Tour: El monumento de Julian Alpahilippe

Julian Alaphilippe se lo lleva todo porque ataca, expone y lucha

Hay una generación intermedia en este ciclismo contemporáneo que sufre entre dos aguas.

Julian Alaphilippe es miembro de ese escalón generacional

Tiene 27 años y un palmarés que no para de crecer entre dos paredes.

Por un lado la generación que le precede, de la que él bebe directamente, Alejandro Valverde entre otros.

Recuerdo cuando Alaphilippe entraba dando golpes en alguna llegada de Lieja, batido por el murciano, porque sabía que merecía más, que quería más.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Igual que recuerdo que la generación que viene por detrás, con esa imberbe pléyade de corredores que no saben esperar su turno biológico.

Julian Alpaphilippe experimentó una durísima derrota en la Amstel, cuando la ola que viene por detrás le pasó por encima.

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Una ola que ahí se llamó Mathieu Van der Poel.

Pero Julian Alaphilippe sigue remando, sigue haciendo, espoleado por un país que se le entrega, mientras espera un sucesor para Bernard Hinault.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Julian Alaphilippe ya tiene una etapa firmada de arriba abajo, construida el tercer día de carrera, justo la jornada que toma el hexágono por el norte.

Una victoria preciosa, con un telonero que un día, crucemos los dedos, debería ser estrella principal, Tim Wellens, que pone a Julian Alaphilippe ahí donde dejó el Tour el año pasado: en lo más alto.

 

Sólo le sirvió un ataque, en el que otro de la nueva ola, Egan Bernal, no quiso entrar.

No quiso, o no pudo, porque la exhibición de Alaphilippe ha sido de esas que parecen imposibles en este deporte que todo parece tan previsible.

 

Alahilippe atacó con todos los capos a la vista… bestial, de verdad, envidiable, un lujo que prestigia el Tour, y no quizá al revés.

Un ataque en un día 100% Tour, con color Tour, sol de Tour, retransmisión de Tour, poniendo en valor -galicismo normalizado en castellano- esos mares de «champagne» que deleitan las veladas de medio mundo.

SQR – GORE

 

29 triunfos y 27 años, prestigio a espuertas, ya lleva tres etapas en el Tour, ya viste el amarillo.

No me extraña que con este día acabara llorando como un crío en la meta de Épernay.

Tendrá buen champagne en la cubitera para una noche que sucede a un día corrido a 46 por hora.

Poca broma.

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