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Landa: Las victorias sin alma no emocionan

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Landa: Las victorias sin alma no emocionan

Cruz – LEadboard2 Post
Tiempo de lectura:2 Minutos

Para decirlo simple y llano. Hace ya un tiempo que Alberto Contador no levanta los brazos en una etapa en línea, si no me equivoco desde que ganara aquella etapa a Nairo en la Ruta del Sur de hace casi un par de años. Desde entonces, el pinteño no gana, no engrosa su palmarés al ritmo que sus esfuerzos exigen, no con celebración o algarabía bajo el arco. Sin embargo su imagen queda, queda su tesón, sus ganas y su valentía. Quedan los ataques de París-Niza o el de la Vuelta del año pasado. Queda el alma.

El otro día nuestro amigo Toni Delgado nos entrevistó para su blog y puso por titular algo similar al encabezamiento de este post. Así es, así lo vemos, la emoción que se ponga al resultado hace del Resultado algo en mayúsculas, porque perdura en el tiempo, queda en la mente y sale en conversaciones de forma recurrente: el día de Chiapucci en Sestriere, la crono de Luxemburgo, el mundial de Olano,…

Y si queda en la retina, el resultado gana valor, le da un plus a la inversión de marca, que muchos años después seguirá en boca de la gente que aprecia lo bueno y evoca lo memorable. Una victoria sin emoción cae en saco roto e incluso se recuerda con antipatía: el pasado Tour de Froome por ejemplo, monótono y aburrido como no hubiéramos imaginado. Cogedlo ahora y comparadlo con el Giro de Nibali. C´ est tout dit.

Porque como una vez me dijeron desde la dirección de marketing de una conocida marca: “victorias hay muchas, cada día hay varias en juego, de diferente tamaño, dependiendo la competición y su trascendencia, pero que marque muy pocas y a esas optan pocos corredores”.

Miremos este Giro y el ranking de simpatías despertado en la afición. Por un lado Mikel Landa, que como Peter Sagan hace un par de años, levanta más pasiones siendo segundo que ganando. El vitoriano lo intenta, cometerá sus errores, como humano que es, pero está ahí, tirando de casta, mandando en el equipo, anticipándose al resto y alargando el reinado de la montaña que ya vistió el año pasado el otro Mikel del equipo inglés, Nieve hasta que de tanto insistir se vio en Piancavallo llorando por un triunfo sufrido y muy merecido.

Castelli LDB-01

Y ahí ves al Team Sky, en una guerra de guerrillas, metido en esas menudencias que son las fugas, alejado del perfil del Tour, donde imponen el ritmo y no permiten alegrías. ¿Qué versión preferís? un servidor lo tiene claro.

Por contra, sí otra vez él, Nairo Quintana, el corredor que vino a comerse al mundo, que se lo va comiendo com buenamente puede, pero quizá no al ritmo que muchos esperaban, o esperábamos. Sinceramente este ciclista es cada vez más oscuro, no sé si como el azul de su maillot, cada vez está más alejado de aquel corredor que, desprovisto de las servidumbres actuales, enamoraba cuando fluía por la carretera, atacaba sin respirar y parecía escurrirse de entre las manos de los rivales.

Curiosamente para un servidor, la mejor grande de Nairo, en la que más prendó, fue en una que no gano. No sé si quizá fue porque fue la primera, porque la vistió de blanco o porque empezamos a saber de él. Recuerdo la victoria de Annecy, recuerdo el desmayo en la cima del Ventoux tras darlo todo frente de Froome, recuerdo que los primeros ataques serios de los Pirineos eran suyos…

Y ese recuerdo perdura, no ganó, pero fue como uno de esos triunfos con alma, provisto de emoción, esmaltado de brillo. Veo aquello y veo el ciclista actual que sondea el triunfo entre las rendijas de la racanería y especulación y me pregunto qué pasó, qué fue de aquel hombrecillo tostado que amanecía en fiesta cada día de Tour al otro lado de charco. Nairo es líder tras una etapa rarísima pero sin atacar. Tiene un día para acomodar su maglia antes de la crono final pero que no lo olviden, una victoria con alma, es una Victoria con mayúsculas.

