del agua en el momento más inoportuno no eligió el mejor trazado.

 

En la salida de grandes vueltas hay muchas fórmulas para salir y marcar a sello la carrera, la Vuelta elige una crono por equipos corta de carácter urbano que pone en peligro los artistas y no aporta nada sustancial.

¿Era necesario?

Lo cierto es que este golpe del UAE, el público, todo en sí, no es la mejor atmósfera para vender la carrera y sus bondades.

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La Vuelta acabará siendo dos carreras

Pesar, decepción entre gente de la organización que seguro se habrá arrepentido mil veces de lo visto, porque no creo que esta gente trabaje para dar este resultado, cabreo en corredores y y equipos y pullas entre la afición.

Ojo a lo que comenta Philippe Gilbert y la foto que pone…

Pero la tormenta pasa, el mal momento con ella, el sol sale y en Levante acostumbra a brillar generoso.

Y así la Vuelta nos ofrece una jornada excepcional de ciclismo en el día dos de carrera, al punto que entendemos que si esto sigue así, la diferencia que se puede abrir entre los elegidos y el resto puede ser antológica, abismal, digna de libros de récords.

Una carrera rota, bien planteada, con una subida a una distancia que obligue a moverse y no ser conservador, una subida dura, bajo el plomo del calor, la humedad, el sol.

Y así se parte el grupo en mil pedazos y delante quedan la práctica totalidad de estrellas que quieren algo de la carrera.

Todos salvo Steven Kruijswijk, Jakob Fuglsang y los Ineos, en descomposición generalizada.

 

Una persecución cuesta abajo y en el llano y el final de Nairo, rúbrica ideal.

Y así pasa el primer fin de semana de los cuatro que tiene la Vuelta, esa carrera en constante pelea por medirse con sus dos homólogas, tan fuertes, tan lustrosas.

Más capítulos han de venir, los esperamos, vaya si los esperamos.

Imagen: FB de La Vuelta

 

Leticia Sabater, “la chica de La Vuelta”

En los podios de La Vuelta, Leticia Sabater se hizo popular hace treinta años

Puede que a los más jóvenes os sorprenda este titular, pero hablar de Leticia Sabater en la Vuelta no es insólito.

No a los más mayores o a los que ya tenemos una edad.

Leticia Sabater forma parte del imaginario colectivo infantil y juvenil de toda una generación.

Fuimos muchos los que la sufrimos durante los años 90, conduciendo programas para niños y no tan niños.

Así fue.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Hoy muchos podéis reconocer a Leticia Sabater (a la izquierda en la foto), que ya tiene sus 53 años, como a una auténtica friki, la musa de los hater, una mujer a la que le gusta dar el cante.

Nunca mejor dicho.

No hace falta que os recuerde los «temazos» musicales que ha sacado estos últimos veranos.

Y hasta incluso en Navidad.

Venga sí, vamos a recordarlos.

Leticia es la perpetradora a micro armado de canciones supuestamente estivales como: “La salchipapa” (2016), “Toma pepinazo” (2017), pasando por el “navideño” “El polvorrón” (2018), hasta llegar a su gran éxito de este verano: “18 centímetros, papi” (2019).

Sin comentarios.

O quizás sí.

Si os atrevéis a visionar alguno de sus videos en Youtube, tecleando estos «sugerentes» títulos, podréis comprobar que, además de bastante mal hechos y cutres, luce en todos ellos una estética imposible de asimilar.

Hecha la presentación, por si alguien venido de otro planeta no la conocía, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que no tiene ningún miedo a hacer el ridículo.

 

Pero aquí la queremos valorar por su faceta alrededor del mundo del ciclismo.

Sí, sí, del ciclismo.

Es la que más nos interesa y es que Leticia, hace 30 años, en aquella lejana gran ronda española por etapas, se dio a conocer entre la afición como “la chica de La Vuelta”.

Era el año 1989,  Leticia Sabater se presentaba en sociedad como una joven modelo catalana afincada en Madrid desde su más tierna infancia, haciéndose muy popular gracias a su trabajo como azafata en la organización de La Vuelta.

