El Team Sunweb es el bloque venido a menos

El peor sitio para trabajar de ciclista parece el Team Sunweb

Cuando hablamos del Team Sunweb lo hacemos de un equipo que nace con el germen del trabajo de la base hacia arriba en una especie de orfebrería ciclista que marcó los primeros años, cuando era Argos, de la estructura.

Está claro que el equipo tocó techo cuando Tom Dumoulin ganó el Giro, hace dos años, y la singladura del año pasado, con sendos podios en Giro y Tour, segundo en ambos.

Así las cosas, ya nos pareció en ese momento, en el mismo instante que Dumoulin ganó la grande italiana, que el equipo no acompañaba en tamaño y potencia a un corredor que optaba a todo.

Tom Dumoulin corrió solo, gestionando los momentos, mirando los rivales, sacando petróleo de todo y todos, siendo el más listo, sabiendo que en un momento determinado alguien le sacaría las castañas del fuego.

Recuerdo que Dumoulin hizo una ampliación a muy largo con un bloque manifiestamente escaso que fue a menos  porque algunos, literalmente, no aguantaban seguir.

Eduard Theuns lo dijo bien claro cuando dejó Sunweb por Trek: «Tenemos visiones diferentes».

Y a él se le añadieron otros cuyo favor siempre quiso Tom Dumoulin: Laurens Ten Dam y Simon Geschke.

El año pasado la corredora Ellen Van Dijk se fue desprotricando porque no la dejaban margen ni plazo para pensar, el colectivo anulaba a la persona y todo entraba en la trituradora de exigentes protocolos

El primer líder de este Tour de Francia fue otro que puso rumbo lejos del Sunweb, Mike Teunissen se marchó al Jumbo Visma.

De esta manera, la marcha de Tom Dumoulin es la guinda al pastel, un pastel que en el caso del Sunweb se viene abajo.

DT-Swiss 2019

Añadidle al neerlandés, la salida de Lennan Kämna, un interesante joven alemán, para componer una triste imagen.

El Sunweb ha fichado a Tiesj Benoot, que muy mal habría de estar en un equipazo como Lotto o muy bien le han vendido los rojos, y a Sasha Sütterlin y los añade a la eterna promesa, típico en los Países Bajos, Wilco Kelderman, Michael Matthews, en la eterna búsqueda de ese triunfo que le saque de anotador puro y duro, y Nico Roche, que no es un crío.

Sam Oomen es víctima de ese virus que es la iliaca.

De esta guisa, es complicado predecir lo que será de uno de los bloques más potentes, sobre el papel, del WT, con sólo nueve victorias y el momento estelar de Chad Haga en el Giro.

Lo que emerge sin embargo, viendo tantas y tan variadas salidas de corredores, es el ambiente que debe respirarse en el equipo, que impone el colectivo al individuo y no parece dar margen, no el suficiente para frenar una sangría que ya pasa factura hasta los resultados.

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