Victorias que querríamos haber visto

Tuvalum

En la historia grandes ciclistas lo dejaron con alguna asignaturas pendiente

¿Qué gran ciclista se perdió por el camino de la victoria que hubiera puesto la guinda al pastel, a su pastel?

Pues hay unos cuantos, y es que en la historia, siempre nos quedaron asignaturas, emocionalmente, pendientes de parte de los corredores que nos hicieron amar este deporte.

Algo así como si Alejandro Valverde se hubiera retirado con el palmarés que le sitúa como el séptimo mejor ciclista de la historia, pero si el arcoíris de Innsbruck iluminando el camino

Y ya que empezamos con el murciano, y con la vista puesta a Tokio, siempre extrañaremos que en su interminable lista de éxitos no suene la música olímpica, una prueba a la que Valverde ha acudido puntual desde Atenas 2004, pero que nunca ha conseguido domar y eso que en alguna ocasión, 2008 especialmente, llegaba en un estado de forma brutal.

Valverde no se ha colgado, por el momento, aunque creemos que para Tokio lo tiene complicado, el oro olímpico, como Purito Rodríguez no lo hizo con el mundial.

El de Parets lo tuvo a tocar en el famoso entuerto de Florencia, pero aquello, lo recordamos todo, acabó en un baño de lágrimas, y no de alegría.

Para Purito quedaron otras piedras en el zapato, la de una gran vuelta, y en especial en el año 2012, cuando Hesjedal ganó un Giro para el que no contaba, ni volvería a contar, y Contador una Vuelta que remontó in extremis camino de Fuente Dé.

De aquellas experiencias, algunas más amargas que otras, se extienden a otros dos grandes nombres con un palmarés excelso pero pequeños agujeros negros: ni Laurent Jalabert ni Sean Kelly consiguieron ser campeones del mundo.

El primero cayó ante el imperial sprint de Bugno en Benidorm y en San Sebastián vio como Brochard se llevaba una prenda que llevaba bordado su nombre, aquello valió un buen cabreo de Manolo Saiz con Melcior Mauri, cuando éste se debía a España y no a Francia.

Laurent Jalabert 1995 JoanSeguidor

El irlandés tuvo un grano en Greg Lemond, en especial en el mundial de 1989 cuando le batió al sprint bajo la lluvia, por medio estuvo el elegante soviético Konyshev.

Sean Kelly fue el eterno aspirante al mundial, pero nunca se le dio, años antes fue tercero por primera vez, le superaron Saronni y un tal Lemond.

En 1987 contribuyó al éxito de Stephen Roche, ganador de Giro y Tour esa campaña.

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Si seguimos hurgando en la historia y el sentimiento, habremos pensado qué habría sido de Miguel Indurain de haberse colgado también un oro mundialista en la ruta.

El mejor ciclista que jamás hemos visto lo tuvo a tocar dos veces, y otra que Bugno le demostró que su sprint era tremendo tras 260 kilómetros, pero el navarro no vistió el arcoíris más que en alguna crono por el título que se había llevado en Colombia, días antes del increíble desenlace con Abraham Olano.

Mundial Colombia JoansEGUIDOR

Indurain tampoco pudo domar la Vuelta a España y eso que figuró, no sé si aún sigue haciéndolo, como el líder más joven de la historia de la carrera.

En 1990 fue como líder de Banesto, pero Perico acabó tomando el mando, y al siguiente año Melcior Mauri estuvo intratable.

Siguiendo con grandes vueltas, pensamos firmemente que Nairo Quintana podría haber sido el primer colombiano en haber ganado el Tour de Francia, sobre todo aquella edición de 2015, en la que Froome pegó primero pero acabó pidiendo la hora.

En todo caso, grandes ciclistas siguen pensando en lo que pudo ser y nosotros lo lamentamos

Milán-San Remo Kwiatkowski Sagan JoanSeguidor

Por ejemplo que Peter Sagan no haya ganando nunca la Milán-San Remo cuando la ha tenido en la mano en varias ocasiones, si no era Alaphilippe, era Kwiatkowski, hasta Ciolek le quitó una que parecía cincelada a su nombre.

Hubo un tiempo que Geraint Thomas disputó a pulmón abierto las grandes del adoquín sin resultados que avalaran una apuesta que Brad Wiggins centró en Roubaix un año.

Al menos nos cabe el consuelo que Van Avermaet ganó una vez Roubaix, tras ser campeón olímpico, y disimuló su desencanto eterno con Flandes, la carrera de casa que se resiste a entrar en su palmarés.

Aunque si de grandes decepciones hablamos, pocas como la de Tom Boonen cuando perdió en la misma línea del velódromo la posibilidad de ser único en Roubaix… y es que ese momento en el que Hayman le privó a él y a la historia de algo tan singular, la decepción que nos recorrió el cuerpo describe la sensación de vacío que emerge cuando aprecias ciclistas como los mentados y no logran resarcirse de su pequeña gran obsesión y los años pasan y caen a plomo hasta que lo dan por imposible.

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