¡Vaya añitos!

Se hizo famosa no sólo entre los millones de seguidores que, como según ella misma explica, la convirtieron en todo un mito erótico: “era consciente de que me vestían de una forma bastante provocativa y fui objeto del deseo de muchos, incluidos ciclistas profesionales”.

La verdad es que Leticia se subía al pódium y repartía besos y ramos de flores a diestro y siniestro, entre otras chicas que escoltaban a los ciclistas ganadores.

Entre ellos se hizo un hueco inolvidable y muchos aún la recuerdan como una bella azafata.

Con las ediciones limitadas de Endura sales guap@ a la carretera 

“Los ciclistas me pellizcaban el trasero”

Con este llamativo y atrevido titular, Leticia se nos mostraba “al desnudo” en mayo de 1989, con una entrevista concedida a la desaparecida revista Interviú.

En ella nos hablaba de su experiencia como azafata en la Vuelta Ciclista a España:

“Las azafatas estábamos en las carreras representando a los patrocinadores. Yo iba todas las mañanas al control de firmas, después seguía la carrera delante de los ciclistas, rodeada de banderas, y en la meta de cada etapa entregaba los premios a los ganadores, con el correspondiente beso, que era tradicional y todo ciclista lo reclamaba”.

Confesaba que más de un ciclista  le había llegado a pellizcar en el trasero y que otros “se habían insinuado con mucha más clase y algunos le habían pedido lisa y llanamente acostarse con ella”.

Según explicaba, ciclistas como el colombiano Martín Farfán quisieron besarla en la boca tras ganar su etapa.

Y afirmaba que si hubiera tenido que elegir a un ciclista como marido habría escogido a Perico Delgado.

 

En aquella entrevista, además, afirmó “ser virgen todavía, para darle a mi marido, el día que me case, algo que no hayan tenido los otros”.

Después de “aquello” en La Vuelta, la carrera de Leticia en televisión fue ya imparable, hasta llegar a lo que “es” hoy en día.

Hace poco pudimos “disfrutar” de su presencia ante las cámaras en un programa emitido por Televisión Española: “Locos por las bicis”, dentro del espacio “Ochéntame” (que se programaba después de «Cuéntame”).

En él, Leticia nos deleitaba explicándonos los entresijos de su pasado como azafata en La Vuelta, contando muchas anécdotas y soltando algunas perlas de su experiencia con algún “corredor”.

Muy recomendable.

Y divertido.

SQR – GORE

 

Afortunadamente, mucho han cambiado las cosas en estos últimos 30 años en este sentido, pero parece que Leticia no lo ha hecho para nada, es más, creemos que el tiempo le ha hecho empeorar bastante.

En fin, un beso desde aquí, Leticia “la chica de La Vuelta”.

Foto: https://www.elespanol.com

Cinco claves de la Vuelta

La Vuelta JoanSeguidor

La Vuelta de 2019 creemos que va a tener un ganador inédito

CambriBike

¿Qué es la Vuelta a España?

La tercera grande del año, en sentido cronológico, o la tercera grande en importancia…

Cada uno tiene su opinión.

Estos días lo cierto es que hemos leído y escuchado mucho pesimismo frente a la Vuelta que se nos presenta en pocas horas.

Un pesimismo sustanciado en la participación, cosa que como también hemos leído poco o nada compete a la organización.

Dede tiempos inmemoriales, la Vuelta no es una carrera que figure en primer escalón para casi todas las estrellas.

Si vemos atrás, comprobamos que la española es la segunda grande en elección por el mero hecho que hay otras dos delante.

La Vuelta reunió grandes participaciones, no hace tanto, y tampoco, mediáticamente fue la bomba, la carrera se despachaba en columnas de salida en alguna prensa y en breves en algunas noticias, si es que existía la carrera en ciertos medios.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Lo cierto es que la Vuelta 2019 no presenta el cartel más lustroso de los últimos años, pero quizá, y aquí tenemos la primera clave, podamos ver algo diferente, más abierto, menos predecible… más calidad sobre el papel, no es más espectáculo en la carretera.

