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Perico y el ciclismo que nos enganchó

Perico Delgado JoanSeguidor

Ciclismo antiguo

Perico y el ciclismo que nos enganchó

Perico y el ciclismo que nos enganchó

Tiempo de lectura:2 Minutos

El documental que Movistar le ha dedicado a Perico treinta años de su victoria en el Tour tiene la facultad de despertar sensaciones de esas que sólo aquel ciclismo nos regaló.

Julio eran vacaciones, calor, pueblo, ir a por la lechuga al huerto, los abuelos, la “tieta”… julio era Tour y también Perico.

Julio era piscina o playa por la mañana, contando las horas para sentarse frente al televisor, cuando el televisor se podía ver con la radio puesta, porque iban sincronizados.

Julio eran tardes frente al televisor, y la ventana que se abría por Villard de Lans, Luz Ardiden o Col du Glandon.

Si el ciclismo tuvo un gran embajador, si el ciclismo se hizo hueco en los corazones, Perico fue la bisagra.

Y eso nos lo ha recordado Mónica Marchante y el grupo de Movistar que rescatan el gusto por los buenos trabajos, tan escasos en ciclismo en este lado de los Pirineos.

El documental de Perico

La pieza de una hora es un viaje con Perico por esos años en los que el ciclismo sabía muy diferente al de ahora.

Era un ciclismo de furgonas no refrigeradas, de calapiés, de cables a la vista, pero también un ciclismo que prendaba y que nos enganchó tanto, que hoy sigue llenando nuestras horas.

Ciclismo áspero para los ciclistas, eterno para el aficionado, ciclismo de Perico, que era lo mismo que decir echar una moneda al aire sin saber qué depararía.

Ciclismo que vemos muy diferente al actual, por motivos obvios, pero también sentimentales.

Entonces nos los tragábamos todo, comulgábamos con todo.

El Mundial de ciclismo, ya en Bkool

Me han gustado muchas cosas del trabajo de la gente de Movistar, sobre todo esos recuerdos que despierta, pero también el hecho que no eludieran el positivo el día de Burdeos.

La carrera perfecta, las distancias tomadas, los rivales domados, y Perico es declarado positivo.

Echávarri no elude la cuestión, y destaca la conversión que tuvo con Lévitan, como que en el Tour había un contubernio contra Perico y Reynolds.

Un año antes Lévitan había sido despedido de forma fría y distante de la organización de la mejor carrera.

Si tuvo que ver o no, es un tema que se llevó a la tumba Felix, sus explicaciones vienen para construir el relato.

Entonces recordamos la angustia de su positivo, hoy lo vemos distinto, con la seguridad de que si pasa en este Tour, le sacan de carrera y luego preguntan qué ha pasado.

Hoy, de aquello, sólo podemos decir, que no sabemos nada.

Así las cosas, con aquel affaire o no, con el retraso en Luxemburgo, Perico ha trascendido, ha sido el cicerone ciclista para muchos de nosotros y eso, no lo cambia ni la realidad ni la verdad de lo que pasó.

Porque nos quedamos con el amor que aquella historia despertó en muchos, un amor cuya llama sigue ondulante.

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  1. Pingback: ¿De los “Pericopuertos” a los “Puritopuertos”? - Ciclo21

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