Imagen tomada del FB del Team Sky

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6 Comentarios

6 Comments

  1. Cami

    26 de mayo, 2017 at 18:00

    Amigo, eso mismo le preprochábamos el año pasado en el Tour, pero me parece que ahora no es el caso. Atacó en Blockhaus. Atacó en Oropa. Ayer atacó tres o cuatro veces, sin éxito. Hoy atacó de salida, lo que finalmente desgastó al líder en la última cuesta. Mañana, si o sí, tendrá que volver a atacar. El reproche va, más bien, a los otros que venían por la general y no hacen nada sino luchar por terceros o cuartos puestos, creo que Nairo está haciendo un carrerón en la medida de las posibilidades de un equipo que no se ve tan fuerte como parecía.

  2. Iván Vega

    26 de mayo, 2017 at 21:00

    Ataca, sí, pero da la sensación de que siempre con el freno de mano puesto y hurgando entre los rivales para que corran con el trabajo que él no quiere realizar

    • Cami

      27 de mayo, 2017 at 0:53

      Pero coño, Iván, Nairo tiene un equipo y Dumoulin ha contado hasta con cuatro respaldándolo en distintos momentos críticos de la carrera. La que parecía la principal debilidad del holandés resultó ser su salvación, y encima quiere que sus principales rivales lo lleven en cochecito y le den relevos, y encima les insulta en público… En Colombia dicen que la lengua es el azote del culo, y vaya si el tipo la tiene larga. No veo como se atreven a compararlo con Induráin, un señor que cuando tenía que ponerse al frente y tirar como bestia lo hacía, llevándose a quince a sus espaldas, algo que, por cierto, sí le vimos hacer a Nairo el año pasado en la Vuelta, sin chistar a nadie.

      Creo que en Mov, a pesar de su estilo soso de correr, han gestionado la situación, quizá no de la mejor manera, pero como van las cosas tienen cogido el toro.

      Y lo mismo: mañana tendrá que atacar. Hay que meterle tierra a Dumoulin y conseguir algo de colchón con Nibali. Me parece que si Nairo no defrauda, tendremos Alpe d’Huez 2015 en versión italiana.

      Saludos.

      • Iván Vega

        27 de mayo, 2017 at 1:21

        es comparable con Indurain en su forma de correr y hacer la estrategia, nada que ver en cómo se expresa. Sobre el palmarés de ambos, la historia pondrá a Dumolin en su sitio, aunque Miguel no son palabras mayores, son enormes. Que Dumolin iba tener el favor de otros equipos era obvio que pasaría y Mov ha tenido peores carreras que este Giro, lo que pasa que su líder no remata como el equipo merece.

  3. Andrés

    27 de mayo, 2017 at 2:13

    Cada vez más oscuro? Me parece mucho! Tiene 2 grandes, es joven aun para la edad de un ciclista! Hay que darle mérito a lo que a hecho, decirle cada vez más oscuro es ser injusto. Porque exigirle y ser tan drástico de acuerdo con lo que pensaste que iba a ser. No cualquiera hace lo que el a hecho. Yo no veo a Italia, holanda e incluso España tener a un corredor vueltomano como Nairo. El sale de un país donde poco apoyo tuvo, se hace a fuerza y lucha. Se convierte en el primer latinoamericano en ganar un giro. 2 veces segundo en el TOUR. Decirle oscuro me parece mucho. Igual es tu opinión y tienes todo el derecho de tenerla.

    • Iván Vega

      27 de mayo, 2017 at 12:15

      Andres, nadie ha dicho que Nairo lo haya tenido sencillo. Llegar donde está es complicadísimo, para él y para muchos. Hablamos de su forma de hacer y del lograr las cosas, sin brillo, dando la sensación que se aprovecha de los demás, escatimando cualquier lucimiento. Es eso lo que nos hace verle oscuro

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