La Vuelta a España sólo tiene tres ganadores en su lista de salida, ausentes Froome y Yates, Fabio Aru, Nairo Quintana y Alejandro Valverde, ganador hace diez años, son garantes de un triunfo en Madrid.

Es decir, o italiano, colombiano o murciano dan en la la diana o la Vuelta tendrá un ganador nuevo.

Y no es poca cosa, entrar en el grupo de ganadores de una vuelta de tres semanas se cotiza caro, carísimo, al punto que la historia ha dejado grandes nombres fuera y con las ganas de entrar en un club tan selecto.

 

No tendremos los nombres del Tour de Francia, pero la carrera acostumbra a dar buenos momentos, incluso cuando el cartel no luce.

Cabe darle una oportunidad.

La baja de Richard Carapaz, y aquí viene la segunda clave, es una merma muy importante en el equipo de casa.

El ecuatoriano era la baza del Movistar, sobre el papel la más obvia, por la condición que mantuvo en el Giro, y la progresión que evidenció en Burgos, era previsible que Carapaz estuviera delante en esta carrera.

Su ausencia deja cojo al Moivstar que tiene dos ganadores pero con muchas dudas.

Alejandro Valverde no parece ya para las tres semanas, y Nairo Quintana no gana una grande desde hace tres años, y por el camino ha visto como otros -desde Yates a Dumoulin, pasando por más nombres- le han ido desplazando en la general.

¿Qué rol tendrá Marc Soler en la Vuelta?

Movistar debería ser uno de los bloques de referencia.

Tirar seguro que tirará, luego…

Pero ahora nos tememos que ese papel pasa al amarillo del Jumb-Visma, el equipo de los 20 millones de euros para el 20-20 que quiere disputar para ganar toda grande en la que concurra.

Y a ésta viene con Primoz Roglic y Steven Kruijswijk, terceros en Giro y Tour.

El primero es sin duda la punta de lanza de los favoritos.

A su nivel vemos a Miguel Ángel López, rodeado de un potentísimo Astana que llega con Jakob Fuglsang recién renovado, y por tanto motivado tras abandonar el Tour.

 

Tercera clave, si la guerra de bloques del anterior punto nos parece atractiva, no menos nos parece el pulso de la segunda línea que llega a la Vuelta.

Una segunda fila que tiene ciclistas que bien podrían optar a algo gordo, un podio o quizá algo más.

Es una carrera que vemos en manos de outsiders, ciclistas que no estarían en un pronóstico inicial pero que dado lo abierto de la partida entran en la mesa.

El Education First viene con la plana mayor, Rigo Uran, Carthy, Dani Martinez e ¿Higuita?

CambriBike

Ineos trae a De la Cruz, en el último segundo, no tiene un líder claro pero sí gente como Tao o Poels que a ver qué son capaces de hacer en primera línea.

El inglés nos gusta especialmente, el neerlandés nos parece un azucarillo en el agua cada vez que debe tomar responsabilidades.

Dudas varias nos atenazan y un par en concreto, Wilco Kelderman y su legendaria mala suerte cada vez que se espera algo de él….

Y el debut, ahí va la cuarta clave, de un niño prodigio en el año de los talentos precoces, Tadeg Pogacar, quien lleva todo el año debutando y ganando, desde Alvarge a California, corriendo como un veterano más la Itzulia.

Así te responde el Suunto 9…. 

El esloveno ganaba, no olvidéis, hace un año el Porvenir y llega a la Vuelta, su primera grande, con vitola de tío importante.

Esto son cosas a las que no nos acostumbraremos.

SQR – GORE

 

Y la quinta clave ¿el ciclismo español?

La crisis que atisbábamos hace unos años es ahora el «new normal».

Ya no hay cantidad, como vemos en la pequeña cifra de españoles que participan en el Tour, por ejemplo, pero al menos hay calidad, algo hay.

