Fernando Gaviria, San Luis y el Tour Colombia

Para Fernando Gaviria correr y ganar en San Juan es como estar en casa

En una de esas rectas interminables con los calores horrendos del verano, porque en el sur hace verano por estas fechas, ahí se cifró el pasado de Fernando Gaviria cuando era un muchachito imberbe que derrotó dos veces a Mark Cavendish sacándole “una bicicletería completa”, según el decir de los periodistas argentinos.

Aquella Vuelta a San Luis que luego se fue a la provincia vecina y ahora se llama Vuelta a San Juan, porque allá, como acá y medio mundo más el tema de los patrocinios suele ser complicado.

San Juan era un territorio agrícola y fértil con algunas montañas peladas que hacían la delicia de los mejores escaladores colombianos y durante una década intentó consolidarse como la carrera más importante del continente, algo que consiguió en unos años en que Nibali, Contador, Mollema, Sagan o Nairo Quintana engrosaban la línea de salida en sus inicios flamantes de temporada, resucitando esa pasión argentina por el ciclismo que ya se veía desde los años treinta con los seis días de velódromo en el Luna Park.

Antaño la Vuelta a Colombia, la Vuelta a México, la Vuelta al Táchira se disputaban el honor de ser las carreras más duras y prestigiosas del continente, pero los argentinos entendieron que había algo más que ciclismo allí y aprovecharon para invertir en una competencia que atraía turismo, posicionaba una marca y le daba prestigio a toda una región.

Eso hasta que se acabó el billete, porque en todas partes se cuecen habas, y la Vuelta cambió de provincia, de nombre, y también perdió parte de su brillo.

En la apertura de esta Vuelta a San Juan Gaviria ha despejado algunas de las dudas que se tenían sobre su rendimiento en un nuevo equipo que no es especialista con los finales llanos.

Lo ha hecho con una autoridad incontestable y luciendo unos lanzadores que en los últimos quinientos metros plantearon un embalaje de manual, impecable.

Gaviria, que antes cifró su futuro en Argentina, ahora confirma su presente.

Pero a su rueda vimos a un inteligente y potente Álvaro Hodeg que supo salirse del tren cuando este no le sirvió y que, de haber entrado en otras condiciones, quizá habría dado alguna sorpresa. San Juan vuelve a ser la antesala del mejor ciclismo de la temporada, justo antes de que las cámaras y las caravanas se vayan a ese Tour Colombia que promete, tal vez, robarle el protagonismo.

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