Vuelta: Ese sí que es el rol de Valverde

Tuvalum

Ver a Valverde en una fuga puede definir su papel en la Vuelta

Alejandro Valverde escapado en la Vuelta tiene un aire mesíanico: basta un gesto suyo para abrir los mares.

Cuando hace unos días escribimos que el mejor papel de Alejandro Valverde en esta carrera era ayudar a Enric Mas, y porqué no a Marc Soler, hay que admitir que filtrándose en la escapada de hoy lo ha hecho.

Con el murciano en fuga, la flor del Ineos se fue deshojando, mientras se puso luz sobre la debilidad del Jumbo que, o disimulan muy bien, o siguen un punto por debajo del Tour.

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Un paisaje de descontrol y caos que invita al optimismo sobre lo que ha de venir

Un optimismo al que invita, no nos duele reconocerlo, este Movistar que mueve fichas tan bien que hasta nos frotamos los ojos.

Meter a Valverde en escapadas, huyendo del puesto en la general, complicando la vida a los rivales, trabajando para compañeros, forma parte de ese cambio de paso que se impone para un corredor que inevitablemente no puede rematar como antaño.

Valverde en escapadas fue una opción que el populacho venía pidiendo a gritos desde hace tiempo, es cierto que su sola presencia intimida y todos le vigilan, pero también lo es que ese motor sigue teniendo vatios para retratar dos corredores como Kuss y Bennett en el tramo final de Orduña, un puerto que ha sido justamente honrado por esta Vuelta, con una etapa excelente.

Una Vuelta 2020 que da una de cal y otra de arena, que combina llegadas al sprint en subida con jornadas como ésta o la de Lekunberri, demostrando que el ciclismo bien trazado es una maravilla, más en esta edición de octubre en la que el norte luce sencillamente precioso.

Ganó Michael Woods, el más listo de la clase, sabiendo leer que en una fuga en la que Valverde era la rueda a marcar y Omar Fraile el ciclista más fuerte, sobre el papel, antes de dar un mazazo, uno solo pero definitivo.

Es imposible no querer al canadiense.

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-escrito el 24 de octubre-

El rol de Valverde en la Vuelta es clave para la suerte de Enric Mas

Sinceramente todos hablan de Alejandro Valverde y su edad, de cómo le pesa en una campaña ta singular como la presente y la arguyen como motivo a los resultados del Tour y ahora de la Vuelta.

En tres etapas, sin contar la de Ejea, con sendas llegada en alto, más la de Lekunberri que ganó Marc Soler, el murciano ya va a más de dos minutos de Primoz Roglic, una distancia que amenaza con crecer en los días que viene, incluso sin la llegada al Tourmalet.

No olvidemos que Alejandro Valverde hace menos de un año fue segundo en la Vuelta, que poco antes lució el maillor arcoíris, que hace tres años se recuperó de una lesión para muchos definitiva y llegó a ser campeón de mundo, que…

Y digo que no lo olvidemos, por que a veces creo que el consenso sobre la edad de Alejandro Valverde es ficticio, como que está en la prórroga o que no se le puede exigir más o que la edad le está apartando de las plazas nobles ya para siempre.

Lo que es un hecho que es que Valverde no está al nivel de antaño y el arranque a balón parado de la Vuelta lo ha ratificado.

En el Tour, ya sucedió algo similar, y allí el clamor popular le incitaba a disputar etapas, cazar fugas y engordar el palmarés.

Pero una cosa es lo que diga la plebe y otra lo que quiere el murciano, que para esto ha tenido perfil muy propio.

Él se agarró a la general y pujó por un top ten muy caro en el que al final no pudo estar.

Es lo que hay, algunos se desesperan pero, chicos, al de Las Lumbreras la estadística del puesto le pone, la cuida y busca hacerse con ella.

En el Tour no surgió la tercera vía, que es esa de trabajar para un compañero mejor situado, quizá por que hasta muy al final no vimos a Enric Mas sacar lo mejor.

En la Vuelta sin embargo, cunde el mensaje, otra vez desde el entorno, de que Alejandro Valverde debería trabajar para el mallorquín, sí, trabajar, sí Valverde, aunque sólo decirlo provoque sonrojo.

Llegados a un punto, en una general que va a estar carísima, que con la sucesión de llegadas al sprint en alto, el goteo de segundos va a ser incesante, la mejor opción de Alejandro Valverde en esta Vuelta debería pasar por trabajar por un ciclista que está probado que con el paso de los días va a ir más y esa explosividad que domina en la Vuelta pasará a segundo plano.

La labor de otros que otras veces se cobró a su favor, Valverde puede devolver a Enric, en las no pocas jornadas que le va a necesitar.

Es obvio que Valverde es capo, desde el segundo cero que montó una bicicleta, pero si un gesto suyo es valioso, recordad el bloqueo que ejerció a favor de Soler el día que éste ganó, imaginaros tirar del pelotón para su compañero.

Decir que Valverde está en declive, al menos aparente, es una realidad tan tangible como que ahora su equipo le necesita en labores que no se le conocen.

Imagen: Twitter Movistar Team

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