Esperanza en ver qué rol, volvemos sobre el tema, que asume Marc Soler, y en la suerte de Oscar Rodríguez, el ganador de La Camperona, el arrojo perenne de Fernando Barceló, sin obviar la dupla del Caja Rural Aramburu – Aberasturi en ciertas llegadas, y la suerte de los Herrada, ambos sin servidumbres, más allá del brillo personal.

Jesús de hecho tue el último español en vestir el rojo, un rojo que mucho me temo, este año se probará uno nuevo en el podio de Madrid.

Pues a mí no me gusta la Vuelta en septiembre…

La Vuelta septiembreJoanSeguidor

La Vuelta en septiembre nos suena a examen de recuperación

CambriBike

Dejar primero muy claro que La Vuelta me gusta, pero con reparos.

Lo comento porque, así de entrada, no me empecéis a criticar por decir que no me gusta La Vuelta con lo de siempre: que entonces no me gusta el ciclismo, que no entiendo o no sé de ésto, o qué leches hago escribiendo en este mal anillado cuaderno.

A ver si me comprendéis.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Sigo La Vuelta desde niño, con afición, pasión y veneración, como no podía ser de otra manera, pero…

Echo de menos aquellas ediciones de La Vuelta que se disputaban entre los meses de abril y mayo.

Sí, es así, es cierto.

Pensaréis entonces cómo demonios la he seguido durante estos 25 años desde que La Vuelta-por caprichosa decisión de la UCI- pasara de ser de la primera gran ronda por etapas del calendario a la última en liza, unas fechas quizás ya tardías para muchos corredores.

Un capricho que se sacó de la manga la UCI y que llegó a tantear incluso a Giro y Tour, pero que ambas organizaciones desestimaron desde el primer momento: la ronda italiana se encontraba (se encuentra) muy a gusto entre mayo y junio, y la Grande Boucle reinaba (y lo sigue haciendo) ya no sólo en el julio francés sino en el de todo el planeta ciclista.

Por eso yo, desde 1995, encuentro a faltar aquellas ediciones en las que creo se daban los suficientes alicientes para disfrutar: principios de temporada, primavera, ganas de ciclismo y ganas de ver a las grandes estrellas en directo.

¿Qué queréis qué os diga?

A mí particularmente me gustaban más aquellas fechas de abril y mayo, y pienso que la afición la esperaba con más anhelo.

Creo que a finales de agosto y primeros de septiembre, La Vuelta queda bastante eclipsada por el inicio de La Liga de fútbol a nivel mediático.

Otros temas que hacen posible el desvío de atención por parte de un sector del público puede ser el hecho de que, por estas fechas, muchos también comienzan el año después de sus merecidas vacaciones de verano: el inicio del curso político y la vuelta al cole.

Las familias, estos días, están más preocupadas por llenar sus neveras y por los gastos del nuevo curso escolar que por otra cosa.

 

La Vuelta: ¿En abril y mayo o en septiembre?

En mi opinión, creo que La Vuelta sigue buscando su propia personalidad, identidad que perdió con el cambio de fechas.

Una naturaleza que le costó conseguir, pues hasta 1955 no fue considerada una prueba internacional a todos los efectos y con todos los honores.

Cierto es que nació en 1935, pero fue víctima durante muchos años de la Guerra Civil y sus devastadores efectos en la post-guerra.

Decían de ella que era una prueba favorable a los llaneadores.

Sonreía con frecuencia a los españoles, pero fueron numerosos los extranjeros que desde sus inicios se impusieron en ella, como el belga Gustave Deloor, en su primera edición.

Era considerada la menos dura de las tres vueltas y también tenía su atractivo porque ciclistas que tenían pocas opciones en la montaña, tenían su oportunidad para poder inscribir su nombre en su palmarés.

De esta forma, podemos encontrarnos corredores como Jean Stablinski, Rudi Altig, Ferdinand Bracke, Freddy Maertens o Sean Kelly, entre otros.

El éxito de estos “llaneadores” fue debido sin duda a recorridos que parecían hechos a medida para ellos.

También, había que tener en cuenta que en mayo, aquellos años, los escaladores no se encontraban en plena forma.

