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Trek Checkpoint, porque el gravel es para mancharse

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Mundo Bicicleta

Trek Checkpoint, porque el gravel es para mancharse

Trek Checkpoint, porque el gravel es para mancharse

Tiempo de lectura:2 Minutos

El placer de rodar por pistas, gentileza de Trek Checkpoint

La primera impresión es la queda.

Cruz – LEadboard2 Post

Eso dicen, eso nos cuentan.

Pasar los dedos índice y corazón por el tuvo horizontal de nuestra Trek Checkpoing… ese ruidito…

Eso es primera impresión, eso es amor a primera vista.

A primer contacto, quizá.

Un ruido suave, tamizado por el relieve de la superficie de un carbono de última generación, el esqueleto de nuestra primera Trek Checkpoint.

Luego, levantar la rueda trasera y dejar la rueda girar, y escuchar ese sonido, de encaje de bolillos, de trabajo casi artesanal, hasta que cada clac se espacia más del segundo y deja de sonar.

Aquí Antonio de Corbike, nos engrasa la máquina…

Esas son impresiones que perviven y vuelven al cerebro de esa Trek Checkpoint recién sacada de la caja.

Luego ese cuadro llama nuestra atención por los acabados y detalles muy cuidados.

Por ejemplo atrás: El freno de disco de la Checkpoint por detrás, permite adaptarse en función del disco que le pongas a la bicicleta.

Cuando hay adaptadores por medio las vibraciones en la frenada se nota. Aquí la frenada es fina.

Su trabajo a nivel de cuadro supone un nuevo concepto de gravel. Es la suma de detalles: el sistema de la tija, inspirado en la Madone de carretera, las punteras, un pedalier reforzado, la horquilla delantera, el asimétrico de atrás que compensa que la fuerza que se ejerce por el lado derecho de la bicicleta porque está el cambio, la cadena, el desarrollo… todo sufre más. Todo esto se tiene en cuenta en la Trek Checkpoint

El monoplato es lo suyo, el doble plato siempre sufre algo más…

En Checkpoint hay un amplio abanico

El sentindo del carbono en gravel

Hablé hace años con una persona que fue reclutada por una marca para trabajar los primeros moldes de carbono del mercado.

De eso hace ya quince años.

Fue una persona que, obviamente, viajó a Asia, y me sacó sobre la mesa los entresijos del composite.

Un mundo nuevo, veloz, ligero y lleno de desafíos.

Un mundo sucio, “guarrete” me acuerdo que me dijo.

Porque el trabajo del carbono no es limpio, no en apariencia, tampoco en esencia.

La Trek Checkpoint es para mancharla

Eso es, el carbono hay que mancharlo, dejarle la marca del camino, de la pista y del sendero.

Trazar por él las cicatrices de la ruta y saber que por ese sitio, sólo volverá a pasar ella.

Una máquina completa, la gravel que Trek nos presentó hace un tiempo y cuyos secretos nos desveló en la intimidad de la ruta.

Salir con una Trek Checkpoint, por terreno irregular, bacheado y prendado de gravilla es como cortar la mantequilla con un cuchillo afilado e incandescente.

Trek Checkpoint, las rutas que no se acaban…

Rodar con ella es el gran interrogante en el horizonte, es una duda que te persigue toda la jornada.

Puedes pisar tierra, terreno ondulado, cemento, zona pedregosa y asfalto.

Se pueden incluir todo en la misma salida, y hasta cruzar un río, porque esta máquina es para exigirla.

Permite subir y bajar escaleras con comodidad, no pesa nada, permite manejarla con soltura en las superficies rugosas, cogiendo velocidad con facilidad y manteniéndola sin complicación porque su geometría se concibe para absorber impactos.

La navegación es simple con once coronas atrás, y un manillar ancho y tan acolchado que no castiga las manos.

Coge la bici por arriba y siéntete Boonen en Arenberg, navega por la tierra, disfrutando de cada vibración como si Roubaix estuviera al final de la recta, o por la parte baja, para imprimir velocidad y acoplarse.

Incluso la parte de alta de la manera permite descanso a la espalda en las subidas.

Una pieza total.

Por la ciudad es cómoda, traza sencillo y toma velocidad sin problema.

Entra y sale de aceras de forma sencilla y salta bordillos con eficiencia.

Su cuadro, aunque frágil en apariencia, es robusto y se ideó para soportar las tensiones del cambio de terreno.

La puedes incluso llevar de viaje, hacer el camino de Santiago, u otras rutas.

Está llena de opciones que permiten acoplar alforjas y bolsas que se montan y se retiran con facilidad.

Permite diferentes opciones de montaje de rueda, con horquillas que dan holgura.

Puede haber tantas Trek Checkpoint como usuarios.

El gravel, lo dijimos, es el arma definitiva, la bicicleta que abre el melón, que no escatima posibilidades.

Empiezas la jornada navegando por pistas, cruzas riachuelos, afrontas superficies complicadas y acabas subiendo un puerto, exhibiéndote entre “carreterros” subiendo a tren o haciendo series.

Es el ciclismo de 360 grados, el que te permite tocar el terreno, parar cuando te convenga, tomar una foto si te apetece y forzar el límite, porque la fiera toma velocidad con soltura.

El que te permite beber de cada sorbo de la felicidad que propina la bicicleta.

 

 

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