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Las poderosas razones de Zdednek Stybar

Mundo Bicicleta

Las poderosas razones de Zdednek Stybar

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Los Cuatro Días de Dunkerque se simultanean en el tiempo con el amanecer del Giro de Italia. Pero sus afinidades no quedan ahí. La francesa es una de las pocas carreras que ha esquivado la homogeneización del maillot amarillo y mantiene el rosa, sí, el rosa, como la grande transalpina que ya pisa terreno itálico. Pero Dunkerque tiene más, a pesar de ser una de las carreras que la UCI ninguneó con sus reglajes absurdos, goza de una salud que ya quisieran muchas de las nuestras (Murcia, CyL, Asturias,…) cuando se cayeron del pedestal del UCI Pro Tour.

Esta prueba mantiene la esencia y prolonga en parte el influjo de las clásicas que sólo hace veinte días que dejamos atrás. Y es que la primavera no queda tan lejos. Incluye pavés y por localización geográfica comparte características de esas grandes de un día que nos enloquecen.
En Dunkerque, además, estos días Zdenek Stybar ha dado sus primeras pedaladas competitivas del año sobre ruedas finas. Concluida su carrera invernal, el checo ha descansado lo suficiente para empezar a amoldar su caché a las exigencias de la carretera, ésa que un día decidió probar y que tan enganchado le tiene en la actualidad, más si sus aún contadas actuaciones se engalanan con éxitos a las primeras de cambio, como el que logró en la cuarta etapa de la minironda gala.
Stybar al final, con tesón y cierta cabezonería, nos va a convencer. Enamorados como estamos del ciclocross, viendo en él, la esperanza blanca de convertir la modalidad en algo más que un corrillo belga, no digeríamos la progresiva apuesta del centroeuropeo por la carretera. Cuando dejó Fidea por Quick Step ya temimos lo peor, pero la confirmación llegó esta última campaña en la que se vio pero muy atrás respecto a los mejores en las principales citas. Ahora, con la simpatía que se granjeó desde el barro que admite querer visitar, aunque no con la permanencia de antaño, le deseamos lo mejor en este nuevo ciclo que, si no me equivoco, va a incorporar su primera gran ronda por etapas, y ésta será la Vuelta a España si nada se tuerce.
Stybar se ubica así entre esos garantes de otras modalidades que llegados a un punto quisieron probar fortuna en el asfalto. Ejemplos tenemos muchos, tanto como todos los pistards que ejercen tiranía en ciertos lares o los bikers tales como Cadel Evans que también ruedan con suerte en pelotones de 180 posesos. Nunca es tarde para darle un giro de tuerca a tu carrera. Lo hicieron grandes nombres sin salir la carretera, se me ocurren buenos velocistas en sus inicios, dígase Jalabert y Museeuw, reconvertidos en otras tareas. Incluso se expone aquí la idoneidad de intercalar disciplinas. Miremos los orígenes de John Gadret, ahora top en las apuestas del Giro, o de otros grandes de siempre como Jean Robic, Adrie Van del Poel, Roger De Vlaeminck o Rolf Wolfshohl quienes demostraron que en ciclismo no es malo mezclar, y que como veremos en una aportación que en este blog queremos publicar en breve, una cosa no excluye la otra, sino todo lo contrario. 

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