Años más tarde, La Vuelta se modernizó y cambió para satisfacción de los aficionados, y con la llegada de la transmisión  en directo por televisión de los últimos kilómetros, hizo aumentar en España los seguidores a este sufrido deporte.

¡Qué tiempos!

 

Quizás la gran ronda por etapas española siga viviendo en las alargadas sombras de sus vueltas hermanas: Giro y Tour, aún un tanto acomplejada.

Porque, por ejemplo, ¿por qué se prescindió del maillot amarillo?

Algo que aún después de tanto tiempo sigo sin entender.

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Se cambió por un maillot oro, que parecía gustar, hasta el actual de color rojo, no sin antes pasar por un auténtico calvario de diseños a cuál más feo, como aquel que simulaba las huellas de un leopardo marcadas en la preciada prenda: “para dar sensación de rapidez”, se excusaba el «brillante» diseñador.

A mí el maillot rojo -imitación del color de la camiseta de la selección española de fútbol-, me sigue sin convencer: no destaca al líder dentro del pelotón, no lo ilumina, no inunda con su luz a la serpiente multicolor, es más, se confunde y se mezcla con el resto de maillots de los equipos y no lo distinguimos. Y lo perdemos.

Es así.

Y no voy a entrar en los recorridos actuales.

Ya todos conocemos la tendencia al “cuestacabrismo” de la organización.

A algunos puede gustar. A otros muchos quizás no tanto.

O etapas en las que se ha hecho el ridículo directamente, como el infame primer recorrido de La Vuelta de 2015, una contrarreloj por equipos que se disputó sobre una superficie inédita –y peligrosa-  como fue el albero.

Es el eterno debate, y la permanente polémica, que siempre rodea a La Vuelta: ¿acaso en España no hay recorridos, puertos de montaña, carreteras con encanto, para montar etapas dignas, por dureza y longitud, en las que se puedan ver bonitos espectáculos?

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La pregunta de siempre y la respuesta de cada año: es La Vuelta a cachitos de España, con etapas de juveniles, finales en cuestas de cabras, ciclismo de youtube, kilómetros de autovía, recorridos por el desierto, cunetas vacías, pueblos que no vibran al paso de sus corredores, al menos con el fervor que se vive en Francia o Italia.

Desde luego que no.

SQR – GORE

 

Y el calor, el terrible calor de finales de agosto y primeros de septiembre.

El normal por estas fechas en España.

Esta es otra.

¿Por qué se inicia casi siempre en el sur de nuestro país?

¿No sería mejor comenzar el pedaleo en el norte e ir tirando hacia abajo a medida que pasan las jornadas para –intentar- huir del sofocante calor?

CambriBike

Porque este año empieza en Torrevieja, y continúa por Benidorm, y ya sabemos lo que esto representará para los ciclistas en agosto: sol, calor… temperaturas que rondarán los 35 grados o más.

Pero también como siempre, quienes peor lo pasarán serán los corredores foráneos, porque La Vuelta es sobre todo de los ciclistas hispanos y como una vez escuché a uno decir: ¡qué buena sería La Vuelta para los extranjeros sin los corredores españoles!

Foto: https://laguiadelciclismo.com

La primera etapa de la primera Vuelta a España

Hoy hace 84 años la Vuelta a España empezaba su historia en Madrid

El día 29 de abril, a primera hora de la mañana, con el sol asomando sobre la coronilla de la arboleda de la Puerta de Hierro madrileña y una multitud congregada para la ocasión, se dio la salida a la primera edición de la carrera nacional.

Los diarios rezumaban titulares que retrataban el ambiente.

Un fotomontaje ponía en valor los bustos de las esperanzas españolas frente a la pequeña, pero muy experimentada, delegación extranjera. De izquierda a derecha: Federico Ezquerra, faz como desdentada, rehundida, presa de una extrema delgadez, pelo hacia atrás como recién lavado.

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Un cadáver sobre la máquina. Luciano Montero, de mirada desconfiada, ceño arrugado y rostro ligeramente escondido, como si una sombra aplacara algún sentimiento frustrado.

