Ciclismo femenino: las cosas están donde estaban

Tuvalum

En el reinado del ciclismo femenino nadie puede con Annemiek Van Vleuten

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Las cosas han regresado exactamente en el mismo sitio donde se dejaron.

Esta es la primera conclusión obvia que se extrae de lo presenciado en el arranque del calendario femenino 2.0 en el año 2020.

Navarra y el País Vasco tuvieron el honor, esta pasada semana, de volver a encender la mecha del ciclismo no solo en la categoría de féminas, sino prácticamente a nivel internacional en cuanto a competiciones de categoría UCI.

Un nuevo comienzo un tanto inestable, por la confusión respecto a la obligatoriedad de presentar los correspondientes test PCR negativos a la organización por parte de todas las corredoras y staff de los equipos, que dejó la primera de las carreras navarras con una lista de participantes mermada.

Por fortuna, a partir del segundo día, ya con todos los tests en regla y la normativa clara, la participación fue completa y la atención pudo desviarse al plano puramente deportivo.

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Navarra, con sus dos pruebas de un día, y País Vasco, con la ya veterana Durango-Durango Emakumeen Saria, aparte de sortear las enormes dificultades de organizar sus carreras en un año como este, montaron un escenario digno del exquisito plantel de estrellas que acudieron a la cita: recorridos duros, variados y perfectos para deparar diversos desenlaces tácticos.

Decíamos que las cosas regresaron tal cual habían quedado allá por principios de marzo. Annemiek van Vleuten, portadora del arcoíris y ganadora hace cinco meses de Omloop Het Nieuwsblad, logró la hazaña de levantar los brazos en las tres carreras, haciendo honor a la prenda que la identifica como la mejor ciclista del mundo.

Van Vleuten, ya sobradamente conocida por su constante alusión a la épica de este deporte en su manera de afrontar las carreras, dejó sus cabalgadas en solitario marca de la casa día tras día, aunque en cada uno de ellos se encontró con una rival diferente que trató de desafiar su dominio a su manera.

Si Mavi García estuvo a punto de lograrlo con un sorprendente ataque entre puerto y puerto en la primera jornada navarra, Elisa Longo Borghini intentó el más difícil todavía arrancando sin mirar atrás a más de 60 kilómetros de meta en los muros y adoquines dignos de una gran clásica que presentaba el segundo de los recorridos.

Ambas tuvieron que conformarse al final con sendas segundas plazas, pero jugaron a ganar.

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En Durango, Anna van der Breggen, la gran rival generacional de Van Vleuten, retó a la campeona mundial en las rampas de Goiuria con una persecución agónica que las dejó en una invariable diferencia de 10 segundos durante toda la ascensión. Se vinieron a la mente las imágenes del pasado Giro, donde pudo finalmente neutralizar y doblegar a su compatriota en una lucha muy similar durante la última etapa de montaña.

Aquí, sin embargo, se quedaría con la miel en los labios.

Annemiek van Vleuten aún no ha perdido una sola carrera desde que viste el arcoíris; una estadística impresionante. Su dominio, lejos de ser aburrido, se engrandece por la actitud de sus rivales y la suya propia, siempre al ataque y sin eludir la responsabilidad que otorga su inevitable favoritismo.

Como muestra del altísimo nivel del pelotón, la Durango-Durango se completó a una media de 39,6 km/h, verdaderamente notable para una jornada de media montaña en la que el viento no fue un factor diferencial.

En el reencuentro con el ciclismo profesional, podríamos decir que la actitud estuvo a la altura de la aptitud.

Por Saúl Miguel

Imagen: @ehitzulia

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