Es absurdo pensar que un ciclista aficionado puede estar en un pelotón profesional

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Algunas etapas del Tour alimentaron la teoría que un aficionado puede aguantar un ciclista profesional

Una semana de Tour raro, en un año raro, raro, raro.

Y una semana de Tour en Twitter, donde ha habido momentos con más ataques que en la carretera.

En los primeros días, a falta de emoción en el Tour, Twitter, la red social más caliente, ha echado fuego.

El Tour, como la vida, ahora mismo está convulso, sólo hay que verlo: hay una gran inseguridad en todos los trabajos, gremios y grupos.

Y un ciclista profesional no deja de ser una persona con sus preocupaciones, con sus días buenos y malos a nivel físico y psicológico.

No he venido aquí para justificar una etapa infumable como la quinta, donde no se vio ni un solo ataque, pero, hasta cierto punto, lo visto es entendible.

Hay que pensar que los ciclistas son muy de rutinas, año tras año.

Si lo pensamos, los corredores casi siempre hacen un calendario muy similar, con unos tiempos, una gestión de cargas y descansos muy estructurados y controlados.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Pero este año, en un año marcado también en lo deportivo por la Covid19, todo eso ha cambiado.

La temporada empezó con normalidad pero de golpe, se cancelaron las carreras e incluso muchos ciclistas tuvieron que pasarse dos meses, entrenando tan sólo en rodillo.

Del rodillo volvieron a hacer una pretemporada, concentraciones en altura y a correr.

Pero ojo, a correr de manera muy concentrada, con las carreras en fechas atípicas, con mucha tensión, muchas caídas por la ansiedad.

Y casi sin tiempo a nada: el Tour

Sin referencias válidas, a pie cambiado respecto años y años de trabajo, por eso, a más veteranía, más dificultad en rendir en un año tan raro.

A pesar de que el ciclismo cada vez está más controlado y más medido, esas cosas no se pueden perfilar tan fácilmente.

De esos potenciómetros que todos miran han salido unos datos que han servido a algunos para volver a sacar un debate tan viejo como el ciclismo en la televisión.

Desde que el ciclismo se ve en la pequeña pantalla, con más o menos asiduidad hemos escuchado la disyuntiva de si un cicloturista podría aguantar en un pelotón profesional y cuánto.

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Vamos por partes, un cicloturista no es un ciclista que hace 6h30 en la QH, como se nos ha querido vender

Cicloturista era mi padre cuando hacía la Luchon-Baiona en dos días y parando a comer sentado con cuchillo y tenedor.

Todos aquellos que buscan mejorar sus marcas en pruebas ciclodeportivas (me niego a llamarlas marchas cicloturistas) son ciclodeportistas, másters o ciclistas aficionados.

Y en Twitter, hemos estado debatiendo, con datos objetivos de potenciómetros, pesos, tiempos y velocidades.

Pero hemos discutido sólo con esos datos como referencia.

Comparar datos de un ciclodeportista disputando a tope su carrera objetivo del año y un ciclista profesional en una etapa sin miga es tan absurdo como pensar que alguien no profesional puede aguantar en un pelotón en una carrera profesional.

Los datos que comparamos pueden ser muy similares, pero la realidad es completamente diferente: ponemos en la misma balanza personas que compaginan trabajo con pasión y ciclistas profesionales que se dedican a ello 24h al día y 365 días al año.

Comparamos ciclistas que hacen más de 30.000km al año con otros que hacen entre 15.000 y 20.000.

Imaginad a un ciclodeportista muy bueno, que vuela y gana la mayoría de las pruebas ciclodeportivas: de repente lo plantamos en medio de un pelotón en una etapa no ya de alta montaña, y sí en un recorrido quebrado, «pestosillo»  con una carretera estrecha y con un pelotón contemporizando una escapada, haciendo tempo, con 170 corredores buscando mantener la posición.

Sin más.

La tensión que se vive ahí para los profesionales es la normal, están acostumbrados a gestionarla

Unos mejor, otros peor, pero no les supone un gasto energético como el que sufriría ese ciclodeportista.

Ese gasto le provocaría retrasarse en el pelotón y perder el grupo por la fatiga que acumula ante la tensión.

Lo mismo ocurriría en una etapa llana con viento lateral, aunque no se lleguen a hacer abanicos.

Exactamente lo mismo en una aproximación a meta, e incluso, en un inicio de etapa intenso, de esos que no se forma la fuga hasta pasados muchos kilómetros, estos tres últimos días lo hemos visto.

Como resumen, un ciclodeportista sería incapaz de seguir al pelotón prácticamente en ninguna circunstancia

Volvamos a la  primera etapa del Tour, con el suelo resbaladizo, el pelotón bloqueo la carrera y a pesar de ello, en un terreno muy complicado, sacó una media de 41,7km/h.

Fui profesional, sigo compitiendo en máster, me mantengo decentemente, pero no soy ni la sombra de lo que era, un profesional que no destacaba, y estoy seguro que hubiera sido incapaz de acabar esa etapa en el pelotón, probablemente ni siquiera con Degenkolb.

Con esto quiero decir, que me parece muy osado por algún entrenador, comparar dos realidades tan diferentes y sugerir y generar un debate tan antiguo como absurdo, y escudarse en unos datos, objetivos, cierto es, obviando la incertidumbre del medio y la fatiga acumulada, algo que es tan importante o más que los valores fisiológicos.

Por Unai Yus

Imagen: ©Bettiniphoto – Bora hansgrohe

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