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El velocista que no quiere ser de bolsillo

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El velocista que no quiere ser de bolsillo

SORTEO SEAOTTER

Sólo ver el palmarés e historia del Tour Down Under para entender cómo preparan y conciben en las antípodas su carrera más trascendente y mejor tradición en el mundo del ciclismo. La historia de la prueba de Alelaida incluye parte de los nombres clave en la historia reciente del éxito austral sobre las dos ruedas finas, desde Stuart O´ Grady a Richie Porte pasando por Simon Gerrans, Rohan Dennins y Cadel Evans.

En ese listado de grandes personajes de la gran isla continente también se haya el de un ciclista pequeño, de moreno cabello y rasgos asiáticos llamado Caleb Ewan, un corredor que no es un velocista al uso, por dimensiones ni corpulencia, aunque sí por su tren inferior, ancho, cuadrado y duro. Un auténtico galgo criado en la otra parte del mundo.

Una vez me dijeron, ya hace tiempo, que si un ciclista australiano ganaba en Europa era porque tenía calidad para dar y tomar. No lo han tenido sencillo estos ciclistas sin miedo perder porque sencillamente en su arriesgada apuesta de cruzar el mundo no tenían otra opción que no fuera la de permanecer. Ahí vimos a corredores duros, rayando lo irresponsable, como Robbie Mc Ewen, sucio como pocos, o Baden Cooke, otro que tal. También elegantes estilistas sobre la cabra como Brad Mc Gee o el citado O´Grady, un ganador de Roubaix que admitió estar metido en cosas muy turbias. Sin olvidar aquel pionero de pedaleo racial llamado Phl Anderson.

Ahora ver un ciclista del lugar delante, entre belgas, españoles e italianos, no es tan exótico. Incluso un día Rohan Dennis dijo un día que si Brad Wiggins fue capaz de ganar el Tour, porqué no iba a poder aspirar a imitarle. Con todos esos referentes crece el pequeño Caleb, el corredor que en ciertas latitudes es irresistible, el corredor que ganó cuatro sobre cuatro en el Down Under.

Y no creáis que lo tuvo sencillo, compitió frente a Peter Sagan, a quien le va más ganar que a un tonto un lápiz, más teniendo el arco iris en el peco y las primeras obligaciones para con el nuevo esponsor. Sagan es de hecho uno de los corredores que ganó Ewan en su única gran victoria europea, hace dos años en la Vuelta, en un pequeño repecho en la meta de Logroño, donde el del Orica hizo diana frente al campeón del mundo y el Jonh Degenkolb, pre-accidente en Levante y recién coronado de Roubaix y San Remo.

Y es que Ewan lucha por romper ese techo de cristal con el que parece topar cada vez que quiere subir un peldaño en el cogollo del ciclismo mundial. Sólo hay que ver el último Giro, mientras Greipel y Kittel se repartían las etapas, Ewan se ponía de pie, pedaleaba y pedaleaba, y no se le veía pasar del tercer o cuarto lugar. Es lo que tienen las tomas cenitales, que te dibujan la cosa sin fisuras ni titubeos. Un fiel relato de la impotencia que ello significó para un ciclista acostumbrado a ganar.

Ewan ahora trabaja en dar continuidad a lo de Logroño y no es sencillo. Ha empezado la casa por la base, por su tierra, veremos si es capaz de imponer ese genio que eclipsa su afable carácter cuando cruza la pancarta de diez a meta, veremos s esa forma de sprintar, con el mentón sondeando el mismísimo manillar, al final se impone,… el sprint es esa maravilla que dura segundos pero te corroe por horas y siempre queda en la piel del buen aficionado. Ewan quiere dejar de ser el velocista de bolsillo.

Imagen tomada del FB del Tour Down Under

INFO

El Victoria es el otro hotel de RH con sello para ciclistas

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