Vicente Trueba, como ausente, ido.

Se vio que aquella no fue su carrera.

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Mariano Cañardo, esbelto, frente ancha, peinado marcado, gruesa nariz, ojos vigorosos y cara angulosa. Sonriente, fue el único en vestir camisola oscura, como distinguiéndose entre tan mal disimulado blanco.

Porque Mariano Cañardo era el hombre de la afición. Las miradas de la España que entronizaba su primera Vuelta eran para él. Las esperanzas se cernían sobre sus espaldas anchas y delimitadas por aquellos tubulares de recambio que tenían que llevar cual chaleco, en previsión del seguro reventón. El negro asfalto de la ruta lucía a menudo una marca hecha a mano.

Emborronada y tosca, la leyenda no iba más allá del “Viva Cañardo”, así, simple, escrito por miles de carreteras a yeso, con la muñeca en escorzo imposible.

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Niños, mayores, todos se desgañitaban al paso del navarro.

Espachurraban tiza en el suelo como quien empuja sus sueños hacia el cielo.

Casi de forma premonitoria, las portadas avanzaron lo que el sentir de la gente y la suerte de la competición corroborarían.

Mariano, dorsal uno a la espalda, era el hombre a seguir de salida, y lo fue a cada paso hasta Madrid, esa Madrid que rezumaba obras de Federico García Lorca por los carteles de sus teatros.

 

Las razones de aquella pasión de Semana Santa por Mariano derivaban de una excelsa lista de victorias en el panorama nacional desde el mismo momento en que decidió ser ciclista y se colgó un dorsal.

Aquel fornido ciclista de Olite, aunque instalado en Barcelona, desde su mayoría de edad presentaba credenciales sobradas en el panorama doméstico, tales como la Volta a Catalunya, la carrera que entonces marcaba el paso, que había ganado cuatro veces, sumada a campeonatos de España y la Vuelta al País Vasco.

Harina de otro costal era hablar de sus activos más allá de los Pirineos, esa extraña frontera para los ibéricos de la época que Mariano sí que había osado cruzar, pues un año antes había sido noveno nada menos que en el Tour de Francia, en una edición ganada por Antonin Magne, con Vicente Trueba décimo.

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No obstante correr en suelo no español, para aquella generación de ciclistas que, más que aprender el oficio, tuvieron que inventarlo, fue un cénit no solo físico sino también mental que habría que trabajar con calma, tiempo y pasión para superarlo.

La carrera partió muy temprano dirección Valladolid.

En el alto de los Leones el suizo Leo Amberg soltó el primer ataque de la primera etapa en la primera edición.

Pronto Mariano se erigió en protagonista. El navarro-catalán se soldó a la rueda del belga Antoon Dignef.

El infortunio quiso que los pinchazos hicieran acto de presencia bien pronto.

Los tubulares de Mariano parecieron de mantequilla durante toda la carrera, cosa que ya se vio en la primera jornada.

Varios pinchazos, y Dignef voló. El belga ganó en Valladolid una etapa para la historia, lo que le supuso ser el primer líder de la carrera.

Se vistió de naranja, algo que por mucho que lo intentara, Mariano no lograría jamás, aunque portara el dorsal uno en tan singular ocasión.

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No obstante su historia mereció ser plasmada en los anales del ciclismo. Estuvo llena de grandes gestas, heroicidad y grandeza sin igual.

Pocos días antes de empezar, Cañardo manifestaba un disimulado optimismo ante la Vuelta.

No quiso entrar en el detalle de su estado de forma, no quiso concretar rivales, pero sí puso de relieve que los malos momentos del Gran Premio de la República, disputado poco antes, ya eran historia. Su ambición se tapaba a duras penas.

 

Confiado en sus posibilidades, la modestia solapaba lo que sus piernas le daban a entender.

Mariano quería ganar, y la magullada teoría de la superioridad foránea no iba a detenerlo.

Texto de libro «El primer campeón, el mundo que vio Mariano Cañardo«

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