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Loic Chetout, lo que no querríamos para nuestros hijos

Loic Chetout- JoanSeguidor

Opinión ciclista

Loic Chetout, lo que no querríamos para nuestros hijos

Loic Chetout, lo que no querríamos para nuestros hijos

Llegar a La Covatilla con el buzo desecho, magullado, con la espalda herida… eso ha hecho Loic Chetout

La jornada de La Covatilla nos dejó una de las imágenes de la Vuelta, la de Loic Chetout con su buzo derrengado, a una eternidad de meta y la espalda bajo el plomizo sol de la sierra de Salamanca, 

Una imagen de esas que nos dejan sin palabras. 

Al dolor de la caída, una espalda desnuda, con rasponazos sazonados por el sol y alineados con sudor picajoso y molesto

Por cierto ¿es mejor correr con buzo estas etapas? 

Varios medios dan cuenta de la proeza de Loic Chetout, un ciclista barbudo de esos que en su día dijimos que algunos equipos no querían por estética, que se ha ganado la admiración de quien esto escribe, y entiendo que de la mayoría del público. 


Lo que se nos pasa por la cabeza viendo la hazaña de Loic Chetout, que llegó en tiempo a la cima de La Covatilla, es lo que a veces hace mover este deporte y que no somos conscientes de ello. 

Sé que en estos momentos existe la tentación de hablar de la pasta de los ciclistas, de su mentalidad y hasta dónde pueden llegar con esta locura. 

Pero es que es así. 

Y no es menospreciar otros deporte, no jodamos. 

Ver ciclistas acabar en las condiciones de Loic Chetout habla de un deporte que más que un deporte es algo que brota del alma y va intrínseco en la persona. 

Es como esos ciclistas que se echan a la carretera con a cantidad de hijos de puta que van al volante. 

Ser ciclista es ser inasequible al desaliento, ver oportunidades donde otros escudriñan trampas y dar un poco más de lo permitido. 

Loic Chetout ha acabado la carrera entiendo que muy tocado, pero la ha acabado, y ha hecho grande su deporte, ha dado minutos a su sponsor y ha honrado la carrera. 

Conoce la goma de cubiertas de carretera “Fortezza Senso All Weather” de Vredestein

El sólo hecho de no plantear el abandono e ir hasta el final con esta locura le honra y pone de manifiesto esas historias que el ciclismo debería vender y no tanta porquería y confrontación

No obstante cabe una pregunta: ¿querríamos esto para nuestros hijos?

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