Primoz Roglic en el Tour: ¿Se verá en otra igual?

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Una derrota como Roglic en el Tour puede marcar trayectorias

La imagen de Primoz Roglic llegando a la cima del Tour, al arco de La Planche des Belles Filles, era dura, muy dura.

Ese casco no era un casco, que por cierto estrenaba para la ocasión, era una cruz, como la del Monte Calvario, algo que sobraba, que quemaba, unos ojos que no adivinan el final, un rostro arrugado que denota depresión.

Qué Tour ha perdido Primoz Roglic, o deberíamos decir qué Tour ha ganado Tadej Pogacar

Sea como fuere todo se alineó para que Roglic firmara la cesión de maillot jaume más traumática desde que aquella tarde Laurent Fignon quedase roto en medio del pavimento de los Campos Elíseos, un momento, un instante de esos que son potentes, tanto, que incluso nos llevan a cuestionar si este mal paso puede condicionar el futuro deportivo de Roglic.

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Hay una gran diferencia entre ser primero y segundo, hay un abismo, sinceramente, a nuestros ojos podría parecer un pequeño salto, de la altura del escalón del podio, sin embargo a efectos prácticos esta derrota es un mazazo para Primoz Roglic y su equipo.

Muchos piensan en este epílogo del Tour que Roglic se lo tenía merecido, por no ejecutar su aparente superioridad cuando puede.

Sinceramente, creo que en esos momentos de Peyresourde, de Col de la Loze, si Roglic no hizo más es por que no creo que le quedara mucho, uno puede especular en ciertos instantes, pero la cosa nunca anduvo sobrada, desde los Pirineos para acá, la diferencia entre los dos eslovenos estuvo siempre por debajo del minuto.

Primoz Roglic apreciaba cómo se iban quedando todos, los colombianos, Landa, Porte… pero Pogacar estaba ahí, amenazante incluso después de un momento crítico en el Col de la Loze.

Incluso Roglic conoce sus límites, y cuando estos se atisban, no lo pasa bien, la prueba fue el Giro del año pasado, incluso la caída del Dauphiné, hechos que le recuerdan que esto es efímero y puede volar en cualquier momento.

Su equipo, el Jumbo, ha ejercido de Team Sky, jugando además bazas paralelas como las etapas de Wout Van Aert, en forma tan insultante que se le permitió disputar.

Fue un dominio que creímos real hasta la misma entrada de París, ahora, a toro pasado, quizá hubiera sido preferible haber jugado la baza de Tom Dumoulin, haberle puesto más cerca en la general, haberle filtrado y haber dejado a Pogacar, con un equipo muy limitado al descubierto en alguna ocasión.

Esto lo decimos ahora, cuando Pogacar ha perpetrado uno de los grandes butrones de los tiempos recientes.

Nos cuesta creer por eso que si Jumbo hubiera visto opción de distanciar más a Pogacar no lo hubiera hecho, lo que ha pasado en este Tour se resume en la crono: no han podido con el joven esloveno.

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¿Cómo gestionar el vacío existencial que se abre bajo los pies de Roglic tras el Tour?

Perder el Tour así, habiendo ejercido de capo sin dorsal uno, tiene que ser tremendo, si bien ahora tendremos ocasión de comprobar las virtudes de algunos rasgos que adivinamos en el esloveno: su frialdad y capacidad de análisis para saber dónde ha fallado y qué espera de los rivales que crecen.

No es mayor, treinta años, lo que pasa es que ha explotado tarde, aunque lleva tralla en el cuerpo, no en vano tiene un palmarés excelente que incluye ya podio y maillots en las tres grandes.

Cuando Roglic cruzaba la meta, compartía pantalla con Dumoulin y Van Aert, en meta ya, viendo la tragedia por la televisión.

La imagen de Tom y Wout es la del equipo, de quienes lo han dejado todo por casi tres semanas en favor de su líder, han remado y remado para morir en la orilla, y no es sencillo el papel para el Jumbo a partir de ahora.

No disponen del caudal económico del Ineos, donde un gregario cobra más que los lideres del Jumbo, y ahora mantener una estructura alrededor del esloveno que no es campeón, y sí submcampeón del Tour, no va a ser sencillo.

Convence ahora a Van Aert, Kuss y Dumoulin que trabajen para el esloveno, sin poner una buena pasta sobre la mesa.

En fin, que la risa va por barrios, y en el Jumbo las lágrimas han tomado el paisaje, como bien dijimos es imposible no tener empatía ante un mazazo así.

Foto: FB Jumbo Visma

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